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FORIOMS: el proyecto que busca dar una segunda vida agrícola a los purines

III Jornadas de Economía Circular. Mesa 3 - De residuo a recurso: cómo encontrar un tesoro en purines

Nacho Serrano

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Resignificar la palabra residuo. Ese era el tema de fondo de las III Jornadas de Economía Circular organizadas por Cordópolis y, en la tercera ponencia, dirigida en esta ocasión por el director del medio, Alfonso Alba, volvió a ponerse de manifiesto en la presentación del proyecto en el que trabaja Adrián González Guzmán, doctor en Ingeniería Agraria, Alimentaria, Forestal y de Desarrollo Rural Sostenible por la Universidad de Córdoba. El gallego, afincado en Córdoba, reconoció llevar cuatro años desarrollando una idea que empezó con una pregunta sencilla en un pequeño garaje: ¿y si uno de los residuos con peor fama del sector agrario, los purines, acabara convirtiéndose en una herramienta para hacer más sostenible la agricultura?

Así nació FORIOMS, un proyecto que parte de una premisa muy concisa para el investigador. “Los residuos son un recurso puesto en el lugar equivocado”. Y es que, en un contexto marcado por el encarecimiento de los fertilizantes inorgánicos, la crisis derivada de la guerra en Ucrania, la degradación de los suelos, las emisiones de gases de efecto invernadero y la necesidad de reducir la dependencia exterior, la investigación debe plantear un cambio de mirada; es decir, frente a una economía lineal basada en producir, usar y desechar, este proyecto propone avanzar hacia un modelo circular en el que los subproductos del campo y de la industria vuelvan a la escena del sistema productivo.

III Jornadas de Economía Circular. Mesa 3 - De residuo a recurso: cómo encontrar un tesoro en purines

El objetivo inicial de Adrián González era diseñar un filtro reutilizable que pudiera capturar gases procedentes del purín y, una vez enriquecido, servir como fertilizante. A partir de ahí, el proyecto fue creciendo hasta convertirse en una investigación con financiación europea y colaboración de distintas entidades. El esquema de trabajo contempla seis fases: la búsqueda y caracterización de residuos y subproductos, el diseño y optimización de filtros, la captura de emisiones gaseosas, la inoculación del filtro enriquecido, su aplicación como enmienda agrícola y, finalmente, la obtención de alimento.

El funcionamiento del sistema se basa en filtros formulados con distintos residuos capaces de retener compuestos gaseosos como el amoniaco, el óxido nitroso o el dióxido de carbono procedentes de los purines. Uno de los hallazgos más relevantes del proyecto es que la combinación de materiales no solo funciona, sino que puede hacerlo mejor que cada componente por separado. “La combinación de materiales captura más gases que la suma de materiales de forma individual”, explicó González. Además, los ensayos apuntan a que la disposición por capas resulta más eficaz que la mezcla homogénea de los residuos, lo que abre la puerta a diseñar filtros específicos según el tipo de gas, el suelo y el cultivo.

III Jornadas de Economía Circular. Mesa 3 - De residuo a recurso: cómo encontrar un tesoro en purines

La investigación también ha tratado de responder a una pregunta clave: una vez capturado el nitrógeno de los gases del purín, ¿lo aprovecha realmente la planta o se pierde de nuevo hacia la atmósfera? Para avanzar en esa línea, González trabajó en Reino Unido con las investigadoras Alison Carswell y Nadine Loick. Los resultados, según expuso, fueron positivos: las plantas eran capaces de captar ese nitrógeno retenido en el filtro. Ese paso es fundamental, ya que permite que el sistema lo convierta en un fertilizante útil para la producción agrícola y no solo se limite a reducir emisiones.

En lo económico y ambiental, el impacto también es más que considerable. Porque en nuestro país existen unos 25 millones de cerdos de capa blanca lo que, traducido a emisiones naturales, puede suponer más de 50.000 toneladas de amoniacos. Así, y según los cálculos explicados por el investigador, capturar ese nitrógeno permitiría fertilizar en torno al 4% del total usado en la agricultura española. “Una auténtica barbaridad” porque, además, se le suma una reducción de unas 100.000 toneladas de dióxido de carbono.

III Jornadas de Economía Circular. Mesa 3 - De residuo a recurso: cómo encontrar un tesoro en purines

Asimismo, el proyecto busca ser viable para ganaderos y agricultores. Adrián González insistía en que la innovación solo tiene sentido si combina eficacia, rentabilidad y sencillez de uso. Un filtro de bajo coste operativo, mantenimiento simple y alta eficiencia podría mejorar la aceptación en el sector, especialmente si contribuye a reducir gastos en fertilización y a cumplir con exigencias ambientales cada vez más estrictas. “Nos estamos jugando nuestro medio rural y nuestra propia economía. La mía y la tuya. Si los precios suben desde abajo, sube toda la cadena”, defendió el investigador.

El siguiente reto será escalar el sistema a campo. El equipo cuenta ahora con un horizonte de 30 meses para comprobar si los resultados obtenidos hasta el momento se mantienen o no condiciones reales. Será, sin duda la verdadera prueba de fuego para este proyecto.

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