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    <title><![CDATA[Cordópolis - Julio Díaz Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/autores/julio-diaz-sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Julio Díaz Sánchez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Apretarse el Cinturón Verde]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/apretarse-cinturon-verde_132_13111672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d557a8cc-51ef-437c-aaed-ec866c1ecb7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apretarse el Cinturón Verde"></p><p class="article-text">
        Hay proyectos que nacen con vocaci&oacute;n de s&iacute;mbolo. El Cintur&oacute;n Verde de C&oacute;rdoba es uno de ellos. Ya es una realidad, a falta de saber si habr&aacute; inauguraci&oacute;n oficial. Se presenta como una infraestructura llamada a convertirse en referencia para el ocio saludable y la movilidad no motorizada. Un itinerario de unos 20 kil&oacute;metros que serpentea por la periferia, conectando algunas v&iacute;as ya preexistentes con otras de nueva creaci&oacute;n a trav&eacute;s de espacios naturales en un recorrido, sin duda, atractivo. Sobre el papel, la idea es impecable.
    </p><p class="article-text">
        El origen del proyecto se remonta a 2001, un plazo de ejecuci&oacute;n m&aacute;s similar al tiempo geol&oacute;gico que al de una ciudad. Dos d&eacute;cadas y media despu&eacute;s, la iniciativa ha tomado forma a base de grandes movimientos de tierra, pasarelas elevadas, talanqueras y caminos abiertos en la espesura. La intervenci&oacute;n ha salvado retos de gran envergadura en todos los aspectos y ha construido una narrativa muy reconocible: madera, carteler&iacute;a amable y una est&eacute;tica impecable para asimilarla al discurso institucional de sostenibilidad.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto, impulsado por la Junta de Andaluc&iacute;a, ha supuesto una inversi&oacute;n de 4,1 millones de euros y se ha realizado en varias fases, la &uacute;ltima de las cuales deber&iacute;a haber finalizado en junio de 2025. Incluye largos tramos de pasarelas, dos llamativos puentes colgantes, varios t&uacute;neles y numerosos tramos pavimentados. Una infraestructura que rezuma verde y modernez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un tramo en la Cuesta del Reventón.                            </span>
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        Pero, vista en perspectiva, la realidad invita a una pregunta m&aacute;s profunda: &iquest;para qu&eacute; sirve un &ldquo;cintur&oacute;n verde&rdquo; cuando la ciudad que pretende rodear sigue atrapada en un modelo de movilidad arcaico y monopolizado por el coche privado? Una movilidad inmovilista, y valga el ox&iacute;moron.
    </p><p class="article-text">
        No es por la inversi&oacute;n, ya que 4 millones es una nimiedad en comparaci&oacute;n, verbigracia, <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/gala-ronda-norte-ii_132_12442750.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con los 35 millones que costar&aacute; apenas 1 km de Ronda Norte</a>. Pero s&iacute; genera ciertas reflexiones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, intenta reproducir un discurso de moda que se importa de otras ciudades hasta el punto de utilizar una terminolog&iacute;a impostada, ya que solo transcurre por la parte norte de la ciudad. Por ello, ser&iacute;a m&aacute;s apropiado hablar de un &ldquo;Arco Verde&rdquo;. Adem&aacute;s, y sobre todo, mientras se construye una gran infraestructura pensada para el ocio de fin de semana, C&oacute;rdoba sigue sin resolver c&oacute;mo se mueve de lunes a viernes, ni c&oacute;mo accede al propio ocio verde. Tras d&eacute;cadas de promesas, planes y estudios, es la pol&iacute;tica del petr&oacute;leo la que sigue imperando.
    </p><h2 class="article-text">Cuesti&oacute;n de fe</h2><p class="article-text">
        En este marco, se puede argumentar que incorporar el Cintur&oacute;n Verde a la ret&oacute;rica de la movilidad sostenible de la ciudad vendr&iacute;a a ser algo parecido a afirmar que el Camino de Santiago funciona como infraestructura para el transporte de pasajeros: o sea, una mera cuesti&oacute;n de fe. Porque, en la pr&aacute;ctica, el Cintur&oacute;n Verde no resuelve desplazamientos cotidianos. No conecta barrios entre s&iacute;, ni atraviesa los puntos cr&iacute;ticos donde la movilidad urbana colapsa cada ma&ntilde;ana. No sirve para ir al trabajo, al instituto o al centro de salud. Une la nada con la nada y es, en esencia, un espacio recreativo. Algo que en teor&iacute;a no es negativo, siempre y cuando no se intente disfrazar de mes&iacute;as verde o se use para tapar otras verg&uuml;enzas negras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cartel ilegible.                            </span>
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        Una infraestructura para el mero paseo que suma adem&aacute;s problemas de accesibilidad, en un recorrido para nada inclusivo. Personas con movilidad reducida, familias con o sin carritos o usuarios con bicicletas encuentran serias dificultades para utilizarlo. Por hablar solo de estas &uacute;ltimas, los incautos ciclistas que intenten acceder por ciertos sectores pueden encontrarse en una situaci&oacute;n muy comprometida, o incluso peligrosa, especialmente si van acompa&ntilde;ados de menores o personas poco duchas sobre dos ruedas. Y, ojo, esto no es una exageraci&oacute;n. El resultado es parad&oacute;jico: la promesa de una infraestructura que se presenta como aliada de la movilidad activa, abierta e integradora, pero que se diluye a medida que se avanza sobre ella y excluye en la pr&aacute;ctica a una parte importante de sus potenciales usuarios.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, esto no es una opini&oacute;n o una cr&iacute;tica f&aacute;cil, puesto que es algo que se deduce de su propia configuraci&oacute;n. El recorrido incluye m&aacute;s de quinientos escalones, tramos con desniveles imposibles y sectores de notable dificultad t&eacute;cnica. 
    </p><h2 class="article-text">Paradojas, aspectos t&eacute;cnicos y amenazas</h2><p class="article-text">
        A lo largo del trazado encontramos, adem&aacute;s, incongruencias de bulto. Como cuando atraviesa en varias ocasiones el camino de servidumbre del Canal del Guadalmellato, una infraestructura que miles de cordobeses utilizan a diario desde hace casi un siglo y que sigue atrapada en la alegalidad del limbo administrativo. La paradoja es evidente: se construyen nuevos caminos mientras otros, ya existentes y plenamente funcionales, permanecen bloqueados o abandonados.
    </p><p class="article-text">
        Este contraste se repite en otros &aacute;mbitos. Para una administraci&oacute;n, parece m&aacute;s sencillo abrir nuevos trazados a golpe de retroexcavadora que hacer <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/desalambrar-culpa-ayuntamiento-dejacion-funciones-no-actuar-cierre-caminos-publicos_1_9600479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cumplir sentencias para garantizar el acceso p&uacute;blico a caminos hist&oacute;ricos cerrados ilegalmente. </a>O coordinarse entre instituciones para desbloquear proyectos estrat&eacute;gicos como<a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/reclaman-prometida-via-verde-cerro-muriano-conocer-si-hay-proyecto-impida_1_13054782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la V&iacute;a Verde a Cerro Muriano</a>, o sacar de la ilegalidad el paseo diario por la hist&oacute;rica acequia. En t&eacute;rminos de burocracia, sale m&aacute;s rentable construir que gestionar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pasarela de madera.                            </span>
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        A ello se suma un problema t&eacute;cnico dif&iacute;cil de ignorar: varios tramos superan el 10% de pendiente, llegando hasta casi el 20 % en otros, y est&aacute;n resueltos con zahorra y otros materiales deleznables. En estas condiciones, la seguridad y el mantenimiento se ven comprometidos, una obviedad que se ha pasado por alto. A partir de cierta inclinaci&oacute;n, el agua arrastra el firme, aparecen surcos y el deterioro se acelera. De hecho, ya hay grandes reguerones y surcos en algunos tramos que comprometen la seguridad, antes siquiera de que la infraestructura haya sido recepcionada. 
    </p><p class="article-text">
        Destacar tambi&eacute;n c&oacute;mo la madera se ha convertido en el material estrella del proyecto: pasarelas, suelos, barandillas, escaleras. A simple vista se presenta como una opci&oacute;n sostenible, pero su comportamiento en el tiempo contar&aacute; otra historia. En un clima como el de C&oacute;rdoba, este tipo de elementos tiene una vida &uacute;til limitada. Muchas no llegar&aacute;n al lustro. La exposici&oacute;n al sol, los cambios t&eacute;rmicos y la humedad acelerar&aacute;n su degradaci&oacute;n, obligando a reparaciones y sustituciones peri&oacute;dicas. Algunas ya tambalean bajo los pies.
    </p><p class="article-text">
        Resulta ir&oacute;nico invertir en una est&eacute;tica &ldquo;natural&rdquo; que, en realidad, es profundamente dependiente de una inversi&oacute;n y mantenimiento continuos no contemplados en el presupuesto, que compromete irremediablemente personal, nuevos materiales y recursos p&uacute;blicos a corto plazo. De lo contrario, estar&aacute; abocada al abandono. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del matiz de priorizar la instalaci&oacute;n de &ldquo;&aacute;rboles muertos&rdquo; en forma de pasarelas por lugares salvajes. Talar &aacute;rboles para instalar estructuras que simulan naturalidad. Sierra Morena no es un parque periurbano que podamos esquilmar indefinidamente, y esta es la sensaci&oacute;n que se traslada con esta intervenci&oacute;n. El verde de este cintur&oacute;n es menos verde que el de antes de su construcci&oacute;n. Es un verde escenogr&aacute;fico, de postal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Escaleras.                            </span>
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        Ni siquiera la ejecuci&oacute;n parece estar exenta de problemas. Las fases I y II ya presentan grandes desperfectos y zonas muy desdibujadas antes de la finalizaci&oacute;n completa de las obras. Algunos tramos, por su escasa adaptaci&oacute;n al terreno, anticipan un deterioro inminente. Cuando se inaugure habremos de enfrentarnos a la realidad de una infraestructura nueva que ya empieza a mostrar signos de envejecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello configura una infraestructura que, lejos de integrarse en una estrategia coherente, funciona como una pieza aislada. Un anillo que rodea una ciudad que sigue sin transformarse. Y es aqu&iacute; donde el discurso ambiental empieza a resquebrajarse.
    </p><h2 class="article-text">Dato mata relato</h2><p class="article-text">
        El discurso oficial insiste en la educaci&oacute;n ambiental y el turismo sostenible. Pero la educaci&oacute;n ambiental no se aprende solo caminando entre encinas, es un asunto mucho m&aacute;s serio y complejo. Y el turismo sostenible dif&iacute;cilmente se sostiene si el visitante necesita un veh&iacute;culo privado para moverse porque las alternativas son, en la pr&aacute;ctica, inexistentes.
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora es casi demasiado evidente: se invierte en el borde, pero se deja el nudo sin desatar. El problema no es el Cintur&oacute;n Verde en s&iacute;. Bienvenido todo lo que sume espacios naturales, ocio saludable y contacto con el entorno. El asunto no reside en el discurso, sino en la gram&aacute;tica profunda: hacer un collage, cicatrizar &aacute;reas v&iacute;rgenes para recuperar v&iacute;as pecuarias arrebatadas por la expansi&oacute;n de la ciudad, mientras los caminos p&uacute;blicos cerrados ilegalmente o proyectos menos invasivos (Canal del Guadalmellato o V&iacute;a Verde) siguen en el caj&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Vado.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El Cintur&oacute;n Verde podr&iacute;a ser mucho m&aacute;s. Podr&iacute;a integrarse en una red de corredores verdes urbanos, conectarse con una infraestructura ciclista &uacute;til y apoyarse en un transporte p&uacute;blico robusto. Podr&iacute;a ser una pieza clave de una transformaci&oacute;n profunda. Pero tal y como se plantea, corre el riesgo de quedarse en una atracci&oacute;n de feria muy divertida, una fotograf&iacute;a verde que rodea una ciudad inm&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; el temor que refleja el t&iacute;tulo, porque con este cintur&oacute;n que apuesta por una sostenibilidad verde de marca blanca, sin decisiones inc&oacute;modas, sin redistribuci&oacute;n real del espacio urbano, a la larga nos obligar&aacute; a &ldquo;apretarnos el cintur&oacute;n verde&rdquo; en otras medidas estrat&eacute;gicas, imprescindibles y urgentes para mejorar la movilidad, la salud y la habitabilidad presente y futura de nuestra ciudad.
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                Tramo roto en el Reventón.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/apretarse-cinturon-verde_132_13111672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 18:08:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apretarse el Cinturón Verde]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Abril en enero: el poder de las flores]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/abril-enero-flores_132_13028487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8de5c846-f65a-4810-8f36-9858d6507fc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137601.jpg" width="397" height="223" alt="Abril en enero: el poder de las flores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cincuenta años y un día de primavera para una sentencia floral. Un sábado dichoso que, al mirarse al espejo del domingo, se descubrió lunes desgraciado
</p></div><p class="article-text">
        Nueve segundos exactos marcaron el eje de simetr&iacute;a. El tiempo que tard&oacute; un tren en descarrilar y el azar inefable &mdash;implacable&mdash; en hacerlo coincidir con otro en el mismo tramo de v&iacute;a. Un limbo fugaz por el que cuarenta y seis personas atravesaron el espejo de manera irremisible. Un rayo fulminante que aplic&oacute; un azogue voraz al reverso de un cristal que en la previa cre&iacute;mos por un instante eterno, trasl&uacute;cido, irreflexivo.
    </p><p class="article-text">
        Veinticuatro horas antes bail&aacute;bamos en un balc&oacute;n panor&aacute;mico bajo un sol t&iacute;mido de invierno. Con las risas y la infantil complicidad, conspirativa, de una fiesta sorpresa. Sin saber que a las 19:40 del d&iacute;a siguiente un tel&oacute;n de azogue nos escupir&iacute;a una imagen invertida, una realidad distorsionada. El espejo no devolvi&oacute; lo que hab&iacute;a delante: lo retorci&oacute; hasta casi el trastorno. Lo que fue luz torn&oacute; en oscuridad, la frugalidad se volvi&oacute; eternidad, la trivialidad dej&oacute; paso a la trascendencia, el baile al llanto, el abrazo en abismo.
    </p><p class="article-text">
        Temporalmente equidistante respecto de su cumplea&ntilde;os, pero al otro lado del espejo y de manera casi demencial, sumidos en la incredulidad y <em>arrec&iacute;os</em>&nbsp;de ese fr&iacute;o existencial que no tiene abrigo, est&aacute;bamos sentados en torno a la misma mesa. El mismo grupo de wasap creado para organizar su fiesta sorpresa serv&iacute;a ahora para informar de su desaparici&oacute;n. La colecta pensada para su regalo de cumplea&ntilde;os encontraba su r&eacute;plica exacta, invertida, destinada a encargar una corona para su funeral. Una imagen especular que hu&iacute;a hacia adelante, destrozando cualquier l&oacute;gica a su paso y otorgando un valor infinito a ese &uacute;ltimo abrazo o esa palabra no dicha. Todo estaba en el mismo sitio, pero justo en la ant&iacute;poda sem&aacute;ntica, existencial y lum&iacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Cincuenta a&ntilde;os y un d&iacute;a de primavera para una sentencia floral. Un s&aacute;bado dichoso que, al mirarse al espejo del domingo, se descubri&oacute; lunes desgraciado.
    </p><h2 class="article-text">La amistad y la flor</h2><p class="article-text">
        No podemos banalizar la muerte, ni mucho menos el dolor por la p&eacute;rdida. Pero tampoco deber&iacute;amos dramatizar la vida. La vida &mdash;la suya&mdash; estaba hecha de meses rotundos: de eneros luminosos, de veranos de luna amable, de m&uacute;sica en directo y de primaveras que llegaban incluso cuando el calendario anunciaba lo contrario. Estaba hecha de caf&eacute;s demorados, de conversaciones sin prisa, de ponme otra, anda. 
    </p><p class="article-text">
        La amistad puede llegar a ser tan bella y delicada como una flor. Por eso hay quienes la cultivan con amor y tes&oacute;n. Invierten su tiempo en regarlas, se ocupan y preocupan, las podan, se alegran de verlas crecer y florecer. Estas personas, por lo general, hacen igual con sus flores.
    </p><p class="article-text">
        Y si adem&aacute;s te llamas Abril Vega&hellip; &iexcl;Mira que hay nombres bien puestos, cop&oacute;n! As&iacute; es nuestra Abril, Mari Carmen. As&iacute; era.
    </p><p class="article-text">
        Y es que probablemente la flor represente la met&aacute;fora m&aacute;s bella de la sencillez. Hay quien sabe echar a volar un avi&oacute;n o quien ha amasado tanto dinero como para comprar media ciudad. Pero si es insensible al aroma de una flor en abril, habr&aacute; traicionado las ense&ntilde;anzas m&aacute;s b&aacute;sicas desde las que ver y transitar el mundo. Estar&aacute; despojado de todo rigor sobre el que establecer una manera digna de estar en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Mari lo sab&iacute;a y las cazaba al vuelo con su c&aacute;mara. Las cuidaba con el cari&ntilde;o necesario para que llenaran de aroma su patio. O las prend&iacute;a en su pelo, de su bicicleta o de su sonrisa.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo como ornamento, sino como morada. Su patio no era solo un espacio f&iacute;sico: era una extensi&oacute;n de su manera de ser. Mari era una persona-patio alrededor de la cual germinaban la amistad, los brotes y los arrumacos. Quien cruzaba el zagu&aacute;n de su puerta descubr&iacute;a que all&iacute; florec&iacute;a Abril en enero, el temperamento y los suspiros curados de espanto. 
    </p><p class="article-text">
        Aplicaba su filtro de mujer, de hija, de ciudadana ejemplar, de disfrutona, profesora o soci&oacute;loga. De alegr&iacute;a y de resignaci&oacute;n. De &ldquo;no me llor&eacute;is, que yo he vivido muy feliz&rdquo; o el coraje que debe haber pasado por esa mortal casualidad, con la de conciertos que le quedaban por ver. Era eso y mucho m&aacute;s. Hermana, vecina o amiga.
    </p><p class="article-text">
        Porque tambi&eacute;n cultivaba el gesto. Era generosa de manera discreta, m&iacute;nimamente invasiva, sin alardes: aparec&iacute;a con un detalle inesperado, con una planta, con un libro elegido con punter&iacute;a asombrosa, con una dedicatoria escrita a mano que convert&iacute;a el papel en refugio. Hac&iacute;a regalos como quien riega: sin estruendo, sin motivo, solo por el placer de ver florecer al otro. Incluso escrib&iacute;a torcido, sin importancia, en una servilleta, un mensaje que siempre dec&iacute;a lo mismo: &ldquo;te he pensado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ayer me la encontr&eacute; en una taza de caf&eacute; humeante. Me la llev&eacute; a los labios y estaba amargo, como el sabor que nos ha dejado. Inmediatamente cog&iacute; un trozo de pan y lo moj&eacute; en aceite.
    </p><h2 class="article-text">La herencia<strong> </strong></h2><p class="article-text">
        En una sociedad perturbada, mani&aacute;tica de la acaparaci&oacute;n &mdash;de posesiones, poder, protagonismo o experiencias&mdash;, el poder de las flores es subversivo. Es una revoluci&oacute;n silenciosa. Ef&iacute;mera. A la par que intensamente verdadera. Que torea a los malos, a los humos y la soberbia a base de caricias. Como la flauta de Alfanhu&iacute; y su sigilo atronador, esa que en medio de la tormenta termina por convertir el silencio en arma de resistencia. 
    </p><p class="article-text">
        Las flores de Abril, como las de los olivos, como la del jazm&iacute;n, crecen siempre desde lo discreto, lejos del bullicio o de las prisas. Porque llevaba a Bujalance, a C&oacute;rdoba y a Andaluc&iacute;a tatuadas en el espinazo. Por eso trajinaba la altivez, el orgullo sereno por el aceite de oliva, ese elixir familiar del que lib&aacute;bamos. Y que trapicheaba de mano en mano con solemnidad y memoria, con respeto y pasi&oacute;n. Porque libar de la Mari era libar de su esencia de ser andaluza, de su aceite, de la tierra, de su familia, de su pueblo, donde la campi&ntilde;a levanta esa torre inclinada que parece desafiar la gravedad y el tiempo. Idiosincrasia y paisaje embotellado, oro l&iacute;quido personificado.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil encontrar mayor consciencia plena ni mejor terapia que mirar absorto el fulgor de un chorrito de aceite que cae en un cuscurro de pan. Y ah&iacute;, en ese instante, como el de la flor que grita su color al viento&hellip; siempre estar&aacute; ella. Aunque en alg&uacute;n momento deje de doler, aunque se nos olvide en el frenes&iacute; de los d&iacute;as. Aunque ya nunca, jam&aacute;s, la volvamos a ver sobre esta tierra nuestra. La suya.
