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Victoria Ortega: “A la ciudadanía le gusta que sus conflictos se los resuelva un juez”

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La entrevista con Victoria Ortega, consejera de Estado y presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, se produce cuando faltan dos días para que el PSOE le dé un vuelco al país ganando las elecciones de manera incontestable. Las respuestas de la entrevistada, sin embargo, no han envejecido gran cosa, puesto que, como viene ocurriendo desde hace un tiempo, España vive en una campaña electoral perpetua y nada o poco se va a mover la foto hasta que los españoles escojan a sus alcaldes el próximo 26 de mayo.

Tendrán que esperar, por lo tanto, las reformas que pide en esta entrevista la primera mujer que ha tomado el mando de los abogados de España. Victoria Ortega Benito (Palencia, 1958) ejerce en Cantabria, aunque se mueve por toda España, de acuerdo a su cargo y a su responsabilidad. Su visita a Córdoba se produce en el marco de los actos organizados por este Colegio de Abogados con motivo del 250 aniversario de su fundación.

En este colegio profesional, que comenzó su andadura 247 años antes de que una mujer se pusiera al frente de los abogados en España, se desarrolla una entrevista en la que da tiempo a trazar un dibujo superficial de los problemas de la abogacía, y por tanto de la justicia, de este país. Y aunque para cerrar una charla intensa se le pide un chiste de abogados, Ortega opta por fintar con una sonrisa la petición y negarse a alimentar el acervo popular.

PREGUNTA. Hablábamos del miedo, que es un sentimiento que está en la boca de todos últimamente. Los abogados son precisamente un colectivo que ejerce su labor en situaciones de miedo o incertidumbre. ¿Cómo están viviendo los abogados esta campaña perpetua?

RESPUESTA. Claro, es una sucesión de legislaturas y elecciones y llevamos mucho tiempo en campaña. Yo creo que lo que más preocupa es el tono bronco. Hemos escuchado todos los debates que ha habido estos días y yo echo de menos que se pongan más propuestas encima de la mesa, que hablemos más de programas, y dejemos de atacar al contrario con lo hecho y con lo no hecho. Es decir, dar un paso adelante y no estar revisando el pasado.

P. Vivimos un momento en el que se están revisando muchos pactos que ya tenían unanimidad y estaban superados.

R. Claro. Así es.

P. Y eso para un colectivo como el suyo, que siempre ha sido activo en muchos procesos sociales, especialmente durante la Transición, debe suponer una inagotable fuente de conversación. ¿Cómo es posible que estemos volviendo a hablar de esto?

"Tenemos una legislación procesal penal basada en códigos del siglo XIX"

R. Claro. ¿Qué es lo que solicitamos nosotros? Pues que resulte lo que resulte de las elecciones, ganadas democráticamente, pues que posteriormente, y puesto que se avanza y que va a haber que conciliar, que tratar y de negociar, que seamos capaces de llegar a acuerdos sobre las cuestiones básicas y elementales, las cuestiones que preocupan a la ciudadanía de verdad. Y en el ámbito de la justicia, pues muchas que tenemos encima de la mesa y que se han tratado con un gobierno y con otro, y que luego al final no se ponen de acuerdo. Pongo un ejemplo. Tenemos una legislación procesal penal basada en códigos del siglo XIX. Estupendos ¿eh? Con lo que han durado, no podemos decir nada malo de ellos. Pero claro, estamos con esto, mientras la sociedad evoluciona y estamos hablando de inteligencia artificial, por poner un ejemplo. Entonces, es muy complicado regular las relaciones sociales actuales con legislaciones antiguas. Yo creo que en esto podemos estar de acuerdo todos. Hay que avanzar y sacar leyes orgánicas de una trascendencia grande en las que hay que ponerse de acuerdo.

Y eso es absolutamente imprescindible y creo que escuchando estos días a los representantes de los distintos partidos políticos se ha visto que, efectivamente, lo reconocen. Así que lo que pedimos es que, una vez que estén constituidas las cámaras, que efectivamente se lleve a cabo. No podemos estar más tiempo sin avanzar normativamente.

P. Que se acabe la campaña, básicamente.

R. Claro. Que se acabe la campaña y ya empecemos a avanzar.

P. Hablábamos antes de la vinculación entre el derecho y la política. Hoy estamos en un momento en el que se demanda pacto. Los abogados saben mucho de pacto, pero hoy parece que no hay demasiadas ganas de pactar.

