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Un informe municipal certificó en 1984 que la Plaza del Triunfo era propiedad del Ayuntamiento

A la izquierda, informe de la Comisión de Urbanismo que certifica la "propiedad municipal" de la Plaza del Triunfo en 1984. A la derecha, oficio enviado al obispo días después informando de que el "monumento propiedad municipal" erigido a San Rafael iba a ser restaurado

Aristóteles Moreno

25 de marzo de 2026 20:02 h

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El 7 de marzo de 1984, el aparejador municipal envió un oficio al alcalde de Córdoba con número de entrada 9978. El técnico alertaba al regidor del “visible desplome” del monumento del Triunfo de San Rafael junto a la Mezquita Catedral y advirtió que podría “ser peligroso en caso de derrumbamiento”. El funcionario local proponía su inmediata reparación pero, antes de su intervención, sugería la conveniencia de elaborar un informe sobre su propiedad.

Ocho meses después, el 8 de noviembre de ese mismo año, el jefe de sección de Servicios Internos redactó un nuevo informe de tres páginas, que obra en poder de Cordópolis. El documento analiza el estado físico del Triunfo y en el punto tercero afirma: “El funcionario que informa estima que referido monumento es de propiedad municipal”. A continuación desgrana un hilo histórico con datos que corroboran su declaración.

La primera referencia que aporta data de enero de 1735, treinta años antes de que se acometiera la construcción del Triunfo de San Rafael por suscrpción popular. “La ciudad concedió al rector y Colegio de San Pelagio el sitio que pretende (…) sin perjuicio de tercero interesado, ni del común”, indica el documento histórico confeccionado por el funcionario.

Un siglo más tarde, en junio de 1850, otro acta municipal informa sobre un revelador acontecimiento que suministra nuevos datos sobre la titularidad de la parcela y el monumento a San Rafael. Según recoge el documento municipal, el guardia del recinto compareció ante el alcalde de Córdoba y reveló que tras cinco años custodiando el Triunfo “sin recibir ningún tipo de honorarios” decidió devolver las llaves a su propietario. Al parecer, se presentó ante el “señor mayordomo de palacio, señor provisor y señor gobernador” y los tres se “negaron consecutivamente a admitirlas” al argumentar que no tenían “dominio alguno” sobre el monumento y el solar.

Plaza del Triunfo del San Rafael, junto a la Mezquita Catedral

Las llaves fueron entregadas al alcalde. Y el Ayuntamiento, en sesión del 19 de agosto de 1850, acordó hacerse cargo de la conservación del monumento “siempre y cuando el ilustrísimo señor obispo se desprendiera de cualquier derecho”. Según una nueva acta municipal fechada el 27 de agosto de 1850, el obispo “aplaude reparar y conservar el recinto del Triunfo” y asegura que no tiene “ninguna cosa que oponer ni reclamar” y, por lo tanto, aprueba que el Ayuntamiento “se haga cargo” del recinto.

Tres semanas después, el 3 de septiembre de 1850, “en orden a la posible transmisión de derechos”, señala el informe histórico, “el obispo manifestó que no tenía acción ni título alguno respecto al local y al monumento (…) y da su conformidad y aquiescencia” al dominio municipal del Triunfo de San Rafael.

Expuestos todos estos antecedentes históricos, basados en actas municipales de 1735 y 1850, el dictamen firmado por el jefe de sección de Servicios Internos en 1984 declaró lo siguiente: “Primero: que el solar pertenece al común de la ciudad. Segundo: según actas del cabildo, nunca se produjo una transmisión de dominio a favor del Obispado ni otro ente. Tercero: existe constancia de que el Obispado y el gobernador declararon su carencia de derechos del solar”. Y añade para finalizar: “En consecuencia, se estima que el solar y monumento son de propiedad municipal. Firmado jefe de sección. 8 de noviembre de 1984”.

