Abbas Ibn-Firnás, el emprendedor de la aviación

Inauguración de las jornadas sobre Abbás Ibn-Firnás | MADERO CUBERO
El Alcázar de los Reyes Cristianos acoge las primeras jornadas dedicadas a ensalzar la figura del primer aviador de la historia y su influencia en Córdoba

Abbas Ibn-Firnás. El primer hombre en realizar un vuelo sin motor en el año 852. Adelantado a su tiempo. Seiscientos años pasarían hasta que Leonardo Da Vinci elaborara sus diseños aeronáuticos. Más de mil años antes del primer vuelo de los hermanos Wright. Y, sin embargo, una figura que no ha tenido el reconocimiento popular que se merecía.

Así lo ha asegurado el general del Ejército del Aire, José Sánchez Méndez, quien ha inaugurado las jornadas dirigidas a resaltar la figura del primer aviador de la historia, un acto celebrado en el Alcázar de los Reyes Cristianos. En su conferencia, titulada La importancia de Abbás Ibn-Firnás para la Historia de España y de la Aeronáutica, ha resaltado la necesidad de la sociedad “de honrar la figura de este aviador”. Sánchez ha explicado que “si a día de hoy no se conocen a los grandes califales o emires, cómo se va a conocer a Abbás Ibn-Firnás”.

Firnás nació en Ronda en pleno apogeo de la dinastía Omeya pero pronto viajó a Córdoba, donde viviría hasta su muerte. A mediados del año 875, Firnás terminó de construitr un planeador que llevaba dos largueros articulados que se posdían mover y abril de forma similar a unas alas y a las que forró con tela de seda y revistió con plumas de aves rapaces.

Aunque los historiadores no conocen a ciencia cierta desde dónde se efectuó el vuelo, algunos apuntan a las colinas de La Arruzafa y, otros, a la torre del palacio del emir Abderraman I. Tal y como ha comentado Sánchez, “Firnás hizo un salto sobre la ciudad delante del emir Mohamed I y de miles de cordobeses, y estuvo volando más de dos minutos”. Sin embargo, y a pesar de la estructura avanzada para su tiempo, “Firnás se había olvidado de fabricar una cola para poder aterrizar, tal y como apuntan los observadores”, ha explicado Sánchez.

Después de su experiencia aeronáutica, Firnás se dedicó a profundizar en el campo de las matemáticas, como fue la solución referente a la regularidad de las caras de los prismas cristalinos. Además, diseñó una fórmula química para la fabricación de cristales artificiales a partir de la arena y de otros minerales. Aunque no quedan documentos de él, los historiadores señalan que Firnás también diseñó mecanismos para el tallado del cristal de roca y construyó hornos especiales, con lo que favoreció la implantación y desarrollo de la industria del cristal en Córdoba. Finalmente, falleció en el año 887.

A pesar de ser un personaje poco reconocido, Córdoba sí le rindió un pequeño homenaje al ponerle su nombre al puente atirantado y que simboliza el salto de Firnás. No obstante, Sánchez ha comunicado que pedirá  la alcaldesa, Isabel Ambrosio, que el aeropuerto de Córdoba se llame Abbás Ibn-Firnás. “Esta petición ya se la hice a la alcaldesa en 2004, pero la repetiré”, ha apuntado el general.

Por su parte, el teniente de alcalde delegado de Seguridad Ciudadana, Emilio Aumente, ha asegurado que hoy “la figura de Firnás está más iluminada” gracias al papel de la divulgación alrededor del aviador. El rector de la Universidad de Córdoba, José Carlos Gómez Villamandos, ha apuntado que “Firnás fue un verdadero innovador de su tiempo a pesar de no contar con una estructura de investigación o con una sociedad convencida de la importancia de invertir en la ciencia”.

Las jornadas finalizan este martes con las conferencias La Córdoba del Siglo IX, a cargo de Ricardo Córdoba de la Llave, y Pioneros de la aviación en España, de la mano de Federico Yaniz Velasco.

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