    </p><p class="article-text">
        Y en eso estamos. Celebrando un enero robado, un febrero que huye o esta primavera. Saludando cada nota musical, cada Ca&ntilde;a que nos tomamos pensando en nuestra Abril y cada flor que, con su aroma, se abre al sol y a la vida. Brindando por que vivamos una vida sencilla y plena, como la suya. Esa combinaci&oacute;n &mdash;tan poco espectacular y noticiable, tan profundamente valiosa&mdash; que es quiz&aacute; la forma m&aacute;s alta de coherencia. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy nos duele su ausencia con una intensidad dif&iacute;cil de nombrar. Y no vamos a disfrazarla. Nos atraviesa. Nos ha cambiado. Pero tenemos el poder de las flores &mdash;el de hacer del cuidado y la sencillez una forma de vida&mdash; y la herencia universal que nos deja nuestra Abril: su manera de captar el germinar de una ma&ntilde;ana, de detenerse ante lo peque&ntilde;o, de celebrar lo cotidiano. De hacer del alma un patio para cobijar, un corral&oacute;n por el que entren la luz y su opuesto, el fr&iacute;o, las visitas y el amor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/abril-enero-flores_132_13028487.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 06:51:23 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La Magna, la Vía y la Cruz]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/magna-via-cruz_132_12729530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/186ab44e-6006-41c1-8a12-21ab288f2c3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Magna, la Vía y la Cruz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Vía Crucis Magno puede que sea la mayor campaña en favor de la movilidad sostenible que se haya celebrado en los últimos años. Las plazas y las calles llenas de personas de todas las edades</p></div><p class="article-text">
        Una ciudad que funciona &ldquo;como Dios manda&rdquo; debe supeditarse a la ciudadan&iacute;a que la habita. Esto es, debe desarrollarse y organizarse de tal manera que se configure en favor del bienestar y el beneficio de sus habitantes, tanto a nivel individual como colectivo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la definici&oacute;n de bienestar y beneficio social est&aacute; en constante negociaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; es lo mejor para la ciudadan&iacute;a? La creaci&oacute;n de empleo, dir&aacute;n unos. La salud, la educaci&oacute;n, dir&aacute;n otras. La generaci&oacute;n de riqueza. El cuidado de la infancia. El medioambiente. La seguridad. El descanso. El ocio. Cada grupo social, cada sensibilidad pol&iacute;tica, defiende su propia versi&oacute;n del bienestar, y la ciudad se convierte as&iacute; en el escenario de una negociaci&oacute;n permanente, que es eminentemente ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, el inter&eacute;s general sobresale como criterio dominante y, por norma general, tiene primac&iacute;a sobre los derechos individuales en una ciudad. Aunque es un equilibrio complejo, el inter&eacute;s p&uacute;blico puede limitar los derechos individuales para el bien com&uacute;n, siempre bajo los principios de proporcionalidad, necesidad y respeto a la ley.
    </p><h2 class="article-text">La Magna y los fastos</h2><p class="article-text">
        Hemos dejado atr&aacute;s los fastos de una nueva exhibici&oacute;n de fervor religioso: el V&iacute;a Crucis Magno. Un evento de tal magnitud, en t&eacute;rminos de &aacute;rea implicada y de participaci&oacute;n de multitudes, que jam&aacute;s podr&iacute;a celebrarse sin alterar por unas horas &mdash;o d&iacute;as&mdash; el normal funcionamiento de una ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Afecta, inevitablemente, a los lugares donde se desarrolla, pero tambi&eacute;n a los barrios circundantes. Condiciona a la polic&iacute;a, a los negocios, la celebraci&oacute;n de otros eventos, el acceso a las viviendas y, sobre todo, la circulaci&oacute;n antes, durante y despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n de eventos magnos &mdash;y magnos eventos&mdash; pone de manifiesto c&oacute;mo una ciudad puede gestionarse priorizando unos criterios (religiosos, en este caso) en detrimento de otros (el tr&aacute;fico rodado, por ejemplo).
    </p><h2 class="article-text">La v&iacute;a y la circulaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Ha levantado mucha polvareda entre el cordobesismo &mdash;sobre todo el no cofrade&mdash; la decisi&oacute;n de restringir la circulaci&oacute;n del veh&iacute;culo privado en la medina de la ciudad y los alrededores, durante la celebraci&oacute;n de la Magna. B&aacute;sicamente del coche. Y las quejas se amplificaban sobre todo en el caso de la salida y entrada a los garajes. 
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales reflejan la indignaci&oacute;n por una medida que muchos consideran un atropello a la libertad de movimiento &ldquo;por la en&eacute;sima procesi&oacute;n del a&ntilde;o&rdquo;. Y no han sido pocas las voces que recurren al manido &mdash;y extremo&mdash; ejemplo de qu&eacute; hacer en caso de emergencia.
    </p><p class="article-text">
        La excepci&oacute;n, lo urgente, no puede siempre condicionar la regla. Por ello, si la abuelita o el abuelito se ponen malos, ya se buscar&aacute; la manera de que lleguen cuanto antes al hospital. La gesti&oacute;n urbana no puede girar eternamente en torno al &ldquo;por si acaso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de C&oacute;rdoba &mdash;con &aacute;reas de Seguridad Ciudadana y V&iacute;a P&uacute;blica, de Movilidad, la Delegaci&oacute;n de Casco Hist&oacute;rico, entre otras&mdash; tiene toda la potestad para desarrollar el plan de tr&aacute;fico apropiado que propicie la celebraci&oacute;n de eventos de gran afluencia, como ha ocurrido con el V&iacute;a Crucis. Y, para ello, la circulaci&oacute;n en veh&iacute;culo privado queda totalmente subordinada al inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es un caso aislado. Planes especiales que afectan a la movilidad se desarrollan con frecuencia, desde el Carnaval a la Feria, desde la Navidad a la Semana Santa. O para que se haga una manifestaci&oacute;n en favor de la sanidad p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        En condiciones normales, esto no deber&iacute;a sorprender a nadie. Incluso en periodos del pasado donde el desarrollo normativo era menor &mdash;o quiz&aacute; precisamente gracias a ello&mdash; nadie pon&iacute;a en duda que el uso del espacio p&uacute;blico deb&iacute;a supeditarse a lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero la evoluci&oacute;n del concepto de lo urbano no siempre es uniforme, y en ocasiones est&aacute; tan atrofiado que la jerarqu&iacute;a se invierte. El coche privado se ha convertido en el sancto sanctorum de la movilidad moderna: intocable, aun cuando su uso entra en conflicto con la propia vida de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text">La paradoja institucional</h2><p class="article-text">
        Es curioso que un Ayuntamiento que no es capaz de cerrar ni una sola avenida para la celebraci&oacute;n del D&iacute;a Mundial sin Coches, o que organiza una Semana de la Movilidad Sostenible con conciertos de piano o pasacalles de la Patrulla Canina, no reconozca sus propios hitos cuando, durante d&iacute;as enteros, entrega la ciudad a sus habitantes y visitantes. El &Aacute;rea de Movilidad deber&iacute;a plantear desde una perspectiva m&aacute;s local los retos a los que se enfrenta una ciudad que se achicharra y <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/ayuntamiento-preve-iniciar-agosto-primera-fase-plan-asfalto_1_12496800.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que s&oacute;lo invierte en asfalto</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La batalla cultural por una ciudad m&aacute;s sostenible y amable no puede presentarse con los marcos mentales que vienen de fuera. Porque, de hecho, en esos d&iacute;as de eventos religiosos, la movilidad NO contaminante se impone de manera natural: se prioriza el desplazamiento a pie, se evac&uacute;an los coches del centro hist&oacute;rico y buena parte de la periferia, y la ciudad respira. 
    </p><p class="article-text">
        El V&iacute;a Crucis Magno puede que sea la mayor campa&ntilde;a por la movilidad sostenible que se haya celebrado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Las plazas y las calles llenas de personas de todas las edades. Y no de coches. As&iacute; que quiz&aacute; haya que darle una vuelta a la Semana de la Movilidad. Cambiarla de fecha o aprovechar lo aut&oacute;ctono para ir robando espacio al coche privado.
    </p><p class="article-text">
        Ya podr&iacute;an implementarse pol&iacute;ticas de movilidad as&iacute; en otros &aacute;mbitos, con la misma contundencia y con mayor frecuencia. Porque lo que es seguro es que si una ciudad puede cerrarse para un desfile religioso, a raz&oacute;n de <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/procesion-calle-cuatro-dias-vive-devocion-constante-cordoba_1_12693483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una procesi&oacute;n cada cuatro d&iacute;as</a>. Tambi&eacute;n puede, y debe, hacerlo para auto proveerse de salud, de sostenibilidad y de bienestar para su gente. A diario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cartel informando de los accesos y salidas con motivo de la Magna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-quien-teme-a-thelma-y-louise/magna-indignatio_132_12677958.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Magna circulatio</a></h2><p class="article-text">
        Un caso aparte es el acceso peatonal a la vivienda. Ese s&iacute; es un derecho fundamental, que puede verse condicionado temporalmente por causas de inter&eacute;s general, pero que no deber&iacute;a restringirse de manera recurrente ni abusiva bajo pretexto del uso p&uacute;blico religioso o de cualquier otra &iacute;ndole.
    </p><p class="article-text">
        La circulaci&oacute;n y el acceso a determinados lugares en veh&iacute;culo a motor privado, en cambio, no son derechos. Son una distorsi&oacute;n del concepto de ciudad y una exacerbaci&oacute;n de lo individual que no encuentra respaldo en ninguna legislaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, cuando se convoca una manifestaci&oacute;n, los sectores opuestos suelen aprovechar los atascos para criticar tanto a los manifestantes como a sus proclamas. Se pone el grito en el cielo por el caos y blablabl&aacute;. Cayendo en la misma l&oacute;gica de orillar la verdad inapelable de que el tr&aacute;fico, &iexcl;oh sorpresa!, se caotiza por s&iacute; mismo: en condiciones normales, el tr&aacute;fico ya es generador de caos. No necesita manifestaciones ni procesiones para saturar la ciudad. No hay avenidas lo suficientemente anchas para evitarlo ni se requiere ayuda cofrade alguna para demostrarlo. Y unas gotitas de agua bastar&aacute;n para el colapso.
    </p><p class="article-text">
        Puestos a rasgarse las vestiduras, mucho m&aacute;s aberrante a&uacute;n es la celebraci&oacute;n de un rally de coches &mdash;&iexcl;un rally!&mdash; en pleno casco hist&oacute;rico. O, hablando de esta &ldquo;magna&rdquo;, m&aacute;s criticable es que la sala hip&oacute;stila del templo m&aacute;s importante de Al-Andalus se convierta en un burdo &ldquo;parking completo&rdquo; de parihuelas de dudoso encaje est&eacute;tico y de patrimonial. 
    </p><h2 class="article-text">La cruz magna</h2><p class="article-text">
        Podremos opinar y debatir sobre hasta d&oacute;nde queremos saturar el casco hist&oacute;rico, el colapso del entorno de la Mezquita, o si es de recibo <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/procesion-calle-cuatro-dias-vive-devocion-constante-cordoba_1_12693483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una procesi&oacute;n cada cuatro d&iacute;as</a>. Si queremos ruido y ca&iacute;das por cera de manera permanente. Quiz&aacute; hay espacios m&aacute;s apropiados para ello. El propio mundo cofrade comienza a dar s&iacute;ntomas de hast&iacute;o, e incluso los<a href="https://www.diariocordoba.com/cordoba-ciudad/2025/10/16/necesita-reflexion-respecto-crecimiento-habido-122659944.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;mandamases de la iglesia muestran sus reticencias</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n deber&iacute;amos preguntarnos si estas&nbsp;son viables econ&oacute;micamente, pues no olvidemos el ping&uuml;e capital que suponen los dispositivos de seguridad, de limpieza y otros costes p&uacute;blicos. La ingente cantidad de basura y suciedad que se genera. O si ciertas actividades son compatibles con el derecho al descanso. La vecindad se solivianta, por ejemplo, por un s&oacute;lo evento de la Quilombera del pasado fin de semana, en el Cine Fuenseca, pero muestra m&aacute;s docilidad cuando la molestias proceden de otros &aacute;mbitos.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuidado con caer en la l&oacute;gica falaz de criticar las consecuencias en el tr&aacute;fico (que todo lo engulle), en funci&oacute;n del lado que nos toque; cuando la causa no nos interesa. Con un razonamiento tan endeble la cr&iacute;tica se puede volver en contra como un bumer&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, de lo que podemos estar seguros es de que, si una mayor&iacute;a de ciudadanos aprovecha un evento para apropiarse de la ciudad y ello implica expulsar el coche privado y limitar su uso, existe toda la legitimidad para hacerlo. No s&oacute;lo es l&iacute;cito, sino que adem&aacute;s es una pugna que juega en favor de casi todas las pol&iacute;ticas medioambientales, de salud y pacificaci&oacute;n de la movilidad urbana, en consonancia con los cacareados Objetivos de Desarrollo Sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Desde este espacio defendemos una ciudad entregada a la ciudadan&iacute;a, a la salud y al bienestar general. Por ello entendemos que el tr&aacute;fico rodado es una herramienta, no un fin en s&iacute; mismo, y debe estar subordinado. El contenido que luego se d&eacute; a esos cortes de tr&aacute;fico &mdash;religioso, festivo o pol&iacute;tico&mdash; es otro debate, y quiz&aacute; el que realmente deber&iacute;amos abordar.
    </p><p class="article-text">
        Retomando la idea principal de todo lo anterior podemos concluir que el conflicto, en este caso, juega a favor de la ciudadan&iacute;a y en contra de la circulaci&oacute;n motorizada y contaminante que, junto con la vivienda, es la cruz m&aacute;xima que martiriza nuestras ciudades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/magna-via-cruz_132_12729530.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2025 19:07:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Magna, la Vía y la Cruz]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya se secó el arbolito]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/seco-arbolito_132_12678824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/733d8cff-adae-4ddb-9508-b8272a4a552e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ya se secó el arbolito"></p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zWCcNi_l58k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No cantaba el pavo real, pero se nos est&aacute;n secando los arbolitos</a>, y resulta pertinente analizar la gesti&oacute;n que se hace de la le&ntilde;a ca&iacute;da en funci&oacute;n del c&oacute;digo postal. Veamos dos ejemplos recientes:
    </p><p class="article-text">
        Una rama de un &aacute;rbol cae en Ronda de los Tejares en plena madrugada, invadiendo parte del acerado y de la calzada. <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sucesos/caida-rama-arbol-corta-trafico-ronda-tejares_1_12440773.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inmediatamente se activa un complejo protocolo de polic&iacute;a, bomberos y personal municipal</a>. Y al despertar la ciudad, la rama ya no est&aacute; all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Una rama de un &aacute;rbol cae en la Avenida de Trassierra a plena luz del d&iacute;a, invadiendo el acerado y bloqueando por completo un carril bici. Y transcurren dos semanas, con todas sus horas y sus amaneceres, hasta que unos operarios se ponen manos a la obra y la convierten en le&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Para alguien que, como los delfines, mantenga un ojo abierto a lo que se cuece en la ciudad a nivel de movilidad o de gesti&oacute;n patrimonial, estos dos eventos, comparativamente, son oro l&iacute;quido. Una enciclopedia cargada de lecturas a diferentes escalas de c&oacute;mo funciona una urbe.
    </p><p class="article-text">
        Solo hace falta observar la rama ca&iacute;da, un d&iacute;a tras otro, para entender de manera cristalina la desigualdad territorial que predomina en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: la enorme diferencia de atenci&oacute;n y de inversi&oacute;n entre el centro y los barrios circundantes. Poniendo de manifiesto la desidia may&uacute;scula en la lucha contra la desigualdad. Una dejadez en la que subyace, no est&aacute; mal recordarlo, un fuerte componente de clase. Pero no nos metamos en esos charcos. 
    </p><p class="article-text">
        Esa misma comparaci&oacute;n sirve, adem&aacute;s, para hacerse una idea de <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/311095/aqui-falta-un-arbol-la-vecindad-se-moviliza-para-reclamar-mas-zonas-verdes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la gesti&oacute;n del arbolado urbano en nuestra ciudad</a>, que se achicharra cada verano un poquito m&aacute;s. <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/estres-termico-arboles-cordoba-acaba-ramas-ejemplares-enteros-suelo_1_12574900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ya se advierten s&iacute;ntomas evidentes de agotamiento</a> y se repiten los episodios de ca&iacute;das y muerte de ejemplares. No olvidemos que la arboricultura cordobesa sufri&oacute; su mayor arboricidio de los &uacute;ltimos lustros precisamente ah&iacute;, en la Avenida de Trassierra, <a href="https://www.eldiadecordoba.es/cordoba/tala-arboles-carretera-Trassierra-Cordoba_0_1756025418.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la tala indiscriminada de varias docenas ejemplares adultos</a> para hipertrofiar de euros y de alquitr&aacute;n, a&uacute;n m&aacute;s, el tr&aacute;fico a motor.
    </p><p class="article-text">
        Y, por extensi&oacute;n, deja tambi&eacute;n a las claras las pol&iacute;ticas de movilidad. Porque, obviamente, en la calzada puede generar un caos, pero a nadie puede quitar el sue&ntilde;o que unos peatones o unas bicis tengan que interrumpir su itinerario. Eso no es serio. De hecho, la Mesa de la Movilidad tiene asuntos m&aacute;s importantes que tratar; <a href="https://www.eldiadecordoba.es/cordoba/movimiento-ciudadano-mesa-movilidad-reforma-aucorsa_0_2004377365.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por eso no se re&uacute;ne nunca</a>.&nbsp;Y el mantenimiento de las precarias infraestructuras destinadas a la movilidad sostenible es nulo. Ya bastante se hace con construir algunos carrilitos rojos ac&aacute; y acull&aacute; para cubrir el expediente de la ecoimpostura.
    </p><p class="article-text">
        La fractura de una rama en el barrio de las Margaritas, si se analiza con detenimiento, puede evidenciar c&oacute;mo el centrismo jerarquiza todos los &aacute;mbitos de nuestra sociedad. Y esto explica realidades tan dispares como que nos echemos la foto en el kil&oacute;metro 0 en la Puerta del Sol o la radialidad del sistema ferroviario en Espa&ntilde;a. Pero tambi&eacute;n que <a href="https://x.com/AdelanteAND/status/1373956510297030658" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Puerto de Algeciras tribute en Madrid</a>. 
    </p><p class="article-text">
        O volviendo a lo particular, explica que un bache en un barrio popular tarde a&ntilde;os en repararse. O que, en otro &aacute;mbito, la Noche Blanca del Flamenco, en C&oacute;rdoba, no haya pisado nunca el barrio de las Palmeras (uno de los barrios m&aacute;s flamencos de la ciudad). Perpetuando la dicotom&iacute;a centro-periferia y alejando la creaci&oacute;n de riqueza de las econom&iacute;as que m&aacute;s lo necesitan. 
    </p><p class="article-text">
        Como una matrioska que verticaliza desde lo macro a lo micro, la centralidad impone unas l&oacute;gicas a menudo invisibles, pero determinantes en el d&iacute;a a d&iacute;a de cada uno de nosotr@s.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Diy2fyu20qU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando se seca el arbolito donde canta el pavo real, depende de tu padr&oacute;n que encuentres el remedio para tu mal</a>. O no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/seco-arbolito_132_12678824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2025 18:14:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ya se secó el arbolito]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[árbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coplas por una ciudad en llamas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/coplas-ciudad-llamas_132_12656361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/660aa4f4-fdf6-420f-b8e4-2c39e3a52c38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coplas por una ciudad en llamas"></p><p class="article-text">
        I
    </p><p class="article-text">
        Llore la guitarra por alegr&iacute;as
    </p><p class="article-text">
        Que no ahogue ni un tirititr&aacute;n
    </p><p class="article-text">
        d&oacute;nde va a encontrar el consuelo
    </p><p class="article-text">
        si marchit&oacute; a la flor el alquitr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        II 
    </p><p class="article-text">
        Fuera un gris sabor met&aacute;lico,
    </p><p class="article-text">
        como de las enc&iacute;as sangradas,
    </p><p class="article-text">
        el que vampirizaba la calle
    </p><p class="article-text">
        hacia las patrias deshabitadas.
    </p><p class="article-text">
        III
    </p><p class="article-text">
        Otorgaron rotos los sue&ntilde;os
    </p><p class="article-text">
        de toda ni&ntilde;ez venidera,
    </p><p class="article-text">
        que ya no jugar&aacute; en las plazas
    </p><p class="article-text">
        ni robar&aacute; a la aurora las brevas.
    </p><p class="article-text">
        IV
    </p><p class="article-text">
        Capitula aquella borrachera,
    </p><p class="article-text">
        escogida al hilo del alba,
    </p><p class="article-text">
        y escup&iacute;ale a la luna llena
    </p><p class="article-text">
        cuando la fiesta ya se ahogaba.
    </p><p class="article-text">
        V
    </p><p class="article-text">
        Apret&aacute;ndose el cintur&oacute;n verde,
    </p><p class="article-text">
        el brote fecundo de anoche,
    </p><p class="article-text">
        zurcir&aacute; con amnesia la frente
    </p><p class="article-text">
        y vestir&aacute; de hu&eacute;rfano al alcorque.
    </p><p class="article-text">
        VI
    </p><p class="article-text">
        En llamas la ciudad canta,
    </p><p class="article-text">
        con su garganta partida,
    </p><p class="article-text">
        y entre los huertos ardiendo
    </p><p class="article-text">
        se desga&ntilde;ita, af&oacute;nica, de vida.
    </p><p class="article-text">
        VII
    </p><p class="article-text">
        Pat&eacute; de bet&uacute;n que se extiende 
    </p><p class="article-text">
        hirviendo las venas del suelo,
    </p><p class="article-text">
        las arterias nada comprenden
    </p><p class="article-text">
        y tan s&oacute;lo contagian el duelo.
