Las dos orillas

La teoría de las dos orillas es simple y antigua: el PSOE no es un partido de izquierdas, y la izquierda verdadera no puede estar en un mismo gobierno con los socialistas. Ni con el PSOE de Susana Díaz ni tampoco con el de Pedro Sánchez. Pero es extraña: Podemos sí puede gobernar con los votos del PSOE o dar al PSOE votos para que gobierne. Es decir, contigo no, pero te dejo, que eres mejor que el PP.

El hombre que patentó la teoría de las dos orillas vive en Córdoba, ciudad de la que fue alcalde. Julio Anguita es el gran referente para la autodenominada verdadera izquierda, al que en la ciudad se le respeta y se le escucha mucho. Padre intelectual de esa teoría, referente también del nuevo Podemos post Vistalegre II, nunca estuvo cómodo en gobiernos con el PSOE. Lo dijo en 2012, cuando IU decidió asumir competencias para gobernar con el PSOE en la Junta tras unas elecciones que ganó el PP y que se quedó a un puñado de votos de la mayoría absoluta. Y lo dijo en junio de 2015, cuando la asamblea de Ganemos decidió no formar parte del gobierno del Ayuntamiento de Córdoba.

La postura del nuevo Podemos ha sorprendido, pero no tanto. Responde a la lógica de las dos orillas e invita a IU a acompañarle en ese viaje a la conquista de la supuesta verdadera izquierda. No es que Anguita esté detrás de la estrategia actual de invitar/exigir a IU a romper con el PSOE incluso en Córdoba, en unas formas que por bruscas han provocado indignación hasta en Ganemos, pero sí que era de esperar que su teoría, la de las dos orillas, se acabara imponiendo en el nuevo Podemos.

Este domingo hay primarias en el PSOE. A Pedro Sánchez lo apoya una militancia mucho más de izquierdas (o eso dicen) que la que lo hace con Susana Díaz. Incluso ha llegado a coquetear con los pactos con Podemos en el futuro, para forjar una alianza a la portuguesa (país donde, entre otras cosas, acaban de aprobar la retirada de todas las ayudas públicas a la enseñanza privada). ¿Es ese PSOE menos de izquierdas?

En la política, sobre todo en estos años en los que las mayorías absolutas han acabado, las cosas no son ni blanco ni negro. Hay muchos matices, muchos colores y, seguro, muchas cosas en las que estar de acuerdo hasta con la orilla más alejada de tu costa. De hecho, si hay una certeza en los últimos meses es que Podemos jamás gobernará a no ser que logre una mayoría absoluta que a día de hoy se antoja imposible. Y no lo hará mientras siga dinamitando puentes, con sus primos segundos (el PSOE) o con sus primos hermanos (IU), a los que queriendo o sin querer ha humillado.

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21 de mayo de 2017 - 02:48 h