“He roto el estereotipo de que una mujer con 50 años tiene que estar en su casa”

Una mujer trabajando en una oficina.

Pilar González ha sido contratada por José Manuel Cano a sus 50 años, ya que se enmarca dentro del rango para el que va destinada la Segunda Oportunidad que ofrece la Diputación de Córdoba. José Manuel es el jefe de Irving Cultural Projects, una empresa dedicada al sector turístico en Baena.

Con un nuevo proyecto en mente para desarrollar, José Manuel se despertó una mañana y “en los titulares que saltan en el móvil” conoció el programa de la Diputación. Así fue cómo se agilizó su proyecto en el que sabían que necesitarían “a una persona más” aunque “no estaba decidido que fuese a principios de año”. Y se decidió por un perfil concreto, el del rango de edad entre los 45 y 55 años, al que está destinado el programa.

Con su participación en éste, José Manuel ha conseguido romper varios estereotipos, según ha explicado a Cordópolis. El primero, el tiempo de tramitación “me decían que el SAE iba a ser muy lento”; la necesidad de documentación , “te dicen que te piden muchos papeles, pero algunos tienen que pedirte, tampoco han sido demasiados, al contrario, me lo han facilitado”, ha expuesto. Y el más importante, “he roto el estereotipo de que las mujeres con 50 años tienen que estar en sus casas y no pueden estar trabajando” o que “la gente que está apuntada al Servicio Andaluz de Empleo es porque no quiere trabajar”.

“Me dijeron que estaba obsoleta”

Pilar ha confesado las duras situaciones por las que ha pasado en diversas entrevistas de trabajo. “Una vez me dijeron que llevaba mucho tiempo sin trabajar y me había quedado obsoleta”, explica. En otra, en Córdoba, cuenta que se encontraba con otros dos candidatos más jóvenes y que “un señor de la empresa dijo que veía dos candidatos claros porque el resto era muy mayor, y solo estaba yo”. Pilar señala que en ninguna le han preguntado, como hizo José Manuel, a qué se debía que no hubiese trabajado desde 2008.

En el caso de José Manuel fueron cinco mujeres las seleccionadas para realizar la entrevista, y aunque todas tenían aspectos que le encajaban, finalmente, fue Pilar la elegida. “No era la que tenía el nivel más alto de estudios pero destacó por la actitud que le noté”, algo que asegura no puede disimularse. “El brillo en los ojos no se puede falsear”. Otro de los aspectos que le llamó la atención y que tuvo en cuenta, según narra, es que “dijo lo que no le gustaba del proyecto”.

El programa ha comenzado a principios de año, por lo que Pilar tan solo lleva en la empresa desde hace dos semanas, sin embargo, su nuevo jefe se muestra muy contento con su trabajo y con el programa. Además, reconoce que ha podido dar la oportunidad a una persona que pasaba por unas circunstancias familiares complejas y que “no sabía dónde encuadrarse con su edad”. Pero el empresario cree en la necesidad de que una empresa esté compuesta por personas jóvenes y mayores “que pueden aportar sus experiencias” para un buen trabajo en equipo. “Un coche tiene que tener el pedal de acelerar y el de frenar”, ejemplifica.

Con dos hijos y su marido, al que habían jubilado con 52 años por enfermedad, Pilar tiene que sacar adelante a su familia y asegura que trabaja “de lo que sea”. Sin embargo, había perdido la esperanza y, solo se presentó a la entrevista de Irving para cubrir un expediente y poder pedir un subsidio, “ese era el pensamiento que llevaba, ni se me pasó por la mente tener una mínima oportunidad”, relata. Finalmente, José Manuel le llamó esa misma tarde para ofrecerle el puesto, y al pillarle fuera de casa quedó al día siguiente en su oficina. “Ese mismo día me llevé las llaves para abrir la oficina de turismo al día siguiente, mi marido no se lo creía”.

En el caso de Fundación Prode no es la primera vez que se acoge al programa, en este caso son tres las mujeres que se han beneficiado de esta ayuda. Así lo ha detallado Blas García, el presidente de la organización. Blas señala que el proyecto está “muy bien orientado” y que una vez que cuentan con el trabajo de estas personas “es muy difícil prescindir de ellas”, por lo que en la mayoría de los casos han continuado trabajando con ellas y “los contratos han pasado a ser indefinidos”.

En Prode apuestan por el cuidado y la atención a las personas, por ello, en esta ocasión han sido tres cuidadoras las que han contratado dentro del programa Segunda Oportunidad. Al igual que a José Manuel coincide en el bienestar que este programa supone para las personas que se encuentran en situación de desempleo y que buscan una oportunidad. “A nadie le gusta depender de un subsidio, todo el mundo quiere estabilidad, tener ingresos y una ocupación”. Por ello, desde Prode se acercan a uno de los rangos de edad a los que más complicado le resulta encontrar un empleo gracias al programa. Reflejando su satisfacción con este en que no es la primera, ni la segunda vez que se acogen a él.

El programa Segunda Oportunidad ofrece una cuantía de 6.000 euros a cada uno de los beneficiarios que deben de ser contratados por un periodo de 12 meses a media jornada o seis meses a jornada completa. La misma persona no puede ser contratada acogiéndose a este programa más de una ocasión, sin embargo, la empresa sí que puede acogerse a más de una edición. Es el caso de Prode, desde donde, Blas García asegura que gracias a que es una entidad en crecimiento “es muy difícil que la estabilidad no se de”.

Como Irving Cultural Projects y Fundación Prode, 30 empresas de la provincia de Córdoba se han podido acoger en esta nueva edición al programa que ofrece la Diputación, satisfaciendo así las necesidades de quienes se encuentran en una edad difícil para encontrar un empleo.

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