    </p><p class="article-text">
        VIII
    </p><p class="article-text">
        Ya aparca encendidas las brasas
    </p><p class="article-text">
        Recoge con guantes al irte
    </p><p class="article-text">
        Estas coplas por una ciudad 
    </p><p class="article-text">
        Que muere, late y embiste.
    </p><p class="article-text">
        P.D.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; m&aacute;s de un susto en el parto
    </p><p class="article-text">
        que colmar&aacute; de lamentos el llanto
    </p><p class="article-text">
        Estas coplas por una ciudad
    </p><p class="article-text">
        en que abrir&aacute; la flor el asfalto.
    </p><p class="article-text">
        <em>Desde este espacio nos sumamos, con esta copla trenzada de quej&iacute;os, a la alegr&iacute;a de ver la ciudad llena de poes&iacute;a, gracias a la exuberante edici&oacute;n de </em><em><strong>Cosmopo&eacute;tica</strong></em><em>&nbsp;2025. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mientras de fondo arden las avenidas.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/coplas-ciudad-llamas_132_12656361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 04:00:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Coplas por una ciudad en llamas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tor y la ortografía. Capítulo 3]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/tor-ortografia-capitulo-3_132_12581272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1138b3e3-0bcd-428d-9318-4c467ea4ebc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tor y la ortografía. Capítulo 3"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Capítulo 1</p><p class="subtitle">Capítulo 2</p></div><p class="article-text">
        A&ntilde;os 70. Fiebre del oro blanco en el Pirineo. La construcci&oacute;n de la estaci&oacute;n de esqu&iacute; de Vallnord-Arinsal, en la parte andorrana &ndash;recuerden, sobre la subida al Cab&uacute;s que habl&aacute;bamos en el cap&iacute;tulo 1 del precepto ciclista&ndash; deja un buen reguero de pesetas que se reparten en unas pocas manos insaciables.
    </p><p class="article-text">
        En Tor se desata la codicia. Los m&aacute;s listillos del pueblo echan cuentas r&aacute;pidas: 2 + 2 = 4. Y advierten que si ponen a disposici&oacute;n de los halcones del dinero las 2600ha del pueblito de Tor, se embolsar&aacute;n un ping&uuml;e capital. Por lo que leguleyos, y m&aacute;s cortos que perezosos y contra la l&oacute;gica hist&oacute;rica, empiezan a arrogarse la propiedad de las tierras procomunales con triqui&ntilde;uelas judiciales y amenazas entre vecinos. Por las malas y por las bravas. 
    </p><p class="article-text">
        La avaricia ciega la paz de siglos en Tor. La tensi&oacute;n va en aumento y las rencillas terminan por quebrar la convivencia. En la monta&ntilde;a se escucha un &ldquo;crack&rdquo;. Y la tirantez por apropiarse de la tierra culmina en 1980 en un tiroteo al m&aacute;s puro estilo western. Pero con sangre y balas de verdad. Que deja en estado de fiambre a dos pistoleros de uno de los bandos contendientes. 
    </p><p class="article-text">
        Los protagonistas: el Sansa y el Palanca, los de siempre. Los hechos: dos hombres de gatillo f&aacute;cil del Sansa, que ten&iacute;a como gur&uacute; a un tal Casta&ntilde;er, descerrajan a tiros a dos secuaces del Palanca. Uno de los autores responde al apodo de &ldquo;el Guapo&rdquo; y otro es un tipo turbio que hab&iacute;a sido guardia civil. Ambos son condenados despu&eacute;s por ello. Pero hasta el becario del juzgado sabe que si bien el Guapo y el Guardia apretaron el gatillo (y otros dos pusieron el cuerpo y la vida), estos no son m&aacute;s que mercenarios de los dos machos de la monta&ntilde;a. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Románico pirenaico.                            </span>
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        Y ya nunca nada volver&aacute; a ser igual. Como es f&aacute;cil de imaginar por todo lo anterior, el Palanca y el Sansa no se pueden ver ni en pintura. Lo que en un pueblo de trece casas resulta harto complicado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Resultado 2-0</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por la fuerza y por los n&uacute;meros, de esa escaramuza salen reforzados Ruben Casta&ntilde;er, cabecilla e ide&oacute;logo de la operaci&oacute;n inmobiliaria, y el Sansa, manijero y hombre de paja del primero. As&iacute; que Sansa ya va con el gas pillado y no ceja en sus aspiraciones imperialistas. Porf&iacute;a y porf&iacute;a. Y tras tres lustros de amenazas y artima&ntilde;as legales consigue su objetivo: en febrero de 1995 un juez le da por darle la raz&oacute;n y la propiedad de toda la monta&ntilde;a, en detrimento de los otros doce vecinos. La raz&oacute;n principal esgrimida por el juez es que el Sansa es el &ldquo;<em>&uacute;nico </em><span class="highlight" style="--color:white;"><em>vecino que sigue viviendo en el n&uacute;cleo de Tor con casa abierta y chimenea humeante</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El juez dict&oacute; sentencia pero se olvid&oacute; de la paz. No por azar se le dice &ldquo;el fallo del juez&rdquo;. Y</span> tan s&oacute;lo cinco meses m&aacute;s tarde el cad&aacute;ver de el Sansa fue encontrado en su casa entre larvas, con los pies atados y la cara descompuesta, por el susto de muerte y por yacer sin pulso durante d&iacute;as. Con un alambre el&eacute;ctrico alrededor del cuello que le hab&iacute;a cercenado las &uacute;ltimas palabras y sacado los ojos de las &oacute;rbitas. El veredicto judicial fue su sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Ante la obviedad, el propio magistrado, un tiempo despu&eacute;s, se retracta y vuelve a otorgar la propiedad de la monta&ntilde;a de Tor a las familias que hist&oacute;ricamente hab&iacute;an habitado el remanso toredano de paz del Pirineo. De los autores materiales de este crimen no se ha sabido nada desde entonces. Ya han pasado 30 a&ntilde;os. Y hace diez que prescribi&oacute;. El crimen perfecto.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los a&ntilde;os, y gracias a un libro y una serie de &eacute;xito, no hacen nada m&aacute;s que sacarle la punta a la historia de el Sansa y el Palanca. Y encima ahora tambi&eacute;n parece que Tor se ha puesto de moda en lo que se conoce como &ldquo;tanatoturismo&rdquo;. Un neologismo con &iacute;nfulas gongorinas para designar una actividad de frikis a la b&uacute;squeda de un muerto y una historia que llevarse al instagram. Y que estas hordas, entre las que suele encontrarse lo mejorcito de cada casa, est&aacute;n atestando Tor y su monta&ntilde;a de 4x4s, de mala educaci&oacute;n y de impertinencia urbanita, aunque vestidos siempre de domingo.
    </p><p class="article-text">
        Esto pasa en un abrir y cerrar de ojos, en lo que dura el saludo con algunas &ldquo;toredanas&rdquo; que, ajenas a la penumbra, exhiben una divertid&iacute;sima amabilidad en la fonda abierta y con chimenea encendida para los bandoleros de guante blanco. Resulta dif&iacute;cil, a la par que t&eacute;trico, imaginar el terror del que fue escenario esta bella estampa natural y humana que se abre ante nuestros ojos en la actualidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El pueblo.                            </span>
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        Tras Tor, siguiendo el valle, la Noguera atraviesa posteriormente la localidad de Alins, de la que depende Tor. Y un poco m&aacute;s aguas abajo, en su mansedad, ser&aacute; alicatada con donuts de rafting y pl&aacute;tanos de kayaks con la noble intenci&oacute;n de acolchar las posaderas de reba&ntilde;os de pixapins vestidos de hombres rana.
    </p><p class="article-text">
        Resumiendo: del tr&aacute;fico de contrabandistas al tr&aacute;fico de turistas en quad y 4x4 en apenas unas d&eacute;cadas&hellip; <em>But don&rsquo;t take it personally, tourist, we actually love you.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, es como termina la edificante historia de Tor. El anti oasis de penumbra humana en medio de la elegante perfecci&oacute;n natural. Y que ha sido escenario del horror patriarcal de avaricia y deslealtad al que sus vecinos, que no vecinas, llegaron a someter a sus bellas cumbres. En donde hasta la &ldquo;H&rdquo;, siempre muda y elegante, se le escapa un quej&iacute;o y se tapa la cara para ni ver, ni o&iacute;r ni callar. 
    </p><p class="article-text">
        P.D. La rueda gira. El aire fresco del descenso que recomienza descarga un poco la atm&oacute;sfera cerebral. Y en la cabeza, 400 carros de supermercado cayendo en bucle por un acantilado Por todo lo que nos ha pasado en apenas tres horas y media. La rueda gira. Y a&uacute;n nos quedan 15 km m&aacute;s de bajada por la Noguera y cuarenta de llano para, tras Sort y dos calurosos y prolongados ascensos, adentrarse hacia la Vall de Bo&iacute; en una contrarreloj de lluvia y frenes&iacute;. Gira, gira. En la busca desesperada del abrazo de Sant Pablo y Santa Sonia. Los dos seres m&aacute;s ortogr&aacute;fica, elegante e inteligentemente bellos del mundo conocido, que acogen al peregrino en su templo. Para agarrar sus carnes y sus corazones y poder as&iacute; discernir la realidad de la ficci&oacute;n. De todo este universo fugaz en forma de vergel y mu&ntilde;ecas rusas que es el Pirineu catal&agrave;. <em>&Agrave; v&eacute;lo.</em>
    </p><p class="article-text">
        8am a 19.30h del <strong>17 de agosto de 2025</strong>, al albor del 4&ordm; a&ntilde;o de la Re<strong>velo</strong>ci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        N. del A. Todos los nombres usados en este relato son ficci&oacute;n. As&iacute; como el propio relato. Salvo el personaje de la H que no ha temido gritar su identidad. 
    </p><p class="article-text">
        * Gracias, Abel, <em>le Pixap&iacute;</em>, por la palabra y por la amistad de Hannes. Todo esto huele a ti.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/tor-ortografia-capitulo-3_132_12581272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Sep 2025 18:22:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tor y la ortografía. Capítulo 3]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tor y la ortografía. Capítulo 2]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/tor-ortografia-capitulo-2_132_12581243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da55b288-c557-4787-818f-f31de76cdfc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tor y la ortografía. Capítulo 2"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Capítulo 1</p></div><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de las fronteras sin el trapicheo? &iquest;Qui&eacute;n censura al que busca doblegar los l&iacute;mites de lo establecido, qui&eacute;n al que alberga el instinto de saltarse las reglas como &uacute;nico designio? Siempre hay y habr&aacute; un poliz&oacute;n que prende la mecha de la vida en la pretendida (y nunca alcanzada) asepsia de los territorios de frontera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tor ha servido de posada y fonda para bandoleros y contrabandistas, adem&aacute;s de aduana, para el tr&aacute;fico de todo tipo de productos entre Andorra y Catalu&ntilde;a. Para cualquier estraperlo que quisiera evitar los impertinentes controles de la frontera, esta ruta se lo permit&iacute;a sin grandes dificultades. Por supuesto, tomar este itinerario implicaba pasar por el burgo de Tor. Y atravesar el t&eacute;rmino municipal implicaba el pago de una coima a los ind&iacute;genas guardianes del camino y del silencio. Y no hay otra ruta alternativa. 
    </p><p class="article-text">
        Maximizar el aprovechamiento de los trapicheos del tabaco y otras sustancias agriet&oacute; la confianza entre las familias del lugar. Si quieres pasar, hay que pasar por caja. Y entre todos los escasos habitantes del villorio, ah&iacute; estaban el Palanca y el Sansa. Dos hombres de armas tomar, literal y metaf&oacute;ricamente hablando. Los dos cabecillas auto elegidos para disputarse los cuartos y el trono de macho alfa de la monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Las escenas comienzan a hacerse habituales por la zona: ora mulas y muleros a la antigua; ora mulas y muleros modernos en 4x4 o en moto de nieve. O a pie. Siempre con el trapicheo, en buena parte de tabaco, pero tambi&eacute;n otros bienes y sustancias. Y desde tiempo inmemorial, pues no est&aacute; de m&aacute;s recordar que Andorra se considera independiente de Espa&ntilde;a y Francia desde el s. XIII. Es decir, la dualidad Andorra vs Catalu&ntilde;a es mucho m&aacute;s antigua que el concepto mismo de Espa&ntilde;a. A lo que bien ha contribuido la orograf&iacute;a, la tozudez numantina de sus dirigentes, y la necesidad de Espa&ntilde;a y Francia de tener a mano un para&iacute;so &ldquo;internacional&rdquo; hacia el que desplazar ciertos desmanes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Salida de Alins.                            </span>
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        Pero contrariamente a lo buc&oacute;lico del paisaje, los pormenores de la ruta no siempre son pac&iacute;ficos. Hay veces en que aparece la poli. Un chivatazo. O se complica la operaci&oacute;n, y hay que salir por peteneras por un camino de apenas dos metros de anchura y un trazado de monta&ntilde;a rusa con firme de barro. Y conducir como un kamikaze en un circuito as&iacute; es comprar todas las papeletas para pegarte un guarrazo. 
    </p><p class="article-text">
        De todo esto que se cuenta aqu&iacute;, dan buena fe los coches que han volcado con el alijo en su descenso desde los confines del miniestado hasta el coraz&oacute;n del Pallars catal&aacute;n. Y que desvencijados y con los fardos a salvo, son abandonados en la misma senda durante a&ntilde;os. Incluso hoy en d&iacute;a se encuentran varios veh&iacute;culos varados como ballenas de metal destripadas en dec&uacute;bito supino. O lateral. Y pidamos perd&oacute;n a las ballenas por semejante nefasta met&aacute;fora de comparar sus bell&iacute;simos cuerpos radiantes de vida con tales m&aacute;quinas de muerte y destrucci&oacute;n. Y fea negritud. Amasijos de hierro que nadie reclama y de los que nadie se ocupa jam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El p&aacute;lpito es m&aacute;s relajado tras un buen rato de bajada desde el Cab&uacute;s. Dif&iacute;cil no sucumbir a la curiosidad y hacer un alto en el descenso, para husmear entre la chatarra de los veh&iacute;culos, a la b&uacute;squeda de alg&uacute;n fantasma y, qui&eacute;n sabe, de un fajo de algo que haya quedado olvidado. A pesar de certificar en un par de ocasiones que no hay nadie alrededor, no remite la l&uacute;gubre sensaci&oacute;n de que alguien puede estar observando la escena desde la distancia. Lo que acelera el pulso y entumece la mand&iacute;bula, a&uacute;n sin mover ni una ceja en el delicioso pedalear cuesta abajo junto a la Noguera.
    </p><p class="article-text">
        Pasan los a&ntilde;os. Sigue el trapicheo. En esto, llega el desarrollismo de los a&ntilde;os 70. La modernidad y la fiebre por el oro blanco. Desde el otro lado de la frontera, al final de la d&eacute;cada, empezaron a escucharse los cantos de sirena de la especulaci&oacute;n y el dinero f&aacute;cil a base de pelotazos inmobiliarios que empieza a forjar el accidentado color&iacute;n colorado de esta historia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Otro turismo en la cuneta.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/tor-ortografia-capitulo-2_132_12581243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Sep 2025 18:12:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tor y la ortografía. Capítulo 2]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Tor y la ortografía. Capítulo 1]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/tor-ortografia-capitulo-1_132_12581165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9607edaf-31e1-4c9e-bc73-1cf06aea62b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tor y la ortografía. Capítulo 1"></p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
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      <p class="quote-text">A mi amigo Hannes, in memoriam.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La elegancia y la ortograf&iacute;a tienen infinidad de maneras de manifestarse. Y casi siempre en estas ciencias las apariencias son inversamente proporcionales a la realidad. Como un juego de los espejos est&eacute;tico, alfab&eacute;tico y fon&eacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; arriba, los tresmiles y sus cumbres apenas blanquecinas se ciernen sobre toda insignificancia humana. Todo es armon&iacute;a hasta donde alcanza la vista. Y si la vista no alcanza, a&uacute;n m&aacute;s armonioso se intuye. Estamos en la l&iacute;nea imaginaria que separa Andorra y la comarca ilerdense del Pallars Sobir&agrave;, en el noroeste catal&aacute;n. Desde el centro de Andorra la Vella (&iexcl;con &ldquo;v&rdquo; de vieja!) el asfalto reluciente asciende apartando los edificios de la vista. Y pasando entre estaciones de esqu&iacute; culmina en el alto de Cab&uacute;s, a 2302m. 
    </p><p class="article-text">
        Subir hasta ah&iacute; en bicicleta deber&iacute;a ser un precepto que todo ser humano tuviera que realizar al menos una vez en la vida. Apenas lleva un par de horas de pedaleo. Pasan unos minutos de las 9am. En la cumbre, cambiamos de pa&iacute;s. Adem&aacute;s de cruzar con cuidado para no tropezar con la t&iacute;pica l&iacute;nea de puntitos fronteriza, el alquitr&aacute;n desaparece y la vertiente occidental se desliza entre pistas de tierra con forma de tobog&aacute;n de enorme pendiente. Inmediatamente, una se&ntilde;al imponente y amenazante nos aborda, y nos advierte de adentrarnos en territorio privado. Algo huele a chamusquina.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, se trata del amanecer n&iacute;tido de una ma&ntilde;ana de agosto en las laderas escarpadas de este rinc&oacute;n del Pirineo catal&aacute;n. Donde las vacas pallaresas trasiegan educadamente en fila como si avanzaran en la cola del supermercado. O los terneros juguetean balduendos entre la hierba. Como chiquillos felices en aquellos veranos en que los coches a&uacute;n no hab&iacute;an convertido en una jungla de asfalto la ciudad. La ardilla Pizpireta se encarama al &aacute;rbol y observa. Una manada de caballos salvajes se pasean de buena ma&ntilde;ana. Dejando el protagonismo a un esbelto ejemplar de color natachocolate que exhibe su crin impecable galopando ladera arriba y abajo mientras relincha como un solista que se sabe guapo. El Potrillo del Potrero. Guap&eacute;rrimo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Camino.                            </span>
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        El aire fr&iacute;o cristaliza las gotas de los incipientes rayos de sol en el verd&iacute;simo prado. Un manantial brota desde el centro de la tierra y las primeras aguas de la Noguera chisporretean entre las rocas abri&eacute;ndose hueco hacia el valle. El sendero serpentea en su precipitado descenso, enca&ntilde;onado entre gigantes de piedra que quitan el aliento por su magnificencia. La respiraci&oacute;n se hace l&iacute;mpida y profunda. Para mimetizarse con el decorado de esta obra maestra ciclista en que nos deslizamos absortos por tanto privilegio y belleza.
    </p><p class="article-text">
        Y en medio, &iexcl;cu&aacute;l J&uacute;piter tronando!: TOR. Como una onomatopeya humana que emponzo&ntilde;a la armoniosa poes&iacute;a de este rinconcito de naturaleza infinita. Apenas un pu&ntilde;ado de casas que asaltan tras una curva del hipn&oacute;tico descenso y que se desvanecen una centena de metros m&aacute;s abajo. Una mota de brizna humanizada en medio de la inmensidad. 
    </p><p class="article-text">
        Pongamos que en la aldea de Tor hay apenas trece casas. La densidad de poblaci&oacute;n es cercana a cero. Que desde el siglo XIX la propiedad de la totalidad de la monta&ntilde;a, unas 2600 hect&aacute;reas, recae en las trece familias que hist&oacute;ricamente han residido en la aldea, en un debate de siglos entre la colectivizaci&oacute;n de la tierra, la propiedad colectiva o la propiedad privada. Pongamos una tierra que, aparte del ganado, es improductiva para la agricultura por lo accidentado del terreno y por su altitud. Tor est&aacute; situada a 1650m sobre el nivel del mar y es uno de los pueblos a mayor altura de la pen&iacute;nsula. Que le vale para custodiar una de las historias m&aacute;s g&eacute;lidas del s. XX.
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, y encaramada a tan grandilocuente pedestal, era normal de Tor que se endiosara. Bien podr&iacute;a haber sido &ldquo;Thor&rdquo; el top&oacute;nimo de este villorrio, para endiosarse a&uacute;n un poco m&aacute;s. Pero la discreta &ldquo;H&rdquo;, con su muda bondad, dijo que ah&iacute; no pintaba nada y se baj&oacute; del caballo de la etimolog&iacute;a. Ya veremos m&aacute;s adelante el porqu&eacute; de esta rebeld&iacute;a ortogr&aacute;fica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Montaña de Tor.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/tor-ortografia-capitulo-1_132_12581165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Sep 2025 18:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tor y la ortografía. Capítulo 1]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Gala de Ronda Norte (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/gala-ronda-norte-ii_132_12442750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a365f5eb-8056-424d-ac13-ec9cb9520b89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gala de Ronda Norte (II)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes que romanos, españoles o árabes, Séneca y Lucano y Averroes y Maimónides eran ya cordobeses. A una ciudad la hacen sus ciudadanos y les pertenece a ellos y a ellas. Pero también es la ciudad la que configura a sus habitantes. Palabra de Antonio Gala</p></div><p class="article-text">
        A mediados del siglo XIX, un bando municipal permiti&oacute; el derribo de las murallas en aras de una ciudad futura y cosmopolita. Aquellas estructuras defensivas hoy persisten fosilizadas en el callejero coincidentes con las grandes avenidas que circunvalan la ciudad hist&oacute;rica (Vallellano, Victoria, Tejares, Oller&iacute;as&hellip;). En 1990 la Espa&ntilde;a imparable arras&oacute; con el yacimiento de Cercadillas. Hoy esa tropel&iacute;a es un ejemplo a nivel internacional de lo que no se debe hacer en la gesti&oacute;n del patrimonio arqueol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Si pudi&eacute;ramos coger la nave del tiempo, nadie en su sano juicio dudar&iacute;a del trascendental fiasco que aquellas decisiones supusieron. Algunos de los responsables a&uacute;n pueden dar fe de ello. La historia, si no se escucha, vuelve como parodia.
