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Luis Montes: “La eutanasia no es estar en contra de la vida”

Luis Montes | MADERO CUBERO

Alejandra Luque

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Luis Montes (Salamanca, 1949) llega al Ateneo de Córdoba para hablar sobre la eutanasia. Lo hace como presidente federal de la asociación Derecho a Morir Dignamente. La cita se produce a principios de abril. En aquellos días, el Congreso de los Diputados aprobó el proyecto de ley de Ciudadanos sobre Derechos y garantías de las personas en su final de la vida, propuesta que no contempla la eutanasia. Días antes, el Parlamento rechazó otro proyecto, esta vez de Unidos Podemos, que sí contemplaba la eutanasia.

El caso Leganés puso a Montes en la esfera pública. El doctor fue destituido por el entonces Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, del puesto de coordinador en el hospital Severo Ochoa. Ocurrió en 2005 tras una denuncia anónima que acusaba al equipo de Montes de aplicar sedaciones irregulares y excesivas a pacientes terminales. El 21 de febrero de 2008, la Audiencia Provincial de Madrid archivó la causa y acordó retirar toda mención a mala praxis por parte de los médicos querellados.

Con cierta ironía y minuciosidad explica cómo la ausencia de debate sobre la eutanasia no está únicamente marcada por el panorama político actual, sino también por la influencia de la Conferencia Episcopal. Un cambio en el ordenamiento jurídico para que despenalice la eutanasia sería la única vía para legalizarla, hecho que Montes asegura que pasará. “Es un derecho procurarnos una buena vida y una buena muerte. La vida no es una obligación”.

PREGUNTA. Si no se hubiera producido el caso Leganés, ¿hoy estaría abanderando una organización que lucha por la despenalización de la eutanasia?

RESPUESTA. No, posiblemente no. Yo no era un hombre público, tenía mi vida privada y siempre he sido una activista pero de todos los derechos. Pero es verdad que el caso Leganés me puso en una imagen de la ciudadanía que me permite estar hoy en el Ateneo de Córdoba. Cuando yo me empiezo a convertir en alguien público, para lo que la ciudadanía, los centros culturales de vecinos o la Universidad me llaman es para tratar el tema de la eutanasia. No hay otra alternativa. A mí no se me llama para hablar sobre la libre circulación de las personas o para la lucha contra el TTIP. A mí se me llama para hablar de un derecho fundamental a conquistar que es la disponibilidad de la propia vida.

P. Desde que se crea la asociación en 1984, ¿cómo ha sido su inclusión en la sociedad?

R. La asociación tiene más de 30 años y en los primeros diez había un rico tejido asociativo a nivel general. Cuando se creó, entramos en gobiernos del bipartidismo y el tejido asociativo empezó a desaparecer. Pasamos de un valle verde y apetecible a algo que se ha convertido en un erial. Estos años han sido de consolidación de la asociación. Hace diez o 15 años la conocía una minoría y yo creo que ahora hay poca gente que no haya oído nada de la asociación. Hemos tenido un crecimiento y actualmente somos más de 6.000 socios. Creo es una buena asociación.

P. ¿Ese bipartidismo impidió que la asociación fuera más conocida durante los años 80 o 90?

R. El bipartidismo no ha necesitado de un tejido asociativo potente porque entre los partidos se han repartido el poder. Ha sido un 'ahora tú', 'ahora yo', algo parecido a lo que ocurrió en la Restauración.

El bipartidismo no ha necesitado de un tejido asociativo potente

P. El turnismo.

R. Así es. Eso ha fomentado la no participación ciudadana, la no profundización de la democracia y hasta el ensuciamiento democrático que estamos viviendo en la actualidad. El bipartidismo ha provocado un descrédito hacia cualquier tipo de asociación o agrupación asociativa.

