Felicidades

Una pared llena de Christmas.

O felicitaciones navideñas, que cuando era pequeño no se llamaban así.

Docenas y docenas de dibujos infantiles.

Escolares plasmando buenos deseos con motivo de la Navidad.

Niños anhelando el bien ajeno por nada a cambio.

¿Qué más da que cada buen pensamiento venga rodeado de señores obesos vestidos de rojo o de abetos nevados o de establos modestos albergando salvadores bajo la luz de una nueva estrella?

Si la Navidad sirve para eso, bienvenida y que dure todo el año.

Así que no.

No es una pared llena de Christmas.

Es una puerta.

Entremos.

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30 de diciembre de 2014 - 13:01 h