    </p><p class="article-text">
        Todos los hallazgos arqueol&oacute;gicos ponen de manifiesto la amplitud del declive urban&iacute;stico ocurrido en la ciudad de C&oacute;rdoba en los &uacute;ltimos siglos. Pero al mismo tiempo, como ocurre con este &uacute;ltimo descubrimiento al norte, nos recuerdan la trascendencia y complejidad de la Qurtuba de la Alta Edad Media, casilla de salida para el periodo de m&aacute;ximo esplendor posterior. Cuesta creer, dicho sea de paso, que estos edificios se ajusten a la manida correlaci&oacute;n de templo visigodo previo sobre el que se construye, como ya se ha dejado entrever. Y es que se hace necesario abandonar la concepci&oacute;n de la historia de la ciudad vista desde el relato moderno del &ldquo;progreso&rdquo; lineal. Y esta nueva revelaci&oacute;n as&iacute; lo corrobora.
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                Catas arqueológicas en la ronda Norte                            </span>
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        Qurtuba conformaba la metr&oacute;polis m&aacute;s grande del mundo en el siglo X. Una amalgama urbana complej&iacute;sima fraguada sobre una miscel&aacute;nea cultural de siglos. Su expansi&oacute;n hacia el oeste y el norte superaba incluso las dimensiones de la C&oacute;rdoba actual. Una conurbaci&oacute;n de varios n&uacute;cleos poblacionales (con sus mezquitas, sus ba&ntilde;os, etc.) que hubiera absorbido a Medina Azahara en su expansi&oacute;n hacia el &ldquo;algarve&rdquo;, de no haber colapsado el sistema pol&iacute;tico que la alumbr&oacute;. De todo esto dan buena fe los hallazgos arqueol&oacute;gicos que se sucedieron de manera ininterrumpida en la construcci&oacute;n de la Ronda de Poniente (T&uacute;nel de los Omeyas o la Almunia), Turru&ntilde;uelos o la Arruzafa&hellip; Y ahora el subsuelo cordob&eacute;s dobla su apuesta con vestigios moz&aacute;rabes hallados a varios centenares de metros m&aacute;s al norte del l&iacute;mite norte amurallado, y en el s. VIII. &iexcl;Qu&eacute; ciudad!
    </p><h2 class="article-text"><strong>La &uacute;ltima ronda</strong></h2><p class="article-text">
        De rondas norte y sur, circunvalaciones, carriles y autov&iacute;as est&aacute; el mundo lleno. De edificaciones cristianas coet&aacute;neas al nacimiento de la C&oacute;rdoba andalus&iacute;, cuando se conformaba el estado que acabar&iacute;a asombrando al mundo, apenas ten&iacute;amos noticia hasta hace apenas unas semanas. Esa asimetr&iacute;a deber&iacute;a bastar para replantear prioridades.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por eso insist&iacute;a Gala en que la cultura act&uacute;a de dentro afuera y de abajo arriba. Que huye de los personalismos y que ni los intelectuales ni los pol&iacute;ticos son sus protagonistas, ni sus depositarios, ni siquiera sus guardias de tr&aacute;fico (nunca mejor dicho).
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de circunvalaci&oacute;n de C&oacute;rdoba es la cronolog&iacute;a de un fracaso y un dispendio de millones de euros. Ya ha devorado cantidades ingentes de recursos p&uacute;blicos y acumula un retraso escandaloso. Y la culminaci&oacute;n de esta insensatez es esta Ronda Norte, engendrada sobre los criterios obsoletos de su hermana Oeste. Y que no es sino el reflejo de la pol&iacute;tica acomplejada de unos dirigentes que, con la libertad limitada por el lobby de la construcci&oacute;n y el poder del dinero, copian y pegan lo que se hace en todos lados sin considerar la excepcionalidad de esta urbe. Porque para m&aacute;s inri es una circunvalaci&oacute;n que no circunvala nada, puesto que discurre por la ciudad ya consolidada, cicatriz&aacute;ndola en canal. Y evidenciando que nace asfixiando la ciudad con el mismo tr&aacute;fico que presuntamente querr&iacute;a aliviar. 
    </p><p class="article-text">
        Recordemos que la Ronda Norte ya estaba incluida en el Plan Director de Infraestructuras 1997-2007. Rosa Aguilar prometi&oacute; su finalizaci&oacute;n en 2014. Y con suerte, con los nuevos planes, estar&iacute;a terminada para 2029. Es decir, soluciones de los a&ntilde;os noventa, con criterios t&eacute;cnicos de los a&ntilde;os setenta, aplicados a los problemas del a&ntilde;o 2025. Una ronda de barra libre que nos va a costar 35 millones de euros para algo menos de 2km. Y que (ojo &ldquo;<em>spoilers</em>&rdquo;) con toda probabilidad eternizar&aacute; los plazos de ejecuci&oacute;n y disparar&aacute;, a&uacute;n m&aacute;s si cabe, su presupuesto.
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            <span class="title">
                Catas arqueológicas en la ronda Norte                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde el mantra del progreso como &uacute;nica luz cegadora, se argumenta que el patrimonio arqueol&oacute;gico es muy costoso de conservar. O que paraliza el desarrollo y la modernizaci&oacute;n de las ciudades. Sin embargo, con los datos en la mano, es bastante poco probable que estas dos aseveraciones se cumplan en este caso. As&iacute; que si nos dan a elegir, deber&iacute;amos tenerlo claro. 
    </p><p class="article-text">
        Porque una ciudad con asfalto es una ciudad moderna y de futuro, nos dicen. Pero sin la informaci&oacute;n cromos&oacute;mica que albergan las piedras se condena a la amnesia interesada y al simulacro. C&oacute;rdoba, en cambio, a&uacute;n guarda en sus entra&ntilde;as, las del subsuelo y las humanas, las claves de otra forma de estar en el mundo. Y eso, aunque a veces duela, tambi&eacute;n es futuro.
    </p><p class="article-text">
        <em>Que a partir de hoy C&oacute;rdoba, </em>terminando con nuestro querido Gala<em>, no sea una ciudad so&ntilde;olienta sino que, con una savia id&eacute;ntica a la que le hizo ser el adorno del mundo, se levante sobre s&iacute; misma y se ponga de nuevo alegremente en marcha.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>S&oacute;lo los cordobeses, </em>s&oacute;lo nosotros y nosotras<em>, con un gesto de amor, podemos realizarlo. Y es lo que de todo coraz&oacute;n deseaba Gala.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/gala-ronda-norte-ii_132_12442750.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jul 2025 18:01:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gala de Ronda Norte (II)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ronda Norte de Gala (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/ronda-norte-gala-i_132_12419069.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8defd4a9-2002-4396-8742-1424df9b6abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ronda Norte de Gala (I)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como una de sus grandes pasiones amó Antonio Gala la idea de ciudad, y puso en su pedestal a Córdoba. Ambos conceptos, complejos y en constante revisión, enfrentan ahora un equilibrio enrevesado entre historia y la noción tradicional de modernidad</p></div><p class="article-text">
        Pocas personas han amado la idea de C&oacute;rdoba, con todos sus brillos, matices y aristas, como lo hizo Antonio Gala hasta hace apenas un pu&ntilde;ado de meses. No cej&oacute; Gala durante su vida y su obra en esculpir una oda pr&iacute;stina, enhebrando con su verbo riguroso y una mirada integradora e indulgente, hacia todas las maneras de entender la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Antonio Gala que C&oacute;rdoba, como toda ciudad con progenie hist&oacute;rica, es un concepto cultural que ha de ser mantenido por encima de todo. A&ntilde;ad&iacute;a que la cultura resume la paciente consecuencia de la Historia y que es el &uacute;nico concepto en que puede apoyarse y crecer el de ciudad. La cultura, remataba con maestr&iacute;a, se adquiere por v&iacute;as respiratorias y por v&iacute;as l&aacute;cteas. Esto es, respirando y mamando.
    </p><p class="article-text">
        Estar&iacute;a maravillado don Antonio con el hallazgo de la edificaci&oacute;n moz&aacute;rabe en la zona norte de la ciudad, junto a la avenida Arruzafilla. Lo que vendr&iacute;a a confirmar la excepcionalidad de su C&oacute;rdoba y que se une a la larga lista de <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cultura/patrimonio/complejo-monastico-cristiano-construido-epoca-islamica-nuevo-espectacular-hallazgo-arqueologico-cordoba_1_12371808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;</a><a href="https://cordopolis.eldiario.es/cultura/patrimonio/complejo-monastico-cristiano-construido-epoca-islamica-nuevo-espectacular-hallazgo-arqueologico-cordoba_1_12371808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>espectaculares descubrimientos arqueol&oacute;gicos</em></a><a href="https://cordopolis.eldiario.es/cultura/patrimonio/complejo-monastico-cristiano-construido-epoca-islamica-nuevo-espectacular-hallazgo-arqueologico-cordoba_1_12371808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&rdquo;</a> que se suceden cada cierto tiempo para sacudirnos la modorra. Que nos obligan a detenernos, en contra de nuestra propia voluntad, y a tomarnos un tiempo muerto con respecto a la idea de futuro que se impone.
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil imaginarlo, a Gala, asintiendo a todo esto por dentro. Observando desde su altivez intelectual como diciendo, <em>&iquest;veis c&oacute;mo no exagero?</em> <em>Ser de C&oacute;rdoba es de las pocas cosas importantes&hellip; </em>Y salivar&iacute;a como alguno de sus chuchos &mdash;perd&oacute;n, de sus criaturas&mdash; a los que tanta estima profesaba, ante la en&eacute;sima variante que se abre en la interpretaci&oacute;n del ub&eacute;rrimo pasado andalus&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que durante el periodo de expansi&oacute;n musulmana, en el siglo VIII, se date la construcci&oacute;n de templos cristianos, como sugiere este hallazgo, s&oacute;lo puede interpretarse como la constataci&oacute;n de la enorme complejidad del periodo inicial de al-Andalus, muy alejado del t&oacute;pico. De esa idea de una &ldquo;conquista&rdquo; monol&iacute;tica y uniformemente represiva con que se martillea insistentemente desde la historia oficial.
    </p><p class="article-text">
        Pero este evento tiene un matiz especial, ya que existen poqu&iacute;simas fuentes primarias de la &eacute;poca de Abderram&aacute;n I, m&aacute;s all&aacute; de algunas inscripciones epigr&aacute;ficas y un pu&ntilde;ado de monedas. El resto de la informaci&oacute;n sobre su figura y gobierno proviene casi exclusivamente de cr&oacute;nicas tard&iacute;as o de fuentes indirectas, gestadas por la maquinaria del estado en &eacute;poca califal. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, casi dos siglos m&aacute;s tarde se hac&iacute;a necesaria la construcci&oacute;n de un pasado glorioso para reafirmar la legitimidad y exaltar la grandiosidad del Califato Omeya frente a las tensiones internas y externas. Para ello se construye una biograf&iacute;a moralizada, moralizante y heroica. Una hagiograf&iacute;a adaptada a los ideales pol&iacute;ticos del nuevo r&eacute;gimen y trufada de an&eacute;cdotas fundacionales, de la que en muchas ocasiones no sabemos distinguir la verdad hist&oacute;rica de la leyenda.
    </p><p class="article-text">
        Los historiadores del siglo X comienzan a usar la obra y figura de Abderram&aacute;n I como un marco simb&oacute;lico sobre el que construir una identidad com&uacute;n y un pasado &eacute;pico (ej.: el &uacute;nico Omeya que se salva de la matanza abas&iacute;, origen noble&hellip;), que sirviera de piedra angular para garantizar la estabilidad institucional del Califato. En este sentido, es una acci&oacute;n propagand&iacute;stica que no difiere mucho del mito fundacional de Pelayo o los Reyes Cat&oacute;licos utilizado por la historia de Espa&ntilde;a en los siglos XIX y XX.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cruce hacia el porvenir</strong></h2><p class="article-text">
        Pero volvamos al subsuelo. Porque estos vestigios que ahora ven la luz nos recuerdan la magnitud y complejidad de una C&oacute;rdoba que parec&iacute;a incontenible en su &eacute;poca de m&aacute;ximo esplendor, pero que hoy enfrenta decisiones urban&iacute;sticas que la ponen en duda. Y que puede suponer un dolor de cabeza para alguno pero que, sobre todo, no puede pillar por sorpresa a nadie. Ni a pol&iacute;ticos, urbanistas, ni arque&oacute;logos, arquitectos o periodistas. Puesto que no ha habido ni un solo intento de expansi&oacute;n urban&iacute;stica de C&oacute;rdoba en el &uacute;ltimo siglo que no se haya topado con la realidad de su grandiosa imagen pasada.
    </p><p class="article-text">
        La C&oacute;rdoba superlativa vuelve a reclamar su pasado, su presente y su futuro en un ejercicio de constricci&oacute;n autoimpuesta que obliga a sus v&aacute;stagos del siglo XXI a sentarse en el div&aacute;n y meditar una respuesta salom&oacute;nica a un asunto may&uacute;sculo. Dec&iacute;a Gala que las ciudades son nuestro recordatorio y tambi&eacute;n el diario sobre el que escribimos. Y en ocasiones, a algunos les aterra comprobar que el glorioso invento de la ciudad se vuelva con tanta virulencia en contra nuestra, de esta idea unidimensional del desarrollo. Y cuya &uacute;nica escapatoria posible, desde esta concepci&oacute;n lineal del tiempo y del progreso, es la autofagia.
    </p><p class="article-text">
        Hay bifurcaciones en la historia que marcan para siempre el devenir de las ciudades y que, por ende, modelan tambi&eacute;n la cultura y las gentes que la habitan. De nuevo C&oacute;rdoba se encuentra en la encrucijada.
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que el paradigma de C&oacute;rdoba nunca fue el del consenso sin fisuras, sino el de la convivencia fr&aacute;gil, a menudo contradictoria, entre memorias superpuestas, lenguajes distintos y herencias enfrentadas. Esto lo ten&iacute;a clar&iacute;simo Gala y se palpa en cada piedra y cada una de las personas que componen esta ciudad. Porque este paradigma de C&oacute;rdoba podr&iacute;a describirse como una forma de habitar el tiempo desde la densidad y la memoria, frente al vaciamiento acelerado del presente que impone la modernidad.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa cultura lentamente respirada y mamada, que act&uacute;a de abajo arriba como todo lo que crece. Desde el subsuelo, donde se guarda la informaci&oacute;n gen&eacute;tica, hasta la rama m&aacute;s alta. Los &aacute;rboles m&aacute;s viejos comienzan a morir por la copa. Frente a esta idea, surge la noci&oacute;n arrolladora por el culto al autom&oacute;vil privado, que tambi&eacute;n se erige como una corriente de pensamiento con marcado legado en nuestra ciudad y en todo el globo. Una cultura esta, inmediata, irreflexiva, dif&iacute;cilmente respirable y mamable (ni cultural ni biol&oacute;gicamente) que homogeniza nuestras ciudades y que, probablemente, haya incidido en la planificaci&oacute;n urban&iacute;stica mundial de una manera m&aacute;s acelerada y determinante que ning&uacute;n otro fen&oacute;meno en la historia de la humanidad. Y este dato, aunque matizable, no es una exageraci&oacute;n en absoluto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/ronda-norte-gala-i_132_12419069.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jun 2025 18:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ronda Norte de Gala (I)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No. No son para el verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/no-no-son-verano_132_12351857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf88fd96-b51a-4317-95ff-544565be0bbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No. No son para el verano"></p><p class="article-text">
        No son para el verano las bicicletas. Claro que no. Ni para los domingos. Ni para la Semana del Medio Ambiente ni para el D&iacute;a de la Bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        El consenso sobre los beneficios de una movilidad activa, como es el caso de la bicicleta, concita m&aacute;s unanimidad, probablemente, que la defensa de la sanidad p&uacute;blica o la educaci&oacute;n de calidad. Desde el Ayuntamiento a la ONU, desde mi vecino hasta la maestra de tus hijos. Desde el noble al villano, el prohombre y el gusano, el rico, el pobre, el se&ntilde;or cura&hellip; sin importarle la facha. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mYuGb4uPqVw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como dir&iacute;a Serrat</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, las pol&iacute;ticas, las infraestructuras y, por ende, la disposici&oacute;n generalizada de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n siguen atrapadas en el manido chascarrillo de que &ldquo;las bicicletas son para el verano&rdquo;. Y en torno a este prisma buenista y vac&iacute;o orbitan todas las medidas medioambientales. Y as&iacute; nos luce el pelo.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un oprobio responsabilizar al enorme F. Fern&aacute;n G&oacute;mez de esta distorsi&oacute;n, pero esta idea azucarada de &ldquo;<em>Las Bicicletas son para el verano</em>&rdquo; le hace un flaco favor a nuestra salud y a nuestra movilidad, por ese orden. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TCql_AXSpzg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">As&iacute; que qu&eacute; mejor que recurrir a uno de los momentos m&aacute;s conocidos del genial don Fernando para valorar las pol&iacute;ticas sobre movilidad que se derivan de esta perspectiva</a> (pinchen y disfruten).
    </p><p class="article-text">
        Reducir al verano, al ocio o al anecdotario estas cuestiones perpet&uacute;an la visi&oacute;n infantilizante de la movilidad. &ldquo;<em>Quererme menos y usarme m&aacute;s&rdquo;</em>, que dir&iacute;a Julio Anguita. Pero lo serio, lo correcto, lo institucional, es promover un desplazamiento sanguinario que se cobra la vida de miles de personas cada a&ntilde;o y deja otras tantas mutiladas o con graves enfermedades respiratorias de por vida.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, un a&ntilde;o m&aacute;s se celebra la semana del Medio Ambiente de vitrina. Y hoy el D&iacute;a Mundial de la Bicicleta. Y se ventear&aacute;n &mdash;con entusiasmo de Instagram&mdash; las bondades de moverse en veloc&iacute;pedo. Se organizar&aacute;n rutas, actividades y campa&ntilde;as fotog&eacute;nicas por parte de todos los alcaldes. Bicicletas polvorientas rescatadas sobre la bocina del trastero de la cotidianeidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero luego, est&aacute; la verdad de los eventos importantes, como en la reciente Feria de C&oacute;rdoba. Tan solo en el aparcamiento oficial creado <em>ad hoc</em> por el Ayuntamiento, cuya gesti&oacute;n estaba cedida a la empresa Barea, se habilitan 4.050 plazas para coches. 
    </p><p class="article-text">
        Varias hect&aacute;reas de suelo, que compiten en superficie con la extensi&oacute;n de la propia feria, fueron cedidas a una empresa privada para gestionar un ping&uuml;e capital de euros, gasolina y polvo. A raz&oacute;n de 10&euro; por parabrisas, hagan cuentas. Y a ello hay que sumar los miles de veh&iacute;culos que colapsan los barrios circundantes durante semanas.
    </p><p class="article-text">
        Un desprop&oacute;sito, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n un negocio que mueve varios cientos de miles de euros. &iquest;Se imaginan qu&eacute; tipo de movilidad interesa promover a ciertas estamentos? Todo bien organizadito, eso s&iacute;. Apartado. Del otro lado de la autov&iacute;a, para que no aparezca en las fotos del D&iacute;a Mundial del Medio Ambiente.
    </p><h3 class="article-text"><strong>19 de abril y 3 de junio</strong></h3><p class="article-text">
        La movilidad sostenible se demuestra movi&eacute;ndose sosteniblemente. No poniendo esta necesidad universal en un pedestal de ingenuidad, sino inviertiendo en verdaderas pol&iacute;ticas de salud y bienestar social mayoritario. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Resulta una obviedad se&ntilde;alar que no todo el mundo puede moverse andando o en bicicleta en su quehacer diario. Pero s&iacute; deber&iacute;a ser una prioridad que este tipo de desplazamientos fuese el que se privilegiase desde las administraciones. Pero que se haga en las ocasiones en que es preciso y eficaz, no para el verano ni para adornarlo con pompas de jab&oacute;n y sonrisas de plastilina.</span>
    </p><p class="article-text">
        El 19 de junio de 1943, el cient&iacute;fico Albert Hofmann sintetiz&oacute; por primera vez el LSD y volvi&oacute; a su casa en un &ldquo;viaje&rdquo; en bicicleta. Esa fecha se fij&oacute; mundialmente como el &ldquo;D&iacute;a de la Bicicleta&rdquo;, hasta que en 2018 la ONU estableci&oacute; oficialmente el 3 de junio como D&iacute;a Mundial de la Bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a la hora de trasladar la teor&iacute;a a la pr&aacute;ctica, las pol&iacute;ticas de movilidad siguen presas de las alucinaciones y paranoias de una administraci&oacute;n lis&eacute;rgica que enarbola esl&oacute;ganes del <em>Principito</em>, mientras entrega el dinero, el espacio y nuestra salud a los verdaderos gestores del tinglado: monstruos gigantes de petr&oacute;leo disfrazados de molinos de viento.