R. Bueno, yo confío en el sentido de la responsabilidad de nuestros políticos y creo que, como son conscientes de que es absolutamente necesario, se llegará a acuerdos y a pactos sobre las cuestiones básicas. Y lógicamente, no estoy hablando solo del ámbito jurídico, que también, y es el que conozco. Porque es muy importante la enseñanza, llegar a ser capaces de enseñar un modelo que nos sirva y no tengamos que estarlo cambiando cada vez que arranca una legislatura nueva, que eso no puede ser. O en el ámbito de la sanidad, cómo no. Son todos estos ámbitos muy importantes.

P. Usted, de hecho, ya se sentó con Rafael Catal, y también se ha sentado con Grande Marlaska. Ahora puede que se siente con un tercer interlocutor. En cualquier caso, da la sensación de que la justicia tiene un tempo propio, que parece ajeno a latidos estos cambios, si bien es evidente que a estas legislaturas cortas también lesafecta.

"Es muy complicado regular las relaciones sociales actuales con legislaciones antiguas"

R. Sin duda. Es que en la última legislatura no ha dado tiempo materialmente a avanzar más. Por eso hace falta una estabilidad también en el sistema. Y es necesario, sobre todo, un trabajo que es muy importante no solo para el ámbito jurídico, sino también para el ámbito económico, como es la seguridad jurídica. La seguridad jurídica influye en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el ámbito de inversiones, de inversiones internacionales en España, es absolutamente necesaria. Entonces, están implicados muchos ámbitos, y en el económico es muy importante.

P. En cualquier caso, yo a lo que me refería es que la justicia, con sus problemas y su lentitud, igualmente parece aportar una cierta seguridad y una sensación de estar fuera de la crispación que sí que se ve en el estamento político. Igualmente, intuyo que habrá en la justicia corrientes internas. ¿Desde dentro, cómo afecta realmente la incertidumbre?

R. Pues lo que se necesita son procesos medianamente ágiles, que resuelvan los conflictos que puedan surgir en un periodo de tiempo razonable. Además, la seguridad y el estado de derecho exigen una ley de enjuiciamiento que tenga unos plazos. Todos hemos conocido el caso de la sentencia al señor Rosell, que se ha pasado dos años en prisión preventiva para el juicio. Esto hay que saber lo que es, porque se cuenta mucho más rápido que lo que se vive. Entonces, algo tenemos en este sistema que arreglar que no funciona bien. Hay que adaptar las normativas.

P. Digamos que la parálisis legislativa es lo que más afecta, pues.

R. Claro. Es que hay que avanzar. Es que nos podemos poner de acuerdo en las regulaciones a llevar a cabo. ¿Cuánto tiempo llevamos hablando de la investigación penal encomendada al Ministerio Fiscal, por poner un ejemplo? Pues bueno, más o menos, está todo el mundo de acuerdo. Somos una rara excepción en Europa y habría que hacer adaptaciones… ¡Pues hay que ponerse a ello! Si todos estamos convencidos, habrá que ponerse a ello.

Podemos hablar de otros textos como la Ley Orgánica del Derecho de Defensa, que también tenemos ahí la propuesta de anteproyecto presentado pero parado. Hemos tenido ocasión de hablar con todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria y a todas les parece bien. Pero está parado. A esto me refiero.

P. Han vivido en la abogacía un tiempo bastante combativo, con huelgas especialmente a partir de la última reforma, la que hizo Galardón. Pero ahora parece que en ese aspecto sí que han frenado un poco.

"No podemos estar más tiempo sin avanzar normativamente"

R. La verdad es que hubo un momento pésimo. A mí no me gusta hablar negativamente de personas que ya ha pasado su tiempo pero sí, ahí tuvimos un momento… La regulación de la Ley de Tasas no fue admisible y, claro está que no para nosotros, que quien lo pagaba era el ciudadano. Pero es que la Ley de Tasas claramente impedía el acceso a la justicia y así lo dijo el Tribunal Constitucional. Ahí es verdad que nos movimos. Nos movimos mucho. Y llamaba la atención la unidad de, iba a decir de la abogacía, pero no. Estuvimos todos los ámbitos jurídicos implicados y nos unimos todos. Eso ha pasado poquísimas veces. Y tuvimos también alguna cuestión con la justicia gratuita y tuvimos ocasión de ver algo que nunca se había visto como que la abogacía institucional saliera a la calle. Fue una época muy combativa, es verdad. Pero combativos hemos sido siempre. Pero ya lo hicimos como indicas, saliendo a la calle. Fue un tiempo en el que se hizo y, bueno, se consiguieron cosas también.

