Juan Gutiérrez 'Juanito': "Era muy difícil tener a Raúl (en la selección) y que no fuera titular"

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Es sábado y no hay partido. A pesar de todo, un periodista y un fotógrafo aguardan en, o más bien ante, las taquillas de El Arcángel. Reina la calma, como es lógico. Minutos después llega el protagonista. Va al volante de su Maserati negro, un coche de alta gama que pocos pueden permitirse. Sin embargo, quien lo conduce no vive, como sí ocurre en otros muchísimos casos, por encima del resto. Tiene simplemente la opción y la aprovecha, para eso acumula años de sacrificio en el deporte. Y de elite además pues sabe incluso qué significa competir en un Mundial o besar, y esto no es poco, un trofeo de campeón de Europa con la selección española. Porque del primer título tras décadas y de la época más dorada del combinado nacional también es partícipe Juan Gutiérrez Juanito, que ahora ejerce como director deportivo del Córdoba. De serlo todo en el césped pasa a ser uno más, por decirlo de alguna forma, en los despachos. Una vuelta de tuerca vital que, sin lugar a duda, no le supone una pérdida de categoría.

Viste elegante pero sobre todo es cercano. Posa incansablemente ante la cámara en el césped y el túnel de vestuarios de El Arcángel, estadio que conociera en su origen con la elástica del Betis Deportivo y que ahora es su lugar de trabajo y así también su hogar futbolístico. Durante media hora responde a todo tipo de preguntas tal y como le apetece, sin tratar de guardar las apariencias. También lo hace después sentado en el frío cemento de la grada de la Ciudad Deportiva, mientras el equipo actualmente a las órdenes de un "enemigo íntimo" como Pablo Alfaro completa su último entrenamiento antes de las vacaciones navideñas. Juan Gutiérrez Moreno Juanito (Cádiz, 1976) goza de un currículo envidiable y conoce sobre todo los entresijos de un Betis capaz de lo mejor y de lo peor, el de la era Lopera. También sabe del proceso de regeneración de la selección española, con la que viviera una decepcionante Eurocopa en 2004, un frustrante Mundial en 2006 y la gloria en 2008, en otro torno continental. Pocos como él, por su periplo, están más capacitados para hablar de aquello y de asuntos como la salida de Raúl González del combinado nacional. Habla de todo, también del Córdoba, claro está, con un carácter totalmente opuesto a la grandilocuencia de su coche.

PREGUNTA. Te digo una fecha: 23 de junio de 2006. ¿Qué te viene a la memoria?

RESPUESTA. Debutar en un mundial… Cuando eres pequeño la ilusión siempre es que te encanta el fútbol pero los mundiales son siempre el máximo apogeo para un jugador. Cuando empiezas una carrera como jugador y debutas con la selección española, que es uno de los logros que te quieres imponer cuando eres futbolista… Pues ya debutar en un Mundial es a lo que uno aspira. Evidentemente luego vas teniendo etapas. Yo me quedé a las puertas de poder ir al Mundial de Sudáfrica (2010) y ser campeón ya tiene que ser… Si lo fuimos, si lo fui yo, de Europa, un Mundial… Debutar en un Mundial y tener esa suerte de marcar y hacer un gran partido (ante Arabia Saudí en Alemania) fue realmente mi culmen como futbolista. Más allá de los títulos, un momento especial es poder jugar un Mundial. Y las consecuencias de ese partido.

P. Supongo que aquel gol fue uno de los más especiales de tu trayectoria, y eso que no has marcado pocos.

R. Sí, he tenido la fortuna de, cuando me he incorporado al ataque, tener la facilidad para hacer goles. Yo siempre digo que me ha venido un poco porque cuando era pequeño, en categorías inferiores, tampoco tenía un puesto tan definido. He llegado a jugar casi hasta juveniles de delantero o de extremo, he jugado de mediocentro o de lateral. Yo era como el comodín del equipo. Cada vez que faltaba alguien o necesitaba el entrenador cubrir algún puesto, lo hacía yo. Es verdad que a partir de juveniles me centro en la posición de central, pero siempre tuve facilidad para hacer goles. De hecho, ya sabes que muchos entrenamientos no están ligados a la táctica y a mí me gustaba jugar arriba también. Luego he tenido facilidad para el remate. Siempre, de pequeño jugábamos en casa y hacíamos muchos centros y remates. Esa facilidad de remate ha ido continuando en el tiempo y me ha dado esa facilidad para hacer goles. Hay defensas que la tienen y el máximo exponente para eso es Sergio Ramos. Sergio Ramos es prácticamente un delantero encubierto. Cada vez que se suma al ataque tiene más peligro que muchísimos delanteros. Si quisiera ser delantero, a lo mejor no sería de elite para jugar en el Real Madrid pero estaría en Primera.

