Los bomberos cordobeses terminan su trabajo en Venezuela y vuelven a España
Unas jornadas intensas, de muchas emociones, pero que ya han culminado. El contingente cordobés de Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) ya se encuentra de regreso en suelo español. Según ha podido conocer este periódico, la expedición tenía previsto aterrizar en el aeropuerto de Madrid entre las 9:00 y las 9:30 de la mañana de este miércoles, dando por concluidas oficialmente sus labores de rescate en Venezuela. Una vez completadas las tareas de descarga de material y equipos, se estima que los efectivos lleguen finalmente a Córdoba entre las 15:00 y las 16:00 de este miércoles.
El grupo, que partió el pasado 26 de junio, está integrado por tres bomberos de la Diputación de Córdoba: Juanfe, Jesús y Elías. Junto a ellos regresa Ivi, una perra rescatista fundamental en las labores de localización de supervivientes bajo los escombros. El equipo cordobés formó parte de un operativo internacional destinado a paliar los daños de una de las catástrofes más graves de los últimos meses.
La misión se ha centrado en La Guaira, declarada zona de desastre y considerada la 'zona cero' tras el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela. El escenario que encontraron los efectivos fue notable, con un balance oficial que habla de casi 2.000 muertos y más de 10.000 personas heridas. La expedición trabajó contrarreloj en un entorno donde el colapso de numerosos edificios mantenía una cifra muy alta de desaparecidos.
Durante su estancia, los bomberos establecieron un campamento base desde el que coordinaban inspecciones diarias en estructuras gravemente dañadas. El protocolo de trabajo comenzaba cada mañana con un briefing para identificar los puntos críticos donde intervenir. Mientras los primeros días se priorizaron los rescates en superficie, el papel de Ivi fue crucial para rastrear a personas inconscientes atrapadas en las profundidades de los escombros que no podían pedir auxilio.
Los testimonios directos desde la zona han descrito jornadas de una dureza extrema, marcadas por el cansancio, el polvo y el silencio. A pesar de que la esperanza de encontrar vida iba menguando con el paso de las horas, la delegación cordobesa mantuvo su compromiso hasta que se descartó la presencia de más supervivientes y comenzó la entrada de maquinaria pesada para la recuperación de cuerpos, en cada uno de los edificios.
0