P. Hablaba de la unidad y, como periodista, hay algo que siempre he envidiado de la abogacía que es el funcionamiento del Colegio. Desde fuera, claro, me parece que funciona muy bien. Sobre todo en un momento en que la sociedad tiende hacia la individualización también en el ámbito laboral.

P. Sí. Sí es verdad.

P. ¿Cómo se ha logrado, a su juicio, aglutinar a casi toda la profesión alrededor de los colegios profesionales y qué papel deben jugar estos estamentos en el futuro?

R. Es cierto que ha existido esta integración en los colegios, aunque yo prefiero llamarla en la abogacía. En los colegios de la abogacía se ha mantenido una participación. ¿Por qué? Por los propios servicios que prestan. El colegio en definitiva garantiza a la ciudadanía que la persona que lo va a defender tiene suficiente formación, garantiza la deontología y presta una función social importante. Todo esto los compañeros lo han ido viendo y lo han ido observando porque hay muchas actividades que son muy participativas. Y es verdad que los colegios, en su mayoría, tienen una actividad grande.

P. ¿Qué ha aprendido en este tiempo al frente de los colegios?

R. He aprendido muchísimo (se ríe). Sobre todo, me he admirado del trabajo que se lleva a cabo y de lo que compañeros acaban queriendo a su colegio y queriendo participar de él.

P. Se ha tardado mucho en que una mujer presida este organismo. No sé si la tardanza tiene una parte buena para usted en lo personal y es que, cuando ha llegado, no ha levantado ningún tipo de recelo o suspicacia.

"El estado de derecho exige una ley de enjuiciamiento que tenga unos plazos"

R. Bueno, lo sigue habiendo. Nosotros encargamos una encuesta. El año pasado dedicamos el año a la igualdad y encargamos una encuesta macro entre compañeros y compañeras para ver cómo se percibía este asunto. Llegamos a diversas conclusiones. Efectivamente, sigue esa desigualdad y se observa que la discriminación la percibe quien la padece. De forma que las compañeras efectivamente comentaban cómo la padecían y a varios niveles, salarial, conciliación y puestos de representación, mientras que los compañeros lo apreciaban menos. Decía que no. Que éramos todos iguales. Pero bueno, sí que vamos avanzando. Yo tampoco soy de las que mantengo que esto es un horror y que no avanzamos. No hay más que mirar un poco al pasado y se ve claramente cómo avanzamos. La presencia mía es la primera y mi aspiración es no ser la última, sino que los siguientes, sean hombres o mujeres, se asuma con total normalidad y no sea eso noticia.

P. Ahora hablaremos de la justicia y de sus muchos adjetivos, entre ellos el de patriarcal, pero antes quiero hacerlo en general, a partir del nuevo periodo que se abre. Ya me ha dicho usted que una de las cosas primordiales es el pacto de estado sobre la justicia. ¿Hoy por hoy, qué es lo más inmediato que necesita la justicia española para funcionar mejor?

R. Bueno, pues habría diversos ámbitos. Uno el normativo, del que hemos hablado. Otro el relativo a una justicia eficiente y eficaz y medianamente rápida. Es importantísimo avanzar en el ámbito tecnológico. La abogacía, en su momento, que entre que sí y que no acababa de funcionar todo el tratamiento tecnológico, se permitiera simultaneamente el uso de papel. Bien, la abogacía hizo un esfuerzo enorme en el ámbito económico y en el ámbito de la formación. Una vez hecha esa inversión, exigimos que se finalice. Ya no tenemos vuelta atrás y tiene que llegar el expediente digital y que lleguemos con un carácter más o menos inmediato, y que funcione y que además sea interoperativo. O sea, que no podemos tener en España catorce sistemas que no se entienden entre sí porque eso es un caos total y absoluto.

Bueno, pues ese ámbito hay que tratarlo también y es un ámbito fundamental. A nivel más profesional, tenemos muchos temas que son urgentes. El estatuto es que llevamos, ya no me acuerdo si son 6 o 7 años… Claro, se está quedando antiguo. Habíamos modernizado un poco, y se queda antiguo de repente. La Ley de Derecho de Defensa. Tenemos que hablar de la nueva Ley de Justicia Gratuita, ley que fue magnífica en su momento pero que también se nos va quedando, porque todo hay que adaptarlo a la realidad. Como adaptamos igualmente el acceso a la profesión y, ya que se puso en marcha, pues hemos visto lo que funciona y lo que no funciona. Entonces, eso también exige una revisión que también la tenemos planteada. En fin, todo está un poco encima de la mesa.