P. ¿En España hay puntos geográficos donde la asociación sea más fuerte?

R. Fundalmentalmente Madrid, porque es el lugar donde está la sede, y Cataluña, que fue el lugar desde el cual se llevaron las riendas de la asociación desde que nació. Luego, la influencia está muy repartida por el resto de las comunidades autónomas.

P. A través de charlas, conferencias y ponencias llevan a la ciudadanía el concepto de eutanasia y de muerte digna. ¿Los ciudadanos sabemos qué significa cada concepto?

R. Cuando se viene a una asociación cultural a hablar sobre este tema, la gente que acude sabe a lo que viene. Sí que nos hemos planteado como una tarea fundamental el hacer pedagogía ciudadana porque entendemos que la ideología dominante intenta meter en un saco absolutamente todo. Es como si te dijera que eutanasia directa o indirecta, voluntaria o involuntaria, activa o pasiva y suicidio asistido son lo mismo. El discurso académico y el del poder es crear confusión y hacer difícil algo muy claro como es poder disponer de nuestra vida. La sedación paliativa terminal, por ejemplo, es una herramienta de los cuidados paliativos y la mayoría de la gente sabe que morir sedado debería ser algo connatural. Ese tránsito sí es inevitable, que ese proceso de morir o de agonía sea lo más corto posible y sin ningún tipo de sufrimiento; que el acompañamiento se pudiera realizar en forma de despedida... Nociones de buena muerte sí las tiene clara la ciudadanía.

El discurso académico y el del poder es crear confusión

P. ¿Se ha querido instaurar una política de confusión en relación a la eutanasia?

R. Siempre que se habla de eutanasia la asimilan a dos conceptos: la ley de eutanasia nazi y que como somos personas egoístas, todo aquel viejecito que nos estorbe, lo matamos. Esto, con 16 o 17 formas de mandar el mensaje, te acaba petardeando todo el día.

P. ¿Ha recibido insultos por defender esta causa?

R. En el momento del caso Leganés, sí. Cuando los que formábamos el equipo médico fuimos a declarar a los juzgados, el Partido Popular sí convocó a los militantes de las agrupaciones de las ciudades cercanas a Leganés, como Alcorcón o Getafe. Montaron un altercado porque sabían que allí estaban los medios de comunicación. Aquel día se oyeron gritos, pero después no. Puede pensar la gente lo que quiera pero a mí nadie se me ha acercado a decirme 'eres un asesino', por ejemplo. Eso no me ha ocurrido nunca.

P. ¿Qué condiciones deben darse para que una persona pueda llevar a cabo una muerte responsable?

R. Es, fundamentalmente, una muerte voluntaria. Es una petición expresa e inequívoca de finalizar la vida. Esa petición debe ser reiterada en el tiempo y en un contexto de intenso sufrimiento físico o psíquico. Todo el mundo estamos por la vida, ¿no? Si no es una situación de intenso sufrimiento físico o psíquico, nadie quiere morir.

La mayoría de la gente sabe que morir sedado debería ser algo connatural

P. Eso mismo le contestó Mariano Rajoy a Alfredo Pérez Rubalcaba en un debate sobre la eutanasia: “Todos estamos por la vida”.

R. Es que la eutanasia no es estar en contra de la vida. Yo, la mejor forma que tengo de explicarlo es decir que la eutanasia es una muerte voluntaria. Que exista esa petición por parte del paciente.

P. Actualmente, con el ordenamiento jurídico español, ¿la gente tiene que ir fuera para poder llevar a cabo una muerte digna?

R. Bueno... En España se producen eutanasias, las mismas que se van a producir cuando se legalice. No tengo ninguna duda. El 1% o 2% de las muertes en este país son eutanásicas. Para determinadas situaciones sabes perfectamente que el suicidio no está penalizado en Suiza, que es el único sitio en el que se admiten ciudadanos que no sean suizos, y es lo que ocurre en la asociación Dignitas. Actualmente no me consta la cifra de españoles que acuden. No quiero decir que no vayan, sino que no tengo los datos. Pero supongo que si van ingleses y alemanes, ¿por qué no van a ir españoles? El problema que hay, a mi juicio, es que ir a Suiza no es asequible para todos los ciudadanos; es sólo para una élite que se lo puede permitir. Y eso me parece una situación totalmente injusta. Ocurre lo mismo con la clandestinidad: que tengas un amigo médico, o que el médico sea lo suficientemente sensible o que tengas un primo anestesista. Me parece injusto.

