Todo es cultura menos la cultura

El año que viene es 2016, una fecha que parece maldita para esta ciudad pero que no debería serlo. Con la vista puesta en esa fecha, Córdoba asumió (querido Pablo García Casado, te vuelvo a robar la cita) que "Córdoba será cultura o no será". Lo malo es que parece que se le olvidó después de la frustración que supuso que la Capitalidad Cultural Europea se le concediera a San Sebastián por unos motivos que aún hoy son difíciles de comprender.

Córdoba será cultura o no será. La ciudad no tiene playa, no es una megalópolis, carece de industria y tiene una tasa de paro insoportable. Pero tiene algo: un inmenso patrimonio cultural que o se tiene o no se tiene. No se puede crear, como una refinería o una fábrica de coches. La Mezquita Catedral solo existe en Córdoba. Medina Azahara solo está en Córdoba. El Califato del siglo X solo sucedió en Córdoba.

Por eso, muchas decisiones son difícilmente comprensibles. Sobre todo las políticas. Y algunas de la mal llamada industrial cultural (¿WTF?).

Todo es cultura menos la cultura, o al revés. Para que eso sea así, para que Córdoba siga siendo, sobre la cultura, hay que sacarla a la calle. No sé quien dijo aquello de que la cultura es para todos, pero solo una pequeña elite lo sabe. Pero tenía mucha razón.

O las políticas a partir de ahora se centran en eso, en intentar que la cultura llegue a todos, o Córdoba no será. El esfuerzo es titánico. Antes hay que educar a todo un pueblo, ¿o también a sus dirigentes? Y que la ciudad se vuelva a creer aquello del 2016. Al menos aquella vez toda la ciudad remó en una misma dirección. Aunque fuera una vez.

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Publicado el
11 de octubre de 2015 - 03:20 h
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