El tratamiento de los métodos alternativos. Cómo va a funcionar la mediación. Hay una parte de órganos jurisdiccionales que también es importante que se garantice. Algo que yo creo que existe pero que siempre se cuestiona, que es la independencia judicial. Yo creo absolutamente en la independencia de los órganos jurisdiccionales. Es que, si no creyera en ello, no me dedicaba a esto. Pero, puesto que hay una percepción de que no, esto hay que solucionarlo para que, además de serlo, lo parezca. Esto es muy importante para la confianza. Es decir, toda una serie de ámbitos de actuación que serían importantes.

P. No ha hablado usted de personal. ¿Hace falta más personal en la administración de justicia?

R. (Se lo piensa) Vamos a ver, yo creo que primero hace falta una gestión más eficaz y luego vemos el personal que falta. Primero, vamos a ver cómo funciona esto y, si estamos a que funcione, pues tecnológicamente a ver cómo funciona. Es que hay muchas cosas que no se improvisan. No se pueden improvisar de pronto 500 jueces. Claro. Entonces, yo creo que hay que ir poco a poco y no podemos refugiarnos siempre en los medios. Primero, la gestión eficaz, y luego, eso sí, una inversión en justicia.

A mí me llama extraordinariamente la atención y me da pena a veces que, en los programas de los partidos políticos, la justicia no importa mucho. Cuando es un derecho fundamental. Pues parece que no importa mucho y que no está a la altura en la que debe estar. Junto a la educación y la sanidad, debe estar la justicia.

"La Ley de Tasas claramente impedía el acceso a la justicia"

P. Son tres pilares que están siendo muy cuestionados últimamente.

R. Claro. Pero uno lee los programas y la justicia no cuenta.

P. La justicia no da votos.

R. No da votos. He estado viendo las diversas intervenciones, los desayunos que han hecho los representantes de los partidos y no. No sale.

P. Es el gran olvidado, junto a la cultura.

R. Sí. La cultura es otro tema que tampoco.

P. Hablaba antes de la asimetría entre las distintas justicias. ¿Es algo que debe incordiar mucho y que también habrá que abordar?

R. ¿En qué sentido?

P. Antes ha dicho usted que había catorce sistemas informáticos distintos. Me imagino que en Andalucía no está el mismo sistema que en Cantabria.

R. Ah, vale, sí, claro. Los sistemas operativos tecnológicos hay varios. Yo lo sé, iba a decir que porque vivo en Santander, pero eso no está muy claro porque estoy siempre pa acá pa allá. Pero bueno, mi despacho está en Santander y allí no es el mismo que en Madrid. En Madrid tenemos uno y nosotros tenemos otro. Y como yo trabajo en Madrid, tenemos que tener varios sistemas.

P. Vaya locura.

R. Sí. Entonces eso no puede ser. Pero algo más importante. Es que, a nivel judicial, es que no pueden comunicarse entre sí. Es que tienen una persona detenida y hay que comunicarlo y es un lío. Eso no puede ser. Yo creo que lo conveniente sería quedarse con el mejor. Definir cuál es el mejor y ponerlo para todos. Yo ahí ni entro ni salgo. Pero que se puedan comunicar por lo menos y que, entre sí, sean operativos.

P. No tenía ni idea de que esto era así. Me parece increíble. Antes hablaba de la independencia de la justicia. Mi impresión es que, en los últimos años, este estamento ha perdido mucha credibilidad y que ha vivido un annus horribilis con sentencias como la de la cláusulas suelo.

"La discriminación la percibe quien la padece"

R. Ajá.

P. Es cierto que ésta es una sentencia de las miles que se dictan a diario, pero que dibuja una imagen de la justicia que es muy difícil después borrar y que tiene un impacto social muy importante. ¿Este tipo de decisiones cómo se pueden contrarrestar?

R. Efectivamente, yo comparto la opinión de que aquello no fue… Aquello fue un poco lamentable. Y la verdad, aparte del fondo, por cómo se comunicó y cómo se transmitió. Y no hablo de los profesionales de comunicación sino a la Sala Tercera. Creo que se trasladó una imagen que no se correspondía con lo que era la realidad. Se transmitió muy mal, a mi criterio. Es verdad que esa fue una imagen que ha perjudicado sin duda. También es verdad lo que dices, que hablamos de una sentencia de las miles que se dictan todos los días. Pero yo creo, más que un problema de independencia, fue un problema de no saber comunicar jurídicamente. Pero que nos afecta a todos, efectivamente.

