Por un ambicioso plan de empleo verde

Aprovechando que los máximos responsables de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, son de Córdoba, y me consta que D. Ricardo Domínguez, Viceconsejero de M.A., suele leer cordópolis, pues le lanzo una cuestión, para que la estudie y la trabaje, siendo él tan responsable y trabajador.

La Consejería tiene bajo su tutela un patrimonio milagroso, además de los parques naturales y bosques públicos: las vías pecuarias. Estamos hablando de un patrimonio público, protegido, y que desde la antigüedad se destinó al uso de la ganadería trashumante.

Tradicionalmente se han definido como "las rutas o itinerarios por donde discurre o ha venido discurriendo tradicionalmente el tránsito ganadero". (Art. 12, LVP). Estamos hablando de un legado que a través de los siglos hemos recibido, y aunque actualmente este sistema ha sido agredido por múltiples ocupaciones agrícolas, ferrocarriles, carreteras, ensanches de poblaciones, embalses, vertederos incontrolados, etc., la verdad es que aún dispone de miles de kilómetros de vías, o sea miles de hectáreas de superficie, que se distribuyen a lo largo de toda la geografía española.

Evidentemente, por la situación actual, el uso ganadero ha quedado prácticamente en desuso. Pero no es menos cierto que desde un punto de vista ecológico,

las funciones que esta red puede desempeñar son muy importantes.

Son excepcionales para hacer de corredores ecológicos de conexión con distintas áreas naturales. Además pueden servir como franjas de protección de esas áreas naturales, y por supuesto sin olvidar un uso lúdico, debido a su alto interés paisajístico. Estamos hablando de un uso social, muy interesante,

el contacto del hombre con la naturaleza, actividades de senderismo, cicloturismo, cabalgada, etc.

Y lo más importante, pueden generar en su puesta en funcionamiento, su conservación y la delimitación de las mismas

para su repoblación forestal como bosques lineales,

miles de puestos de trabajo de los municipios rurales andaluces, a una población agraria, que permanece en el territorio y a la que la mecanización del campo cada vez más los está dejando en la cuneta.

En resumen, aprovechar los recursos sin agotarlos, para asegurar la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras. El auténtico uso sostenible de los recursos naturales. Y la puesta en marcha de este Plan de Empleo Verde, generaría un beneficio medioambiental considerable. Porque es lamentable, con todos mis respetos, ver a personas en los pueblos, con fondos del antiguo PER, o AEPSA, o como quiera que se llame actualmente, recoger papeles, o quitar hierbas de las aceras o adoquines.

En fin, la oportunidad en este mundo de cambio, dónde la generación de puestos de trabajo es tan difícil, hay que aprovechar todas las oportunidades para la creación de empleo. Espero que estos nuevos responsables medioambientales no se "ahoguen" en la maraña burocrática de la Ordenación del Territorio.

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23 de septiembre de 2013 - 08:00 h
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