Frescor de junio: las máximas caen por debajo de los 30 grados

Tarde noche del sábado en Río Mundi | TONI BLANCO

Terminada la traca festiva de mayo con el Arenal haciendo honor a su nombre, bajo tardes propias de verano en las que el termómetro empezaba a señalar la barrera psicológica de los 40 grados, la primera semana enteramente de junio, ya en territorio del verano climatológico, quiere volver a hundir al mercurio en las suaves brisas de una primavera que se nos ha hecho demasiado corta. Máximas que quedarán en el entorno de los 29 °C a partir de este miércoles gracias a la entrada de una masa de aire más frío que desde la tarde del martes está sirviendo para desplazar hasta sus naturales dominios a un verano que quiso visitarnos demasiado pronto.

Viento del norte

Desde la jornada del martes, la posición relativa de una borrasca sobre las Islas Británicas ha servido para el cambio del viento sobre la península Ibérica a componente norte, un viento que ya durante la tarde barrió del mapa peninsular la masa de aire cálido que días atrás se había hecho fuerte sobre nuestro territorio y que va a mantenerse hasta el próximo fin de semana. Sustitución de masas de aire que se reforzará durante la jornada del miércoles con temperaturas que caerán del orden de unos 10 grados en comparación con las registradas el pasado lunes.

Cambio significativo en la atmósfera peninsular que incluso llegará a vivir el paso de un frente poco activo durante el jueves gracias a la aproximación hasta el norte peninsular de una borrasca que dejará un importante temporal de viento y oleaje en el litoral cantábrico. Situación de norte que se mantendrá al menos hasta mediados de la próxima semana, donde las temperaturas quedarán aún contenidas en valores por debajo de la media.

40 días sin ver una gota

Córdoba no escapa al desplome general de las temperaturas registrado en la península Ibérica, y si ya durante la tarde del martes se experimento una notable bajada de las mismas respecto a la jornada del lunes, para la del miércoles cabe esperar un auténtico batacazo. Poco más de 28 °C deberían registrarse en la misma ciudad que 28 horas antes vivía su primera tarde del año en aviso amarillo por altas temperaturas. Casi 10 grados de diferencia que devolverán la sensación del frescor templado de inicios de mayo a una ciudad que empezó a vivir su calvario estival con demasiada antelación.

Una tendencia fresca que con altibajos, se mantendrá durante los próximos días, sin esperar máximas que vayan a superar los 32 o 33 grados hasta la segunda mitad de la próxima semana. Cambio notable en las temperaturas que con menor entusiasmo se notará también en las mínimas, cayendo estas de nuevo hasta el entorno de los 12 o 13 grados. Un cambio que traerá consigo también el paso de un frente nuboso poco activo, que podría incluso llegar a dejar alguna lluvia débil, más probable en la sierra, durante la mañana del viernes. Una remota probabilidad de ver de nuevo la lluvia tras 40 días sin que la estación meteorológica del Aeropuerto de Córdoba haya registrado una sola gota de agua. Un triste récord batido durante el mes de mayo y que tiene en estos primeros días de junio una diminuta oportunidad de poner una nota de color en un año que en lo meteorológico está resultando especialmente desastroso.

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