Estos son los conciertos flamencos de la Noche Blanca

La cantaora Remedios Amaya.

Se lee en muchos de los comentarios habituales estos días en las redes sociales y se dice a voz en grito entre los entendíos flamencos: "Que se vayan todos a ver a la Rosalía, que yo me quedo viendo el resto del cartel". Y ojo al programa de esta edición, la más femenina que se ha planteado en los doce años de vida del festival flamenco de Córdoba.

Y porque hay vida y arte jondo más allá de Rosalía. La cantante catalana, a quien no se puede culpar de la controversia y el interés que genera su figura, es solo una más entre las grandes mujeres que jalonan la programación de esta Noche Blanca, que irá desde la Plaza de las Tendillas hasta los Jardines del Alcázar en algo más de siete u ocho horas de música.

Si hay que hablar de mujeres bandera, hay dos nombres que marcan en rojo su presencia este año en Córdoba. Remedios Amaya y Esperanza Fernández. La presencia de Remedios Amaya, una de las cantaoras flamencas más importante de la historia de España, es uno de los platos fuertes de esta edición. La artista llega a la ciudad después de superar un cáncer y con parte de su trayectoria ligada a los músicos de la tierra, ya que con Vicente Amigo grabó Me voy contigo a finales de los 90 y con Fernando Vacas Rompiendo el silencio, que la llevó a los Grammy hace tres años. El concierto de la más veterana del cartel será, paradójicamente, en la Plaza de La Juventud, un espacio que se suma este año a La Noche Blanca, y en el que la acompañará Ángeles Toledano.

Esperanza Fernández, por su parte, tomará El Potro alrededor de las 3:00 con Lo Jondo y Verdadero, un espectáculo en el que la sevillana recupera ciertas interpretaciones de palos del flamenco y reivindica figuras fundamentales de este arte como Tomás Pavón, La Perla de Cádiz y Antonio Chacón entre otros. Todo ello bajo la dirección musical de Miguel Ángel Cortés, y con la legendaria fuerza que se le atribuye a esta cantaora.

A estas dos estrellas veteranas habría que sumar, por fuerza, una tercera: Tomasa Guerrero Carrasco, La Macanita, una de las voces rotas más relevantes del flamenco contemporáneo y heredera directa de La Paquera y La Perla. La jerezana se subirá al escenario de la Plaza de San Agustín, pasada la media noche.

El relevo generacional en el cante

En ese mismo espacio, casi como un juego de relevos, la Macanita dará paso a María Terremoto, otra brillante voz de la inagotable cantera de Jerez. Galardonada con el Giraldillo Revelación de la Bienal de Flamenco de Sevilla -siendo una de las artistas más jovenes en conseguirlo-, esta joven debuta en La Noche Blanca junto a uno de sus referentes.

En esta dialéctica entre voces consagradas y nuevas vías, una de las actuaciones más esperadas va a ser la de Rosario Guerrero, La Tremendita, una de las propuestas más modernas de la presente edición. La Tremendita no solo es una cantaora diferente, sino que también es una estudiosa del arte jondo que ha dejado su impronta en los concursos más importantes (Nacional de Córdoba, Antonio Mairena, La Unión) y ha acabado brillando como compositora. Será, además, la encargada de cerrar la Noche Blanca con su espectáculo Delirium Tremens 2.0 en el que propone un formato audiovisual donde los asistentes participan en la grabación de forma activa e integrada, en un proyecto vivo y sin precedentes en la historia del flamenco. Será en los Jardínes del Alcázar a las 4:30.

Y otra voz juvenil y gaditana, la de Sarayma (Algeciras, 1991), será la que llegue a uno de los emblemas de esta cita, la Plaza de la Corredera. Allí actuará a las 2:30 esta cantaora que lleva desde los 7 años actuando en peñas y que se ha lanzado al mercado discográfico con una propuesta que mezcla pop y flamenco.

Danza, toque y piano

La danza será este año otra de las protagonistas de La Noche Blanca, con una serie de espectáculos. El primero de ellos dará el pistoletazo de salida: El Ballet Flamenco de Andalucía presenta Naturalmente Flamenco a las 22:30 en la Plaza de Las Tendillas. A las 23:00 las coreografías flamencas se trasladan al Patio de San Basilio de la mano de Lola Pérez y Mercedes de Córdoba, dos de las bailaoras más laureadas de la ciudad.

A las doce de la noche, Patricia Guerrero lleva a la Torre de La Calahorra Pies de Barro, una obra inspirada en un episodio del Libro de David del Antiguo Testamento y que utiliza la danza para reflejar la vulnerabilidad y fragilidad que habita en quiénes tienen una apariencia fuerte.

La instrumentación flamenca también estará presente en La Noche Blanca de la mano de la guitarra y el piano. El toque lo va a poner Marta Robles, una de las pocas mujeres solistas en el mundo de la guitarra flamenca, y que forma parte de Dúo del Mar junto con Ekaterina Záytseva. Las dos actuarán a las 0:30 en el Patio de los Naranjos con su propuesta que mezcla las cuerdas clásicas y el virtuosismo flamenco.

Y el piano lo pondrá Rosario Montoya con Muchelumbre, la obra que lleva a las 1:30 al Compás de San Francisco. Montoya es la primera y única mujer de raza gitana que ha obtenido el título de profesora e instrumentista de piano en el ámbito nacional, además de haber logrado, entre otros reconocimientos, el primer premio de composición del Real Conservatorio Profesional de Música Manuel de Falla.

Cierra este apartado concertístico, Mujeres Mediterráneas, una formación musical basada en la convivencia de las músicas y las culturas, entre el Flamenco y la Música Árabe y que actuarán después de Montoya en San Francisco.

En resumen, una noche que va a reivindicar el papel de la mujer en el flamenco contemporáneo desde todos los prismas posibles, y que tiene la suficiente fuerza como para superar la sombra mediática que ha supuesto la actuación este año de Rosalía. Ésta, por si alguien todavía no lo sabe, llevará su reconocida visión del flamenco y la música urbana a las 0.00 en la Plaza de Toros.

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