Pablo Rivero: “Los crímenes más atroces tienen que ver con sentimientos universales”

El actor y escritor Pablo Rivero

"Las entrevistas son una manera de testear el interés que generan las historias", señala el escritor y actor Pablo Rivero, conocido en toda España por interpretar a Toni Alcántara en la serie Cuéntame, y que estos días está de promo en Córdoba con su tercera novela: Las niñas que soñaban con ser vistas.

Una novela que, a tenor de sus palabras y de que ya va por la segunda edición apenas una semana después de salir, parece haber afianzado su carrera como escritor de novela negra, un género que dice mucho y muy bien de lo que somos como especie, como sociedad y como país, algo fácilmente comprobable encendiendo la televisión o buscando true crimes en Netflix.

Para su tercer asalto a los mecanismos de la maldad, Rivero ha recurrido a una historia un tanto escabrosa en la que un asesino en serie escoge sus víctimas entre niñas que sueñan con influencers.

Los 'influencers' son escaparates que miran millones de personas

PREGUNTA. Las niñas que soñaban con ser vistas está recién salido de la imprenta, pero ya ha generado su run rún. ¿Qué has percibido estos días?

RESPUESTA. Bueno, pues algo que yo siempre defiendo: que a través de la novela negra se pueden tocar temas importantes a nivel social, personal, psicológico, de relaciones y de determinados comportamientos que nos vienen dados, o de modelos de éxito. Para mí era importante reflejarlo de alguna manera, poner el punto de interés en qué modelo de éxito les estamos dando a nuestros adolescentes o en qué significa ahora triunfar o qué están dispuestos a llevar a cabo las niñas adolescentes por tener ese éxito. De hecho, yo hago la metáfora de que “mueren por seguidores”. Aquí de manera literal, porque es novela negra. Y también hablo de más cosas, de la crisis de las agencias de publicidad y de cómo este modelo de mercado y de influencia acapara al resto y puede cambiar los hábitos creativos y de mercado.

P. Todo eso, además de otros temas que ya eran comunes en tus anteriores novelas.

R. Sí, aquí también trato un tema que es la perversión moral. Siempre he pensado en cómo a veces los acontecimientos y las circunstancias de cada uno te pueden obligar a cometer crímenes terribles. En cambio, en este, me interesaba mucho mostrar cómo realmente en el mundo existe una perversión. Cómo hay crímenes que se cometen por poder, por placer, por pactos económicos. Y esto tiene mucho que ver con la deep web.

P. El mal, sin florituras ni coartadas.

R. Claro. A veces en la novela negra tratas de justificar los crímenes para que tengan una razón o un giro dramático. A veces los giros pueden ser otros, pero el crimen en sí a veces no tiene ninguna justificación.

P. Lo cual resulta mucho más aterrador.

R. Por supuesto. Hay una vertiente de altas esferas, tanto de trata de blancas como de pederastia, prostitución y crímenes terribles, que han dado lugar a leyendas urbanas, muchas de ellas acontecidas en los noventa, y que tienen que ver con snuff movies, el canibalismo, con rituales, que yo no digo que sean verdad, pero que dan un escenario muy bueno para una novela negra. Y también, si investigas en ese mercado libre de internet que no conocemos, a través del dinero virtual puedes acceder a todo y puedes comprar de todo.

P. ¿Qué conexiones habría entre ésta y las dos anteriores novelas, más allá del género y esto que hablamos?

R. Los libros se pueden leer independientemente, aunque hay algún personaje que se cruza. Yo creo que los que se los han leído, esto les resulta como un premio. El hecho de que yo sea actor me lleva mucho a profundizar en la mentalidad humana y a querer construir personajes complejos que huyen de los estereotipos. Y al final intento reflejar personajes con muchos vértices: el bueno no es solo bueno y el malo no es solo malo. 

P. El libro empieza con un guiño a Twin Peaks, que ya de por sí es un poco turbio…

R. Ah, mira, ahora que me estás diciendo esto. Otro punto en común es que en los tres libros hay un personaje que se llama Laura, como homenaje a Laura Palmer.

P. Vaya, qué bueno. Yo te lo decía porque ese guiño que haces a Laura Palmer es muy curioso, pero claro, cuando sigues la novela, hace que Twin Peaks parezca una película de Disney.

R. Sí, es Friends (Risas)

P. Has ido al límite del género.

R. Sí, yo creo que en este ha sido una vuelta de hoja. Es que una cosa me llevó a la otra. A mí me gusta construir libros en los que, aunque tú leas la sinopsis, siempre te queden cosas por descubrir y que no te puedas imaginar. Es verdad que en libro hablo de una serie de cosas muy escabrosas, pero no llegas a imaginarte de qué va el libro, que al final narra la relación del personaje con una serie de acontecimientos que no se puede ni imaginar, y de la relación de su pasado con todo lo que va ocurriendo. Eso es lo que hace que el libro tenga muchas capas, a cada cuál más truculenta.

