La Orquesta de Córdoba estrena ‘La Expiración’, de Pablo Martínez, en su concierto de Cuaresma

Concierto de Cuaresma de la Orquesta de Córdoba | TONI BLANCO

La Orquesta de Córdoba estrenó este domingo, cuarto de Cuaresma, la marcha de procesión La Expiración, cuyo autor es el joven compositor Pablo Martínez Recio. Así, la obra, lenta y solemne, se escuchó por vez primera en el Teatro Góngora en el marco del Concierto Extraordinario de Cuaresma. La marcha ha sido compuesta con motivo del centenario de la reorganización de la cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración, María Santísima del Silencio y Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, de cuya coronación canónica se cumplen 25 años.

El estreno tuvo altas dosis de emotividad y satisfacción para su autor, un joven clarinetista de la Banda de Música María Santísima de la Esperanza que acaba de cumplir 18 años dado que, además de ser interpretada por la Orquesta de la ciudad, estuvo arropada por un repertorio selecto formado por otras once obras (más una fuera de programa) salidas de la mano de grandes hombres de la composición como Vicente Gómez-Zarzuela, José de la Vega, Enrique Báez o Pedro Gámez Laserna, entre otros de reconocido prestigio en la música procesional. De todas las composiciones incluidas en el programa del concierto, seis estuvieron dedicadas a imágenes sagradas cordobesas.

La orquesta contó, como en otras ocasiones de esta tradicional cita, con la dirección de Manuel Pérez Rodríguez, que al comienzo del recital pidió al público, que llenó en algo más de tres cuartos el aforo, un minuto de silencio por el niño Gabriel desaparecido hace días en Almería y encontrado muerto así como por las víctimas de los atentados de Atocha en Madrid de los que se cumplía este domingo 11 de marzo el aniversario.

La nueva marcha, que sonó en sexto lugar entre Expirando en tu Rosario, de Antonio Pantión, para la que el compositor Alfonso Lozano ha hecho la versión orquestal; y Como tú, ninguna, de David Hurtado, es la tercera obra para banda de música del joven compositor cordobés y la primera de carácter lento que escribe. Para ser interpretada en este concierto, Pablo Martínez ha realizado una adaptación orquestal añadiendo violines, violas, violonchelos, contrabajos y timbales.

La Expiración comenzó a ver la luz en junio de 2017 como poema descriptivo donde cada uno de los motivos que aparecen, experimentan un desarrollo y desenlace. Según la explicación aportada por su autor antes de que fuera interpretada por la Orquesta de Córdoba, la marcha se inicia en un matiz pianissimo con tres acordes menores golpeados que tratan de imitar el sonido del martillo al clavar a Cristo en la cruz. Tras esa breve introducción comienza un primer tema que recorre las Siete Palabras que el Señor pronunció en la cruz antes de morir. Esta parte está a su vez dividida en otras dos con temáticas distintas. En la primera aparecen motivos relacionados con el Buen Ladrón, San Dimas, y San Juan que interviene en la Tercera Palabra. En la segunda parte se plasma el grito desesperado de Jesús cuando exclama: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”. Ambas partes están unidas por un contracanto sacado de la salve en latín.

Dicho contracanto representa a María Santísima del Silencio y aparece a los pies de la melodía, que es el Cristo de la Expiración, que encuentra su momento culminante en el momento en que exhala su aliento y en el que la melodía se detiene dando lugar a un nuevo motivo inspirado en Nuestra Señora del Rosario continuando con Salve Regina. Continuó explicando su autor que comienza así el trío en una tonalidad mayor desembocando en la coda final en la que todos los motivos de la marcha se entrelazan en fortissimo formando un todo que terminará extinguiéndose hasta quedar los motivos que representan a los tres titulares. La marcha termina como comienza, con tres acordes en tono mayor en esta ocasión reflejando que Dios es el comienzo y el fin.

Como se puede observar, cada una de sus melodías y ritmos, todas las partes de la marcha, tienen un significado pues guardan estrecha relación con la Pasión de Cristo y los titulares de la hermandad a la que está dedicada, según explicó a EL CIRINEO el autor de la obra, para quien supuso “un honor enorme que la orquesta de nuestra ciudad interprete una marcha mía dedicada a la hermandad a la que tanto aprecio tengo”, pues no en vano es la cofradía de su familia y a la que pertenece desde los 3 años Pablo Martínez. Éste recibió una placa conmemorativa del estreno de su nueva marcha por parte de la Agrupación de Cofradías de Córdoba y dio las gracias a su compañero y gerente de la banda de la Esperanza, Alfonso Lozano, del que dijo que es su “amigo y referente”.

Durante el concierto, el público pudo deleitarse con El Corpus, de Braulio Uralde, en primer lugar. A ésta siguió Inmaculada, de Juan Antonio Pedrosa y después sonó Valle de Sevilla, de José de la Vega. A continuación llegó el turno a Santísimo Cristo de Gracia, de Reginaldo Barberá. Tras las ya citadas marchas de Pantión, el estreno y la de Hurtado, sonó Virgen del Valle, de Vicente Gómez-Zarzuela. Jesús de las Penas y Jesús Caído, de Antonio Pantión y Enrique Báez, respectivamente, siguieron a continuación, mientras que por último sonaron Paloma de Capuchinos, de Francisco Melguizo, y Saeta cordobesa, de Pedro Gámez Laserna.

Como regalo final, la Orquesta de Córdoba interpretó La Madrugá, de Abel Moreno, y el Himno Nacional con el público en pie para culminar de la mejor forma posible una tarde noche de buena música procesional como preludio de lo que se escuchará en las calles de la ciudad durante la próxima Semana Santa.

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