El Ayuntamiento vuelve a externalizar la gestión del tráfico en Córdoba por la falta de personal

Un coche circula por el centro de la ciudad | MADERO CUBERO

Una de las grandes competencias que tiene un ayuntamiento es la gestión de la movilidad y el tráfico de su ciudad, un auténtico quebradero de cabeza que año a año se va actualizando. En Córdoba, el Departamento de Movilidad tiene una grave falta personal desde hace años, agravada, además, tras el fallecimiento hace unos años de Antonio Valdenebro, que llegó a ser su jefe. Esta endémica falta de personal ha obligado al Ayuntamiento a externalizar este servicio, a buscar a una empresa privada para que dirija y mejore el tráfico en una ciudad como Córdoba, ya que el departamento está tan mermado laboralmente que no puede hacerlo con sus propios medios.

Este lunes, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Córdoba ha aprobado una propuesta de la Delegación de Movilidad para externalizar la gestión integral de la movilidad de la ciudad. El contrato sale ahora a concurso público por un plazo de cuatro años y está valorado en 5,1 millones de euros, impuestos incluidos. Es decir, cada año el Ayuntamiento pagará 1,3 millones de euros a una empresa por la gestión del tráfico de la ciudad.

El contrato que ahora sale a concurso es muy ambicioso. En líneas generales, persigue que la empresa que lo gane se encargue de mantener lo que ya existe. Es decir, que se enciendan los semáforos, que no falten señales, que las calles sean transitables, etcétera. Pero la propuesta que sale a concurso aprovecha para pedir "mejoras" a la empresa que gane el concurso.

Movilidad tiene varias prioridades para la gestión del tráfico local. La más importante pasa por conseguir regular los semáforos de la ciudad y lograr la mayor agilidad posible para el transporte público. Es decir, que en un semáforo siempre tenga prioridad un autobús o un taxi, o incluso los carriles para bicicletas y patinetes.

También se busca que la empresa que gane el concurso diseñe una propuesta para mejorar el funcionamiento de los semáforos y que, de paso, se consiga una ciudad más sostenible. Un coche al ralentí contamina más que a una velocidad constante, por eso las ciudades persiguen que los semáforos interrumpan lo menos posible la circulación, y que la hagan ágil. Hoy día, gran parte de estos hitos se logran gracias al uso de las nuevas tecnologías y hasta de la inteligencia artificial.

De hecho, otra de las propuestas pasa por el estudio de la instalación de sensores por toda la ciudad que faciliten la interpretación del tráfico en tiempo real. Es decir, que si se detecta que una vía está saturada se le pueda dar salida al tráfico con los semáforos de una manera rápida.

Además, también se pide a la empresa que se quede con el contrato que se optimice todo el sistema de información de tráfico que se ofrece al ciudadano, que haya alguna persona que se encargue de gestionar las redes sociales y hasta que se diseñe un mapa de tráfico en tiempo real, que facilite, al fin y al cabo, el proceso de una smart city.

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29 de diciembre de 2020 - 03:07 h