P. Son circunstancias que no están al alcance de todo el mundo.

R. Claro. Este derecho no está universalizado y no todo el mundo puede alcanzar esas circunstancias de bonanza para procurarse esa buena muerte que desea.

En España se producen eutanasias

P. Hay quien piensa que si se aprueba una ley de eutanasia, se va a empezar a “matar” a la gente. Con la ley del aborto también se argumentaba que iban a incrementarse las interrupciones de los embarazos.

R. Eso es claramente una política ideológica: instaurar el miedo en la ciudadanía. En todos los ordenamientos jurídicos que permiten la muerte voluntaria, eso se llama la teoría de la pendiente resbaladiza. Es decir, que una acción empezará a provocar otras. En relación a este tema, sería que la eutanasia primero se aplicará a muertes voluntarias pero luego a muertes no deseadas. Es un criterio que es totalmente consecuencionalista. Hay que probarlo. En los países en los que se permite la eutanasia no ocurre esa teoría de la pendiente resbaladiza. No es que los viejecitos belgas tengan que correr un tren y marcharse de forma inmediata porque si no no los dejan salir ni de casa (risas). Ese argumento es fácilmente comprobable; es muy pueril y una falacia. Instaurar la práctica del miedo. Eso lo sabe hacer muy bien la iglesia. 'Eso no lo hagas, que es pecado'. 'Que viene el coco', les dicen a los niños. La eutanasia es el 'coco' para la Iglesia.

P. En este sentido, la Conferencia Episcopal señala que el dolor y el sufrimiento forman parte de la vida humana.

R. Eso es lo que defiende la jerarquía que, al fin y al cabo, ¿qué está defendiendo? El chiringuito. Creo que hoy los cristianos practicantes saben que la católica es una confesión, una ética moral para regir tu vida y que los sufrimientos inútiles no valen para nada. Ya no se cree nadie que cuanto más sufrimiento, vas a acumular más o menos puntos para estar a la derecha del Señor. Eso ya no se lo cree nadie. La ciudadanía nos vamos haciendo menos míticos. Va entrando la modernidad, la practicidad...

Ya no se cree nadie que cuanto más sufrimiento, vas a acumular más o menos puntos para estar a la derecha del Señor

P. La última encuesta de Metroscopia, del pasado mes de febrero, señala que el 56% de los practicantes estaría a favor de la eutanasia. Hay diferencias entre la alta jerarquía eclesiástica y los creyentes.

R. Es que el tema religioso con el de la eutanasia es el concepto de la propiedad de la vida. Para una concepción religiosa, tú no eres el dueño de tu vida. Tu vida la has recibido como un bien graciable por un amigo invisible que te quiere mucho. Ese amigo no te ha dado la libertad, por decirlo de alguna manera porque no creo que sea así, sino el libre albedrío, para que tú te puedas gestionar tu vida lo mejor que puedas. Si te equivocas, pues tío, te vas el infierno y mu mal. Pero tú no puedes decidir el cuándo porque la vida no es tuya, sino de tu amigo invisible. Y eso es lo que dicen todas las religiones, y no sólo la católica, sino todas. La vida es del Dios, del creador, y tú no puedes decidir. Ése es el concepto.

