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Casi cuatro meses con un géiser de fuego frente a casa: “Ya es de la familia”

Columna de fuego en Fuente Carreteros, cuando comenzó a arder en junio.

Carmen Reina

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Casi cuatro meses después de que una gran explosión les sorprendiera y comenzara a arder un géiser de fuego junto al pueblo, los vecinos de Fuente Carreteros (Córdoba) continúan conviviendo con la columna ardiente que se activó el 1 de junio pasado a causa de la perforación de una bolsa de gas ubicada en el subsuelo.

“Ya es como de la familia, forma parte del paisaje”, cuenta el alcalde del municipio, Paco Tomás, alejada ya la preocupación de los primeros días tras la explosión. Entonces, durante muchos días, un gran “rugido” ponía banda sonora al géiser de fuego que se abrió en un campo de cultivo de almendros, ubicado en el término municipal de Écija (Sevilla), pero al lado del pueblo cordobés de Fuente Carreteros.

A ello se sumaba un continuo olor a quemado, que también alertó entonces a la población. Aunque les tranquilizó saber que la combustión no era contaminante sobre el aire que los vecinos respiraban. Ahora, pasados casi cuatro meses, “la intensidad del fuego ha bajado, pero ahí sigue ardiendo”, dice a este periódico el alcalde.

Desde entonces, el lugar permanece vallado debido al peligro que supone acercarse a la columna de fuego. Y así llevan desde primeros de junio, conviviendo con una gran llamarada activa frente a sus casas.

“Hay que esperar a que se agote”, repite el alcalde, igual que cuando comenzó a arder, porque los técnicos indican que no hay otra solución posible. Esta expresión se viene repitiendo desde entonces y la espera se va ampliando, hasta ver dónde llega la capacidad de combustión de la bolsa de gas subterránea.

“Ya no viene tanto curioso”

“Sigue ardiendo, con menos intensidad, algunos días tiene algo más”, cuenta sobre ese 'vecino' que avistan desde sus casas. De momento, no les han trasladado un cálculo de tiempo sobre cuándo podrá apagarse.

Quienes en los primeros días reanimaron el “turismo” del pueblo para ver de cerca esa columna de fuego de diez metros, ya han desaparecido. “Ya no hay tanto curioso”. Y, entre los vecinos, “ya no hay preocupación, la inquietud de los primeros días”, reconoce el primer edil. “Hay veces que ya ni te acuerdas de que sigue ahí”.

Aunque en el horizonte, desde sus casas, siguen viendo el terreno vallado, con barreras en los caminos de acceso, que encierran al nuevo vecino de fuego de Fuente Carreteros.

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