Las Herramientas

Los compañeros y compañeras de la compañía nos pasamos por whatsapp un vídeo de una de las nuestras. Una grabación íntima y, posiblemente, en principio, divertida, que, tras el rebote de teléfono en teléfono, deja de ser divertida y, sin duda, ya no es íntima. Un juego cruel y un desenlace fatal.

Un chavalito, de los que ahora llaman youtubers, tiene la ocurrencia de darle galletas con pasta de dientes a un sintecho, grabarlo y hacer una gracieta viral de cómo humilla a una persona. Un joven cabrón de los de toda la vida. Un producto de lo que pasa.

No tengo nada en contra de las herramientas que hemos creado los seres humanos; pero hay que saber usarlas.

Creo que Internet, la llave inglesa o el mismo Dios son instrumentos humanos que deben usarse correctamente.

Internet debería servir para comunicarnos no para jodernos, la llave inglesa para arreglar el grifo no para abrirle la cabeza a alguien y Dios debe servir para el consuelo y la paz; no para la guerra.

Es el Evangelio el que lo dice: "no tomarás el nombre de la herramienta en vano, que, si no, se jode todo" –o algo así-.

No hay mejor red social que el Antiguo Testamento, donde pasa de todo.

Y la Biblia es un buen manual de instrucciones para utilizar de la mejor manera posible las herramientas con las que nosotros mismos nos hemos dotado.

A ver si puedo hablar de eso con el Obispo cuando coincida con él en el colegio electoral que compartimos. Será un domingo próximo.

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2 de junio de 2019 - 05:17 h