P. Yo no puedo decidir cuándo morir ni cuándo tener un hijo.

R. Claro. Las religiones han convertido el embarazo es un estado de necesidad. ¿Estás embarazada? Pues tía, eso es un estado de necesidad y tienes que tener el niño. No existen ni la maternidad o paternidad responsable, el derecho a decidir de la mujer... Hay que continuar con el embarazo y no se puede interrumpir. Yo prefiero hablar de la interrupción voluntaria del embarazo más que aborto. Le han dado tal carga despectiva al concepto que es terrible. La limpieza que hay que hacer de conceptos para tener la mente un poco ágil es fuerte.

Para una concepción religiosa, tú no eres el dueño de tu vida

P. Hace apenas unas semanas, el Congreso dijo 'no' a abrir el debate sobre un proyecto de Unidos Podemos para legalizar la eutanasia. Pero sí ha aprobado otro de Ciudadanos pero no contempla la eutanasia. ¿Se avanza en algo?

R. La eutanasia es totalmente un debate de la ciudadanía. En diciembre de 2016, antes de las vacaciones de Navidad, se aprobó una Ley de Derechos y garantías de las personas en el Principado de Asturias. También en diciembre se presentó en el Congreso de los Diputados un proyecto de ley de Ciudadanos sobre Derechos y garantías de las personas en su final de la vida. En enero, el grupo Unidos Podemos presentó un proyecto de ley sobre Eutanasia y suicidio asistido. En marzo hemos tenido dos nuevos proyectos más: se ha aprobado en la Comunidad Autónoma de Madrid una Ley de Derechos y garantías de las personas en el proceso final de la vida y, por otro lado, el grupo parlamentario socialista ha presentado una propuesta de ley de Derechos y garantías de las personas en el proceso final de la vida.

P. ¿Pero estos proyectos de ley contemplan la modificación del ordenamiento jurídico para poder legalizar la eutanasia?

R. No. Si no hay un proyecto de ley que modifique el ordenamiento jurídico, todo esto es lo mismo de lo mismo. Cuando se presenta una ley siempre hay que establecer una exposición de motivos. Y en estos proyectos de derechos y garantías de las personas en su final de la vida se dan tres motivos fundamentales: el respeto a la autonomía y a la voluntad de las personas, el derecho universal a alternativas al tratamiento -la universalización de los cuidados paliativos-, y dar una seguridad jurídica a los profesionales sanitarios. La autonomía de las personas y la relación médico paciente, desde la Ley de Autonomía del paciente y de la Ley General de Sanidad, es así. Todo ciudadano tiene hasta el derecho inequívoco a rechazar un tratamiento, aunque eso conlleve a la muerte, por lo que primera exposición de motivos que argumentan ya está fuera porque es lo mismo de lo mismo.

Con el segundo derecho pasa lo mismo: la universalización de los cuidados paliativos no requiere de ordenamiento jurídico. Lo que hay que hacer en el sistema público es ponerlo en la cartera de servicios e implementarlo. ¿Que no lo dicen las leyes? Pues establecer que hacen falta 30 o 40 camas por millón de habitantes, por ejemplo. Pero que se haga un cálculo económico de lo que supondría. Pero de nada sirve hacer una ley como ha ocurrido con la Ley de Dependencia y que luego, en los Presupuestos Generales del Estado, no se le dote de partida económica. Al final, esto no sirve para nada.

Si no hay un proyecto de ley que modifique el ordenamiento jurídico, todo esto es lo mismo de lo mismo

Con respecto al tercer derecho, ¿qué es lo que produce la inseguridad jurídica a los profesionales? Nuestro Código Penal. Lo único que tenemos que hacer es modificarlo; que la eutanasia y el suicidio asistido, que son las dos formas de disponer de la propia vida y que nos faltan por conquistar, sean no punibles. Que se conviertan en buenas prácticas médicas y dejen de ser punibles. Si queremos quitar la inseguridad a los profesionales sanitarios, que varíen el Código Penal. Actualmente, quien ayuda a morir a otro ciudadano a petición expresa de éste se llama homicidio. Si la motivación es altruista o dar justicia, te rebajan las penas en dos años. Lo que se conoce como el homicidio compasivo.

