Lazos de caspa

El otro día vi en la tele pública un programa documental que hablaba de un falconcrest real y a la española. La cosa se llamaba "Lazos de Sangre" y contaba los cruces de los encastes humanos Rivera, Ordóñez, Casa de Alba y Pantoja. Desconozco los índices de audiencia de la cosa; pero confieso que yo la vi.

"España, una casa de tolerancia", dice –en español- el cantautor italiano Paolo Conte en una de sus coplas.

España y sus cosas: señoritos, toreros, herencias, tonadilleras, cuernos de todo tipo, excesos, tragedias, cornadas del hambre y el destino y caspa, mucha caspa sobre las mantillas y sacudida por las batas de cola.

Recordé las palabras de la presidenta de la Junta de Andalucía (PSOE) a la muerte de la Duquesa de Alba: "Vivió como quiso". No te jode, cómo a vivir si tenía más títulos nobiliarios que la Reina de Inglaterra.

Después hubo un presunto debate (o loro park) sobre el documental. De eso ya solo vi el principio, cuando la presentadora les pide a cada uno de sus loros amaestrados que resumieran lo visto con un titular. Eso fue genial, decían cosas como "en el fondo la familia daba pena", "Fulanita vivió con el acelerador pisado", "hoy sería Juego de Tronos"…

Apagué la tele, pero también pensé en cuál sería mi titular si me hubieran preguntado:"Me importa una mierda lo de esa pandilla".

Junto al pozo de la finca de los Ordóñez, en Ronda, reposan los restos de Orson Welles. Dicen que, a veces, su fantasma vaga entre los chaparros en la madrugada representando "El Rey Lear" con voz tronante.

De todo esto, eso es lo único que me creo y que me importa.

(pero el caso es que vi el programita, insisto)

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22 de julio de 2018 - 03:00 h
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