Salta

No le importa lo lejos que esté su destino, que ella coge impulso, 

sonríe, aprieta los dientes y salta hacia él.

Los retos a su edad parecen imposibles y tan lejanos como el horizonte, pero no le importa.

Si el horizonte está lejos, sólo piensa en saltar más aún.

Dichosa inocencia disfrazada de aventurera sin miedos o temores…

Será una mujer valiente, aunque si lo piensas,

¿cuál no lo es?

Desde que empezó a ponerse de pie sobre las piernas de su madre hasta ahora apenas ha pasado un rato para mí.

Y resulta que es casi su vida entera.

Quizá nosotros no podremos acercarla a su destino,

quizá tampoco acercar su destino a ella.

Pero sí que le daremos el impulso necesario.

Todas y cada una de las veces que necesite.

Y siempre.

Debe ser cosa de ser padres,

o yo qué sé.

Si no tengo ni idea.

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19 de enero de 2015 - 13:30 h