C3A: Año Cero

La Junta anuncia que saca a licitación la dirección del Centro de Arte Contemporáneo, que estará abierto a finales de 2015

Una isla dentro de una península. Eso es lo que parece el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A) cuando uno lo contempla a vista de pájaro, lo más cerca de la omnisciencia que nos deja estar Google Maps. Una isla de hormigón moderno en contraste con entorno: agua, parques, solares vacíos -de próxima ocupación-, casas unifamiliares blancas y bloques de pisos lo rodean. Al otro lado del río, la ciudad histórica.

Tiene sentido que en una ciudad con tanto peso histórico, el arte contemporáneo se haya ubicado fuera de lo que imaginariamente conforma el núcleo histórico y cultural. Aunque, en la práctica y tiene sentido, el C3A está en la zona con más futuro de la ciudad, en la Ribera. Allí se inauguró hace un año este centro,con la plana mayor de la política regional y con prácticamente la totalidad del tejido cultural local, que había estado trabajando conjuntamente con la Consejería de Cultura en su puesta en marcha.

Uno de los que estuvo desde la génesis fue Tete Álvarez, presidente de la Unión de Artistas Visuales de Andalucía (uavA). Hoy asiste entre la esperanza y el escepticismo al desarrollo de las actividades del C3A. Gana la esperanza, no obstante, para Álvarez, que celebra la simpleza del hecho de que haya echado a andar “una infraestructura que llevaba mucho tiempo varada” y que partía, además, con “mucha animadversión en contra” antes de gatear por parte de la comunidad política, mediática y artística. “Diez años de inoperancia han calado en la opinión pública y en la comunidad artística”, remarca Álvarez.

Él, sin embargo, se queda con lo bueno: los “hitos” de la programación -las muestras de Pepe Espaliú, Isidoro Valcárcel y, ahora Yoko Ono-; la puesta en marcha de los talleres de Thomas Köner o Du Yun; los programas formativos para los más pequeños; y el mero hecho de que el C3A sea “un reto bonito” para quien lo lleva y para toda la ciudad.

Y en esto no vacila. A su juicio, internamente, el reto del C3A es vencer la “falta de medios humanos y materiales” de la que hace gala un proyecto cuya “mayor parte del presupuesto se va en gastos de mantenimiento”. Externamente, el reto está en generar nuevos públicos en los que inocular una noción de arte contemporáneo aún a costa de “sacrificar” a una parte del público que está perdido y no se va a poder recuperar. “Evidentemente, el C3A no es un Blockbuster”, tercia Álvarez.

Los públicos y Los Artistas

“En Córdoba, el problema no está en que no nos enteremos de las actividades, sino en que el público quiera enterarse. Y ésa es otra historia”, ironiza al respecto el artista audiovisual Juan López. Para López, que participó en una de las primeras actividades, ‘La Montaña Negra’, también es suficientemente relevante el hecho de que el C3A esté abierto, dado que eso ya pone “algo donde no había nada”.

En cualquier caso, reconoce que el funcionamiento “va más lento de lo que debiera”, y pone la lupa en la “bicefalia” de la que hace gala el centro, que cuenta con un director, Álvaro Rodríguez Fominaya, con suficiente solvencia, pero cuyas decisiones, hasta el momento, dependen de la Consejería de Cultura de Sevilla y del Centro de Arte Contemporáneo de Andalucía (CAAC). Mientras se supera esa bicefalia, López se queda con algunos momentos de este año.

“Yo me he sentido como si estuviera en Barcelona, en un Sonar o similar, y encontrarme gran afluencia de público, en espectáculos audiovisuales experimentales”, rememora sobre el concierto y el taller de Thomas Köner. En esas experiencias y en el hecho de que se estén preocupando de ir a por los centros educativos basa su predicción para el C3A: “Va a ir a más”.