P. Una de las cuestiones más truculentas es precisamente la Deep Web. ¿Cómo te documentaste para hablar de ello? Porque es un mundo en el que, no solo basta con tener acceso, sino tener el valor de acceder a él.

R. No no, yo soy muy malo con la tecnología y con la informática, con lo cual, me he documentado a través de internet. Tampoco te creas que fui más allá. Muchas páginas, muchos comentarios, muchos foros, Wikipedia, básicamente. Y a partir de ahí fui descubriendo cómo funciona esto, que son red rooms, distintas salas en las que se ofrecen cosas por temática, por segmentos. Me interesaba describir ese mercado que mueve tantísimo dinero. Y conforme fui investigando, iba creciendo mi interés y el horror que podía reflejar. Y aunque no es el eje central de la obra, me explayé en ello para el lector que no sepa que existe, que descubra que hay un mundo paralelo en internet en el que se puede pedir cualquier cosa. Con dinero. 

P. Otra cuestión básica de la novela son las redes sociales y me ha resultado llamativo que sitúes la acción hace unos años. ¿Por qué? ¿Porque éramos más ingenuos entonces?

R. Además de por cuestiones relacionadas con los personajes y otras cuestiones del libro, me venía bien ambientarlo en 2014 porque quería retratar ese momento de auge en el que todavía no estaba disparado, en el que no estaba tan trillado y explotado el tema. Que fuera un momento en el que, al jefe de una agencia de publicidad, la intromisión de los influencers le cogiera muy en caliente, que no hubiera tenido tiempo casi ni a reaccionar. 

P. Siete años después de eso, ¿cómo ves este asunto? Te hablo de ellas porque son las protas de la novela: ¿ves que hay empoderamiento detrás del fenómeno o, por el contrario, autoexplotación y sobreexposición? 

R. Bueno, es una profesión, nos guste o no. Al final se trata de crear contenido. Lo que es más cuestionable es qué contenido, aunque hay más libertad. Al final estas personas viven de que marcas y gente invierta en ellos. Lo que es cuestionable no es que una persona decida ser influencer y tener una vida de exposición, sino qué modelo se busca para invertir y qué es lo que se anuncia y qué es lo que promueve. Yo creo que al final son escaparates. Para bien y para mal, ha habido una crisis de movimiento en la que muchísimas marcas y empresas han sufrido. Y tanto la publicidad, como la moda como la creatividad se ha apoyado en esta sobreexposición, porque los influencers son escaparates que miran millones de personas. No es cuestionable por qué tienen poder o no. Bueno, han cambiado el mercado totalmente. 

P. ¿Qué crees que distingue a España en el mundo de la novela negra? ¿Que nos diferencia de los nórdicos, los anglosajones y los americanos?

R. Cada uno tenemos un estilo. A los nórdicos los veo como los reyes del género en el sentido de han creado una estructura que se repite mucho, eso de mostrar cómo un crimen afecta a la realidad y alguien que lo investiga a fondo va enfrentándose a los distintos estamentos de la sociedad. Han creado este código de novelas, que están muy bien escritas. Yo, en mi caso, lo que intento es hablar de cosas universales y que nos pueden ocurrir a cualquiera. Porque, al final, los crímenes más atroces tienen que ver con sentimientos universales. Pero, me gusta darles una identidad y llevármelo a mi mundo y a lo que yo conozco. Yo lucho para que todo tenga una entidad. Siempre me lo intento llevar todo a nuestra cultura. 

P. Hemos hablado de la novela con mucha sobriedad, así que me quiero despedir con una broma: ¿cuándo vas a matar a Toni Alcántara?

R. (Risas) Cuando lo maten los guionistas. Yo no soy el responsable. Hubo un momento en el que la trama era tan policiaca que pareció que él moría en Tánger y llegó al punto en que hasta lo ofrecí. Por suerte no me hicieron caso y el personaje sigue vivo y coleando. Fíjate, ya sabemos que muere muy mayor. Que si muere, llega por lo menos a los 70. 

P. Te voy a poner en un aprieto: ¿cómo mataría el novelista Pablo Rivero a Toni Alcántara?

R. Hombre, pues por una trama de corrupción importante y donde él haya metido el hocico. Ahora en el último capítulo él estaba investigando el Covid, pues por una trama que haya por ahí oscura. 

Ser actor me lleva mucho a profundizar en la mentalidad humana

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22 de junio de 2021 - 06:00 h
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