P. A mí como periodista me cuesta mucho conseguir que a la gente le interese lo que hacemos. En el caso de los abogados, también tenéis lo vuestro.

R. Sí, sin duda, tenemos lo nuestro. Yo lo veo cuando voy a una entrevista o a sitios públicos. Siempre me acaban preguntando por lo último que ha pasado en el día. Lo que no me pregunta nadie es por la abogacía. Y yo no digo, pues tengo aquí mi libro y yo venía a otra cosa (se ríe). Nada, como haya pasado algo en no sé dónde, ya no me digas más. Eso es así. ¿Cómo se contrarresta? Pues poniendo encima de la mesa el trabajo que se desempeña encima de la mesa, y que se desempeña bien.

P. Además, los españoles suelen puntuar bien a la justicia, cuando se les pregunta.

R. Sí. Esto que se habla tanto de la desconfianza en los órganos jurisdiccionales tampoco es cierto. Eso se ve en los despachos. A la ciudadanía le gusta que sus conflictos se los resuelva un juez. Que se los resuelva una sentencia. Por esos métodos alternativos no triunfan. Cuesta muchísimo convencer a los ciudadanos de que vayan a un arbitraje, ni diciéndoles que va más rápido. No. Por eso nos cuesta la mediación. Está costando mucho. La gente te lo dice: “No, yo casi mejor que al juez”. Entonces, claro. Eso es así. No podemos decir luego que recelan. Si todo el mundo quiere una sentencia.

P. Es curioso.

R. Claro. Estamos diciendo que pasó aquello en el Supremo. Pero también es verdad que, en un momento, la ciudadanía ha visto que los jueces les protegían, como pasó por ejemplo en el tema de las hipotecas. Y han salido como valedores los jueces con sentencias. Sentencias que han ido cambiando el sistema. Entonces, ha habido un momento en que figuraban como los salvadores. Y en un momento pésimo. Entonces, no nos vamos a acordar solo de una sentencia. Y además, te lo digo. Es verdad. Confianza existe en el fondo. Se dictan miles de sentencias diarias.

P. Otra etiqueta que se le cuelga a la justicia es la de “patriarcal”. La propia abogacía es un profesión que en el imaginario popular suele estar muy masculinizada. Estaba pensando antes en abogadas famosas y no vienen demasiadas a la cabeza.

"No podemos tener en España catorce sistemas que no se entienden entre sí"

R. Eso ha sido un reflejo de la propia sociedad. En este momento, las mujeres somos el 45% de la profesión. Sin embargo, entre los compañeros que llevan diez años, ahí ya son más las mujeres. Entonces, las que vienen son más las mujeres. Y, por una cuestión de número, está claro que, más o menos, somos las mismas. Por una cuestión de competencia y capacidad, se ha demostrado también que los expedientes académicos son superiores los de las mujeres. Se accede con unas calificaciones, tanto en facultades como en master, con calificaciones superiores.

¿Qué subyace luego? Pues claro, otra serie de problemas. La configuración que ha habido en la abogacía ha sido masculina. Eso es así, y los problemas generales de la sociedad, como puede ser la conciliación. Eso es así, e igual ha ocurrido en los puestos de representación. Lo cual no quita que, si te digo algunos nombres de mujeres, seguro que te suenan: acabamos de ver el documental que hemos hecho la abogacía de la época de la transición, y sí te sonarán Paquita Sahuquillo, Manuela Carmena, Cristina (Almeida)... Mujeres muy competentes.

"La seguridad jurídica influye en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el ámbito de inversiones"

Y está siendo curioso que la valoración del talento se está empezando a llevar a cabo incluso por los propios clientes. Como está pasando en las empresas. Entonces ya es el cliente el que reclama a esta señora que me ha llevado este asunto. Eso está cambiando. Se ve esta evolución y está cambiando. Y sobre todo, lo vamos a cambiar ya. Esas cosas que dice el FMI de que harán falta cien años para la igualdad real, yo creo que no. Va a llegar antes. Una vez que hemos arrancado y una vez que el hombre se ha implicado también en ello, que era también importante, claro está que se va a lograr antes. A mí no me cabe la menor duda.

P. ¿La justicia es patriarcal?

R. (Sonríe y suspira) Tiene hombres. Su configuración… En muchos ámbitos todavía hacen falta algún tipo de reformas. En parte en la legislación, en parte en la estructura. Pero se va a llegar a ello.

