El desfile indolente

Avenida Conde Vallellano. Mirando hacia el Sur. El primer edificio que encontramos a la derecha es utilizado como juzgados. Tiene forma de L. Un ala tiene tres plantas y la otra seis. Nos encontramos en la cuarta planta. Un abogado llegado de fuera, con la toga ya calzada y listo para entrar a juicio, comenta lo destartalado y la cochambre del edificio. Dice que le parece una imagen poco digna de la Justicia para la ciudad. Le comento que aunque la mona se vista de seda, mona se queda, pero no hay consuelo. Le cuento una mentira piadosa diciéndole que es inminente la creación del Palacio de la Justicia, pero no se calma. "Esto es deprimente", repite una y otra vez.

Marcho cabizbajo por la Avenida. José María Martín me habla de sus cosas. Llegando al final de la avenida encontramos dos edificios. Uno es el Cementerio de la Salud en pijama de madera. Fantaseo con la llegada de dos nuevos huéspedes. El lunes entra Ray Manzarek, teclista de los Doors, a ritmo de soft parade.

El segundo en llegar es Trevor Bolder, de los Spiders from Mars, y bajista de David Bowie en algunos de sus míticos discos. Llega el miércoles. Le toca la litera de arriba.

El último edificio de la derecha es el Teatro de la Axerquía. Obra ejemplar. Necesitaron de una reforma faraónica para poder conservarlo tal y como era. De la primera vez que estuve en la Axerquía, hará unos treinta años. Era un domingo por la mañana. Mi padre me llevó a un concurso de cante de canarios (los pájaros, no los ciudadanos insulares). Mi padre había conseguido un pase backstage, que nos permitía codearnos con la creme de la creme de los pajarillos. Sobre el escenario, una silla de madera con el reposadero de mimbre frente a un micrófono. En lugar de salir un cantaor flamenco, depositaban allí una jaula con el pequeño intérprete metido dentro. Todo un espectáculo.

La Axerquía volverá a ser una de las sedes del Festival de la Guitarra. De mis recuerdos más recientes del certamen, Serrat y Sabina con su gira "Dos pájaros de un tiro". Las cosas han ido a peor. Este año las innovaciones eléctricas con las seis cuerdas corren a cargo del mercenario de turno que traiga Alejandro Sanz, de un exguitarrista de Scorpions, que, según me apunta mi hermano heavy, ya no estaba en el grupo allá por los setenta, y Fito Cabrales. Huele como sabe. Que ustedes lo disfruten.

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26 de mayo de 2013 - 08:00 h
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