    </p><p class="article-text">
        Como dejar de fumar, el bienestar de todos no precisa de un d&iacute;a para reivindicarlo, ni fotos con sonrisas postal. Porque luego llegan las rutas y las celebraciones y nos encontramos que ni los adolescentes tienen soltura en el uso de la bicicleta, a&uacute;n menos sus mayores (ojo, casi un 10% de la poblaci&oacute;n no sabe montar bici). 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, las bicicletas no necesitan de la frivolidad de un d&iacute;a, ni una fiesta ni son s&oacute;lo para pasearse. Necesitan espacio, infraestructuras, dinero y, sobre todo, verdad, voluntad y convencimiento. Y, si no, <a href="https://www.rtve.es/television/20211126/fernando-fernan-gomez-manda-mierda-admirador/2231964.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de nuevo, que hable Don Fernando.</a>
    </p><p class="article-text">
        No. La salud no es para el verano. El bienestar es para todas y todos, todos los d&iacute;as: <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film763256.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en primavera, verano, oto&ntilde;o, invierno&hellip; y primavera.</a>
    </p><p class="article-text">
        Feliz d&iacute;a Mundial de la Bicicleta&hellip; Todo el a&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/no-no-son-verano_132_12351857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jun 2025 09:43:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No. No son para el verano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cines y la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/cines-ciudad_132_12240933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7dd0c28-c8e1-4c8f-9edd-9e28703c4c70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cines y la ciudad"></p><p class="article-text">
        En el casco hist&oacute;rico faltan plazas de aparcamiento. Pero tampoco es que haya super&aacute;vit de lugares para ir a bailar. Tambi&eacute;n hay emergencia habitacional. No hay estaciones de tren ni suficiente comercio para abastecer las necesidades de los residentes. Y el &uacute;nico ocio m&aacute;s all&aacute; de los escasos jardines o plazuelas, son los cines de verano.
    </p><p class="article-text">
        Si tienes la suerte de poseer una casa, piensas comprarla o te cae en loter&iacute;a heredar una propiedad en la zona, no te cabr&iacute;a en la cabeza lamentar que no hay piscina ol&iacute;mpica donde practicar aquagym.
    </p><p class="article-text">
        Si vamos m&aacute;s all&aacute;, resulta una obviedad explicar que vivir en un pueblo suele ser sin&oacute;nimo de tranquilidad, cercan&iacute;a con el vecindario, aire limpio y un largo etc&eacute;tera. Pero no se puede pretender tener una universidad en cada municipio o acceder a la oferta cultural (en t&eacute;rminos de eventos) de la que se dispone en una ciudad. Es por ello que vivir en una zona residencial de nueva construcci&oacute;n ofrece urbanizaciones amplias, ajardinadas o incluso piscina (para quien pueda permit&iacute;rselo). Pero ser&iacute;a un absurdo mudarse a este lado de la ciudad buscando un entorno patrimonial protegido. 
    </p><p class="article-text">
        Cada &aacute;mbito de una ciudad es hijo de su tiempo, reflejo del momento de su creaci&oacute;n. Tanto en las nuevas zonas residenciales como en los cascos hist&oacute;ricos, incluyendo todas las variantes que caben entre ellas o las sobrepasan. Por lo tanto, es normal que haya amplios centros deportivos y grandes avenidas en unos (se crearon para satisfacer la hipermovilidad y la sociedad del autom&oacute;vil), y edificios protegidos o calles peatonales en otros (fueron creadas desde un prisma m&aacute;s humano, varios siglos antes de la invenci&oacute;n y popularizaci&oacute;n del coche).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Con el autom&oacute;vil hemos topado</strong></h2><p class="article-text">
        Sin embargo, a fuerza de costumbre y billetera nuestra sociedad ha encumbrado al autom&oacute;vil privado en la c&uacute;spide urbana, como el &uacute;nico evangelio posible. Y para ello no se escatima espacio, dinero p&uacute;blico y privado, servidumbres, planes urban&iacute;sticos, estaciones para medir el aire, accidentes, plazas, rampas, bordillos&hellip; y ahora tambi&eacute;n, los cines de verano. Todo lo que sea menester para hospedar con las m&aacute;ximas comodidades al indiscutible rey de la selva urbana. 
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica no es nueva, pero resulta de distorsionar torticeramente los derechos de libertad de movimiento y el de movilidad universal (reclamar que no haya barreras arquitect&oacute;nicas si tienes alg&uacute;n tipo de limitaci&oacute;n mot&oacute;rica, por ejemplo) hasta equiparlos con el derecho a acceder con tu coche privado o <a href="https://www.elsaltodiario.com/movilidad/derecho-aparcar-alcalde-donde-dejo-elefante" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el derecho a aparcar</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Sabemos de sobra que la propiedad de un bien no da carta blanca para disponer de &eacute;l a tu antojo. Y menos a&uacute;n para comprometer el entorno de tu propiedad, que compartes con otros propietarios y limita, en &uacute;ltima instancia, con lo que es de nadie, o es p&uacute;blico. Existe una normativa que regula tambi&eacute;n en tu propiedad. Por eso, si te compras una finca en un parque natural, no tienes derecho a talar las encinas, construir un palacio o secar un arroyo. Ni siquiera a disponer del subsuelo. Lo de &ldquo;<em>ojos que no ven, coraz&oacute;n que no siente</em>&rdquo; no aplica a nivel urban&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay limitaciones por arriba y por abajo: la servidumbre vertical. Y ello condiciona que puedas subir un muro hasta invadir la de tu vecino. Las leyes y el sentido com&uacute;n impiden que cualquier propietario haga lo que le venga en gana en su cortijo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mart&iacute;n que est&aacute;s en el 7&ordm; Cielo</strong></h2><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento tendremos que llevar a pleno que Mart&iacute;n Ca&ntilde;uelo tenga una calle o un cine a su nombre, por haberse alzado como t&oacute;tem de la cultura cordobesa y ejercido su papel de ser social de una manera ejemplar y con denuedo, incluso arriesgando su patrimonio. Mientras tanto, solo podemos admirar lo que hizo por la ciudad de C&oacute;rdoba. Y como no hemos heredado la propiedad de los cines, no podemos decidir la programaci&oacute;n, ni el precio de las entradas o si queremos recuperar la sesi&oacute;n golfa. Pero como ciudadan&iacute;a, tenemos la potestad &mdash;y casi la obligaci&oacute;n&mdash; de velar por un entorno urbano en el que la vida y la vecindad est&eacute;n por encima de los intereses espurios, los privilegios disfrazados de derechos y el libre albedr&iacute;o del poder del dinero.
    </p><p class="article-text">
        Resumiendo, los herederos de Mart&iacute;n Ca&ntilde;uelo tienen todo su derecho a cerrar los cines si lo estiman oportuno. Si lo hicieran, quiz&aacute; la Junta, el Ayuntamiento o la acci&oacute;n ciudadana deber&iacute;an pronunciarse para evitarlo. Pero bajo ning&uacute;n concepto, por muchos anuncios que se hagan a bombo y platillo, podr&iacute;an disponer de esos espacios para abrir una macrogranja de caracoles, una discoteca subterr&aacute;nea o un circuito de motocross. Y, del mismo modo, tampoco tienen ninguna legitimidad para transformar el espacio con un aparcamiento subterr&aacute;neo (ni con ninguna otra ocurrencia que puedan proponer en el futuro).
    </p><p class="article-text">
        Aunque el padr&oacute;n no pone ni quita legitimidades, probablemente la nueva gestora no vive en el barrio y no se preguntar&aacute; la ciudad que quieren para ellos y sus hijos. <a href="https://elpais.com/gente/2025-04-22/el-heredero-de-porsche-enfada-a-la-ciudad-de-salzburgo-quiere-perforar-una-colina-para-llegar-mas-rapido-a-su-villa.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al contrario, les vendr&aacute; estupendamente una autopista para entrar y salir con rapidez del patrimonio que gestionan.</a> Pero no pueden utilizar la memoria de los cines para chantajear a las ordenanzas y la limosna por un anhelo de aparcamiento como reh&eacute;n para ganar dinero a costa de la vecindad y la salud. Las leyes, por suerte, no entienden de sentimentalismo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, por la pleites&iacute;a que como sociedad hemos consentido a la l&oacute;gica del coche privado, se puede lanzar una idea lun&aacute;tica como esta y que haya vecinos y medios de comunicaci&oacute;n que escriban loas y lo consideren casi como una medida redentora que ponga fin a una injusticia, una necesidad y una demanda hist&oacute;rica de a peseta.
    </p><p class="article-text">
        No es que el casco hist&oacute;rico est&eacute; mal dise&ntilde;ado, ni que se quiera discriminar a sus residentes. Es que nunca fue pensado para la invasi&oacute;n del coche privado. Y en lugar de adaptarnos a &eacute;l con inteligencia, de usarlo como ariete hacia la ciudad del futuro, queremos redibujarlo a martillazos y tuneladoras para que encaje en el molde de la movilidad individual, contaminante y anacr&oacute;nica. De nuevo, una perversi&oacute;n monumental de nuestros privilegios y prioridades individuales.
    </p><h2 class="article-text"><strong>En mi casa no siempre mando yo</strong></h2><p class="article-text">
        Ser&iacute;a impensable plantear, por ejemplo, un aparcamiento bajo la Iglesia de San Lorenzo o el colegio L&oacute;pez Di&eacute;guez. Y sin embargo, cuando se trata del coche, la l&iacute;nea de lo absurdo se desplaza sin cesar. Hemos perdido esa capacidad de pensar en lo com&uacute;n. Su necesidad devora lo simb&oacute;lico, lo &uacute;til, lo bello, lo comunitario. Y hemos interiorizado que cualquier cesi&oacute;n es un peaje &ldquo;razonable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n que se plantea en los cines de verano no es menor, como dice la propaganda. Requerir&iacute;a modificar el PGOU y, muy probablemente, la ordenanza de movilidad, puesto que supone una reinterpretaci&oacute;n a gran escala de varias calles y barrios del casco hist&oacute;rico. No ser&iacute;a imposible, obviamente, pero tiene sus tr&aacute;mites y sus plazos. Y eso no lo puede determinar ning&uacute;n particular, aunque tenga unas escrituras de oro, sin la aquiescencia del Ayuntamiento (salvo que este le ponga la alfombra roja). Y la Junta, pues no est&aacute; de m&aacute;s recordar que el PGOU es un documento que requiere del consentimiento de ambas administraciones.
    </p><p class="article-text">
        Cuidado, porque ya conocemos <a href="https://elpais.com/espana/catalunya/2024-06-26/un-juzgado-anula-la-reforma-de-la-via-laietana-de-barcelona.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el caso de ciencia ficci&oacute;n de Barcelona</a>: una administraci&oacute;n p&uacute;blica que peatonaliz&oacute; varias calles del centro, para entregarlo a la infancia, la vida y la salud; acab&oacute; vi&eacute;ndose obligada a abordar la restituci&oacute;n del tr&aacute;fico por una sentencia judicial, tras una demanda del lobby automovil&iacute;stico. El argumento: que la intervenci&oacute;n requer&iacute;a modificar el plan general metropolitano. 
    </p><p class="article-text">
        Como ciudad, como ciudadan&iacute;a, los modelos a veces se negocian palmo a palmo. En una tensi&oacute;n constante entre la sociedad que los crea y las condiciones materiales que la posibilitan y la configuran. Afortunadamente, existen toda una serie de garant&iacute;as jur&iacute;dicas para frenar las ocurrencias mesi&aacute;nicas sobre lo que pertenece a la ciudad. Pero sobre todo existe una responsabilidad pol&iacute;tica y social de no seguir rindiendo pleites&iacute;a a un modelo que, en nombre de una supuesta libertad de movimiento en veh&iacute;culo privado, arrasa con el patrimonio y la memoria. El coche, como la especulaci&oacute;n y el dinero, no se conforman con moverse, sino que exigen mandar. Hasta en la cartelera. No la perdamos de vista: &ldquo;Los cines, el coche y la ciudad (que no queremos perder)&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/cines-ciudad_132_12240933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 18:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cines y la ciudad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Autocine de verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/autocine-verano_132_12217817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faef7f1a-a5eb-4bad-8961-16f86d8c4242_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Autocine de verano"></p><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o americano del autocine se har&aacute; realidad en los emblem&aacute;ticos cines de verano. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; gracias a la visi&oacute;n futurista del nuevo equipo gestor de los recintos, que argumenta que &ldquo;<em>es fruto de la demanda de la vecindad de la zona y que mantener la actividad de cine de verano es una prioridad para m&iacute;</em>&rdquo;. Todo por y para la viabilidad del celuloide.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras mucho runr&uacute;n desde la p&eacute;rdida de Mart&iacute;n Ca&ntilde;uelo, por fin un proyecto con criterio asegura la viabilidad de los cines de verano. A nadie se le hab&iacute;a ocurrido, pero la gestora actual no ceja en su inter&eacute;s por salvar estos hist&oacute;ricos espacios donde generaciones de ind&iacute;genas han disfrutado, aprendido, re&iacute;do, llorado y amado. Y es por ello que, para salvar los cines de verano, se han propuesto mercados gourmets, conciertos, y un frenes&iacute; de actividades en mayor o menor conflicto con <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-jukebox/sindrome-soul_132_12103072.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;el s&iacute;ndrome del soul&rdquo;</a>, que bien definiera Juan Velasco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vocaci&oacute;n filantr&oacute;pica de la nueva gesti&oacute;n de los cines no se detiene ah&iacute;, y ahora anuncia la creaci&oacute;n de 500 plazas de aparcamiento subterr&aacute;neo para satisfacer <a href="https://www.elsaltodiario.com/movilidad/derecho-aparcar-alcalde-donde-dejo-elefante" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el inalienable derecho a aparcar</a>&nbsp;de los cordobesistas. Para luchar contra la entrada de capital extranjero, evitar la turistificaci&oacute;n y paliar la gentrificaci&oacute;n, y gracias a la pol&iacute;tica proteccionista de su ide&oacute;logo, los candidatos deber&aacute;n ser residentes como requisito para optar a desempolvar 35.000&euro;. Y acceder as&iacute; a una de las vacantes oasis en el p&aacute;ramo aparcament&iacute;stico del barrio de la Axerqu&iacute;a, en pleno casco hist&oacute;rico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        500 plazas a raz&oacute;n de 35.000 euros hacen un total de 17,5 millones de euros, que, no obstante, &ldquo;<em>no alterar&aacute;n el uso de los espacios ni requerir&aacute;n una recalificaci&oacute;n</em>&rdquo;, seg&uacute;n palabras del propio impulsor. Tampoco afectar&aacute; al entorno, ni al patrimonio, ni al sentido com&uacute;n. Todo est&aacute; minuciosamente calculado. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya se han hecho los estudios urban&iacute;sticos y prospecciones pertinentes para descartar cualquier molestia arqueol&oacute;gica que impida que las tuneladoras se arremanguen y se lancen de cabeza hacia el centro de la Tierra, cual espele&oacute;logos de hierro. La entrada a la gruta se mantiene en secreto para no atraer la atenci&oacute;n de curiosos y curiosas. Ni la mirada insidiosa de arque&oacute;logos ciclistas con tiempo libre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se menciona en la puesta de largo del proyecto si los 500 veh&iacute;culos que reposen en los confines de la almunia de Al Mughira y otros lugares hist&oacute;ricos, deber&aacute;n contar con el distintivo de sostenibilidad ambiental, puesto que Delicias, Fuenseca y Olimpia se ubican en la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), antiguamente llamado ACIRE (aunque cualquier parecido entre uno y otro es fruto de la casualidad).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo por el vecindario. Por la necesidad evidente de aparcar a menos de siete metros de casa, aunque para ello haya que abrir un cr&aacute;ter bajo los cines de verano. No es una operaci&oacute;n urban&iacute;stica, es una intervenci&oacute;n m&iacute;nimamente invasiva, como la precisi&oacute;n de un bistur&iacute; que apenas levantar&aacute; un poquito de polvo. Que no parezca un chantaje especulativo para respetar uno de los pilares sentimentales del acervo cultural de C&oacute;rdoba: es una abnegada ofrenda a la ciudad, un acto de amor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los cines seguir&aacute;n proyectando bajo las estrellas, siempre que el extractor del parking lo permita. Porque si hay algo que define la esencia del cine de verano es la vibraci&oacute;n constante del albero bajo los asientos, el aceler&oacute;n en la rampa mientras muerdes el bocadillo de at&uacute;n, sabiendo que justo debajo alguien est&aacute; maniobrando para aparcar en bater&iacute;a. Un cine con emociones a dos niveles. O a tres, porque habr&aacute; una en superficie y dos plantas subterr&aacute;neas. Una experiencia inmersiva total para el cine de acci&oacute;n del tipo <em>Fast &amp; Furious</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si alguien duda de la coherencia de todo esto, solo tiene que ver c&oacute;mo se ha presentado: como una soluci&oacute;n de futuro, humana, envuelta en una serie de medidas culturales, en una respuesta al vecindario. Es la C&oacute;rdoba que avanza, que no se detiene, y que cuando no encuentra sitio para aparcar... excava.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/autocine-verano_132_12217817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Apr 2025 18:20:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Autocine de verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[60"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/60_132_12203474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f92dc246-fd05-4352-8c28-232ceaa11318_16-9-discover-aspect-ratio_default_1115227.jpg" width="1079" height="607" alt="60&quot;"></p><p class="article-text">
        Lo que tarda un sem&aacute;foro en cambiar de color. Lo que dura un suspiro cuando el tiempo se dilata en la espera. Sesenta segundos pueden ser fugaces o eternos, relativamente seg&uacute;n dijera Einstein desde su bicicleta. Un solo minuto para capturar el mundo desde el prisma del manillar.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://conbici.org/noticias/noticias-locales/ii-certamen-cortometrajes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revelominuto</a>, el certamen de cortometrajes sobre movilidad y bicicleta, celebra en esta primavera su segunda edici&oacute;n. Una iniciativa que pretende que la movilidad saludable cobre vida, que se transforme en s&iacute;mbolo, en veh&iacute;culo de cambio o en reflejo de una sociedad que pedalea a distintas velocidades, pero que avanza en la misma direcci&oacute;n. Y m&aacute;s a&uacute;n, busca visibilizar las problem&aacute;ticas que enfrentan los ciclistas en el espacio urbano y proponer soluciones, ya sea desde la iron&iacute;a, la denuncia o la diversi&oacute;n. La bicicleta es el centro, pero la periferia de su presencia es tan vasta como la imaginaci&oacute;n de quienes la filman.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de filmar bicicletas por el deleite de verlas rodar, sino de ir m&aacute;s all&aacute;, de explorarlas como testigos de la ciudad y sus contradicciones. No se busca una oda a la bicicleta (la bici ya es una oda en s&iacute; misma), sino un relato que la cuestione, que la ponga en tensi&oacute;n con su entorno, que evidencie sus l&iacute;mites o sus paradojas. Es una invitaci&oacute;n a mirar con ojos cr&iacute;ticos, a descubrir la cara oculta de la movilidad, a visibilizar las dificultades que enfrentan los ciclistas en el espacio urbano y las contradicciones de un mundo que dice avanzar, pero que no sabe muy bien hacia d&oacute;nde.
    </p><p class="article-text">
        Si el cine es el arte de capturar instantes, el corto es su versi&oacute;n m&aacute;s condensada, su esencia destilada en unos pocos fotogramas. Un minuto es poco, pero a veces es determinante. Basta un instante para enamorarse, para decidir un destino, para cambiar de rumbo. En 60 segundos, un ciclista puede cruzar una plaza, desafiar el tr&aacute;fico, encontrar la libertad o descubrir un l&iacute;mite. Puede esquivar obst&aacute;culos, f&iacute;sicos y metaf&oacute;ricos. Puede detenerse, observar o, simplemente, seguir adelante.
    </p><p class="article-text">
        Revelominuto no es un mero concurso, sino una invitaci&oacute;n a llevar a la ciudad al div&aacute;n y a preguntarse c&oacute;mo nos movemos. Y qu&eacute; significa ese movimiento. Tampoco la bicicleta es solo un objeto con ruedas, ni es un acto de resistencia. Es una categ&oacute;rica elecci&oacute;n de futuro que arroja humanidad: una elecci&oacute;n de vida y por la vida. Una coreograf&iacute;a que se despliega sobre el asfalto. Es un recordatorio de que hay otras maneras de existir en el espacio p&uacute;blico, de que la velocidad no siempre es sin&oacute;nimo de progreso y de que la tranquilidad y la pausa tambi&eacute;n son un gesto revolucionario.
