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ENTREVISTA

Cervatana y el 'krautbeat' distópico: “La música electrónica es inabarcable, igual que el flamenco”

Cervatana

Juan Velasco

21 de octubre de 2026 19:59 h

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Cervatana aterriza este sábado 24 de octubre en Córdoba con un universo sonoro que mira hacia el futuro, pero que tiene los pies bien asentados en el sur. El grupo actuará en la segunda edición del festival Ultraligero, que regresa a la Sala Impala con una programación dedicada a la experimentación electrónica y la escena independiente, y que reúne también a la compositora y productora Ylia y a la dj italiana Laurine.

Al frente de Cervatana está Miguelito García, también conocido como Dandy Piranha y cantante de Derby Motoreta's Burrito Kachimba. Junto a Fran el Punky y José Ugía, ha puesto en marcha un proyecto que combina krautrock, techno, ambient y big beat en un disco conceptual que narra la historia de un ser híbrido, mitad humano y mitad máquina, en un mundo devastado. Una distopía construida a través de capítulos que conectan la experimentación electrónica con una voz que bebe de las tradiciones musicales del sur peninsular.

Pero Cervatana no se queda en el retrato de un futuro desolador. La historia que propone el grupo desemboca en una reivindicación de los sentimientos, el contacto humano y el amor como respuesta a una sociedad cada vez más aislada detrás de las pantallas. De todo ello habla el cantante en una charla previa a la primera visita de Cervatana a Córdoba capital.

Tenemos que dejar de comunicarnos a través de pantallas y de odiar al de fuera

“El mensaje fundamental de Cervatana es que la humanidad tiene que volver a sentir, a humanizarse, a tocarse, a estar cerca y hablarse cara a cara, a mirarse por la calle y no a través de una pantalla”. Miguelito García resume así la idea que sostiene el proyecto, una propuesta que, paradójicamente, utiliza sintetizadores y ritmos electrónicos para reivindicar precisamente aquello que la tecnología parece poner en peligro.

En su disco, el protagonista es un ser híbrido entre humano y robot que habita un universo distópico. Pero el relato no se detiene en el pesimismo. Su desenlace apunta hacia una solución tan sencilla como difícil de poner en práctica: recuperar los vínculos con los demás. “Si hasta el híbrido humano con una inteligencia artificial insertada en su cerebro lo salva el amor, imagínate lo que nos hace falta a nosotros ahora mismo”, afirma el cantante, que apunta como asignatura pendiente (y urgente), recuperar lo comunitario: “El vecino es el que, si necesitamos algo, nos va a echar una mano. Tenemos que dejar de comunicarnos a través de pantallas y de odiar al de fuera. Lo que tenemos que hacer es volver a volcarnos en nuestras emociones, que es lo que nos hace humanos de verdad”.

Cervatana

Ese mensaje se desarrolla a través de un disco conceptual, una estructura narrativa que contrasta con el consumo rápido de canciones. Cervatana propone escuchar las composiciones como partes de una historia, con un personaje y un universo propios. El marco conceptual bebe, entre otras referencias, de la saga literaria Dune, en la que García asegura haberse inspirado “muchísimo” para construir el imaginario de un trabajo que, todo apunta, acabará coronando varias listas de los mejores Lps del año.

Eso sí, el reto era trasladar ese mundo al escenario. Para ello, el grupo ha diseñado un directo en el que conviven instrumentos propios del rock con sintetizadores y una batería orgánica. “Queríamos que hubiera un buen batería pegando palos y que se viera ese espectáculo de una base rítmica potente”, explica el cantante, que destaca el papel de Santi Marín, bajando a tierra una propuesta en la que la electrónica no funciona, por tanto, como un simple revestimiento sonoro, sino como parte de un conjunto que necesita la energía física de la interpretación.

“Hoy en día, la electrónica es un género absolutamente inabarcable, igual que el flamenco, y se puede entender de mil maneras”, apunta al respecto el cantante, antes de recordar que otra parte crucial del show es la incorporación de Elena Gog, bailarina de danza contemporánea, que, en sus palabras, “expresa con el cuerpo lo que nosotros decimos con la música y con las canciones”.

Cervatana ofrece, por tanto, una mezcla de rave, performance y rock and roll, con una sucesión de momentos que aspiran a reflejar los distintos estados de ánimo de la vida. “Va a haber polvo, va a haber momentos íntimos de sonido bonito, va a haber momentos de agresividad, va a haber momentos eróticos... Va a haber un poco de todo. La vida misma”, resume el cantante, que pone la voz, con su característica forma de entonar, no necesariamente flamenca, aunque desde luego sí, totalmente sureña.

En ello abunda un poco: “Hay una armonía natural a la que nosotros estamos acostumbrados a escuchar. Esa armonía está en las canciones de Los Delinqüentes, en Mediterráneo, de Serrat, y en lo que nosotros respiramos en las canciones populares de Extremadura y Andalucía”, afirma.

Esa conexión entre ambos territorios forma parte de su identidad musical. “Para mí, Extremadura y Andalucía son lo mismo desde que tengo uso de razón”, dice García, que entiende la voz como un instrumento que debe adaptarse a las necesidades de cada composición: “A la hora de cantar, tanto con Derby Motoreta's como cuando hago una colaboración con otro artista o, en este caso, con Cervatana, pongo mi voz, mi conocimiento y mis sentimientos al servicio de la canción”.

Los sentimientos, de nuevo, al frente de la nave. Ese es el mantra de Cervatana.

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