La ganadería El Cruce, en Añora, se ha convertido en parte del paisaje electoral andaluz. Juanma Moreno así lo ha querido y por eso ha vuelto este jueves a Los Pedroches como quien regresa a un lugar familiar, casi supersticioso, aunque él insista en negar cualquier superstición.
Allí, donde viralizó en 2018 una foto típicamente política -un candidato abrazado a un enorme rumiante-, le esperaba este jueves Blanca, una vaca de casi seis años —nació en 2020, cuando Moreno apenas llevaba algo más de un año al frente de la Junta— y heredera directa de una estirpe ya simbólica para el presidente andaluz.
Blanca es nieta de Fadi, aquella vaca con la que Moreno se fotografió en la campaña de 2018 -en la que logró ser presidente gracias a Ciudadanos y Vox- y a la que volvió a visitar en 2022, antes de lograr la mayoría absoluta. Fadi no estaba, tal y como contó este periódico hace unos días. Había muerto “de mayor”, ha recordado el presidente, contento de que su relevo esté asegurado en Blanca, una res de 700 kilos y bastante tranquila -o eso parecía, mientras esperaba al presidente-.
Moreno venía de departir con los ganaderos de la zona en una especie de brunch estratégicamente montado entre torres de paja. La vaca estaba fuera del establo mucho antes de su llegada, apartada del resto del rebaño, ajena al trajín. Dócil y tranquilona, algunos fotógrafos y periodistas se pudieron acercar y rascarla mientras mataban el tiempo hasta la llegada del autobús electoral que lleva al candidato a la reelección de una punta de Andalucía a otra.
Tranquila estaba también junto a la joven veterinaria que le cedió la cabezada de cuero al presidente, que comenzó a festejar la confianza que había entre él y el animal. “Ya me ha cogido cariño”, ha bromeado mientras posaba junto a 700 kilos de mamífero que, por nerviosismo o adivine usted por qué, le ha pegado dos pequeños cabezazos amistosos en ese momento.
Moreno ha capeado el empuje con su sempiterna sonrisa, consciente de que, una vez más, la escena tenía más magnetismo que cualquier mitin improvisado. De hecho, él mismo ha admitido que la vaca tiene “más reclamo” que él. Tras mirar a los objetivos durante varios minutos, Blanca se ha ido por un lado, y Juanma Moreno por otro.
La mañana, sin embargo, guardaba todavía un pequeño giro de guion. Con la vaca estabulada, Moreno ha sido dirigido a una nave donde se había colocado todo para su speech (intervención sin preguntas). Y allí ha comenzado el discurso que ha vivido un cómico parón cuando un inesperado espontáneo se ha colado en la escena.
Y es que, mientras Moreno pronunciaba unas palabras ante alcaldes, ganaderos y periodistas, un gato negro ha aparecido desde el fondo de la explotación, caminando con tranquilidad felina hacia las cámaras, avanzando lentamente por la izquierda del presidente. Moreno se ha percatado.
El gato se ha frenado a un metro eescasodel presidente y, durante poco más de un segundo, parecía inevitable que cruzara por delante de él. Sin embargo, ha mantenido su trayectoria recta y ha esquivado a los periodistas.
El presidente, por supuesto, no ha querido dejar escapar la escena. “El gato no ha querido cruzarse”, ha dicho entre sonrisas, espantando públicamente cualquier superstición. “Yo creo que me va a dar suerte”. La frase ha desatado las risas y el aplauso espontáneo de los asistentes.
El presidente ha querido este jueves revestir de simbolismo político una imagen que ya forma parte de su iconografía de campaña. Dijo que Blanca le recuerda a la bandera “blanquiverde”, “preciosa y maravillosa”, y expresó su deseo de que herede también el efecto electoral de su abuela. “En 2018 me impulsó hacia el Gobierno; en 2022 hacia una mayoría suficiente, y espero que su nieta también impulse este gran objetivo que tenemos de mayoría social”, señaló.
Más allá de la anécdota, Moreno defendió el valor de una fotografía que, admite, suele viralizarse cada campaña. “Algunos pueden frivolizar”, comentó, “pero esta foto representa el esfuerzo y el sacrificio de hombres y mujeres que mantienen una ganadería de calidad en Andalucía”.
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