Removiendo 11.000 metros cuadrados en busca de justicia

Búsqueda de Ángeles Zurera en Aguilar de la Frontera.
Más de un centenar de voluntarios inspeccionan unos terrenos a las afueras de Aguilar en busca de pistas sobre Ángeles Zurera | Su hermano Antonio señala que “hemos encontrado indicios, ahora toca analizarlos para ver dónde está enterrada”

A las 09:00 horas, siete años y cuatro días después, comenzaba una nueva búsqueda de Ángeles Zurera. Más de un centenar de voluntarios, miembros de Protección Civil, vecinos y efectivos pertenecientes a la International Police Association (IPA) de varias provincias participaban en el rastreo de más de 11.000 metros cuadrados de un terreno a las afueras de la localidad en la que residían Ángeles y sus hijos. “Este terreno estaba en el sumario como uno de los posibles lugares de enterramiento, porque si de algo estoy seguro es de que mi hermana está enterrada”, indicaba Antonio Zurera.

En esta nueva búsqueda tiene un papel clave la fundación Quién Sabe Dónde (QSD) Global, promovida por el periodista Paco Lobatón y cuyo objetivo es que ningún caso de desaparecidos quede sin resolver o, al menos, que no se dejen de buscar pistas. Para ello, y por primera vez, se pone en marcha un sistema de Búsqueda en Grandes Áreas (BGA) que, en líneas generales, se basa en las búsqueda de indicios y análisis de todo aquello que pueda aportar datos, así como de la delimitación del terreno en secciones con un orden y un sistema. “Todo se señaliza, se toman fotos, se observan las diferentes capas de tierra, se clasifica y se delimita con el GPS”, indicó Zurera en un descanso de los trabajos.

Para que todo funcione según lo previsto, los voluntarios tienen su punto de encuentro a las 08:00 horas. Allí les explican cómo se va a organizar la búsqueda y qué deben hacer con los restos que encuentren. Una hora después, y ayudados por una excavadora, comienza a levantarse el terreno y a analizar tanto los objetos y restos de ropa (se ha encontrado una camiseta), así como de la tierra que se ha removido para llevarla a analizar y ver si esta zona, que siempre ha estado en la cabeza de Antonio, pudo acoger en algún momento el cuerpo sin vida de Ángeles.

Pasadas las 17:00 horas los trabajos finalizan. No hay pruebas evidentes, no hay cuerpo, pero “sí indicios” y al menos el trabajo y la colaboración de muchos para que se cumpla el primer deseo de la familia de Ángeles Zurera: que no se olvide su caso y, pase el tiempo que pase, algún día se haga justicia.

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