Una caída del turismo y menos ventas de cobre, aceite y aluminio: lo que Córdoba se juega en el Brexit

La prórroga de Europa a Reino Unido expira el 12 de abril.

Reino Unido no es un mercado preferente para la provincia de Córdoba, según todos los datos de importaciones y exportaciones que maneja la agencia Extenda. El país es el octavo mercado de la provincia de Córdoba. Y compra más productos cordobeses de los que vende (apenas ninguno) en la provincia. Sobre el papel, sobre las frías estadísticas, un Brexit a las bravas como el que empieza a asomarse en el horizonte tendría efectos limitados en la provincia de Córdoba. Pero eso es algo que no está tan claro, según diferentes empresarios y expertos en economía de la ciudad.

Italia, Francia, Marruecos y Estados Unidos son los principales mercados de las exportaciones cordobesas. Reino Unido ocupa el octavo lugar pero en los últimos años está siendo el mercado que más oportunidades está abriendo para los empresarios cordobeses. Según las últimas estadísticas, en 2017, las exportaciones en Reino Unido registraron un alza del 92% (pasando de 39 a 75 millones de euros). Principalmente, lo hacen sostenidos por la venta de cobre, por la entrada en el mercado británico del aceite de oliva de Córdoba y, también, por el aluminio.

Estos 75 millones de euros son apenas una mota de polvo en los ya 2.500 millones de euros en productos que exportan los empresarios cordobeses en todo el mundo. El impacto en este campo sería, por tanto, poco significativo. Aunque en una economía global una salida desordenada de Reino Unido acabaría afectando a la provincia de Córdoba.

Sin embargo, en un Brexit desordenado apenas habría problemas de abastecimiento en Córdoba, donde Reino Unido apenas exporta nada. Un cierre catastrófico de las fronteras tendría otros efectos, más sobre las personas que sobre las mercancías, y es ahí donde los cordobeses sí que se la juegan.

Para empezar, se calcula que un millar de cordobeses vive en Reino Unido. No tienen aún la nacionalidad británica sino que son emigrantes que siguen empadronados en la capital o algún pueblo de la provincia y que se marcharon en busca de un trabajo y una oportunidad al Reino Unido. Con un Brexit duro, de la noche a la mañana sería inmigrantes sin papeles en Reino Unido. Tendrían que acudir a los consulados a pedir permisos de trabajo y los que no lo tengan se podrían jugar una expulsión del país en los próximos años.

Europa tendría que levantar una frontera, el tratado de libre tránsito de personas dejaría de tener vigor y estos cordobeses necesitarían de un visado, que tiene un tiempo máximo, para estar en el país. Para entrar y también para salir de él.

Desde Córdoba habría otro efecto. En la provincia residen, al menos, 896 británicos, según los últimos datos del padrón. La mayoría están en Córdoba capital (un 22%), aunque hay un número significativo residiendo en Priego de Córdoba, Puente Genil, Lucena y Montilla. Estos británicos también tendrían problemas en España. Dejarían de ser europeos y dejarían de poder residir tranquilamente en la provincia. Igualmente, necesitarían visados y permisos para vivir aquí.

Y en cuanto a las personas, el Brexit tiene otro problema: el pujante turismo británico, que estaba creciendo en la provincia en los últimos años. Se calcula que al año en Córdoba se alojan unos 40.000 británicos. Son uno de los grupos turistas que más dinero gastan y también que más noches se quedan en la ciudad. Su viaje, con un Brexit duro, se encarecería. Y se dificultaría hasta que la gestión en las fronteras volviese a la normalidad.

El Brexit duro tendrá consecuencias para todos. También para Córdoba, aunque la provincia no dependa demasiado de Reino Unido.

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