Dos familias estudian no escolarizar a sus hijos ante la eliminación de plazas en el CEIP Algafequi

Entrada del CEIP Algafequi | MADERO CUBERO

Sobre la campana, el CEIP Algafequi continúa en la lucha por revertir la situación de escasez de plazas que está provocando que dos familias escolaricen o no a sus hijos ya que supondría llevarlos a centros diferentes. Desde hace unos años, la Junta de Andalucía decidió unificar en una misma clase los alumnos de tres, cuatro y cinco años. El aumento de matriculaciones para este ciclo no ha revertido la situación y desde la Consejería de Educación asegura al centro que la “falta de recursos” impide recuperar las unidades perdidas.

Erin McNulty es la presidenta de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del colegio y recuerda que la eliminación de las unidades en el ciclo de Infantil fue fruto de la reducción de matriculaciones. Según Educación, era inviable sostener dos aulas con muy pocos alumnos, por lo que se optó por aglutinar en una misma clase a los menores de tres, cuatro y cinco años. “En aquel momento no protestamos porque lo veíamos lógico”, cuenta. El “consejo” de Educación fue hacer el cole “más atractivo” para que más familias optaran por escolarizar allí a sus hijos.

Así ocurrió y el AMPA, junto con todo el equipo directivo del colegio, crearon el proyecto Algafequi Nature, “un proyecto amplio que incluye salud alimentaria, ambiental, emocional y física”. Todas las actividades que se realizan en el centro tiene esta hoja de ruta como eje vertebrador y el colegio ha incorporado con un huerto escolar y gallinero, además de clase de natación en horario lectivo. Como era de esperar, el interés de las familias aumentó, produciéndose el incremento de las matriculaciones. Sin embargo, Educación no ha desvinculado los cursos que, al ser tres, el máximo de alumnos es de 15.

Cabe recordar que en el resto de cursos, las vacantes son 25 por aula, por lo que desde la AMPA y el equipo directivo esperaban que Educación les permitiera sacar las ocho plazas restantes, pero no ha sido así. Según comenta McNulty, desde febrero a agosto se le han remitido a la delegada de Educación, Inmaculada Troncoso, sendos escritos afirmando que el número de alumnado que ha solicitado el centro para el próximo curso escolar es superior al número de vacantes ofertadas y, consecuentemente, al número de matrículas aceptadas. Con la incorporación de tan sólo un docente más, todas las solicitudes podrían ser admitidas.

Una de las familias afectadas es la de Juan Zurita, cuyo hijo mayor pasa a Primaria y la pequeña, a Infantil de cuatro años. El pasado mes de marzo, tanto Juan como su mujer intentaron escolarizar a la menor en el centro, pero le fue denegada la admisión. “Sin decirnos nada, no sabemos si desde Educación, se derivó la matrícula a otro centro”, cuenta este padre. Aunque la opción que le asignaron era un colegio público, desestimaron la idea ya que supondría llevar a sus dos hijos a colegios diferentes. “Todavía no sabemos qué hacer porque la sensación es que no quieren abrir una unidad y que Infantil siga unificado en una clase”. Si la situación no cambia, estos padres optarán por no escolarizar a la pequeña. “Mi mujer y yo muchas veces trabajamos fuera de Córdoba. Es imposible que los dos niños estén en colegios diferentes entrando, además, a la misma hora”.

Por otro lado, otra familia se encuentra en la difícil tesitura en la que, mientras que la menor de tres años sí ha sido admitida, la de cinco años, no. También en este caso, los padres han decidido no escolarizar a las niñas a la espera de que se abra la unidad. Desde la AMPA trasladan “la gran dificultad a la que se van a tener que enfrentar estas familias con un hijo en un centro y otra hija, o bien en casa o en otro centro, si finalmente así lo decidieran”. “De esta manera, se ven obligadas a desoír las referencias contenidas en el Decálogo de la Consejería de Educación y Deporte relativas a las familias y los grupos burbuja en los centros educativos motivadas por la alerta sanitaria y que hacen referencia a la asistencia de hermanos y hermanas al mismo centro escolar. En caso de un positivo en el grupo burbuja se dificultad el rastreo y aislamiento del alumnado potencialmente contagiado al tener a hermanos en centros separados”, concluyen desde la asociación.

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