¿Qué te interesa más? ¿Invertir en vivienda o en la Bolsa?

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Desde que el tipo de interés que nos dan los bancos para depósitos a plazo fijo es casi del 0%, muchos han sido los ahorradores que se han visto obligados a buscar otras alternativas para intentar rentabilizar su ahorro.

Adquirir una vivienda para destinarla al alquiler ha sido una alternativa al depósito a plazo fijo tradicional, pues todos los meses se espera cobrar del inquilino una renta.

Han proliferado los seguros de pago de inquilinos para intentar garantizar el cobro, pero también con la subida de los alquileres y situación laboral se han ido incrementando los impagos de rentas de alquiler.

La Bolsa, bien directamente con la compra de acciones o a través de fondos de inversión, se ha convertido en otra alternativa para el dinero ahorrado.

Y muchos se hacen la siguiente pregunta: ¿me interesa más invertir en la Bolsa o comprar un inmueble para alquilar?

Analicemos los factores que debemos entender antes de tomar esta decisión.

Tanto si se invierte en Bolsa como si compramos un inmueble para alquiler, existe el riesgo de pérdida de nuestro dinero invertido.

Hasta que nos llegó la famosa crisis financiera allá en el 2008, pocos eran los que pensaban que el valor precio de una vivienda podría bajar. Sí, el precio de la vivienda bajó, experimentó una bajada pérdida a muchos compradores de viviendas, tanto en vivienda de primera residencia como en segunda residencia que bajó mucho más.

En la Bolsa también se experimentan pérdidas, basta mirar al cierre del Ibex 35 en el año 2018.

El riesgo de pérdida de nuestro dinero existe tanto en la vivienda como en la Bolsa. La clave está en si nos vemos obligados a vender o podemos esperar a tiempos mejores.

La compra de una vivienda nos supone un esfuerzo económico mayor que la inversión en la Bolsa. No todos podemos destinar parte de nuestro ahorro a comprar una vivienda.

En la Bolsa podemos obtener la misma rentabilidad con un desembolso menor que en la compra de una vivienda, incluso ha habido una serie de años que se ha obtenido mayor rendimiento, aunque no siempre ha sido así. La rentabilidad en la Bolsa nos vendrá por los dividendos de las acciones que cobremos más la revalorización de las acciones. En la inversión en la vivienda nos vendrá por la renta del inquilino y por la revalorización del precio de la vivienda.

Un factor a considerar de suma importancia es el referente a la liquidez, es decir, a la facilidad de hacer dinero la inversión que hemos realizado.

Imaginemos que hemos destinado todo nuestro ahorro a la compra de una vivienda, pero en un determinado momento nos surge un imprevisto y necesitamos con urgencia 5.000 euros.

En el supuesto de que nuestro ahorro esté todo invertido en la Bolsa, bastará con dar una orden de venta de acciones por el importe que necesitemos. El riesgo en esta ocasión estará en ver si perdemos motivado porque el precio de venta de las acciones sea inferior al precio de comprar.

Pero si hemos invertido en una vivienda, ¿cómo consigo los 5.000 euros que me urgen? ¿Voy a vender las puertas de la vivienda o las ventanas?

Siempre antes de invertir, analicemos nuestras circunstancias personales, seamos conscientes de los riesgos y posibles oportunidades, comprendiendo en qué vamos a invertir.

Cada uno de nosotros somos diferentes. Dice el refrán que "los huevos se coloquen en diferentes cestas, no pongamos todos los huevos en la misma cesta".

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Publicado el
24 de julio de 2019 - 23:57 h
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