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15 años del crimen de José Bretón, un preso al que aún le queda una década entre rejas

José Bretón tras escuchar en la Audiencia Provincial de Córdoba el veredicto del jurado por el asesinato de sus hijos.

Alfonso Alba

7 de octubre de 2026 20:00 h

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José Bretón pasa sus días en una celda de la cárcel de Herrera de la Mancha (provincia de Ciudad Real). Este jueves se cumplen 15 años del día en el que Bretón acabó con la vida de sus dos hijos en una finca familiar de la ciudad de Córdoba. Ruth tenía seis años y José tres. Este crimen conmocionó a la sociedad española y puso sobre la mesa una vuelta de tuerca más de la violencia machista: la violencia vicaria. Es decir, aquella en la que para hacer daño a una pareja se actúa contra lo que más quiere: sus hijos.

Bretón mató a sus hijos el 8 de octubre de 2011. Esa misma tarde dijo que habían desaparecido mientras acudían a la Ciudad de los Niños de Córdoba, en el parque Cruz Conde. Aunque la Policía Nacional y el juez de instrucción, José Luis Rodríguez Laínz, y también su exmujer, Ruth Ortiz, nunca tuvieron dudas de que Bretón los había matado, durante meses se buscó a Ruth y José por todas partes. También por una mala identificación de los restos que se hallaron ya el primer día en una hoguera de la finca de Las Quemadas. Una forense de la Policía Nacional concluyó que los huesos eran de animal y no de los pequeños.

Sin embargo, Bretón fue detenido diez días después del crimen. El 18 de octubre, la Policía Nacional lo esposaba. Había estado en libertad, aunque vigilado las 24 horas del día, a la espera de que confesase el crimen, algo que hizo hace pocos años. Desde ese 18 de octubre, Bretón no ha vuelto a ser un hombre libre. Lo será en el año 2036, cuando se cumpla el máximo de años que con la condena que recibió por el asesinato de sus dos hijos pueda pasar en prisión.

Hace 15 años que Bretón mató a sus hijos y pasarán diez hasta que pueda salir de la cárcel. En octubre de 2036 tendrá 74 años y habría pasado 25 entre rejas. La Audiencia Provincial de Córdoba lo condenó a 40 años de cárcel. En el año en el que cometió el doble asesinato, 2011, el Código Penal aún fijaba un máximo de 25 años de prisión para los delitos más graves que se podían cometer en España. En el año 2015 se modificó el Código Penal y se aprobó la prisión permanente revisable, ratificada en 2021 por el Tribunal Constitucional.

Bretón habría sido con total seguridad condenado a una especie de equivalente a la cadena perpetua y habría sido el primer cordobés en haber recibido tal castigo. Desde que se aprobó, en Córdoba no se ha condenado a nadie a esta pena máxima. La Fiscalía de Córdoba solo la ha pedido una vez, al falso cura acusado de asesinar a un hombre en La Chica Carlota. Pero finalmente este falso cura fue condenado a 18 años de cárcel.

La confesión que llegó 14 años después

Durante años, Bretón mantuvo públicamente una versión distinta de los hechos. Sin embargo, en marzo de 2025 se conoció que había reconocido por primera vez públicamente que había matado a sus hijos. La confesión apareció en El odio, un libro del escritor Luisgé Martín que iba a publicar la editorial Anagrama. Martín había mantenido correspondencia con Bretón desde 2021 y llegó a entrevistarse personalmente con él en la prisión de Herrera de la Mancha. El libro reconstruía el crimen desde la perspectiva del propio asesino y recogía su explicación sobre lo ocurrido.

Según el relato que Bretón ofreció al escritor, había planificado el asesinato y quería que los niños murieran sin sufrimiento antes de hacer desaparecer sus cuerpos. También reconocía que el móvil estaba relacionado con su ruptura con Ruth Ortiz y con su intención de causarle el mayor daño posible. El propio Bretón ya había realizado una confesión privada en 2017, durante un programa de justicia restaurativa en prisión, pero aquella revelación no se había conocido públicamente hasta la aparición de los extractos del libro. La publicación de El odio abrió, sin embargo, una nueva herida para Ruth Ortiz.

El libro estaba previsto para llegar a las librerías el 26 de marzo de 2025. Ruth Ortiz supo por los medios de comunicación que la obra iba a publicarse y se opuso públicamente a ella. Consideraba que el libro volvía a colocar a Bretón en el centro de la historia y que la publicación podía vulnerar los derechos y la intimidad de sus hijos, además de provocarle un nuevo daño psicológico. Su representación legal pidió amparo a la Fiscalía y advirtió a Anagrama de posibles acciones legales.

La Fiscalía de Menores de Barcelona solicitó entonces que se paralizara cautelarmente la publicación. Un juzgado de Barcelona rechazó inicialmente la petición el 24 de marzo. La Fiscalía recurrió y la cuestión llegó a la Audiencia Provincial de Barcelona.

El 9 de abril, la Audiencia de Barcelona confirmó que no procedía suspender cautelarmente la publicación. El tribunal consideró que no podía ordenarse esa paralización preventiva en esas circunstancias y advirtió del riesgo de convertir la medida en una forma de censura previa. La resolución señalaba al mismo tiempo la especial protección que merecían las víctimas y la sensibilidad del caso.

Anagrama decidió mantener voluntariamente la suspensión de su distribución pese a que los tribunales habían rechazado las medidas cautelares solicitadas para impedirla. Finalmente, el 16 de abril de 2025 la editorial dio un paso definitivo: anunció la extinción del contrato de edición y distribución de El odio y devolvió los derechos de la obra a Luisgé Martín. El libro, por tanto, no llegó a publicarse comercialmente por Anagrama.

La decisión abrió un intenso debate sobre los límites de la libertad de creación, el derecho a contar hechos criminales desde la perspectiva del asesino y, sobre todo, el lugar que deben ocupar las víctimas en ese tipo de relatos. Luisgé Martín reconoció posteriormente que había cometido un error al no avisar previamente a Ruth Ortiz de la publicación. El escritor defendió, al mismo tiempo, el derecho a publicar la obra y sostuvo que el libro pretendía situar la empatía en las víctimas, no justificar a Bretón.

El episodio tuvo además una consecuencia judicial añadida: Ruth Ortiz denunció a Bretón por un posible quebrantamiento de condena, al considerar que su participación en el libro podía vulnerar la prohibición que pesaba sobre él de comunicarse con ella. La sentencia que lo condenó había establecido una prohibición de comunicación durante 21 años por cada uno de los asesinatos.

Así, 15 años después de la desaparición y asesinato de Ruth y José, el caso Bretón continúa generando consecuencias. Primero cambió la manera de hablar en España de la violencia ejercida contra los hijos para dañar a una expareja. Después planteó un debate jurídico sobre los límites de las penas existentes antes de la prisión permanente revisable. Y, más recientemente, volvió a ocupar el centro del debate público por la confesión de Bretón y por un libro que, aunque llegó a ser autorizado judicialmente para su publicación, terminó sin llegar a las librerías.

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