    </p><p class="article-text">
        El propio nombre del certamen encierra encapsulada su esencia: &ldquo;<strong>Reve</strong>&rdquo; evoca la fantas&iacute;a, el sue&ntilde;o de una movilidad diferente; &ldquo;<strong>v&eacute;lo</strong>&rdquo;, es la bicicleta como herramienta de transformaci&oacute;n y el reflejo sil&aacute;bico del amor, del cuidado; y &ldquo;<strong>revelaci&oacute;n</strong>&rdquo;, la capacidad del cine de mostrar lo que a veces pasa desapercibido. Por ello se invita a <strong>revelar</strong>, a trav&eacute;s del encuadre, la narrativa y el montaje, una nueva manera de habitar la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta saber de cine para participar en Revelominuto. Basta un tel&eacute;fono m&oacute;vil o una c&aacute;mara sencilla para grabar y editar una historia. No se requieren grandes conocimientos t&eacute;cnicos ni equipos sofisticados: lo importante es la idea, el punto de vista, la mirada sobre el mundo. Es un certamen abierto a estudiantes, adolescentes y adultos, una invitaci&oacute;n a experimentar con el lenguaje audiovisual y descubrir el poder de contar algo en 60 segundos. Y la recompensa no es balad&iacute;: 300 eurazos de premio.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/revelocionacordoba/p/DHBg0VvMWkp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revelominuto</a>&nbsp;no busca grandes efectos ni producciones deslumbrantes. Busca verdad: en la cadencia de un pedaleo, en el reflejo del sol o en la sombra de una ciclista proyectada sobre la pared de una calle estrecha. Puede ser una historia de lucha, de reivindicaci&oacute;n, de juego o de nostalgia. Puede ser un trampantojo visual, una denuncia, un susurro o un grito. Porque la bicicleta, en su aparente sencillez, esconde todas las historias del mundo.
    </p><p class="article-text">
        60 segundos no son solo un pu&ntilde;ado de tiempo. Da para contener treces veces la respiraci&oacute;n y representa un desaf&iacute;o, un marco en el que cabe la emoci&oacute;n y la cr&iacute;tica, la belleza y la iron&iacute;a. Es un espacio en blanco en el que cada participante debe decidir qu&eacute; contar y c&oacute;mo hacerlo. Y, quiz&aacute;, en ese breve lapso, logren capturar algo que quede suspendido en la memoria, como una imagen que sigue pedaleando en nuestra conciencia mucho despu&eacute;s de que el video haya terminado.
    </p><p class="article-text">
        La bicicleta es a la movilidad lo que la poes&iacute;a a la escritura. Cada palabra, una filigrana. Cada pedalada, un estilete. Como un esgrimista. Por esta raz&oacute;n, este certamen de cortometrajes, organizado por Revelociona y la Plataforma Carril Bici, se presenta como un reto de s&iacute;ntesis narrativa y como un ejercicio de mirada. La iniciativa cuenta con el respaldo de diversas instituciones p&uacute;blicas y privadas que apoyan esta apuesta por la movilidad sostenible y el arte como herramienta de transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el 28 de mayo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/60_132_12203474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Apr 2025 18:08:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[60"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Erasmus en Pozoblanco de la centenaria Vuelta a Andalucía]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/erasmus-pozoblanco-centenaria-vuelta-andalucia_132_12073080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdec220f-c0ee-45db-a036-c82e34339c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Erasmus en Pozoblanco de la centenaria Vuelta a Andalucía"></p><p class="article-text">
        Los que nacimos en los ochenta en una familia de clase trabajadora nunca pudimos irnos de Erasmus. Pero al menos algunos tuvimos la suerte de crecer en un pueblo. Que curte tanto o m&aacute;s el espabile y la sensaci&oacute;n de libertad. Adem&aacute;s, muchos tuvimos tambi&eacute;n la fortuna de estudiar en la universidad. Pero el programa Erasmus por entonces era m&aacute;s restringido y otorgaba una cuant&iacute;a simb&oacute;lica. Esto obligaba a los malos estudiantes a pens&aacute;rselo dos veces antes de embarcarse en tama&ntilde;a empresa de estudiar y trabajar en el extranjero. Algo que ya hac&iacute;amos aqu&iacute;. As&iacute; que decidimos terminar la carrera primero y despu&eacute;s probar suerte en el extranjero.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, s&iacute; que presenciamos en primera persona los comienzos y bondades de un programa Erasmus que ha cohesionado y cultivado una Europa infinitamente mejor que la que env&iacute;a ayuda armament&iacute;stica a Israel o Ucrania. Y por mucho menos dinero y horror.&nbsp;Y que llenaba C&oacute;rdoba de estudiantes de todas procedencia y pelajes. Que con sus acentos, sus m&uacute;sicas y sus nuevos horizontes nos zamarrearon el chovinismo y luego nos prepararon una cama para que pudi&eacute;ramos viajar por media.
    </p><p class="article-text">
        Amigos y amigas que nunca fueron de Erasmus como yo, o que ni tan siquiera estudiaron en la universidad, tambi&eacute;n disfrutaron de convivir en ambientes biling&uuml;es. Estudiantes de diversas procedencias campaban a sus anchas por las ciudades de Andaluc&iacute;a. Y nos aportaban cosmovisiones que resultaban hipn&oacute;ticas para nuestras ansias de aprender, conocer, descubrir. Experimentar. 
    </p><p class="article-text">
        Y todo esto tuvo sus implicaciones cuando se esculp&iacute;a nuestra identidad.
    </p><p class="article-text">
        En lo que respecta al ciclismo, nuestra infancia tiene la textura de la sand&iacute;a y el helado en verano, en la piscina los domingos, mientras primero Perico y despu&eacute;s Indur&aacute;in, atacaban en la subida y nos tiraban de la silla. J&oacute;venes y mayores se frotaban los ojos al ver un verano tras otros a uno de los nuestros con el maillot amarillo. Pues nadie dudaba de las haza&ntilde;as de Bahamontes u Oca&ntilde;a, pero se albergaba un consenso en torno a la superioridad de la impronta hist&oacute;rica de las epopeyas del bueno de Miguel&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias a esa &eacute;poca dorada, descubrimos el mundial en ruta y contrarreloj. Y el r&eacute;cord de la hora. Y para Ud. de contar. Salvo la gente muy de nicho y de noticias espor&aacute;dicas, nadie nunca dominaba los nombres o las fechas de las carreras de un d&iacute;a. Todas las pruebas de menos de tres semanas eran consideradas carreras menores y en &uacute;ltima instancia como preparatoria para afinar el estado de forma de nuestros atletas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ruta del Sol llegaba a C&oacute;rdoba hace hoy justo 18 a&ntilde;os, en la etapa Cabra-C&oacute;rdoba. Con mi hermano <em>flamenco </em>Tom Pierr&eacute;, un belga que me ense&ntilde;&oacute; lat&iacute;n y estaba de Erasmus, fuimos con nuestras bicis a ver el final de etapa a la Avenida Al Nasir. Donde presenciamos el duelo entre dos de los mejores velocistas de la &eacute;poca, &Oacute;scar Freire y Ton Boonen. En un sprint memorable, los dos campeones del mundo se disputaron la etapa. La clasificaci&oacute;n general termin&oacute; report&aacute;ndola &Oacute;scar Freire, triple campe&oacute;n del mundo. Pero el triunfo parcial se lo llevar&iacute;a el belga, que se calz&oacute; el ic&oacute;nico sombrero cordob&eacute;s en la ceremonia de entrega de premios. En ese momento, mi amigo Tom, le grit&oacute; en perfecto e indescifrable neerland&eacute;s algo c&oacute;mo: <span class="highlight" style="--color:#f8f9fa;"><em>Naamgenoot, heel goed gedaan </em></span>(&ldquo;Tocayo, muy bien hecho&rdquo;). Que retumb&oacute; en la zona de periodistas con solemnidad. Boonen, el gigant&oacute;n que acabar&iacute;a ganando casi cinco Paris-Roubaix, el mito del ciclismo mundial, inclin&oacute; su sombrero en reconocimiento a su compatriota flamenco. Y yo me sent&iacute; en aquel momento el amigo m&aacute;s orgulloso sobre la faz de la tierra. Aquel 21 de febrero de 2007 se me abri&oacute; el mundo de las cl&aacute;sicas del norte, de los monumentos y de las ganas del ciclismo &eacute;pico, en un pa&iacute;s en el que el ciclismo se vive como un credo. Por ello no escatiman en pagar entradas para ver algunas carreras como en las fiestas del ciclocross. Y que acabar&iacute;a sustituyendo a la dormidera de las grandes vueltas, que por entonces languidec&iacute;an por el apabullante dominio a martillo pil&oacute;n del US Postal o el Sky. 
    </p><p class="article-text">
        En el d&iacute;a de hoy, en mi mayor&iacute;a de edad en el ciclismo de cl&aacute;sicas, un regalo en forma de etapa trepidante se avecina <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ApR6cyS-KRc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">camino de Pozoblanco</a>. El ciclismo internacional se va de Erasmus a los Pedroches y doy mi voto para la meta taruga a un Pidcock (Q. Pro Cycling) que se perfila como el rival a batir despu&eacute;s de las exhibiciones previas. 
    </p><p class="article-text">
        En una etapa de perfil voluptuoso que se adentra en el coraz&oacute;n de <a href="https://alballut.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al-Ballut</a> procedente de Arjona: Ja&eacute;n epicentro del ciclismo mundial en estos &uacute;ltimos d&iacute;as. Con un Van Gils (Bora) que pierde fuelle despu&eacute;s de llevarse la contrarreloj y Vuelta interruptus de 5 km de Alcaudete en 2024, as&iacute; como la primera etapa de esta edici&oacute;n de 2025 con final en Nerja. El franc&eacute;s de nombre eslavo Sivakov (UAE), que ha disputado el sprint en las dos primeras etapas, intentar&aacute; defender su liderato apoy&aacute;ndose en el equipo m&aacute;s potente del mundo, el UAE. La escuadra, con el franc&eacute;s a la cabeza, engrasa sus rodamientos para arropar de Poga&#269;ar. A&uacute;n resuenan por estos lares las exhibiciones de Tadej. En 2023, la &uacute;ltima edici&oacute;n disputada, la Ruta del Sol alcanz&oacute; el m&aacute;ximo de su popularidad reciente con la presencia-exhibici&oacute;n del h&eacute;roe esloveno. Van Aert, por su parte, arde por dentro como la turba a la espera de encontrar la inspiraci&oacute;n en el aire de la dehesa de encinar m&aacute;s grande de Europa.
    </p><h2 class="article-text">Para&iacute;so Cl&aacute;sico Pre-Primaveral</h2><p class="article-text">
        La Vuelta a Andaluc&iacute;a sabe a cl&aacute;sica. El ciclismo en primavera se viene de Erasmus a Andaluc&iacute;a. Y entre los dos se arman un aroma, un aire europeo que le hace sentirse por unos d&iacute;as el centro del cosmopolitismo ciclista. Una primavera anticipada que recibe a sus efebos engalanada para la ocasi&oacute;n. En una Andaluc&iacute;a que se siente protagonista y escaparate, con las pruebas m&aacute;s atractivas en los albores del calendario de cl&aacute;sicas y fuegos artificiales de marzo o abril. Poga&#269;ar, Froome, Valverde, Freire, Van Aert, Pidcock&hellip; son algunas de las grandes leyendas del ciclismo que no han podido resistirse al <em>Andalusian Crush</em>. En una Andaluc&iacute;a que est&aacute; descubriendo la exquisitez del ciclismo cl&aacute;sico. Carreras de un d&iacute;a donde de formato &eacute;pico y en marcos incomparables como la Ja&eacute;n Para&iacute;so Interior, la Cl&aacute;sica de Almer&iacute;a o la propia y centenaria Ruta del Sol. 
    </p><p class="article-text">
        Un flechazo que ya atrajo hace 100 a&ntilde;os a Victorino Otero Alonso, que se vino a la primera Vuelta a Andaluc&iacute;a de 1925 despu&eacute;s de ser el primer espa&ntilde;ol en terminar uno de aquellos hom&eacute;ricos Tours de Francia. Con etapas de hasta 500 km con perfiles infernales y carreteras que apenas conoc&iacute;an el asfalto, m&aacute;s parecido a lo que hoy llamar&iacute;amos &ldquo;camino de cabras&rdquo;, con bicicletas de un s&oacute;lo plato, sin asistencia y saliendo de noche. M&aacute;s de 5000 km divididos en 15 etapas en donde un pu&ntilde;ado de c&iacute;clopes ciclistas forjaron las leyendas y las miserias de un deporte siempre unido a la &eacute;pica y al drama. Junto a Victorino, corrieron en aquella edici&oacute;n de 1924 de la Grand Boucle los hermanos P&eacute;lissier, que se plantaron y destaparon los &ldquo;trabajos forzados de la carretera&rdquo;. <a href="https://elpais.com/cultura/2024-06-27/el-tour-de-francia-la-gran-industria-cultural-de-la-epica.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En una entrevista hist&oacute;rica</a>, denunciaron ante el periodista Albert Londres como eran obligados a pr&aacute;cticas dopantes como tomar coca&iacute;na por los ojos o cloroformo en las enc&iacute;as. &ldquo;Llegar&aacute;n a ponernos <a href="https://www.librosdelko.com/products/plomo-en-los-bolsillos-malandanzas-fanfarronadas-y-locuras-del-tour-de-francia?srsltid=AfmBOorFfQ6CHjZmXCzY8b_E6jMfVqNCcVB7PghNKoiHY1T60AjeNZbj" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plomo en los bolsillos</a>, cuando piensen que no podemos ir tan ligeros&rdquo; vaticinaron con amargura. Todo para sobrevivir al demencial y herc&uacute;leo libro de ruta impuesto por Henri Desgrange, en su irrefrenable b&uacute;squeda del espect&aacute;culo a cualquier precio. 
    </p><p class="article-text">
        El ciclista del Bierzo gan&oacute; la segunda etapa con salida y llegada en C&oacute;rdoba, y quedar&iacute;a segundo en la general a tan s&oacute;lo 2&ldquo; del campe&oacute;n, una distancia m&aacute;s propia del ciclismo ultra-tecnificado actual. En primera posici&oacute;n de la general resultar&iacute;a el abulense Ricardo Montero, que conquistar&iacute;a el d&iacute;a anterior la primera etapa de la historia de la Vuelta a Andaluc&iacute;a, que tambi&eacute;n finaliz&oacute; en C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        No es cierto que <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/actualidad/estadio-bonito-mundo_1_12064636.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andaluc&iacute;a no sea una tierra de ciclismo</a>, como escribe al despiste mi buen amigo Alfonso Alba en su cr&oacute;nica sentimental de la Gran Fondo Ja&eacute;n Para&iacute;so Interior. Muy al contrario. Disponemos, <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/polideportivo/historia-ciclismo-cordoba-recogida-completo-libro-inedito_1_10419914.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gracias a los esfuerzos de gente como Valent&iacute;n Priego</a> y otros/as, de informaci&oacute;n muy detallada de la densidad y profundidad de la historia ciclista en Andaluc&iacute;a. Con infinidad de personajes, haza&ntilde;as y esforzados ciclistas an&oacute;nimos que han jalonado el &uacute;ltimo siglo de las dos ruedas en nuestra tierra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos han protagonizado momentos de relevancia mundial. La machada del <a href="https://elperiodicodechiclana.com/la-gesta-raton/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Rat&oacute;n&rdquo; de Chiclana</a> ganando la medalla de oro en Barcelona 92&ldquo;, el 'Triki' Beltr&aacute;n tirando de Amstrong o el Andaluc&iacute;a Cajasur de Cabello pase&aacute;ndose con orgullo por los escaparates mundiales de la bicicleta. Andaluc&iacute;a cuenta con tejido social ciclista de una fidelidad a prueba de temporales. De ah&iacute; la potencialidad que la industria de la bicicleta tiene en todos los &aacute;mbitos para Andaluc&iacute;a. La afici&oacute;n de montar en bici puede no s&oacute;lo generar tasas de salubridad y bienestar, sino avances determinantes para la industria de la ingenier&iacute;a o la metalurgia, el turismo cultural activo y sostenible, el deporte, la movilidad o en I+D+I. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si sacamos la lupa y rascamos un poco con la u&ntilde;a, encontramos razones hist&oacute;ricas y casi antropol&oacute;gicas para justificar porque no ha habido un t&oacute;tem sobre la dos ruedas en nuestra tierra. Un s&iacute;sifo andaluz que se siente a la mesa de los Bahamontes o Miguel Poblet. Desde el atraso social consecuencia del antiguo r&eacute;gimen que se ceb&oacute; con una tierra que hab&iacute;a sufrido una lobotomizaci&oacute;n de su pasado y de su identidad; hasta sus efectos en las estructuras pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas del r&eacute;gimen establecido que priorizaba en el estado asim&eacute;trico la industrializaci&oacute;n del centro y el norte frente al extractivismo y la subalternizaci&oacute;n econ&oacute;mica del sur. 
    </p><p class="article-text">
        Si no hay industria, no hay dinero, y por ende no hay carreteras, ni infraestructura ni m&uacute;sculo empresarial para pujar por una prueba deportiva que necesita el apoyo de los sectores econ&oacute;micos y las instituciones. El ocio en la Andaluc&iacute;a de la primera mitad del s. XX no exist&iacute;a. El ciclismo era tan s&oacute;lo una herramienta de desplazamiento que rabiaba modernidad, emancipaci&oacute;n y libertad. Pero que no dejaba mucho tiempo para divertirse a una clase obrera que trabajaba como los &ldquo;forzados de la ruta&rdquo; de aquel ciclismo primitivo, de sol a sol y en condiciones cicl&oacute;peas.
    </p><p class="article-text">
        La Vuelta a Andaluc&iacute;a comenz&oacute; su andadura a la par que la Vuelta a Asturias, y diez a&ntilde;os antes de la primera Vuelta a Espa&ntilde;a. A pesar de la popularidad que alcanz&oacute; en aquel momento, no volver&iacute;a a celebrarse hasta 1955. Por lo tanto, es centenaria en edad pero septuagenaria en ediciones. Y en buena parte de esas ediciones ha tenido como inicio o meta C&oacute;rdoba. As&iacute; lo hace ahora, con final en la capital pedroche&ntilde;a y la salida desde C&oacute;rdoba. Una buena excusa que a buen seguro servir&aacute; de acicate a los y las ciclistas de antes y de ahora para lanzarse a la carretera en busca de una buena tapa de alta cocina ciclista.
    </p><p class="article-text">
        P.D. Est&eacute;n atentos a este diario, habr&aacute; actualizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/erasmus-pozoblanco-centenaria-vuelta-andalucia_132_12073080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Feb 2025 11:38:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Erasmus en Pozoblanco de la centenaria Vuelta a Andalucía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[1111. Alhaken 1+1]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/1111-alhaken-1-1_132_12053709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7229426-e5cf-4849-844c-08b37ec900dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="1111. Alhaken 1+1"></p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de las especies permiti&oacute; que las aletas de los peces se transformaran en las patas que calzan los patos o las ranas. Posteriormente, al hacernos terrestres, fueron desapareciendo las membranas interdigitales y emergieron 5 dedos en cada mano y en cada pie. Lo que sumado por pares, daba la cifra base para el sistema m&eacute;trico decimal, que hegemoniza la totalidad de las operaciones y mediciones que realizamos en la actualidad. Salvo las horas, minutos y segundos, que se basan en el sistema sexagesimal. Y poco m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no siempre fue as&iacute;. Por ejemplo, hubo momentos del pasado en que se us&oacute; el sistema de base ocho, u octal. Este m&eacute;todo era com&uacute;n en culturas donde las transacciones se hac&iacute;an con seda u otros materiales formados por hebras que se contaban y organizaban en los huecos de los dedos. Los romanos ni eso: palitos, uves, equis, eles, ces, emes se apelotonaban por delante y por detr&aacute;s, creando una fama de complicadas a las matem&aacute;ticas que a&uacute;n hoy perdura.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que es la anatom&iacute;a la base &uacute;ltima de buena parte de la manera de contar, medir y comerciar. Si tuvi&eacute;ramos los dedos que tiene un avestruz, un caballo o Lisa Simpson, con total seguridad contar&iacute;amos de otra manera. Y una d&eacute;cada no ser&iacute;a una d&eacute;cada ni los ni&ntilde;os de San Ildefonso cantar&iacute;an aquello de &ldquo;<em>miiiiiiiiil euros</em>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la implantaci&oacute;n del sistema decimal hemos ido otorgando una cierta importancia a cifras redondas que tienen una fuerte carga psicol&oacute;gica y emocional, o puramente simb&oacute;lica. 
    </p><p class="article-text">
        Estas cifras producen en nuestro cerebro un efecto placebo que nos induce a pensar que pagar 9,95&#8239;&euro; por un detergente nos trae m&aacute;s a cuenta que uno de 10&#8239;&euro;. Aunque el segundo tenga m&aacute;s cantidad que el primero. Y es un impacto ambivalente, porque, por el contrario, ganar 2000&#8239;&euro; es much&iacute;simo m&aacute;s que ganar 1998&#8239;&euro; (benditos se&aacute;is, en ambos casos). Los ceros al final de las cifras tienen efecto de t&eacute; o de <em>rooibos</em> antes de dormir: pueden alterar el &aacute;nimo o relajar la musculatura. 
