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En una casa de vecinos de la Axerquía cordobesa, a caballo entre la Corredera y la Ribera, una de las voces más poderosas y personales de la música española resuena entre las callejuelas. El soniquete roto de su voz suele ir acolchado entre el manto de cuerdas de uno de los guitarristas más elegantes de Andalucía. Son La Negra y El Panky, que estos días están de estreno: acaba de ver la luz el primer adelanto del tercero de los discos que graban juntos.

El sencillo y el disco se llaman De otra manera, y acaba de iniciar su dulce discurrir editorial. Se trata de un trabajo producto del confinamiento. Grabado en esa casa de la zona vieja de Córdoba en la que viven ese ave Fénix de la fusión flamenca que atiende al nombre de Amparo Velasco y su fiel compañero de fatigas, Juan Fernández, El Panky, una de las patas de aquella banda de gitanos que patentó a principios de los dosmiles el Sonido Corredera a base de fusionar flamenco, rock y soul.

En esa mezcolanza, La Negra tuvo y tiene voz y voto gracias a su afroflamencura, curtida en mil escenarios. De niña a mujer. Con Vicente Amigo, con Bebo Valdés, con Jerry González, con Niño Josele… Tiene tantas muescas La Negra en su garganta que el Panky en la guitarra que manosea cuando se sientan a cantar una canción en el Parque de Miraflores.

PREGUNTA. En este trabajo aspiráis a ver las cosas de otra manera. ¿Es un deseo o una realidad, habéis podido abstraeros de lo que ocurre y mirar al mundo con ternura?

LA NEGRA. La creación del propio disco es en casa y en estos tiempos que estamos viviendo. Y es que no puedes escribir de otra cosa. Es que estamos encerrados, realmente. Lo que quieres es que cambie todo de una vez. Así que yo creo que la canción salió sola. 

EL PANKY. Sí. Ha salido natural. Hemos estado en casa componiendo y mientras la cantábamos, decíamos: ¡coño, si es que es lo que está pasando! Es lo que estamos viviendo. Y hay veces que las canciones no las reconoces hasta que no las ves terminadas. Pero esta vez nos hemos quedado muy contentos con el propio proceso.

P. El sonido es el de siempre, pero el mensaje es más luminoso. ¿Qué habéis notado esta última vez que os habéis metido en el estudio? Porque ya lleváis muchos trabajos juntos.

EP. Yo diría que este disco es más artesano. Es un disco más de luthier.

LN. Sí. Está como más cuidado. Por ejemplo yo he colaborado siempre en mis discos, porque cuando estás grabando estás grabando, pero al hacerlo en casa, y viendo como va creciendo día a día, cómo vas metiendo tus ideas, cómo quieres que suene… Anoche, yo estaba disfrutándolo cuando lo escuché en Youtube.

El primer disco que Amparo y Juan grabaron juntos fue La que nunca. Se grabó en 2011 en los Estudios Eureka de Fernando Vacas. Velasco había dejado que corriera bastante tiempo entre su primer trabajo La Negra, grabado con Javier Limón, y este segundo. Para cuando se metió en el estudio, ya había dado con el sonido que quería, y de él se encargó El Panky, que en aquel entonces ya había grabado el disco Alegrías con Howe Gelb y Raimundo Amador.

De aquella talentosa banda de gitanos, El Panky quizá sea el músico más jazzero. Al menos, el que de manera más natural ha trazado un puente de ida y vuelta entre el arte jodo y la música brasileña, el soul y la música afro. También uno de los que tiene el bagaje más curioso, puesto que llegó fogueado en el flamenco, tras una década, la de los noventa, que comenzó acompañando al Pele, componiendo para Los Chichos, impulsando a los Cherokee o produciendo el superventas Como Ronea, de Las Chuches.

P. En el tema, Amparo expresa su deseo de ver a la gente en la calle cantando y recuperando la alegría. ¿Eso ha sido lo más duro para vosotros durante la pandemia?

LN. Bueno, lo más duro en la pandemia es la gente que se está llevando. Eso lo sabemos todos. Pero yo sí creo que el estar encerrado es otra de las cosas más duras de este año. El ser humano no ha nacido como para estar encerrado. Y nosotros menos (Se ríen).

P. Luego hay otra cosa, y es que también están cerrados bares, clubs y chiringuitos, que son espacios que para vosotros han sido muy importantes. ¿Cómo es vivir sin tocar para un músico como vosotros?

LN. Pues como un carnicero sin abrir la carnicería y sin vender ni una pechuga de pollo.

