Sobre este blog

Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

Tra-Catá

Colas para entrar en la Cata del Vino Montilla Moriles

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De vez en cuando me invitan a algunas conferencias de periodistas en las que hablamos no tanto de periodismo sino de nuestro propio modelo de negocio. El público, casi siempre, es joven, del que no sabe qué era eso de bajar al kiosco a comprar un periódico para enterarte de lo que pasaba en el mundo. Tienen la mala costumbre de leer gratis la información, vaya. En esas conferencias, algunos compañeros, pocos ya afortunadamente, tienen la, repito, mala costumbre de reñir al público por no leer y comprar periódicos. Yo siempre me pregunto que quizás la culpa es nuestra, no de la gente. Que viene a ser como cuando un político pierde las elecciones y dice que el que el pueblo vota mal.

El vino de Montilla Moriles lleva décadas en crisis. Al menos, el vino mainstream de Montilla Moriles. Hace muchos, muchos años, Bodegas Robles descubrió que el futuro pasaba por algo tan simple como “renovarse o morir”. El consumo de vino fino en España se ha desplomado. Montilla Moriles reinaba en el Mayo Festivo. Ahora lo hace ese brebaje llamado rebujito, la cerveza en vaso de plástico y los cubatas de toda la vida. Quizás, como nos pasa a los periodistas, la culpa no es tanto de la gente.

Este fin de semana se celebra en Córdoba la Cata del Vino, un evento ansiado por los bodegueros en el que se aseguran unas ventas que no tienen el resto del año. Pero en el que el consumo de vino se concentra, y se relaciona, quizás con algo que no es bueno para el futuro. No sé, no encuentro especialmente apetecible beberme un buen vino de Montilla Moriles en un estrecho y pequeño recinto al que para entrar he tenido que guardar una cola kilométrica y de horas, donde la música está a decibelios revienta oídos y la mayor parte de la gente va casi más a hacerse una foto para su instagram que a probar el vino nuevo de Montilla.

En Córdoba, como en el marco Montilla Moriles, hay cierto miedo a eso de renovarse. La cata no puede seguir repitiéndose como durante las últimas décadas, cuando la ciudad, y la gente que la habitaba, era otra cosa.

De hecho, me consta, el marco Montilla Moriles lleva años luchando por borrar una imagen que se le viene abajo en cada cata del vino, asociar su consumo a una ingesta que es de todo menos saludable. Y créanme, beber vino de Montilla con moderación es un gran tesoro cordobés por descubrir y disfrutar.

Hemos tenido dos años para pensar cómo queríamos que fuese el Mayo Festivo. Me temo que no lo hemos hecho. A ver el año que viene.

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