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Sobre este blog

Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

Contar el tiempo

Un calendario.

Juan José Fernández Palomo

24 de octubre de 2026 20:00 h

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Las personas cuentan el paso del tiempo como quieren o como pueden. Cada uno envejece a su manera. Puede hacerlo contando todos y cada uno de los años que van pasando o contando solo los años felices. También puede contar solo los tristes pero el resumen de su vida será radicalmente diferente.

Hay quien cuenta el paso del tiempo por los Mundiales de fútbol que recuerda, Juegos Olímpicos o, incluso, por las Ligas ganadas. De hecho, muchos de nosotros nos damos cuenta de que envejecemos mirando los cromos de fútbol: antes cabía la posibilidad de que ese futbolista del cromo fuera nuestro tío con bigote; ahora ese cromo puede ser la foto de nuestro sobrino con brackets.

Otros lo cuentan por el número de Papas que han conocido. Aunque las cosas de la Iglesia tienen otro tiempo y su reino no es de este mundo.

Las ausencias también cuentan el tiempo. Envejeces cuando en la agenda de tu móvil empiezan a proliferar números de nombres que ya no te van a coger la llamada (si tienes el valor de hacerla).

Hay enamorados que cuentan el tiempo solo por las vacaciones compartidas y, cuando se les pregunta cuánto tiempo llevan juntos, contestan “quince Semanas Santas” o “desde aquel Septiembre en Marruecos”.

Las gafas almacenadas en un cajón también cuentan el tiempo. De hecho, las primeras lentes progresivas son un antes y un después, una cesura, ponérselas supone un rito de tránsito de un tiempo a otro.

Y luego está la llegada de la fórmula “+achaques-vicios” que se puede resumir en el verso de Pablo Milanés parafraseado después por Calamaro: donde Pablo dice: “el tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos”, Andrés matiza: “el tiempo pasa, nos vamos metiendo menos”. Los dos versos funcionan igual.

Sí, el tiempo pasa. Menos mal, supongo.

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Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

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