Debutar en un Mundial y tener la suerte de marcar fue mi culmen como futbolista

P. Retrocedemos un poco en el tiempo, hasta 2004, y nos vamos a Portugal. ¿Qué significó para quienes lo vivisteis en primera persona aquella decepción?

R. Al final, cuando eres jugador, y por eso entiendo su mente, cuando hemos jugado todos nos cortamos por el mismo patrón. Aunque sea entrenador y ahora director deportivo, la mente del jugador no se borra. Tú en tu fuero interno sigues siendo futbolista. Los jugadores nos basamos en este sentido en el rendimiento colectivo pero también en el individual. Cuando me pongo a pensar en la Eurocopa de Portugal, a mí en vez de venirme momentos tristes por la eliminación, de la forma en que pasó con España, que ni siquiera pasamos de la primera fase, me vienen recuerdos agradables porque yo, individualmente, conseguí debutar en esa fase final y jugar el partido decisivo contra Portugal. Y lo recuerdo favorablemente porque a mí me sale un buen partido. Un buen partido dentro de que fue con un rival que nos superó y eres central, sacas 300 balones de peligro, porque la verdad es que nos pasaron un poco por encima, y me sale un buen partido. La lástima es que no pudimos pasar y evidentemente se corta eso. Estrellé un balón en el larguero, tuve dos o tres acciones que podían haber cambiado el curso de ese partido… Pero yo lo recuerdo agradable porque los futbolistas tenemos esa parte que miras tu rendimiento individual aparte del colectivo.

P. Y después, ya de vuelta a 2006, ¿qué faltó para llegar más lejos en el Mundial de Alemania?

R. Después de la Eurocopa de Portugal, que era Iñaki Sáez el seleccionador, se produce el relevo con Luis Aragonés. Justo al acabar la Eurocopa de Portugal se toma la decisión de que sea Luis Aragonés el entrenador de la selección española. Se producen cambios evidentemente. Yo tengo la fortuna de tener continuidad. Quizá ese partido contra Portugal me valió para que el nuevo seleccionador, en ese caso Luis, siguiera contando conmigo. Llegamos a la fase final de ese Mundial y ya se empezó a gestar un poco… porque dentro de esos cambios que hizo, Luis Aragonés estaba perfilando un poquito la base de lo que luego seríamos en 2008. Ya empezaron a entrar Cesc, Iniesta, cogió protagonismo Xavi, que en esa Eurocopa de Portugal ni siquiera llegó a debutar. Empezó a darle el relevo a una generación de jugadores que había importantísima, con Albelda, Michel Salgado, Raúl, Cañizares… Todos esos jugadores seguían teniendo protagonismo en 2006 pero ya no era el mismo. ¿Qué nos pasó también? Empezamos muy bien, con el primer partido ante Ucrania con un 4-0, una primera fase prácticamente impoluta, sacando los nueves puntos, con algunas dificultades ante Túnez en el segundo partido. Pero es que luego nos toca Francia. Y al final Francia, no gana el Mundial por penaltis. Que no es que te haya eliminado Paraguay.

Te elimina Francia, que venía de hacer años anteriores espectaculares y que llegaba a 2006 con un equipo veterano pero que todavía… Fíjate que en prensa recuerdo que salió que íbamos a jubilar a Zidane y compañía, pero todavía no estábamos preparados para esa jubilación. Es verdad que luego llegó pero que ellos estuvieron a punto de ganar ese Mundial. Teníamos un equipazo, era un equipo muy, muy físico. Se nos escapó. Se nos escapó porque recuerdo que nos pusimos 0-1 con un penalti que transformó Villa pero quizá no supimos leer el partido. El gol de Ribéry, en el primer tiempo, nos coge con una defensa adelantada. Creo que al equipo todavía le faltaba ser maduro. Como pasó luego en el Mundial, que prácticamente todos los partidos que ganamos los ganamos 1-0, incluso la final. Y al equipo en 2006 le faltó eso, ser más maduro para no encajar un gol con una defensa adelantada, que Ribéry estaba prácticamente solo ante Casillas.

Estoy muy contento en Córdoba y estaría toda la vida

P. Has hablado de ese relevo generacional que se producía en 2006 y que termina de darse en 2008. Pero, ¿en qué momento crees que llegó el cambio de estilo y de mentalidad?

