El aeropuerto, en picado: 14.000 pasajeros menos en diez años

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El año 2014 cierra con 6.613 usuarios, la cifra más baja de la década | Desde 2005, el aeródromo cordobés ha perdido un 68% de viajeros | Leve repunte de las operaciones comerciales, que siguen en niveles de 2012

Una inversión de 80 millones de euros que el año pasado disfrutaron 6.613 pasajeros. La cifra la ha hecho pública AENA en su resumen anual de operaciones en los aeropuertos de su red. En el caso de Córdoba, la cifra baja y baja hasta llegar a su cifra más baja de la última década, un nuevo récord, pero en negativo y que supone la constatación de que aquella "necesaria inversión"- ya cuestionada por la Unión Europea- es, como ocurre con el aeropuerto de Castellón, un monumental fiasco.

Y no es que en el aeropuerto de Córdoba haya habido vuelos regulares, que tampoco, pero al menos sí tenía actividad, tal y como demuestran las cifras de las memorias anuales de AENA: 20.604 pasajeros en el año 2005 (sin inversión), que se mantienen hasta el año 2008- fecha del fiasco de Flysur, con apenas 36 días de vida. A partir de ese momento, caída en picado de usuarios que se reducen a 15.474 un año después y a la mitad en 2010. Desde entonces, un suave "planeo" hasta "tomar tierra" el pasado año con casi 14.000 viajeros menos; un 68% menos que hace una década.

En el caso de las operaciones comerciales, la tendencia es similar, aunque curiosamente subieron levemente el pasado año. Pese a ello, la cifra está muy lejos de las que se registraban en el año 2005: 6.555 por las 9.390 de hace una década. El punto más alto en operaciones y pasajeros se produjo en el año 2007,  justamente cuando se anuncia su ampliación, con un total de 22.410 pasajeros y 9.604 operaciones comerciales en el aeródromo cordobés.

En el desplome de las cifras de usuarios y de operaciones comerciales tiene mucho que ver la limitación de horarios del aeródromo, ¿y por qué se limitan? Porque no es rentable ¿Y por qué no es rentable? Porque no se usa ¿Y por qué no se usa? Porque después de más de seis años de idas y venidas, el soterramiento de la línea de alta tensión sigue estando en "el aire", lo mismo que la instalación del sistema AFIS y ni hablar del proyecto de la terminal u otras obras que iban a convertir el aeropuerto en fuente de riqueza para la ciudad y su turismo.

Esta falta de actividad, y sobre todo esta falta de perspectivas, está detrás de decisiones como la de la empresa TAER, especializada en vuelos charter, cursos de pilotaje y transporte de órganos para trasplantes, que ya ultima su salida de las instalaciones del aeropuerto para operar desde su propio aeropuerto. La perspectiva, una vez más, es más que negativa para una inversión que, cada año que pasa, se demuestra más inútil. Las cifras así lo avalan.

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