P. Aún así, sigues siendo un homicida.

R. Claro. Además, te abren unas diligencias previas y tienes un mogollón de juicios. Ésa es la inseguridad jurídica y lo que tiene que variar. Y estas leyes de las que hemos hablado antes no lo hacen. Sí lo hacía la que presentó Unidos Podemos, pero ya sabes cuál fue el resultado: no se sometió ni a debate. Tuvo 86 votos a favor, 132 en contra y 122 abstenciones.

P. ¿Tenía esperanza de que el debate en torno a la eutanasia se abriera con este nuevo panorama político?

R. Sí. Era la primera vez que en el arco parlamentario decidía el Partido Socialista. Si los 83 miembros que se abstuvieron del PSOE hubieran votado a favor, habría ganado la propuesta de Unidos Podemos. Habría pasado a pleno aunque fuera. Luego la votarías o no, pero se hubiera abierto el debate. Eso es lo que opina la asociación por el Derecho a Morir Dignamente. Han cortado el debate.

La eutanasia es 'el coco' para la iglesia

P. Pero en la calle sí está el debate en torno a la eutanasia. Un 84% de la población quiere la despenalización de la eutanasia.

R. Lo habrán hecho por estrategia política.

P. Antes me hablaba de la figura del médico. ¿El deseo de morir depende del médico que te toque?

R. Cuando tú como médico has empezado un proceso de información, hablas con la familia, le anticipas cuál es el pronóstico y lo que va a ocurrir y que la muerte va a acaecer, siempre se dice: 'No se puede hacer nada más'. Siempre por la medicina activa. Yo, lo que me he encontrado siempre por parte de los familiares es que sí se puede hacer algo más. Y si tú me preguntas, ¿qué? Es que mi familiar, mi esposo, mi hijo o mi padre, no sufra. Eso es un universal. Si usted me está diciendo que se va a morir, me está anunciando que tengo que empezar un duelo, que el tránsito sea lo más pacífico posible. Ante esto, la postura del médico siempre tiene que ser intentar tratar que ese tránsito sea lo más tranquilo posible con los medios que tenga a su alcance.

P. Hay médicos que muestran encarecidamente su empeño en intentar luchar contra la muerte.

R. Sí, pero esos no te informan de que te vas a morir. Los que niegan la muerte son los que hacen el encarnizamiento terapéutico porque se creen que no te estás muriendo, que todavía puedes seguir porque hay posibilidades. Y todo ello movido por la falacia esa de que mientras hay vida, hay esperanza. Yo creo que hay esperanza mientras hay vida.

Los [médicos] que niegan la muerte son los que hacen el encarnizamiento terapéutico

P. ¿Hay médicos que entienden la muerte como un fracaso?

R. Sí, pero el entenderlo así no lleva al encarnizamiento. El vivirlo como un fracaso hace que abandones al paciente, pero no en querer conservar la vida por la vida. Que te es difícil acompañar al paciente. Que no se qué es mejor...

P. Al comienzo de la entrevista hablábamos del caso Leganés. Después de más de diez años, ¿se puede cuantificar el daño que se le hizo al Hospital Severo Ochoa?

R. Nosotros siempre lo hemos dicho. El caso Leganés no fue al Severo Ochoa en particular. Fue una cortina de humo durante un largo tiempo, desde marzo hasta agosto. El caso Leganés estaba en los medios de comunicación todos los días. En ese tiempo, en Madrid se produjo la construcción y privatización de ocho nueves hospitales. Ahora, con la crisis y con la Púnica [caso de corrupción que salpica al Partido Popular de Madrid, Murcia, León y Valencia a través del cual se adjudicaron servicios públicos por valor de 250 millones de euros a cambio de pagos y comisiones ilegales] se está descubriendo que los modelos que empezaron en la Comunidad Valenciana han sido un fracaso y que han disparado el costo. Todo esto demuestra que todo el caso Leganés fue una cortina de humo para desprestigar a la Sanidad Pública. Entonces, el Severo Ochoa recibió un castigo como lo recibió toda la Sanidad Pública.

