Hace cuatro años, las elecciones andaluzas confirmaron la desaparición parlamentaria de Ciudadanos, un partido que había condicionado el segundo gobierno de la socialista Susana Díaz y que en la legislatura siguiente entregaron San Telmo a Juanma Moreno. Los naranjas ocuparon la Vicepresidencia de la Junta con Juan Marín. Los populares obtuvieron en 2018 su peor resultado electoral, pero lograron sumar una mayoría absoluta con Ciudadanos y el apoyo externo de Vox. Entre 2018 y 2022, la presidencia de Moreno fagocitó a Ciudadanos, que acabó desapareciendo del Parlamento de Andalucía.
A pesar de la debacle, Ciudadanos logró amarrar 121.567 votos en 2022, un 3,29% de los apoyos de los andaluces que acudieron a las urnas. Esos votos se quedaron huérfanos en 2026. La formación naranja decidió no volver a presentarse en Andalucía. Gran parte de sus militantes y cuadros han acabado formando parte del PP. Otros, los menos, se han ido a Vox. Y muchos politólogos entienden que ese voto de 2022 ha tenido que acabar, mayoritariamente, en el PP.
Aunque en política rara vez uno más uno suman dos, el crecimiento en votos del PP en Andalucía no solo se explica por el aumento de la participación. En algunas provincias como Córdoba o Málaga la subida es casi calcada al voto que recibió Ciudadanos hace cuatro años.
El PP andaluz ha registrado un aumento en votos absolutos, pasando de 1.589.272 sufragios en 2022 a 1.735.819 en 2026. Esto supone un crecimiento neto de 146.547 papeletas. Esta cifra supera los 121.567 votos que Ciudadanos obtuvo en el conjunto de la comunidad autónoma en la pasada cita electoral, cuando se quedó fuera del arco parlamentario.
Eso sí, hay una gran diferencia con 2022. Las urnas han registrado un 64,84% de afluencia, muy por encima del 56,13% de hace cuatro años. De hecho, este aumento del censo movilizado explica una aparente paradoja: aunque el PP tiene más votos absolutos que nunca, su porcentaje de voto sobre el total ha descendido ligeramente, pasando del 43,11% en 2022 al 41,60% en 2026. Esto indica que, si bien el Partido Popular ha fagocitado de forma natural a los antiguos electores de Ciudadanos, la movilización de nuevos votantes se ha repartido también entre otras formaciones del tablero andaluz.
Un trasvase casi matemático
No obstante, hay dos provincias donde el trasvase parece casi matemático. Málaga es el caso más representativo. Ciudadanos obtuvo 22.619 votos en 2022. En 2026, el PP ha crecido exactamente en 23.262 sufragios (pasando de 306.688 a 329.950). En Córdoba, la dinámica se repite casi a la perfección. La formación naranja aglutinaba 12.220 papeletas , mientras que el crecimiento del PP en esta convocatoria se cifra en 11.356 votos más (de 172.980 a 184.336). También en Sevilla. El PP suma 41.218 papeletas adicionales (escalando de 367.561 a 408.779) , una cifra suficiente para engullir los 35.001 votos que fueron para Ciudadanos hace cuatro años.
En otras provincias, el tirón del PP ha sido incluso más amplio que la herencia naranja. En Granada, los populares crecen en 26.105 votos (de 176.349 a 202.454) , duplicando los 12.358 votos huérfanos de Ciudadanos. Situaciones similares de crecimiento expansivo se observan en Jaén (+12.502 votos para el PP frente a los 7.085 exvotantes de Cs ), Almería (+9.874 votos del PP frente a 6.695 de Cs ) y Huelva (+8.805 del PP frente a 5.766 de Ciudadanos).
La única excepción donde el PP no llega a cubrir matemáticamente toda la bolsa naranja es Cádiz, donde los populares crecen en 13.425 votos (pasan de 219.799 a 233.224) , quedando algo por debajo de los 19.823 sufragios que Cs logró en 2022.
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