Sobre este blog

Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

“Me niego rotundamente a que a mí se me quite el agua para que se la beba la rana”

Sequía en el río Guadalquivir

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Ahora mismo, la sequía es el problema más grave en toda la cuenca del Guadalquivir. Sin agua no hay vida. Es algo que todos aprendemos en la escuela. Y si no llueve no hay comida.

Esta semana, en la Comisión de Desembalse, hubo un acalorado debate sobre el regadío. El presidente de una importante comunidad de regantes de Andalucía atizó a los técnicos de la Confederación por los caudales ecológicos. En plan cuñado, terminó su acalorada intervención con una frase para enmarcar: “Me niego rotundamente a que a mí se me quite el agua para se la beba la rana”.

El propio presidente de la Confederación, Joaquín Páez, intentó calmar los ánimos. Sabía, y lo dijo, que durante semanas están circulando vídeos en las redes sociales y en los grupos de WhatsApp de los supuestos caudales ecológicos. Los regantes se quejan de que este año se van a arruinar, algo que es verdad, y piensan que la Confederación está tirando su agua por mantener un caudal que, entiendo, ellos creen que es para contentar a los ecologistas.

Quizás no saben que ahora mismo el caudal en el Guadalquivir se mide en litros, muy pocos. Y que el día que se cierren completamente los embalses y el río se seque el drama va a ser mayúsculo. Por ejemplo, si el caudal cesa, la poca agua que quede en los embalses jamás llegará a sus tierras. El río actúa como un canal. El canal seco se bebe directamente la poca agua que pueda salir.

Pero a más, esa rana que moriría provocará un desastre ecológico que afectará a la producción agraria. Sin humedales no hay pájaros. Y ya sabemos qué pasa cuando se mueren los pájaros: que los insectos se multiplican en proporciones bíblicas. Lo siguiente son plagas catastróficas que devoran lo poco de comer que haya en el campo. Es un negocio perfecto abandonar los caudales ecológicos, sí.

Durante el debate, intervino otro regante más. Propuso bombardear nubes con “cloruro de yodo” (sic) para que llueva y aseguró que en México lo están haciendo y están teniendo mucho éxito. Obviamente, lo habrá visto en un vídeo de Facebook.

Y es aquí a dónde vamos: que por mucha pedagogía, por mucho conocimiento, por muchas informaciones rigurosas sobre el asunto que se publiquen, siempre llegará el algoritmo de Facebook para cargárselo todo.

Uno de los factores que ha provocado un tremendo auge del populismo y del negacionismo de todo en Estados Unidos ha sido que muchos condados, muchas ciudades, se han quedado sin prensa local. La crisis del periodismo y de la prensa ha dejado a millones de ciudadanos sin sus periódicos de cabecera (sí, no todo el mundo prefiere informarse con medios estatales) y esa gente se ha lanzado de cabeza a las redes sociales. “Lo he visto en internet”. Claro. Palabra de Dios.

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Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

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