El caso Leganés fue una cortina de humo para desprestigiar a la Sanidad Pública

P. ¿Se peleó por que se pusiera en marcha el Severo Ochoa?

R. La zona sur de Madrid era zona obrera y en esos años sí había un rico tejido asociativo y sí se plantearon los servicios que faltaban. Los vecinos de Leganés pelearon mucho por tener un hospital y crear una red sanitaria. Aquello fue tal que consideraban que el Severo Ochoa era algo propio. Una vez construido costó abrirlo dos años y pico. Hubo montones de manifestaciones y el Severo Ochoa se abrió en marzo de 1987. En 1986 se aprobó la Ley General de Sanidad. El hospital se abrió con una ley de referencia que entró en vigor unos meses antes.

P. Además de la construcción de aquellos ocho hospitales privados, por aquel entonces empezaba a abrirse el debate sobre la eutanasia a raíz de películas como Mar Adentro.

R. También. Por eso te digo que el caso Leganés fue una cortina de humo para desprestigiar los servicios públicos de salud. Y lo están consiguiendo. Ése es el problema. Hace seis o siete años, el grado de satisfacción que tenía la ciudadanía en relación a los servicios de salud era por encima del 80%. Parecía de excelencia. Hoy ya se ha bajado del 50%. En cuanto se baje del 30% nos lo liquidan, y con las rebajas de agosto. Ya se ha empezado a pactar en los convenios colectivos el que al trabajador se le paga un seguro privado y al resto de miembros de su familia. En un momento determinado, cuando haya muy poca sensibilización, nos llegarán a decir: 'No tenemos ni para pagar las pensiones'. Y nos preguntarán: '¿Qué quieren ustedes: Sanidad Pública o pensiones? ¿Tú qué crees que vamos a decir?.

P. Pensiones.

R. (Risas) Claro.

P. ¿Ha hablado alguna vez en persona con Esperanza Aguirre o Manuel Lamela?

R. No.

Esta gente [Esperanza Aguirre y Manuel Lamela] no es humilde

P. Entiendo que tampoco hubo una disculpa por todo el procedimiento judicial que se abrió.

R. Tampoco. Esta gente tiene tal orgullo que un grado de humildad, de pedir perdón, no les entra en la mente. Pedir perdón es reconocer un daño y tener cierto grado de humildad. Esta gente no es humilde.

P. Manuela Carmena, la actual alcadesa de Madrid, formó parte del Tribunal que aprobó la eliminación de todos los archivos del caso en el que se afirmaba la existencia de mala práctica. ¿Han hablado después del caso?

R. Hace dos meses le pedimos desde DMD una entrevista para hacer campaña del testamento vital a través del Ayuntamiento de Madrid, pero no la conocía de antes. Ella estaba en la Audiencia Provincial de Madrid, un tribunal compuesto por tres magistrados y el voto fue por unanimidad. Lo que se hizo fue aceptar nuestro recurso. La vía judicial del caso terminó con el archivo de las diligencias previas en los juzgados de Leganés, a donde lo había llevado el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid [Manuel Lamela]. En la sentencia se hizo como Salomón: se partió el niño en dos partes. No se podía probar que hubiera causa-efecto entre la sedación y la muerte pero sí que había habido mala práctica. Nosotros recurrimos el auto y lo que pedimos era que se retirara de todos los archivos que había habido mala práctica. Y se retiró. No es que decidieran que aquí no ha pasado nada, que es lo que han contado más tarde. Como, bueno, Manuel Carmena es roja y proeutanasia, lo exculpó. Ésa es la mentira. Además, palabras textuales de Esperanza Aguirre.

P. Así salió en prensa.

R. Sí, sí. Yo no me invento nada. Tengo cierta ironía contando las cosas, pero yo no miento.

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