El informe de Servicios Internos confirmó en 1984 que la Plaza del Triunfo "pertenece al común de la ciudad"

El informe de Servicios Internos fue sometido a la Comisión Informativa de Urbanismo y Patrimonio que validó su contenido, reafirmó la “propiedad municipal” de la plaza y el Triunfo, y acordó nuevamente informar al Obispado de todo el proceso “concediéndole un plazo de 10 días para que se manifieste”. Era el 13 de noviembre de 1984. Al día siguiente, el Ayuntamiento envió un nuevo oficio al Obispado sobre el “monumento de propiedad municipal erigido a San Rafael y ubicado en el solar también propio del Ayuntamiento”. El prelado no se pronunció y así lo certificó la Comisión de Urbanismo y Patrimonio el 18 de diciembre de ese mismo año.

El monumento y la plaza del Triunfo fueron inscritos formalmente en el inventario de bienes municipales. El Ayuntamiento era su propietario y ejercía sin oposición a título de dueño, al menos, desde 1735. Tanto es así que entre esa fecha y 1984 había intervenido hasta en 11 ocasiones en el solar para ejecutar labores de limpieza y restauración.

Hasta 2011. Ese año sucedieron dos eventos relevantes que alteraron notablemente el estatus jurídico del solar. El 8 de abril el obispo Demetrio Fernández se presentó ante el registrador de la propiedad privada e inscribió a su nombre la plaza y el Triunfo. Todo indica que el Ayuntamiento no fue informado del registro de un bien que figuraba en el inventario municipal. Un mes y medio después, el 22 de mayo, el PP ganó las elecciones locales y se hizo con el Ayuntamiento. Casualidades de la vida, la plaza del Triunfo y el monumento desaparecieron del inventario municipal ese mismo año.

Ni la inmatriculación episcopal ni la evaporación del solar del dominio municipal trascendieron. Hasta 2014. Fue en esa fecha cuando estalló el escándalo de la inmatriculación de la Mezquita Catedral de Córdoba y salieron a la luz decenas de inscripciones de monumentos, ermitas y plazas a nombre de la Iglesia. También del Triunfo de San Rafael. Ante el revuelo, el teniente de alcalde de Hacienda solicitó un informe a la asesoría jurídica municipal sobre la titularidad del solar y el monumento.

Y en un dictamen de 17 páginas fechado el 14 de octubre de 2014, el letrado titular del Ayuntamiento concluye que la entidad local “carece de título alguno que permita afirmar su dominio sobre el Triunfo de San Rafael”, al tiempo que constata que la Diócesis lo inmatriculó a su nombre en 2011 “utilizando para ello el procedimiento establecido en el artículo 206 de la Ley Hipotecaria”, derogado en 2015 por José María Aznar debido a sus claros visos de inconstitucionalidad. Ocho días antes, la directora del Archivo Muncipal, también por indicación del teniente de alcalde de Hacienda, emitió otro dosier sobre la titularidad de la Plaza del Triunfo. En líneas generales, el documento de 12 páginas corroboraba punto por punto y amplía el hilo histórico anotado ya en el informe municipal de 1984.

Entre las novedades que añade la directora del Archivo Municipal, figura un dato significativo de 1735 no citado anteriormente. Según indica la funcionaria, en enero de ese año el director del Colegio San Pelagio, seminario menor de la Diócesis, solicitó un sitio contiguo para construir unas caballerizas. “El Ayuntamiento le concede el sitio para tal fin”, señala el informe. En 1736, agrega el documento, un “grupo de caballeros, vecinos y prebendados” pide al Ayuntamiento licencia para construir un monumento a San Rafael y le insta a que colabore en los gastos. “El Ayuntamiento accede y libra dinero y piedra para contribuir a su levantamiento”. A continuación, enumera por fechas las abundantes intervenciones del Ayuntamiento en el monumento, las actas capitulares y los años en que el Triunfo de San Rafael fue incluido en el inventario de bienes municipales desde 1984.

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