    </p><p class="article-text">
        Con respecto a las fechas, las cifras exactas transmiten un sentimiento de cierre, de compleci&oacute;n, de logro colectivo que nos regocija y nos conecta a una memoria com&uacute;n, al pasado, la comunidad o la familia. Lo que permite una org&iacute;a colectiva de dopamina, serotonina y endorfina, mediante la segregaci&oacute;n de manera individual en nuestro cerebro. Es una manera de poner orden al caos del universo, de la naturaleza y a la inexorable huida hacia adelante del tiempo. Como intentar agarrar entre la mano un haz de luz en medio de la noche oscura. Un jolgorio comunitario formado por el sumatorio de millones de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=z2KU5jzl744" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neurotransmisores en actividad</a> en cada cerebro individual. Esto tiene su punto, afianza la pertenencia a una colectividad y legitima los sistemas pol&iacute;ticos, familiares o conyugales. Relaja, reconforta. Da placer psicol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Este 2025, por ejemplo, nuestro cerebro colectivo se complace al pensar en el 50 aniversario de la muerte de Franco. Los 1000 a&ntilde;os del asesinato de Mohamed III, ef&iacute;mero califa y padre de Wallada. O el 1700 cumplea&ntilde;os del Concilio de Nicea, con el imponente Osio cortando el bacalao de la historia. Fechas que ayudan a reforzar la identidad nacional de una manera particular, puesto que lo que a la vez sirve de pegamento, tambi&eacute;n dividen. Lo que no se puede desunir es lo que nos habr&aacute; de separar, que<a href="https://www.youtube.com/watch?v=UELGAw2ealU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> cantaba Nacho Vegas</a>. Por el contrario, ya no nos parece tan sugerente Julio Romero de Torres, a 151 a&ntilde;os de su nacimiento. Aunque puestos a elegir, pueda tener m&aacute;s encanto 151 que 150. 
    </p><p class="article-text">
        Aparte de la relajaci&oacute;n mental, el 50 o el 100 se asemejan a periodos clave de la vida humana, como el ecuador o el fin de ciclo. O de siglo. Secular, mundano. De ah&iacute; que celebremos las bodas de oro en el amor conyugal o los 100 a&ntilde;os del nacimiento de Paul Newman. O que si cumples 24 o 47 apenas te regalen una bufanda, pero si cumples 30, 50 o 60 a&ntilde;os probablemente te monten una fiesta perol en la plaza de las Ca&ntilde;as. O en el <em>cumplea&ntilde;&oacute;dromo</em> oficial de tu barrio.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, existen opciones para escabullirse de la tiran&iacute;a del sistema m&eacute;trico decimal. Por ejemplo hay parejas que festejan lugares en vez de aniversarios. O que tiran de matem&aacute;ticas m&aacute;s creativas para celebrar n&uacute;meros primos, capic&uacute;as u otros. 
    </p><p class="article-text">
        Como, por ejemplo, la divertida coincidencia de que este fin de semana se cumpla el 1110 aniversario, 1 mes y 1 d&iacute;a del nacimiento de nuestro Alhak&eacute;n Segundo. O Alak&eacute;n dos, como le llamamos los cordobesistas al instituto que lleva su nombre all&aacute; por los arrabales de poniente.
    </p><p class="article-text">
        Tardar&aacute; mucho en nacer, si es que nace, un andaluz califa, con exquisita sensibilidad est&eacute;tica, bibli&oacute;filo, cordob&eacute;s, sietemesino y con todo el amor al arte.
    </p><p class="article-text">
        Cabe recordar que la Qurtuba que leg&oacute; Alhaken II se extend&iacute;a hacia el oeste en una superficie que superaba las dimensiones de la C&oacute;rdoba actual. Una conurbaci&oacute;n de varios n&uacute;cleos poblacionales (con sus mezquitas, sus ba&ntilde;os, etc.) que conformaba la metr&oacute;polis m&aacute;s grande de Europa Occidental. Que hubiera absorbido a Medina Azahara en su expansi&oacute;n hacia el &ldquo;algarve&rdquo;, de no haber colapsado el sistema pol&iacute;tico que la alumbr&oacute;. De todo esto dan buena fe los hallazgos arqueol&oacute;gicos que se sucedieron de manera ininterrumpida en la construcci&oacute;n de la Ronda de Poniente: T&uacute;nel de los Omeyas, de la Almunia, de Turru&ntilde;uelos&hellip; De ah&iacute; sus nombres. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a&uacute;n hay m&aacute;s en este juego de contorsi&oacute;n matem&aacute;tico. Merece la pena que planchemos nuestros esm&oacute;quines, corbatas, sotanas, chilabas o trajes de marinero con bermudas. Porque en 2026 se cumplir&aacute;n 1111 a&ntilde;os de su nacimiento y 1050 de su fallecimiento. De un Califa que hace un milenio irradiaba m&aacute;s modernez y tolerancia que buena parte de los personajes que pueblan peri&oacute;dicos y telediarios en la actualidad, en pleno s. XXI. Refinado, ambiguo, abierto, poli&eacute;drico, culto e inteligente. 
    </p><p class="article-text">
        Vistan como vistan, vayan preparando sus mejores galas porque entrambas efem&eacute;rides se contentar&aacute; a decimales, raritos, <a href="https://www.persee.fr/doc/hispa_0007-4640_1952_num_54_2_3314" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Alumbrados, dexados y perfectos&rdquo;</a>, usando el anacronismo del edicto que cumple 500 a&ntilde;os. Promulgado por el director de la Santa Inquisici&oacute;n, Alonso Manriquez -hermano de Jorge, el de las &ldquo;Coplas a la Muerte de su Padre&rdquo;-, y pertinaz ide&oacute;logo durante su obispado en C&oacute;rdoba de la construcci&oacute;n de la catedral que se injert&oacute; en la obra de Alhak&eacute;n. En el coraz&oacute;n del edificio al que se uni&oacute; para la posteridad. Completando el ox&iacute;moron de su nombre compuesto: Mezquita-Catedral. Ep&iacute;tome y obra cumbre del arte cordob&eacute;s y cordobesista, dos maneras de indigenismo que en ocasiones tambi&eacute;n pueden funcionar como ox&iacute;moron. 
    </p><p class="article-text">
        1111 no es un n&uacute;mero primo (todos los n&uacute;meros de cifras pares id&eacute;nticas son divisibles por 11). Pero es capic&uacute;a y no puede tener m&aacute;s <em>flow</em>. Me comprometo a escribir para la punzante efem&eacute;ride un art&iacute;culo a la altura de la fecha, del personaje y de su talla hist&oacute;rica. No como este.
    </p><p class="article-text">
        Y es que puestos a dedicar de manera mojigata un d&iacute;a al amor, que mejor que celebrarlo en torno a la figura de un personaje &uacute;nico, que am&oacute; libre y propici&oacute; las condiciones bajo las que se escribieron algunos de los mejores textos de amor de la historia. Ah&iacute; mismo, junto al r&iacute;o. 
    </p><p class="article-text">
        Happy birthday, Alhak&eacute;n two. 1110 a&ntilde;os no son nada, <em>love</em>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/1111-alhaken-1-1_132_12053709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2025 19:05:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[1111. Alhaken 1+1]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[CHG: Califato Hidrográfico del Guadalmellato]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/chg-califato-hidrografico-guadalmellato_132_11970198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3820372b-1a36-42bb-8328-35ca78960739_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CHG: Califato Hidrográfico del Guadalmellato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ayuntamiento de Córdoba tan sólo tiene que desmontar una veintena de vallas, cancelas, cadenas y alambres para disponer de la ruta cicloturística y de bikepacking de mayor valor y relevancia histórica que probablemente exista en España</p></div><p class="article-text">
        Varios ciclistas han mordido el polvo en los &uacute;ltimos dos meses en el canal del Guadalmellato. No porque fueran derrotados en buena lid en una carrera. Sino porque fueron v&iacute;ctimas de alguna de las trampas criminales que salpican el camino de servidumbre de la hist&oacute;rica acequia. Obst&aacute;culos que germinan de manera arbitraria cada cierto tiempo suponiendo una aut&eacute;ntica ratonera para los deportistas, que en su evasi&oacute;n mental y el deleite encontraron en el despiste un motivo para acabar en el hospital. Y gracias. Porque podr&iacute;a haber acabado en una fatalidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Su pecado? Salir a hacer deporte por un camino alejado del tr&aacute;fico por el que se pasean desde hace d&eacute;cadas, disfrutando de la naturaleza para despejar la mente y proveerse de salud.
    </p><p class="article-text">
        La Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del Guadalquivir (CHG), la administraci&oacute;n responsable de esta infraestructura, considera que el tr&aacute;nsito senderista o ciclista por el canal del Guadalmellato reviste una enorme peligrosidad. Y por este motivo ha emprendido una guerra de guerrillas contra las personas que lo usan a diario, jalonando el bello trazado de innumerables se&ntilde;ales y obst&aacute;culos que proh&iacute;ben el acceso, lo dificultan o lo hacen pr&aacute;cticamente imposible, dependiendo del tramo. A diferencia del Canal del Genil, el de <a href="https://www.publico.es/politica/canal-presos-botin-terratenientes-bajo-guadalquivir.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los Presos</a>, el del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Trasvase_Tajo-Segura" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tajo-Segura</a>&nbsp;o de los cientos de canales de riego cuyos caminos de servidumbre est&aacute;n a disposici&oacute;n de la ciudadan&iacute;a para el esparcimiento, el deporte o el mero desplazamiento para ir a al trabajo o al hogar; este del Guadalmellato tiene un maleficio. Y por eso devora las candorosas v&iacute;ctimas que pasean su inocencia por los abismos de un canal centenario que discurre pr&aacute;cticamente todo el a&ntilde;o vac&iacute;o.
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                Cable que ha causado varios accidentes.                            </span>
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        Iron&iacute;as aparte, resulta parad&oacute;jico que la CHG, que se ocupa de la gesti&oacute;n del agua de la que dependen varios millones de personas, no haya considerado relevante limitar la expansi&oacute;n desbocada del cultivo intensivo de regad&iacute;o que esquilma la cuenca del Guadalquivir desde Cazorla hasta el Atl&aacute;ntico. Tampoco se ha escandalizado con la construcci&oacute;n de un campo de golf, el tercero de la ciudad, a la orilla del canal. No estima pertinente acometer los trabajos de reparaci&oacute;n de la an&eacute;mica acequia cuarteada e incontinente que pierde m&aacute;s de lo que entrega. Pues las deficiencias de la vetusta infraestructura, que con sus m&aacute;s de cien a&ntilde;os cumplidos, dejan escapar la sangr&iacute;a del 40% del agua que transporta. O discurre colmatada y en desuso (pero a&uacute;n as&iacute; cerrada al tr&aacute;nsito) en su &uacute;ltimo tramo, ya llegando a Almod&oacute;var del R&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Entendemos que a la CHG a&uacute;n no ha llegado la alarma clim&aacute;tica o la crisis h&iacute;drica. De lo contrario se ocupar&iacute;a de estos asuntos en lugar de despilfarrar el dinero en la inutilidad de ponerle vallas al monte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la &uacute;nica amenaza real y palpable a la que se enfrentan las personas que hacen uso de esta instalaci&oacute;n no proviene de la altura, los azudes o la fuerza del agua, sino &uacute;nica y exclusivamente de la disparatada variedad de vallas, hierros, alambres o cadenas, para las que no se repara en gastos. Muchas de las cuales son arrancadas de cuajo en los d&iacute;as posteriores a su colocaci&oacute;n. A cada cu&aacute;l m&aacute;s cutre y peligrosa. Que obliga a los usuarios a transitar con mil ojos para no caer en celadas caprichosas. O hacer funambulismo jug&aacute;ndose la crisma a un palmo del canal, sorteando cables y alambradas, montones de tierra o invadir las fincas anejas.
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                Anémica acequia de lecho cuarteado                            </span>
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        Una yincana infame que ha provocado ya innumerables accidentes entre los usuarios que, obviamente, no se dejan intimidar y siguen usando un recurso que consideran tan propio en la actualidad, a pesar de las cacicadas de la CHG, como lo lleva siendo desde hace siglos. Algunos de estos percances con resultado de grandes traumatismos, hospitalizaciones, bajas laborales y meses en cama por la negligencia de quienes tendr&iacute;an que eliminar barreras en lugar de ponerle puertas al campo. Por la arbitrariedad y la falta de criterio t&eacute;cnico en la instalaci&oacute;n de estas barreras, tan s&oacute;lo en el mes de diciembre han ocurrido tres accidentes, el &uacute;ltimo de ellos con varias costillas rotas y contusiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Objetivamente, no hay m&aacute;s riesgo en circular paralelo a un canal que hacerlo junto a un r&iacute;o o por una calzada con terrapl&eacute;n. Por lo tanto, seg&uacute;n la est&eacute;ril y condescendiente forma de proceder de la CHG, como ciudadanos s&oacute;lo podr&iacute;amos circular por sendas acolchadas, planitas y con las esquinas redondeadas. Y el que quiera riesgo que vaya a la piscina de bolas.&nbsp;Por el contrario, si circulamos por una carretera y nos <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/muerte-ciclista_132_10557450.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tritura un coche</a>, nos salimos de la v&iacute;a o nos caemos por un mirador, en la mayor&iacute;a de ocasiones la responsabilidad no desborda mucho m&aacute;s all&aacute; del individuo.
    </p><p class="article-text">
        Una l&oacute;gica paternalista cuya frigidez ofende a la inteligencia. Y que tan s&oacute;lo encubre la exasperante rigidez de la administraci&oacute;n y la distancia sideral entre &eacute;sta y la realidad de los territorios y recursos que gestiona. O las necesidades de la ciudadan&iacute;a, de la cultura, el medioambiente o el patrimonio.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Est&aacute; to&rsquo; inventao</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Si trazamos en un mapa una l&iacute;nea que conecte los emplazamientos de <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cultura/patrimonio/descubren-posible-ubicacion-madinat-zahira-ciudad-perdida-almanzor_1_10042388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Medina Alzahira</a> (seg&uacute;n la hip&oacute;tesis m&aacute;s reciente publicada por Antonio Monterroso Checa en 2023), el Puente de los Piconeros, <a href="https://www.abc.es/espana/andalucia/cordoba/salvad-turrunuelos-edificio-gran-mundo-20240108001956-nts.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Turru&ntilde;uelos</a>, el <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cultura/patrimonio/intervencion-confederacion-deja-pelado-historico-puente-nogales_1_11812628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Puente Califal de los Nogales</a>, Medina Azahara, la <a href="https://guiadigital.iaph.es/bien/inmueble/2767/cordoba/cordoba/almunia-al-rummaniyya" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Almunia de Alamiriya</a>&nbsp;o Almod&oacute;var del R&iacute;o, habremos dibujado con enorme precisi&oacute;n el recorrido completo del Canal del Guadalmellato. Estamos hablando de un valios&iacute;simo patrimonio hist&oacute;rico y arqueol&oacute;gico sin igual, herencia de uno de los periodos m&aacute;s c&eacute;lebres de la historia de Europa que sucedi&oacute; precisamente ah&iacute;, a los pies de Sierra Morena, hace m&aacute;s de mil a&ntilde;os. Podemos a&ntilde;adir el Lago de Pedroche (o lago Azul), el Campus Universitario de Rabanales. Y un sinf&iacute;n de paisajes naturales y agr&iacute;colas, de rica flora y fauna, que desembocan a los pies del imponente <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/provincia/castillo-almodovar-referente-turistico-provincia-rozando-100-000-visitantes-anuales_1_10840851.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Castillo de la Floresta</a>, en Almudawar al-Adna.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Valla en las inmediaciones de Alcolea.                            </span>
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        Pues bien, existe un camino &ldquo;natural&rdquo; de una enorme belleza que discurre pl&aacute;cidamente junto al canal y que ha servido de tr&aacute;nsito &ldquo;toda la vida&rdquo;. Una aut&eacute;ntica autopista de desahogo y bienestar social de la que disfrutan a diario miles de cordobeses. Una arteria esencial de casi 50 kil&oacute;metros que conecta todos esos puntos de inter&eacute;s natural, patrimonial e hist&oacute;rico. As&iacute; como buena parte del &aacute;rea metropolitana de la ciudad. Y a la que, adem&aacute;s, se puede acceder en tren desde varios puntos de la misma: Alcolea, Rabanales, C&oacute;rdoba, Villarrubia y, pronto, Almod&oacute;var.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La Taifa Cordobesa</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de C&oacute;rdoba, con la ayuda de la Diputaci&oacute;n, la CHG y el Ayuntamiento de Almod&oacute;var del R&iacute;o, tan s&oacute;lo tiene que desmontar una veintena de vallas, cancelas, cadenas y alambres, de enorme peligrosidad, p&eacute;simo gusto y nula utilidad te&oacute;rica y pr&aacute;ctica, para trazar la ruta ciclotur&iacute;stica y de bikepacking de mayor valor y relevancia hist&oacute;rica que probablemente exista en Espa&ntilde;a. Y de paso restituir la legalidad del paseo diario de la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un itinerario verde generador de beneficios y atrayente de visitantes para ensanchar las costuras de la ciudad en materia cultural, econ&oacute;mica y patrimonial. Un recurso tur&iacute;stico y de bienestar social de primer orden, y a un coste cero. Que har&iacute;a salivar a ciclistas, senderistas y administraciones de medio mundo. Adem&aacute;s de poner en valor lugares de una importancia may&uacute;scula y repercusi&oacute;n internacional que, en el mejor de los casos, pasan desapercibidos y son desconocidos por el cordobesismo. En el peor, est&aacute;n en situaci&oacute;n total de abandono y <a href="https://elpais.com/diario/1997/08/23/cultura/872287204_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corren un serio riesgo de destrucci&oacute;n y perderse para siempre</a>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Acceso totalmente cerrado.                            </span>
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        Al contrario de lo que se piensa, la &eacute;poca de Taifas no se desarroll&oacute; en un ambiente guerracivilista, m&aacute;s bien fue un periodo fecundo en el que varias facciones rivalizaron por exhibir su esplendor cultural y art&iacute;stico. Por lo tanto no es tan dif&iacute;cil ponerse de acuerdo. Pero al m&aacute;s puro estilo de Almanzor, la CHG gobierna con valla de hierro un reino que no le pertenece y que corre el riesgo de despilfarrar. Con la desidia del resto de s&uacute;bditos cordobesistas que hacen equilibrios imposibles para no despe&ntilde;arse en el sorteo de unas rejas que los protegen contra la nada. Mientras se preguntan por los verdaderos propietarios del feudo por el que transitan: nadie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un c&iacute;rculo virtuoso de gran potencial econ&oacute;mico, tur&iacute;stico y patrimonial; una autopista verde de conveniencia y convivencia social, medioambiental y para la salud p&uacute;blica, est&aacute; justo a la vuelta de la esquina. Esperando a que hablemos y liberemos las cadenas. Pong&aacute;monos a ello, pardiez. 
    </p><p class="article-text">
        (Manquesea por las costillas de Pedro y de tantos otros hostiados por la sinraz&oacute;n).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Otra valla junto al yacimiento de Medina Azahara.                            </span>
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                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/chg-califato-hidrografico-guadalmellato_132_11970198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jan 2025 19:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[CHG: Califato Hidrográfico del Guadalmellato]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Estrella de la Navidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/estrella-navidad_132_11936638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/adaa1e19-2d7b-4ce5-9e47-2b2cd03671e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Estrella de la Navidad"></p><p class="article-text">
        Desde que la de Bel&eacute;n guiara los caminos de los sabios de Oriente hacia los montes de Judea, en Palestina, seg&uacute;n la versi&oacute;n evang&eacute;lica de Mateo de la natividad, la <em>Estrella de la Navidad</em>&nbsp;es un premio honor&iacute;fico y simb&oacute;lico que se disputan cada a&ntilde;o las celebrities televisivas desde que nos comemos las uvas. Algunos de ellos tienen m&aacute;s candidaturas al galard&oacute;n que Murakami al Nobel, pero con el mismo balance de preseas. 0. Otros tienen m&aacute;s premios que Ben-Hur: desde la Pedroche hasta Lalach&uacute;s, de la guitarra de las Tendillas por Canal Sur hasta la capa de Ram&oacute;n Garc&iacute;a. O el cu&ntilde;ado de tu cu&ntilde;ado llegando piripi a las cenas familiares.
