Un pokémon en Capitulares

Capitulares está lleno de pokémons. Los hay de todos los colores y tamaños, y están por todas partes. Yo mismo cacé uno dentro del grupo socialista poco antes de desinstalarme la aplicación. Pero los pokémons siguen ahí. Entre rueda de prensa y rueda de prensa he visto periodistas (jóvenes, siempre jóvenes) buscando y cazando bichos de esos. Uno de ellos estaba debajo del cuadro de San Rafael, el de Antonio del Castillo, el mismo que por estas fechas del año pasado le daba tantos quebraderos de cabeza al cogobierno, que se ha ido casi en su totalidad de vacaciones.

Mientras cazaba pokémons (o veía como otros lo hacían) leía a mucha gente indignada con la cosa. Que si vaya juventud que en vez de estar a lo que hay que estar, estaban por ahí perdiendo el tiempo con una aplicación virtual que no sirve para nada. Que si habían leído en no sé qué periódico que un joven había sido atropellado mientras buscaba bichos, y que otro incluso se había caído por un precipicio.

Defiendo el derecho de la juventud, de esta juventud, a cazar pokémons. De hecho, ha sido esta juventud la que llenó las plazas del 15M, la que mantiene la presión social (ya menos) en la calle y la que tiene que hacer las maletas y largarse de este país porque aquí no encuentra trabajo. Es la misma juventud que pertenece a la llamada generación mejor preparada de España (sí, de verdad que pienso que son los que más formados están, pero los que menos oportunidades han tenido). Y que es crítica, pese a que de vez en cuando se pueda divertir cazando pokémons.

Todos hemos sido jóvenes. Incluso aquellos que ahora se dan golpes en el pecho escandalizados de cómo puede haber jóvenes en España cazando bichitos de Nintendo mientras otros se mueren de hambre en la guerra de Siria, como si una cosa tuviera que ver algo con la otra. ¿O se puede seguir la Eurocopa mientras la hambruna azota Sudán del Sur? ¿O vamos a dejar de ir al cine a entretenernos o evadirnos porque en España haya mucho paro? ¿O vamos a renunciar ya directamente al ocio, a la diversión, porque el mundo está muy mal repartido?

Esta juventud tiene muchos defectos, pero no menos que las generaciones anteriores. Este fin de semana, muchos jóvenes que seguro que han cazado algún pokémon se han batido el cobre en el Mundial de Debate que se ha celebrado en Córdoba. Y han dejado con la boca abierta a más de un señor de esos que se dan golpes de pecho a través del Twitter con unos discursos alucinantes. Y son jóvenes. Y no pasa nada.

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31 de julio de 2016 - 03:26 h