Una sonrisa sincera en una noche fría

Chirigota de Andres Losada con 'Con la verdad por delante' | TONI BLANCO

El irrepetible bar Correo aparece al fondo. El verdadero se encuentra a sólo un puñado de metros del lugar. Ante él, unos cuantos hombres muestran los daños consecuencia de su impulsiva honestidad. Tienen vendadas las cabezas, tiritas en el rostro e incluso algún que otro diente de menos. Uno de sus brazos, todos el mismo, lo han de llevar con cabestrillo. Y resulta que para el caso utilizan bufandas del Córdoba. El conjunto blanquiverde sí que está herido. Desde primera hora advierten: ellos siempre dicen lo que piensan, sin ambages. Eso a veces no gusta, y sin embargo en esta ocasión es lo mejor de una noche fría. Tanto en la calle, sobre todo cerca de la madrugada, como en el interior del Teatro Góngora. El comienzo de la fase de semifinales del Concurso de Agrupaciones es discreto. Sin más.

La noche del viernes no fue una de las mejores que puedan recordarse en lo que al certamen se refiere. El aforo del coqueto teatro de Jesús María apenas rozó la media ocupación en momentos puntuales. Gran parte, casi toda, fueron más las butacas que estuvieron vacías que los aficionados que acompañaron a las agrupaciones. Eso hizo difícil la actuación de cada una de ellas, pues resultaba complicado conectar con el público. El ambiente poco ayudó, y eso se notó. Una lástima que la primera semifinal transcurriera de tal modo, circunstancia que se añadió al hecho de la Comparsa de Madrid no tuviera oportunidad de comparecer. El grupo compuesto en buena medida por andaluces no pudo actuar con ‘Así en tu tierra como en mi cielo’ después de que ningún otro le concediera el cambio de día que requerían.

Fría fue la sesión, casi de principio a fin. Sólo instantes concretos dieron cierta vida al Teatro Góngora. Así hubo que esperar al último conjunto para disfrutar del que fue sin duda el mejor pase. Éste fue el que completó la Chirigota de Andrés Losada con ‘La verdad por delante’. Los tipos que nunca callan lo que creen fueron precisamente los que lograron arrancar una sonrisa sincera. Lo hicieron especialmente y sobre todo con el segundo de sus pasodobles, cargado de ingenio. En lo que describieron como un tema “interactivo” defendieron el Carnaval ante quienes no comprenden de qué va la historia, como Belén Esteban o los catalanes por aquello de las críticas a Puigdemont. Todo en relación a los sucedido en torno a Cádiz días atrás. Más que divertida letra e interesante interpretación, que recibió un merecido aplauso por parte de los pocos espectadores que a esa hora se congregaban.

Tuvo un buen cierre la función gracias a esta chirigota, que celebró su presencia en la fase semifinal del Concurso. Una sesión que arrancó con la Chirigota de Los Nenes de Cañete de las Torres. Esta agrupación repitió en este tramo del certamen tras actuar en el mismo en su estreno en 2017. En este caso apareció con ‘Los ángeles de Paqui’, un grupo de niños que fueron de excursión al zoológico y que en sus cuplés cantó al bulying escolar sufrido por Pablo Iglesias o Mariano Rajoy, entre otros, y al trauma de ver a sus padres en la cama. No dormían precisamente los progenitores.

Tras un merecido reconocimiento a pioneros y veteranos de la fiesta, la Chirigota de Pelos y Quillo tuvo que esperar unos cuantos minutos a que el jurado decidiera tomar asiento. Este grupo representó a un puñado de trovadores del Medioevo. El personaje, cuyo tipo defendió la formación de principio a fin, era ‘El modernito del XIII. Importante que, como sucedió con la agrupación de Andrés Losada, una chirigota ofreciera una tanda de pasodobles con buen humor y no al estilo de comparsa. El primero de ellos, por ejemplo, versó sobre el móvil de este juglar: “una paloma Nokia” que acaba con el vuelo perdido.

Después fue el turno del Cuarteto de David Reyes. Con ‘Madre mía’ este grupo dibujó una extraña familia compuesta por la madre naturaleza y los hijos fauna (un león), flora (un árbol) y Humanidad (un tipo de escasa moral). En su parodia y en el tema libre mostraron cómo cada uno de los personajes realizaba una terapia de hipnosis para alcanzar la normalidad dentro de la familia. La escasa afluencia de público hizo difícil, como sucedió con el resto de conjuntos pero quizá más -por la complicación de esta modalidad-, que los componentes de la agrupación pudieran enganchar y arrancar las carcajadas.

Tras el cuarteto, el único del Concurso este año, subió al escenario la Chirigota de Écija con ‘Ojú que penita de patio’. La formación tuvo como tipo un grupo de niños en el patio de un colegio, el Salesionao. Los chiquillos se escaquearon cómo buenamente pudieron, con excusas y ardides, de la clase de gimnasia. Buen segundo pasodoble sobre un muchacho que espera salir de un centro de acogida y cuyo mejor regalo de Reyes es su nueva familia. Divertido primer cuplé dedicado a Andrea Janeiro, la hija de Jesulín de Ubrique y Belén Esteban. “Lo que tienes que hacer es dejarte de tonterías y de malos rollos, y hacerle caso a tu madre y comerte ya el pollo”, cantaron.

Y el penúltimo lugar de la función fue para la Comparsa de Fergu, que se vio en soledad -en lo que a su modalidad se refiere- debido a la citada ausencia de ‘Así en tu tierra como en mi cielo’. El conjunto de Puente Genil surgió ‘Cuando cae la noche’ y con tipo de mendigos en medio de la ciudad bajo la luna le dedicaron buena parte de su repertorio al Carnaval. En su primer pasodoble hicieron una crítica a la Iglesia por la connivencia que durante algunos años mantuviera con el franquismo. En el segundo le rindieron homenaje a la figura de la madre.

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