R. El cambio se produce también porque a raíz de una mala… En 2006 cuando nos eliminan, Luis había dicho también que si no conseguía nada con la selección se iría. Pero vio un grupo tocado, dolido, y que podía hacer grandes cosas. No sé si fue ese mismo día porque no lo recuerdo bien, o al día siguiente, pero ya antes de volvernos para España de la concentración en Alemania habló con el grupo y dijo que él iba a continuar porque se sentía con muchas fuerzas para sacarle partido al grupo. Y después de una mala racha de resultados en la fase de clasificación, ya luego, para la Eurocopa, partidos que recuerdo que jugamos contra Irlanda del Norte que creo que perdimos 3-2, él decidió que tenía que dejar de contar con una serie de jugadores. Entre ellos, se le atizó mucho por la no presencia ya de Raúl a partir de ahí en muchas convocatorias con la selección y el núcleo se hizo duro porque tuvo críticas. Al fin y al cabo hubo hubo mucha gente que no entendió la decisión de prescindir de Raúl y otra serie de jugadores que habían sido importantes en el pasado pero que todavía no se encontraban en el momento de su carrera para prescindir de ellos. Es verdad que fue más por un tema de grupo.

Era muy difícil tener a Raúl, por ejemplo, y que no fuera titular. Aceptar el rol de suplente para jugadores que lo han sido todo, ese momento nunca es fácil. Al final decidió ir con el núcleo fuerte, que él pensaba que eran los titulares, y tener jugadores que aceptaran el rol de la suplencia, como estuvimos muchos que en esa Eurocopa de Portugal se vio. Estaban Sergio García, Cazorla, Fernando Navarro, estaba yo, De la Red, Güiza. Esos jugadores no le iban a poner ningún problema por jugar o no jugar, independientemente de que estuvieran en un momento muy, muy dulce. Pero cada uno aceptaba ese rol perfectamente. Por ejemplo, por muy bien que hiciera partidos tanto en el Mundial de Alemania, que me salió un buen partido ante Arabia, como en la Eurocopa de 2008, que estaba bien, yo sabía que era suplente. Y tenías que esperar la oportunidad de que a un jugador lo sancionarán, que hubiera alguna molestia, alguna lesión, y tenías que estar preparado simplemente para rendir. Y eso era lo que consiguió Luis Aragonés.

P. ¿Cómo fue precisamente el momento en que Raúl dejó de aparecer en la selección? Porque aquello internamente tuvo que ser difícil.

R. Sí, sí. Fue muy duro porque nosotros jugábamos partidos de clasificación o partidos amistosos, que teníamos que jugar en cualquier ciudad de España. Ibas a Oviedo, a Murcia, a muchos sitios, y nos pitaron. O sea, a la selección la pitaban. Era… Algo ilógico pensar ahora eso, pero es que ocurrió. Y a Luis le pitaron muchísimo, pero a la selección en general. Nos sentíamos un poquito, sabiendo que era una decisión del entrenador pero que nosotros la respetábamos al 100%... Pero la respetábamos estando Raúl o no. Cualquier jugador profesional, a ti te convocan con la selección y tú quieres dar lo máximo para tu país, para tus compañeros, para todos. Es una situación difícil para todos, que en tu país, en ciudades de España, a la selección hubo un momento en que no se la quería. Y se tuvo que cambiar todo eso. Al final se consiguió con esa Eurocopa de 2008.

Si Sergio Ramos quisiera ser delantero, no sería de elite pero estaría en Primera

P. Con la perspectiva que da el tiempo, ¿crees que se ha sido justo con Luis Aragonés?

R. Es que al final, por eso mismo, con esa perspectiva del tiempo… El fútbol es así, no es que sea justo o injusto. Hay momentos en que tú tienes que tomar unas decisiones, que en ese momento duelen, que no te sientes bien porque te sientes criticado, pero tú al final haces una apuesta. Si te sale bien, como salió bien, te coronas, porque al final te coronas y ahora mismo Luis Aragonés está en el podio de los mejores entrenadores españoles. Pero porque al final hay un momento en tu carrera, en este caso de Luis, que tienes que tomar una decisión difícil, dura, y que luego el resultado es el que te pone en un lugar u otro. Si luego el resultado hubiera sido otro nadie se acordaría ahora mismo de Luis Aragonés, sería un entrenador más y no lo que ha sido. Pero que ese tipo de decisiones son las que al final te engrandecen o te quedas en nada y a veces hay que tomarlas. En este caso nosotros ahora, en el Córdoba, también tenemos que tomar decisiones que el tiempo nos dirá si nos equivocamos o estamos en lo cierto. Mientras tanto tienes que convivir con la victoria y la derrota y saber que hay momentos duros pero lo que no tienes hacer es perder la calma.

P. Damos un paso hacia delante. Juan Gutiérrez Moreno, campeón de Europa en 2008. ¿Pensaste alguna vez en vivir ese histórico triunfo?