EP. Una tragedia. Pero bueno, esperemos que esto pase pronto y se puedan hacer cositas. Muchas veces hemos pensado en hacer algo. Esto que dices, ¿por qué no nos vamos a la calle a lo loco a ver qué pasa? Por lo menos nos quitamos canciones.

LN. Por lo menos, que sepan que estamos aquí. Porque claro, un cantante lo que necesita es cantar. Un artista lo que quiere es disfrutar de su música, realmente. Así que no vemos la hora de volver a tocar. Por suerte, será pronto. En Córdoba, tenemos un concierto el 14 de febrero en Doble de Cepa. Y por Madrid nos vamos a dejar caer en marzo.

El segundo trabajo que hicieron juntos fue Colores (2016), un continuador espiritual del sonido elegante y mestizo que habían logrado en La que nunca, aunque con un puntito más eléctrico y expansivo, pensado para el directo, y con un repertorio en el que La Negra y El Panky se atrevían incluso a meterle mano a todo un clásico, convirtiendo Como el agua en una versión rhythm & blues a base de un piano hammond. El disco, como ocurrió con el anterior, tuvo una mejor acogida crítica que de público, aunque permitió que el dúo girara por todo el país.

P. Esto de la pandemia ha obligado a muchos artistas a repensar la forma en la que se comunica con el público. 

LN. Sí. Te das cuenta de que la gente está más en las redes. Y los artistas hemos aprovechado para ponernos un poco más al día.

EP. De hecho, fíjate que este trabajo lo sacamos por singles. Todo esto es un mundo nuevo para nosotros. Lo hemos hecho además con una distribuidora y no con compañía, porque lo que nos ofrecieron no nos interesaba y porque también se quedan con mucho. 

P. Vosotros, encerrados pero por libre. 

EP. Exactamente. Es complicado, pero te da esa libertad de hacer la música que uno realmente quiere sin que nadie se interponga para que acabe pareciendo otra cosa. 

LN. O un producto. Por eso antes hablábamos de artesanía.

Detrás de esta defensa de la independencia y la libertad que hace La Negra, se esconde una trayectoria con altibajos en la que lo único que ha permanecido intacto ha sido su prestigio y la capacidad de emocionar de su quejío. Una forma de cantar que es producto de sus influencias, pero también de su periplo personal (nacida en Alicante, vivió su adolescencia viajando por Brasil, México y Norteamérica antes de asentarse definitivamente en Córdoba).

P. ¿Amparo, para ti Córdoba qué es?

LN. Es mi casa. Es mi hogar. Y es el sitio que me inspira. A pesar de que yo soy alicantina. Pero Córdoba me ha aportado por ejemplo el sonido de Panky. Yo estando en Alicante lo buscaba para eso también. Andalucía tiene un soniquete que no veas (Se ríe)

P. Hablando de ese sonido, ahora se cumplen diez años del Alegrías, que es como el tótem del sonido Corredera. ¿Cuál crees que es el secreto de aquel sonido? 

EP. Nosotros teníamos mucha calle (Se ríen los dos). Esa es la clave. Y el sonido sigue vivo. Estamos todos más o menos en la brecha y haciendo cositas.

P. ¿Lo vuestro es soul flamenco o flamenco soul? Lo que está claro es que tendéis ese puente que hay entre la música negra y el flamenco.

EP. Pues sí, y fíjate que sale de una forma natural. Nosotros hemos escuchado flamenco desde pequeños porque en nuestra casa es lo que se ha vivido y luego ya iba uno al colegio y empezaba a escuchar soul o rock. Y ahí estaba ya hecha la mezcla.

LN. Yo crecí en una familia flamenca. Mi madre canta muy bien. Pero claro, a mí me ocurría eso que te pasa de joven que buscas indagar en otras músicas. Como yo ya tenía el flamenco, siempre buscaba otras músicas. Y la verdad es que la que más me tiraba era el soul y el funk. 

EP. Porque se asemejan mucho en el sentimiento y en el swing. 

P. Si tuvierais que cantarle una canción al ministro de cultura ¿qué le cantarías?

EP. Vaya guasa de pregunta (Amparo se ríe). Le cantaría las cuarenta. Le cantaría una canción…

LN. De otra manera. Le pediría que hiciera las cosas de otra manera.

P. Y si el 2020 fuera una canción, ¿cuál sería?

LN. Yo nos vuelvo a reivindicar. Porque pienso que lo que habla nuestra canción es justamente de todo el proceso que hemos llevado. Así que sería la nuestra. Para mí: De otra manera.

EP. Si no fuera esa, tendría que ser una canción oscurita.

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Publicado el
8 de febrero de 2021 - 12:43 h