Un millón en la basura

El anuncio realizado por Maquiavelo Torrico de que Sadeco ya es una empresa rentable, no deja de ser sorprendente. Si hace un año la empresa estaba prácticamente en quiebra, ahora se vende que, gracias a la gestión desarrollada en este último año, se ha convertido en, algo así, como un negocio para el ayuntamiento. ¿Cómo ha sido posible? ¿Habilidades mágicas peperas? Solo encuentro una explicación: Como le sucedió al barrendero Pepe, interpretado por José Luis López Vázquez, debe ser que Torrico, o Pitagorín Prieto, se han encontrado un millón en uno de los contenedores de la basura y, en vez de devolverlos, como sucedía en la película de Forqué, se lo han quedado para equilibrar la empresa.

Sin embargo, cuando analizamos los presupuestos para 2013 de la empresa, no aparece por ningún lado ese ingreso extraordinario, sino que, paradójicamente, este año Sadeco le cuesta más al ayuntamiento y más a los cordobeses. 16 millones de euros le transferirá el ayuntamiento a la empresa, que cobrará, además, facturas pendientes por servicios efectuados por valor de 1,5 millones de euros. El resto del dinero, hasta llegar a casi 45 millones de euros, se sacará casi enteramente de las tasas que pagaremos por la recogida de basura y que subirán un 3% este año (el absurdo es que la excusa de tal subida es que el servicio es deficitario, ¿en qué quedamos?). De esa forma, y si se cumple el plan de ajuste, se avanza un resultado positivo de unos 100.000 euros. Fíjense: con que el ayuntamiento hubiera subido las tasas medio punto menos o le enviara a Sadeco la misma cantidad que en 2012, el resultado ya sería deficitario. Ese es el truco del mensaje de rentabilidad.

El mismo truco que se utiliza para Aucorsa, en la que también prevén unos leves beneficios, eso sí, tras subirnos el precio del billete y del bono y mandar desde el ayuntamiento 14 millones de euros, más otra cantidad para adquisición de vehículos. Lo paradójico es que cada vez la empresa tiene menos usuarios y el servicio, por tanto, es menos eficiente. Como comprenderán, aquí no hay posibilidad de que se hayan encontrado un millón en la basura, aunque, a lo mejor, alguien se ha dejado un billetero con una cantidad más que interesante en alguno de los vehículos.

La verdad es que toda la magia ha consistido en pasarnos una factura más cara, ya sea por el pago directo del servicio o a través de la subida de impuestos, y reducir, esencialmente, gastos de personal, a la vez que rebajar el servicio (reorganización de líneas, recogida en días alternas de basura en algunas zonas, ...). Por eso no se entiende que el discurso se torne de otro color cuando se refieren a Cecosam, donde volvemos a encontrarnos al liquidador Navas, como en el IMDEEC. Si a Sadeco le mandamos 16 millones y a Aucorsa en torno a 15 millones, la empresa de cementerios sólo nos cuesta unos 500.000 euros de los ingresos generales municipales, y la subida de tasas recae, especialmente, en las compañías aseguradoras. No parece, pues, que sea tan grave el problema que nos genera la empresa, al margen de que siempre sea razonable contener los gastos, aunque no hasta proponer una bajada salarial de hasta el 20%. El contraste es que en Sadeco, este próximo año, los salarios se congelan, para lo que parece haber dinero sin problema.

Por todo ello, queda bastante claro que, detrás de los discursos, hay bastante manipulación e intereses poco claros. Aquí no hay millones encontrados en la basura (que se lo digan a los cientos de personas que rebuscan en los contenedores algo para vender o usar) sino la aportación de dinero municipal y del vecindario. Por un lado, transferencias millonarias a Sadeco y a Aucorsa porque quieren evitar a toda costa conflictos laborales de fuerte impacto en la ciudad, de lo que me alegro, y amenazas de despidos en Cecosam por haber detrás amenazas privatizadoras. Por eso, es absolutamente lógica la huelga anunciada para las fechas próximas, por muy señaladas que estas sean, ya que está en juego el empleo y los salarios de cincuenta familias, que se pueden ver abocadas a ser las próximas, ya llevamos más de treinta despidos municipales, que rebusquen en la basura.

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22 de octubre de 2012 - 06:00 h