No es tan optimista el escenógrafo, coreógrafo y director Paco Nevado, que cree que el público ha dado la espalda al C3A en este primer año de vida y que culpa de ello a las “promesas incumplidas” por parte de la Junta de Andalucía, que ha hecho en este tiempo “todo lo que se le pidió que no hiciera”. “Claro que se están haciendo cosas. Pero cosas relacionadas con el Arte Contemporáneo antiguo, como son exposiciones”, añade al respecto.

Un Búnker poco permeable

Para Nevado, la institución es “un búnker, arquitectónicamente y a nivel de gestión”, poco permeable al tejido local. “Da la sensación de que todos los proyectos que se presentan o llegan a oídos de la dirección por parte de los actores culturales de la ciudad pasan a segundo plano o ni siquiera se consideran”, señala el artista, que critica que el C3A no sea un centro autónomo, como se le pidió a la Junta, y se haya convertido en un satélite dependiente del Gobierno Andaluz que es “quien corta el bacalao”.

A Rodríguez Fominaya le pide también más diálogo con el tejido local, con la ciudad y sus creadores, y rechaza de plano la excusa de la falta de presupuesto. “Quizá a él le parezca poco el presupuesto, pero en esta ciudad nunca nadie ha contado con semejante presupuesto para hacer cosas y se han estado haciendo”, apostilla Nevado. A este respecto, el crítico de arte y comisario independiente Jesús Alcaide pide también autocrítica a los artistas. Reconoce que no se ha contado con muchos cordobeses en este primer año de andadura, pero igual culpa -y se autoinculpa- de “cierta desidia” a la hora de ser proactivos hacia el centro, que tampoco ha hallado “un gran feedback en la comunidad artística cordobesa”.

“Falta una relación directa con los propios alumnos de la Escuela de Arte y Oficio, o con la gente de Historia del Arte y Filosofía y Letras, que debería ser un público primordial para el C3A y que desconozco si hay relación directa”, reflexiona Alcaide, que cree que ahora lo que toca es “activar la producción” y conocer de una vez el programa que ha diseñado el director del centro, que aún no ha mostrado su trabajo.

El modelo valenciano

Alcaide atiende a Cordópolis mientras viaja en Tren a Valencia, una ciudad indiscutiblemente ligada al arte contemporáneo. Pregunta obligatoria. ¿Es el de Valencia un modelo a seguir? “Pues debería. Todo por concurso publico, desde las convocatorias de comisariado a las de dirección. Transparencia. Y reactivación del tejido local. Buenas prácticas en todos los frentes y una buena labor de mediación desde los espacios para niños hasta los de mayores. Sólo hay que ver el cambio que el Centro del Carmen ha tenido en estos años. Si. Valencia es un modelo a seguir desde la producción a la difusión e investigación”, contesta tajantemente.

La cobertura impide continuar la charla con Alcaide, que tiene tiempo para remarcar que el C3A, igual que su tren, tiene “mucho camino por recorrer”. Su reflexión se asemeja a la que López había marcado un poco antes. “Yo este primer año ni lo contaría. Habría que hacer como los informáticos y valorar el número 0. Ahora es cuando se tiene que superar la bicefalia”, decía al respecto. Nevado, sin embargo, se negaba en rotundo a quedarse en ese análisis. “Yo no me puedo congratular sólo de que esté abierto, porque abierto cuesta pasta y esa pasta no está generando plusvalía. No puede ser que esté ‘sólo’ abierto. Tiene que funcionar”, reclamaba.

Han pasado 363 días desde que el C3A comenzó su andadura. Este sábado lo celebraba con una fiesta de música electrónica, talleres y comida al aire libre que, todo sea dicho, ha organizado una promotora de Sevilla y que llevaba al centro a jóvenes que no sabían ni de su existencia. El martes cumplirá un año con una de las apuestas personales de su director, la presentación de 3 obras propias de la artista conceptual Yoko Ono y que, se presupone, también llegará a un público profano en esto del arte contemporáneo.

A partir de entonces acaba el año cero. Y con él acaba también el periodo de gracia para esa isla -el arte contemporáneo- dentro de una península -la programación cultural- que es el C3A para Córdoba. Sincronicen sus relojes.

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