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Las vigas de la Mezquita, el complejo de madera más extenso y antiguo de Europa, a examen

Vias de la Mezquita, en los soportales del Patio de los Naranjos de la Mezquita Catedral de Córdoba

Alfonso Alba

8 de enero de 2026 19:56 h

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La obra de construcción de la Mezquita de Córdoba es una de las más fascinantes de toda la historia para cualquier arquitecto o arqueólogo. Tanto por su antigüedad (siglo VIII) como por la solución que se proyectó para crear un enorme espacio diáfano, la construcción de la Mezquita aljama de Qurtuba trae de cabeza a la comunidad científica desde hace décadas.

Uno de sus secretos está en sus tejados, en un sistema de vigas, muros y contramuros, sostenidos por sus populares columnas, que permitió ese enorme espacio diáfano, capaz de acoger a miles de personas para la oración. Ese complejo de madera es el mayor y el más antiguo que se conserva en Europa.

Por eso, el Instituto Alemán de Arqueología acaba de recibir financiación por parte de la Fundación Alemana de Investigación para analizar durante los próximos tres años uno de los mayores tesoros de Córdoba. El proyecto cuenta con la autorización del Cabildo de Córdoba y será dirigido por Félix Arnold, que ha intervenido en los últimos años en el yacimiento arqueológico de Medina Azahara.

El propio Instituto Arqueológico Alemán destaca que “en el patio de la Mezquita-Catedral de Córdoba (España) se exhiben 232 piezas de madera decoradas. Aproximadamente 100 más se conservan en museos y almacenes. Se trata de una de las colecciones contiguas de madera para tejados medievales más antiguas y extensas de Europa”, según destaca.

Las vigas de unión, los cabrios y los paneles dan testimonio de al menos tres fases de construcción de la mezquita mayor del Califato de Córdoba, que datan de los siglos VIII al X. En un proyecto conjunto con la sede madrileña del Instituto Arqueológico Alemán y la Universidad de Bamberg, las piezas de madera se documentarán de forma exhaustiva y sistemática por primera vez y se examinarán utilizando diversos métodos de las humanidades, la ingeniería y las ciencias naturales. Los investigadores esperan que “los resultados contribuyan significativamente a la comprensión del diseño, la construcción y el efecto espacial de uno de los espacios sagrados más importantes de la arquitectura mundial y, al mismo tiempo, a la historia de la construcción en la encrucijada entre el mundo islámico y Europa Occidental”.

Unas vigas medievales un fascinantes

El tipo, el origen y la edad de las vigas se determinan mediante la edificonomía. Un estudio reveló, entre otras cosas, que todas las tablas de una misma pieza se cortaron de un único tronco de árbol, según detalla el Instituto Arqueológico Alemán. “Esto arroja luz sobre detalles previamente desconocidos de las cadenas de suministro y los procesos de fabricación”.

El edificio, construido originalmente en el año 785 sobre una base cuadrada, se amplió primero hacia el sur alrededor de 840 y de nuevo en la década de 960. Unas dos décadas después se expandió hacia el este, pasando de 11 a 19 naves, en la conocida como expansión de Almanzor. Durante las renovaciones del siglo XIV, los techos planos originales se sustituyeron por cerchas abiertas, que posteriormente se reemplazaron por bóvedas suspendidas en el siglo XVIII.

“La percepción del espacio sostenido por arcos de herradura dobles debió ser muy diferente en cada caso. Estos requieren ser reconstruidos y visualizados”, expone el Instituto Arqueológico Alemán. Todas las vigas que sobrevivieron a la construcción de la catedral sobre el corazón de la Mezquita original presentan ornamentos tallados y pintados, así como restos de apliques, que juntos forman patrones complejos. La decoración de cada viga es única. “Esta ejecución solo fue posible mediante dibujos geométricos preliminares, cuyos rastros, junto con las marcas de los artesanos individuales, aún son visibles en muchos paneles”.

“El programa ornamental se analiza en sus etapas individuales de producción, se interpreta desde una perspectiva histórica del arte y se sitúa en el contexto de la historia intelectual islámica. Los hallazgos de los estudios de la madera, la investigación sobre la construcción y la historia del arte islámico se recopilarán en un catálogo elaborado conjuntamente, que se publicará de forma independiente y servirá de base para futuras publicaciones”, concluye el Instituto.

Las vigas subastadas y perdidas

La historia reciente de las vigas califales de la Mezquita-Catedral de Córdoba es uno de los episodios más complejos y reveladores de la defensa del patrimonio histórico español en el siglo XXI. A mediados de la década de 2000, casi de forma simultánea, dos lotes de vigas originales del siglo X salieron a la luz en el mercado del arte. Sin embargo, su destino fue muy distinto: unas acabaron subastadas en Londres y desaparecieron del radar público, mientras que otras regresaron a Córdoba tras un acuerdo económico.

El episodio que mayor repercusión internacional tuvo fue el de cinco vigas califales que llegaron a la casa de subastas Christie's, en Londres. Se trataba de piezas originales del siglo X, procedentes de la Mezquita de Córdoba, cuya presencia en el mercado internacional despertó de inmediato las alarmas de las autoridades españolas.

En abril de 2006 estaba prevista su subasta, pero fue paralizada in extremis gracias a la presión ejercida por el Ministerio de Cultura y el Cabildo de la Catedral de Córdoba. Ambas instituciones sospechaban que las vigas habían salido de España de manera irregular y trataron de frenar su venta por la vía judicial, apelando a la legislación española de protección del patrimonio histórico.

Sin embargo, el litigio se prolongó durante dos años sin resultados favorables. Finalmente, en 2008, los abogados del Cabildo concluyeron que era “altamente improbable” que la justicia británica aplicara las leyes españolas para ordenar la devolución de las piezas. Ante la falta de garantías legales, la Iglesia renunció a continuar la reclamación.

El 7 de octubre de 2008, la subasta se celebró finalmente. Las cinco vigas se vendieron al mejor postor por un total de 1,5 millones de euros. Desde entonces, se desconoce la identidad del comprador o compradores y si las piezas regresaron alguna vez a España, quedando fuera del control público y del patrimonio accesible.

El desenlace opuesto: las vigas recuperadas en Madrid

Casi al mismo tiempo, otro lote de vigas califales del siglo X apareció en el mercado nacional. En este caso eran siete piezas pertenecientes a un particular, que iban a ser subastadas en la Sala Alcalá de Madrid. A diferencia del caso londinense, este episodio tuvo un final muy distinto.

El Cabildo de Córdoba optó por una vía negociada y alcanzó en septiembre de 2008 un acuerdo con el propietario. La institución eclesiástica abonó 150.000 euros, destinados a cubrir los gastos de conservación y mantenimiento que el dueño había asumido durante años.

Gracias a este acuerdo, las siete vigas regresaron a Córdoba y pasaron a integrarse en los fondos del Cabildo. Desde entonces, estas piezas han sido expuestas en el Patio de los Naranjos o musealizadas.

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