Sigue el tiempo estable... ¿antes del frío?

Pavimento con lluvia | PIXABAY

Casi una semana ha pasado desde que cerramos los paraguas y volvimos a arremangarnos, y casi otra semana parece que puede pasar hasta que alarguemos de nuevo la manga y saquemos otra vez el chubasquero. Como dijimos, una vez la borrasca que dejase copiosas precipitaciones para el puente de San Rafael nos abandonase, volvería la estabilidad y la treintena de grados a nuestra ciudad.

La situación a nivel general sigue sin demasiados cambios, con la dorsal que la pasada semana impulsase Elisabeth (y que aquí bautizásemos como Rafalita) aún sobre nuestras cabezas, aunque con clara tendencia a ir perdiendo fuelle. A efectos prácticos dejará, durante las jornada de lunes y martes, días claros y apacibles como el de éste domingo, con temperaturas aún elevadas para los días que marca el calendario, que quedarán aún por encima de los 25 grados.

No obstante, las fechas son las que son y algún cambio se anda cociendo de cara a dejar atrás esta suerte de mayo en octubre que estamos viviendo. Desde este lunes el descuelgue de una vaguada en el entorno de las Islas Azores, ayudará al debilitamiento progresivo de la dorsal anticiclónica que nos afecta. Así pues, de cara a la jornada del miércoles debería notarse una débil tendencia a la inestabilidad, fundamentalmente en la mitad occidental peninsular, pero aún lejos de marcar una rotura con el actual estado de la atmósfera.

Unión escandinavo-groenlandesa y desalojo frío

Será ya a finales de semana cuando podríamos notar los efectos del cambio que está por llegar. La vaguada sobre Azores se aislará y convertirá en baja atlántica en el transcurso del lunes al martes, y de su viaje posterior dependerá el tiempo que afectará al suroeste europeo en los próximos días. Al tiempo que la baja de Azores decida su camino, se dará en el norte europeo uno de los primeros desalojos de aire frío de la temporada.

Los modelos europeo (ECMWF) y americano (GFS) coinciden en que desde Groenlandia debería descolgarse una baja polar hasta las Islas Británicas en la jornada del sábado, dándose aquí una unión fría entre dicha baja y otra profunda borrasca de origen siberiano, que dejará el primer episodio de nieves y bajas temperaturas en la Europa septentrional.

De la evolución que siga la borrasca de Azores dependerá de si el desalojo frío europeo quiere o no adentrarse en territorio hispano. Ambos modelos dibujan a dicha baja camino de Canarias, sirviendo de eje de atracción para que la masa de aire frío europea baje más allá de Pirineos a partir del próximo domingo. Antes, en el viaje hacia el sur de la baja, ésta podría dejar precipitaciones durante el fin de semana, más intensas en el cuadrante suroeste de la península ibérica. Lo que pueda pasar desde entonces aún está por definir, pero por el momento todo apunta a que la segunda semana de noviembre sea la que toque sacar las enagüillas con mínimas alrededor de los 5 grados y máximas en torno a los 15, y es que el frío ya mismo está aquí.

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