    </p><p class="article-text">
        Aunque si nos ponemos serios, la estrella indiscutible de la navidad de los hogares de medio mundo desde que se estableci&oacute; el fin de la historia ha sido otra. Por muchas &ldquo;playstations&rdquo; o &ldquo;smartphones&rdquo; que se vendan ahora, a nivel cuantitativo ning&uacute;n regalo puede rivalizar con el impacto emocional y la carga simb&oacute;lica que recibir una bicicleta tiene en la infancia o la adolescencia. M&aacute;s all&aacute; de que te guste la barbie o la guitarra. Casi tod@s hemos sentido la emoci&oacute;n pristina de ver nuestro veloc&iacute;pedo so&ntilde;ado en el sal&oacute;n de casa por primera vez.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, fruto del trabajo desarrollado en varios centros educativos en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, hemos comprobado como en muchos hogares la bicicleta ha cedido el protagonismo como estrella inconfundible de la navidad. Y m&aacute;s all&aacute; de &eacute;sta y no solo como regalo. Resulta que muchos adolescentes ya no tienen bicicleta. Algunos apenas saben manejarla porque nunca han tenido el h&aacute;bito de usarla, ni siquiera de manera ocasional de fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Al observar esta circunstancia al contacto con adolescentes de diferentes procedencias sociales, culturales y econ&oacute;micas, con los que trabaj&aacute;bamos varios contenidos curriculares usando la movilidad en bicicleta como referencia, nos salt&oacute; la se&ntilde;al de alarma. Por lo que nos pusimos a indagar de manera minuciosa. Y las sospechas se confirmaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inmensa mayor&iacute;a de j&oacute;venes, desde la preadolescencia hasta el final de ESO (11-16 a&ntilde;os, sin repetir) manifiestan haber tenido uno o varios smartphones, videoconsolas o patinetes el&eacute;ctricos. Los m&aacute;s <em>James Deans</em>&nbsp;incluso ya disponen de una moto. Artilugios que superan con creces el precio medio de un veloc&iacute;pedo. Algunos de ellos tienen un protagonismo capital en su d&iacute;a a d&iacute;a, hasta equiparar o incluso superar en la poblaci&oacute;n adolescente la adicci&oacute;n generalizada al tel&eacute;fono que sufrimos toda la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y aqu&iacute; radica la gravedad del asunto, en no todos los hogares se dispone de una bicicleta. En muchos de ellos, quiz&aacute; existe alguna en desuso y en mal estado. Por lo tanto, pocos alumnos poseen una bicicleta propia y en buen estado. Que est&eacute; disponible para su uso cotidiano o la monten de manera peri&oacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Este dato puede parecer una puerilidad pero tiene unas consecuencias enormes en el desarrollo de la psicomotricidad en la infancia. Lo que, a su vez, tiene una relevancia capital en el desarrollo cognitivo y social posterior. Un escenario que puede no llamar la atenci&oacute;n, o arg&uuml;irse que hoy en d&iacute;a hay otros muchos est&iacute;mulos (los ni&ntilde;os van al basket o a las piscinas de bolas). Sin embargo, la movilidad es un universal y escindir el desarrollo humano de algo tan ingenuo y primario como regalar e incorporar el uso de la bicicleta en la infancia es un proceso involutivo social, educativo, urbano o medioambiental de primer orden.
    </p><p class="article-text">
        No es una exageraci&oacute;n decir que el uso cotidiano de la bicicleta genera en un estudiante beneficios cognitivos globales y a largo plazo superiores a los que, por ejemplo, se obtiene del hecho de apuntarse por las tardes a una academia de idiomas.
    </p><p class="article-text">
        De manera resumida, que un joven en edad de crecimiento monte en bicicleta, va a producirle mejoras en la coordinaci&oacute;n motora y el equilibrio, habilidades esenciales que involucran la conexi&oacute;n entre el cerebro y el cuerpo. Adem&aacute;s, al requerir atenci&oacute;n al entorno, planificaci&oacute;n de rutas y toma de decisiones r&aacute;pidas, va a provocar que estimule, por el simple hecho de desplazarse a otro lugar, funciones ejecutivas como la concentraci&oacute;n, la memoria de trabajo y la resoluci&oacute;n de problemas.
    </p><p class="article-text">
        Podemos seguir con el fomento de la percepci&oacute;n espacial y la capacidad para anticipar y adaptarse a cambios en el entorno. Sin contar el hecho que la actividad f&iacute;sica reduce el estr&eacute;s y mejora el estado de &aacute;nimo al liberar endorfinas, lo que optimiza las condiciones para el aprendizaje y la creatividad. O que el ejercicio regular favorece el desarrollo de nuevas conexiones neuronales, fortaleciendo as&iacute; la plasticidad cerebral en etapas cruciales del crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, un adolescente que se desplaza en bicicleta recibe y maneja infinidad de est&iacute;mulos (ruidos, obst&aacute;culos, se&ntilde;ales, imprevistos, etc.); debe procesar toda la informaci&oacute;n y gestionar una gran cantidad de decisiones casi siempre por anticipaci&oacute;n (<em>ah&iacute; hay un agujero, pero viene alguien por detr&aacute;s, el coche&hellip; &iquest;frenar&aacute;?</em>) y traducirlas en generar otro sinf&iacute;n de respuestas (reducir, frenar, girar, advertir, subir, bajar, levantar la mano). Todo ello de manera simult&aacute;nea, en un abrir y cerrar de ojos, mientras saludas a tu amiga o le haces un gui&ntilde;o a esa persona por la que bebes los vientos. Ventajas imbatibles a nivel social en comparaci&oacute;n a otras maneras de desplazamiento, mucho m&aacute;s sedentarias, contaminantes y anti comunitarias. Y casi, casi gratis. El sue&ntilde;o h&uacute;medo de cualquier Piaget que se precie.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Belén napolitano de la Diputación de Córdoba.                            </span>
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        Toda esa compleja red de estimulaci&oacute;n cognitiva al alcance de cualquier familia por un precio muy inferior al de un smartphone. Y sin obsolescencia programada. Pues una bicicleta bien mantenida puede durar d&eacute;cadas, y heredarse entre hermanos. No es de extra&ntilde;ar que la habilidad de desplazarse en bicicleta sea un aprendizaje obligatorio en los curriculums de Primaria y Secundaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Concluyendo con la alegor&iacute;a de la estrella de la navidad, es de justicia destacar que no tenemos datos fiables sobre el medio en que se desplazaban los Sabios Magos de Oriente. Ni siquiera sabemos cu&aacute;les eran sus nombres reales, o si eran 3, 4 o 12. S&iacute; que tenemos datos emp&iacute;ricos sobre el hecho de que los ind&iacute;genas de la ciudad de Bel&eacute;n actual, donde ocurri&oacute; la natividad cristiana hace 2025 a&ntilde;os, a 9km de Jerusal&eacute;n, est&aacute; rodeada por <a href="https://www.eldiario.es/unrwa/belen-parte-palestina-no-celebrar-navidad-alegria-pueblo-sufre-asesinatos_132_11918583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">43 puestos de control israel&iacute;es y que sus habitantes se est&aacute;n muriendo literalmente, de hambre por la falta de turismo y de violencia.</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y que, en este segundo cuarto de siglo que comienza, la verdadera y m&aacute;s iluminadora epifan&iacute;a que puede ofrecerse a un infante de cualquier religi&oacute;n, etnia o clase social, ya existe desde principios del s. XIX. Y puede adquirirse nueva o de segunda mano, tomarse prestada, heredada o rescatar la que est&aacute; comida de polvo en el trastero. Es trasversal y conecta al abuelo con la nieta, al urbanismo con la estimulaci&oacute;n neuronal, a la ONU con la LOMLOE, a Baltasar con la libertad; o la ayuda de la DANA con la justicia social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, deber&iacute;amos hacer menci&oacute;n de las ventajas globales que como sociedad se generan siguiendo la &uacute;nica y verdadera estrella de la navidad posible (reducir el consumismo, combatir la obsolescencia programada, liberar espacio urbano, luchar contra el cambio clim&aacute;tico, generaci&oacute;n de riqueza, mejorar el tejido empresarial&hellip;), pero no es menester que se nos atraganten los &uacute;ltimos &ldquo;mantecaos&rdquo; de las fiestas. Ya hablaremos de estas otras cuestiones despu&eacute;s de la cuesta abajo de febrero.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, en estas navidades: regala salud (personal, mental, social, medioambiental, planetaria). Recurre a la vieja e imperecedera f&oacute;rmula del &eacute;xito: regala bici.
    </p><p class="article-text">
        <em>Una bici propia,</em>&nbsp;o de mi vecina, que dijera Virginia Woolf.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/estrella-navidad_132_11936638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Dec 2024 17:43:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Estrella de la Navidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Limbo en Olivos Borrachos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/limbo-olivos-borrachos_132_11898227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6732386-d7a2-4b12-89f1-7981bb9a0925_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Limbo en Olivos Borrachos"></p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;No es una acera! &iexcl;No es un arc&eacute;n ni una cuneta! &iquest;Acaso pista de aterrizaje de aviodrones? &iquest;Un carril karts?&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Puede que una de las calles con el nombre m&aacute;s evocador de C&oacute;rdoba sea Escriba Lubna. Hacia el poniente, la avenida traza una l&iacute;nea de fuga de la urbe y apenas se toca con su amigo el poeta Ibn Zaydun que preside la rotonda desde donde nace entre tinieblas. O m&aacute;s bien muere. Dependiendo de si lo miramos de manera centr&iacute;fuga o cronol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Lubna trabajaba como escriba y bibliotecaria en el Siglo de Oro Cordob&eacute;s. Viaj&oacute; por el Mediterr&aacute;neo en busca de manuscritos para el Califato, daba clases de matem&aacute;ticas. Ayud&oacute; a fundar la biblioteca de Medina Azahara y pudo llegar a dirigir la m&iacute;tica biblioteca de Alhaken II. O dicho de otro modo, hace m&aacute;s de 1.000 a&ntilde;os una mujer dirig&iacute;a una de las bibliotecas m&aacute;s importantes del mundo de la &eacute;poca. En C&oacute;rdoba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hubo de transcurrir un milenio, con todos sus amaneceres y sus madrugadas, con sus mil nocheviejas y sus <em>sanrafaeles</em>, para que la ciudad donde brill&oacute; su arrojo le reconociera su talento y su vanguardismo. Hasta 2019 Lubna exist&iacute;a tan s&oacute;lo en el abismo de alguna cr&oacute;nica escrita y en el imaginario de unos pocos expertos. A los y las cordobesistas de a pie nadie nos hab&iacute;a hablado de ella. Lo que es un trauma escolar que no por repetido le resta un &aacute;pice de tormento.
    </p><p class="article-text">
        Otra ausencia m&aacute;s del espejo roto en el que cientos de generaciones andaluzas nos miramos durante siglos, desde Ayamonte hasta Cabo de Gata, desde X&aacute;tiva hasta Gibraltar. Un espejo que refleja una sombra huidiza a la que s&oacute;lo podemos asir con la luz apagada y el alma encendida. Recomponer el puzle con los cristales rotos a veces hiere, y a m&aacute;s de uno y de una le ha dejado las manos llenas de sangre el intento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta que en su huida hacia Almod&oacute;var del R&iacute;o, la avenida Lubna est&aacute; sitiada por cuatro carriles con su medianera para tr&aacute;fico motorizado, junto a varias l&iacute;neas de aparcamiento que van cambiando de lugar y orientaci&oacute;n. Adem&aacute;s, hay un acerado generoso de manera excepcional al este que llega exang&uuml;e al final de la avenida. Y un carril rojo para bicicletas que, &eacute;l tambi&eacute;n exhausto, se juega la estampa en cada cruce, parada de bus, bordillo o cambio de plataforma que jalonan su discurrir. Y que va a morir al sem&aacute;foro de la glorieta de &ldquo;<em>lo del Cordob&eacute;s</em>&rdquo;, como se le llamaba a la zona deportiva aleda&ntilde;a antes de ser remozada y rebautizada para la modernidad.
    </p><p class="article-text">
        En total, en el reparto espacial de esta avenida con bello nombre, casi un 80% queda reservado al tr&aacute;fico motorizado, lo que supone una cicatriz hist&oacute;rica y una barrera arquitect&oacute;nica insalvable para los y las ind&iacute;genas del barrio que, por goleada, presume del mejor nombre de C&oacute;rdoba: Los Olivos Borrachos.
    </p><p class="article-text">
        Y hete aqu&iacute; que, sorpresivamente, en el viaducto ha surgido una nueva tipolog&iacute;a viaria que no est&aacute; catalogada en el inventario de movilidad urbana. Tras la &uacute;ltima remodelaci&oacute;n, el puente ha quedado distribuido pr&aacute;cticamente de la misma manera: siempre su acerado respectivo en los extremos, que no se han tocado; doble carril en cada sentido para el tr&aacute;fico pesado y una mediana generosa. Tirando a grande.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso no es todo, puesto que entre el acerado y el carril coche de salida, a lo largo de todo el puente, se encuentra un espacio sin definir que, por su color y ubicaci&oacute;n, podr&iacute;a ser una extensi&oacute;n de la calzada. Quiz&aacute; destinada para el estacionamiento, aunque una l&iacute;nea continua descarta esta idea. Por su anchura, se asemeja a un espacio para otro tipo de veh&iacute;culos como las bicicletas, pero por su desconexi&oacute;n con el resto de la red ciclista hace poco probable que este sea su uso, puesto que por experiencia hace tiempo que tenemos muy claro que no se deben construir carriles bicis inconexos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, al no contar con ning&uacute;n tipo de se&ntilde;alizaci&oacute;n horizontal ni vertical, podr&iacute;a deducirse que s&oacute;lo sea un &aacute;rea bald&iacute;a para oxigenar las fatigadas estructuras del vetusto viaducto. Quiz&aacute; sea un experimento urbano de vanguardia. Qui&eacute;n sabe. Hasta ahora, varios meses despu&eacute;s de su puesta en funcionamiento, todo son conjeturas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se desconoce la finalidad que se le terminar&aacute; de dar a este espacio informe. El gent&iacute;o, empero, para no depreciar el nivel cautivador de la toponimia del barrio, ya lo ha bautizado como el <em>Carril Limbo</em> (y no porque haya que contorsionar la columna vertebral para pasar por debajo al son de la m&uacute;sica).
    </p><p class="article-text">
        Limbo en Lubna en Olivos Borrachos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/limbo-olivos-borrachos_132_11898227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Dec 2024 19:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Limbo en Olivos Borrachos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Movilidad,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los oculistas de Blas Infante: ensayo sobre la miopía]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/oculistas-blas-infante-ensayo-miopia_132_11873740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e4d4a21-d4ce-48d3-b275-ddc65ac8048c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los oculistas de Blas Infante: ensayo sobre la miopía"></p><p class="article-text">
        El 11 de agosto de hace casi noventa a&ntilde;os Angustias se dirige a ver a su marido, le lleva algo de comida y ropa limpia, como viene haciendo desde hace una semana que se lo han llevado preso a la c&aacute;rcel improvisada del cine J&aacute;uregui, en Sevilla. A su llegada, uno de los carceleros le mira con desd&eacute;n. Le gru&ntilde;e los buenos d&iacute;as con fastidio, abre el cerrojo y le entrega un hatillo con una pluma, un reloj y un par de gafas. No intercambian ni media palabra. Ambos saben que no hay mucho que decir. Angustias recoge el hatillo y se va a casa, tiene un marido muerto y cuatro chiquillos que sacar adelante. Y un estigma y una pena que no la abandonar&aacute;n en vida.
    </p><p class="article-text">
        Un joven deambula por la plaza de Andaluc&iacute;a, en C&oacute;rdoba, una noche de primavera de 2024. Al llegar frente a un busto en bronce reluciente de alguien que no conoce, se cuelga de las gafas y se las arranca. Le hace gracia, le echa una foto y se la manda a un colega. Despu&eacute;s tira los trozos de metal a un descampado y sigue su camino. <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sucesos/vandalizan-busto-blas-infante-plaza-andalucia_1_11777834.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casi nadie se percata durante meses de la fechor&iacute;a</a>.
    </p><p class="article-text">
        En la primera escena, las gafas y la idea sobrevivieron al hombre. En la segunda no queda ni hombre, ni gafas ni idea. Tan s&oacute;lo un nombre difuso y un trozo de bronce inerte mirando el tr&aacute;fico girar sobre s&iacute; mismo como peonzas.
    </p><p class="article-text">
        Poco importa si la dolencia que motivaba a Blas Infante a llevar gafas era la miop&iacute;a, el astigmatismo o la hipermetrop&iacute;a, si ve&iacute;a bien de lejos y no de cerca o a la inversa. Lo que est&aacute; claro es que su mirada de campo largo hund&iacute;a sus ra&iacute;ces en los albores de la historia de Andaluc&iacute;a; analizaba y esculp&iacute;a con precisi&oacute;n de cirujano la realidad con la que convivi&oacute;; y con sus lentes telesc&oacute;picas pronostic&oacute; con detalle los designios de un sistema social y una tierra, la suya, la humana, que se han ido desplegando en las d&eacute;cadas posteriores.
    </p><p class="article-text">
        Porque, en efecto, m&aacute;s que unas gafas, Infante usaba lentes bifocales, que le serv&iacute;an a la par de microscopio y como catalejo, con las que ejerc&iacute;a su condici&oacute;n de estadista y vig&iacute;a del ideal andaluz. Una facultad que le permiti&oacute; servir de faro hacia el pasado y el futuro, y anclarlos a la realidad de una Andaluc&iacute;a en la que convivi&oacute;, en el contexto de un mundo siempre en guerra o a punto de. Como un Jano bifronte que se apoy&oacute; 51 a&ntilde;os en el quicio de la historia hasta que un d&iacute;a lo descerrajaron a tiros. Apenas cinco d&eacute;cadas que le alcanzaron para pulir y ordenar lo que hasta entonces se hab&iacute;a contado y modelar, con gran acierto, lo que se contaba y contar&iacute;a desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Por su lucidez y clarividencia, adem&aacute;s de por su compromiso sin fisuras, ni entonces ni ahora su figura fue ni ha sido c&oacute;moda para el establishment que lo ningune&oacute; en vida, cuando no lo despreci&oacute; o lo ridiculiz&oacute;. Y, llegado el caso, lo detuvo ilegalmente; lo asesin&oacute; de madrugada; y cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, lo conden&oacute; a muerte. Cronol&oacute;gica, &eacute;tica y jur&iacute;dicamente impecable.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo poder que transcurridos 43 a&ntilde;os, en 1983, lo designa Padre de la Patria Andaluza. Con la desidia de un Parlamento que aquella tarde estaba echando la siesta (s&oacute;lo 58 de 109 parlamentarios estaban presentes en el momento de votar la moci&oacute;n). Incluso con el sarcasmo y la abstenci&oacute;n de alguna opci&oacute;n pol&iacute;tica que tachaba de <a href="https://www.parlamentodeandalucia.es/webdinamica/portal-web-parlamento/pdf.do?tipodoc=diario&amp;id=11917" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;</a><a href="https://www.parlamentodeandalucia.es/webdinamica/portal-web-parlamento/pdf.do?tipodoc=diario&amp;id=11917" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>ditirambo</em></a><a href="https://www.parlamentodeandalucia.es/webdinamica/portal-web-parlamento/pdf.do?tipodoc=diario&amp;id=11917" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&rdquo;</a>&nbsp;la propuesta, seg&uacute;n consta en el diario de sesiones. Justo la misma opci&oacute;n pol&iacute;tica que 40 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 2023, se envuelve en su figura y en su bandera y le erige un busto en una rotonda: Blandibl&uacute; Infante en manos de los oftalm&oacute;logos de la historia que han graduado el alcance de su visi&oacute;n en funci&oacute;n de las necesidades de la &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que el disparo que lo anonimiz&oacute; para siempre en Pico Reja sali&oacute;, metaf&oacute;ricamente, por la culata. Porque el resplandor de aquella madrugada no ha dejado de encandilar hasta obligar al mismo poder que lo defenestr&oacute; a cambiar de estrategia: Si no puedes con el enemigo, ni aun mat&aacute;ndolo, pues entonces &uacute;nete a &eacute;l y ponle una calle o un busto en una rotonda. La graduaci&oacute;n visual perfecta. El ditirambo may&uacute;sculo para opacar la luz infantiana es la de rescatar su carcasa y dejar sus ideas a la altura de sus huesos. De ah&iacute; que no extra&ntilde;e que todo el espectro pol&iacute;tico hoy reivindique su figura, pero que no se hable de su mensaje. Es la misma estrategia que se sigue en Semana Santa con la estampa de Jes&uacute;s: Adorar n&iacute;tidamente la imagen mientras se diluye el mensaje. Folclorismo que celebrar con pipas.
    </p><p class="article-text">
        Por coherencia y lealtad, actitudes que esculpi&oacute; en la conciencia de Andaluc&iacute;a, Ayuntamientos y Junta deber&iacute;an ser portadores de la llama infantiana y no dejar que se consuma en el institucionalismo vacuo de los homenajes con sonrisas lisonjeras y canap&eacute;s de oprobio intelectual.
    </p><p class="article-text">
        La universalidad de Infante se podr&iacute;a resumir en el hecho de que hablaba cinco idiomas, entre ellos el esperanto. Por eso su nacionalismo era humano. Y probablemente la palabra que mejor representa el pensamiento infantiano es &ldquo;luz&rdquo;. &ldquo;<em>Los hombres y mujeres de luz</em>&rdquo; es una abstracci&oacute;n tan excepcional y tan transversal que eriza y reconforta al mismo tiempo. Una luz que Infante arroj&oacute; sobre unos siglos que se hab&iacute;an oscurecido como la linterna pertinaz que segu&iacute;a encendida sobre la nieve, aunque nadie le abriera la puerta.
    </p><p class="article-text">
        Los oculistas de Blas Infante se suceden a lo largo del &uacute;ltimo siglo. Desde el verdugo que salv&oacute; sus anteojos al asesinarlo hasta este otro oculista an&oacute;nimo, quiz&aacute; sin mala intenci&oacute;n, que ha escrito el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de unas gafas a trav&eacute;s de las cuales tanto hemos aprendido a ver.
    </p><p class="article-text">
        Ver&aacute;s como un Al Gafequi colectivo alg&uacute;n d&iacute;a nos cure de esta presbicia. O cuando ya no quede m&aacute;s que la ceguera. Ver&aacute;s t&uacute;. Ver&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/oculistas-blas-infante-ensayo-miopia_132_11873740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Dec 2024 19:11:20 +0000]]></pubDate>
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