P. ¿Y la brecha, no ya salarial, sino laboral, es muy gruesa en la abogacía?

R. Existe. Por lo que hablábamos antes, por el número de actividades que desarrolla la mujer aparte de su vida profesional. Si suma uno lo que está trabajando en casa, en cuidar a los hijos, cuidar a los mayores, y además el trabajo profesional, pues llega un punto en que no se puede dedicar el mismo tiempo. Luego hay cuestiones que no son admisibles como mantener a las mujeres en puestos inferiores por temor a que, en un momento determinado, tengan un embarazo.

Sí es verdad que en estos temas, con la corresponsabilidad de los padres en el cuidado de los hijos, se está avanzando. Ha influido mucho. Lo que no cabe la menor duda es que, en igualdad de condiciones, en talento hablamos del mismo, pues la situación tendría que ser igual. Si una serie de circunstancias vitales las apoyas siempre en un lado, eso se nota.

P. La brecha donde se percibe mucho es en la alta dirección en la administración.

R. Lógicamente. Esta mañana en una inauguración de un grupo en el que he estado, hemos hablado de la presencia femenina en consejeras delegadas y consejos de administración en el Ibex. Pero a ver, si es que nos sabemos los nombres. Nos sabemos los nombres. Patricia Botín, Dolores Dancausa… Eso pasa. Pasa en justicia. La imagen de la apertura del año judicial con el rey es una foto clavada. Son todos hombres. No hay ninguna mujer. En las cúpulas… Con todo y con eso, se ha avanzado.

"Creo absolutamente en la independencia de los órganos jurisdiccionales"

P. ¿Usted cree en las cuotas?

R. Las cuotas están muy desprestigiadas porque se dice que acaban con una cultura de mérito y capacidad. Pues no. Es que se parte de mérito y capacidad, lo que se pide es la oportunidad. Lo que se consigue con la cuota es la oportunidad de demostrarlo. Pero claro, si no avanzamos en ese régimen de cuotas y nunca llegas, nunca lo puedes demostrar. Y nos metemos en un bucle que es en el que hemos estado siempre. Las cuotas no son el sistema ideal, es el necesario en un momento determinado para que podamos avanzar. De ahí que ya hayamos avanzado. Y cuando se haya tenido la oportunidad de demostrar el talento, la capacidad y el mérito, entonces no harán falta. Y las que vengan detrás tendrán la posibilidad de entrar.

P. Hablamos además, no tanto de la abogacía, pero sí de un estamento como puede ser la judicatura, al que a menudo se asocia con cierta endogamia. Desde fuera parece un círculo muy cerrado, quizá por la herencia del franquismo.

R. Sin embargo, ya en su base pasa lo mismo. Precisamente, en la carrera judicial, ellas sí que son mayoría. Habrá que ir subiendo. Pero es que lo ves en todos los ámbitos. Es que lo ves en la universidad. Es que la primera rectora fue Elisa Vega, y hace nada, como el que dice, y tenemos ahora pues nueve en las públicas. Es que lo tenemos en los Tribunales Superiores de justicia. Que yo sepa, hay una, Pilar de la Oliva en Valencia. No hay más.

P. Hemos hablado de cambios legislativos y uno que se ha quedado atrás ha sido la reforma del Código Penal por los delitos de agresión sexual. Y también tengo alguna duda sobre la Ley de Violencia de Género, si es preciso actualizarla y reforzarla.

R. Pues mira, aquí sí se llegó a un pacto de Estado contra la violencia machista y de género. ¿Qué hay que hacer? Pues traer medios para aplicarla. No es solo conseguir el pacto, sino que además se lleve a aplicación. Fue un tema en el que las fuerzas parlamentarias fueron capaces de ponerse de acuerdo. Sólo faltaría que no lo hubieran hecho. ¿Ahora qué hay que hacer? Aplicarla bien. ¿Hay que modificar? Lo cierto es que no acabamos con esto y que, si nos descuidamos, vamos a peor. Habrá que pensar qué es lo que estamos haciendo mal.

P. ¿A qué se refiere?

R. Pues a que tenemos más mujeres asesinadas. Es que no lo evitamos. Es que hemos tenido un fin de semana en el que han matado a tres. Es que es una cosa tremenda. Entonces, habrá que reflexionar qué es lo que estamos haciendo mal. Partiendo de la base del pacto, que fue importantísimo. Pero es que, parece que hay que dar un paso más. Porque esto no se acaba.

"Junto a la educación y la sanidad, debe estar la justicia"

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