R. Es que eso prácticamente no lo pensábamos. Para mí como jugador todavía era más difícil pensarlo. Jugadores como Xavi, Iniesta, Sergio Ramos en ese momento, en 2008, para ellos era lo más grande que habían conseguido. Jugadores que habían ganado copas de Europa con sus clubes. Pero ese momento con la selección… Es que estábamos tan castigados, sabiendo que había el estigma de no pasar de cuartos de final, que fue una liberación. Y yo he tenido la fortuna de estar en ese grupo y para mí fue apoteósico. Sí es verdad que siempre lo he soñado, que uno piensa egoístamente: seré yo el que con alguna presencia… Y, sobre todo, lo que sueñas es tener protagonismo también y que puedas marcar algún gol que sea decisivo. Eso lo sueñas. Estar en esa Eurocopa de 2008 y ser campeón cambió y significó mucho para mi carrera deportiva.

En el Betis hicimos un equipo importantísimo y era el momento de haber crecido, pero no se apostó

P. ¿Fue realmente el penalti de Cesc ante Italia lo que terminó de cambiar la mentalidad de España?

R. Ya no tanto el penalti de Cesc sino la ronda de penaltis entera, con la actuación de Casillas, que para dos penaltis. En muchas ediciones donde nos han eliminado ese protagonismo del portero no lo hemos tenido. No lo recuerdo desde México 86 con la eliminación de Bélgica por penaltis. No logró parar ninguno Zubizarreta por ejemplo. El mismo Casillas no para ningún penalti el día de Corea (del Sur, en 2002). Al final el protagonismo en la tanda de penaltis viene más por el portero que por los lanzadores. En los lanzadores todo el mundo se acuerda del que la falla pero el que es decisivo es el portero y en esa ronda el que fue decisivo fue Casillas. Yo creo que Cesc tira un penalti que es a cara o cruz porque… En la expresión se le ve que está cagao de miedo, porque sabía que todo eso puede cambiar. Pero tiene la personalidad y el arrojo de, por lo menos, decir: lo voy a tirar a un lado, si me lo aciertan o no me la juego, pero lo que no voy a hacer es lanzar fuera. Porque no lo tira muy ajustado siquiera. Pero logra engañar a Buffon, que se vence hacia el otro lado, y ahí cambia todo. No te voy a decir que nosotros nos sintiéramos campeones ya pero sí sabíamos que lo teníamos ahí. Nos habíamos quitado un peso de encima con ese estigma de los cuartos de final.

P. Y de ser campeón de Europa en el césped a buscar el ascenso a Segunda desde los despachos. ¿Cómo es la vida en una dirección deportiva? Porque además te estrenas.

R. Sí, la verdad es que me estreno en el cargo desde que llegué aquí en enero, que prácticamente se va a cumplir un año. Cambia mucho porque el futbolista solamente se preocupa de su cuerpo, de estar lo mejor posible físicamente, y aquí el trabajo es 24/7 como se dice, los siete días de la semana, 24 horas. Porque ya no es sólo el trabajo que tienes que hacer en el despacho. Estás en tu casa y estás trabajando normalmente. A mí me apasiona el fútbol y estoy viendo fútbol constantemente y al final tienes relación con agentes, con jugadores, siempre estás dándole vueltas para intentar mejorar el equipo lo máximo posible. Sí que tiene algunas cosas… Por lo menos lo que hemos intentado aquí es refrendar la metodología que aplicamos, de las cosas que tuve de entrenador si hay cosas que hemos aplicado a la dirección deportiva. Este proyecto lo dirige Miguel Valenzuela, que es mi maestro en este sentido y la persona referente, que nos marca las pautas de todo, pero al final tengo esa conexión con él, soy su mano derecha y me da mucha libertad para el trabajo, a la hora de imponer cosas metodológicas dentro del equipo de trabajo que formamos. Y luego, las decisiones al fin y al cabo son en conjunto, no las toma Miguel, ni las tomo yo sino que las cinco personas más Miguel que somos, somos los que tomamos las decisiones de firmar o no a un jugador. Siempre en conjunto.

A la selección todavía le faltaba ser madura en 2006

P. De todas formas, supongo que es un cambio importante porque no es lo mismo estar a pie de campo que en un despacho. ¿Se echan de menos las emociones en el césped?

R. Sí, pero también se tienen emociones. Cuando vemos el partido desde la grada, hay como ese nerviosismo, esa palpitación que te da. Tu trabajo se refrenda con los resultados también. Necesitas resultados. Entonces, ese gusanillo todavía se tiene. Yo sí que, personalmente, lo llevo mejor. No sufro tanto. Veo muy tranquilo los partidos. Eso creo que es positivo en el sentido de que me permite analizar. Cuando ves las cosas tranquilo estás analizando y eso es importante. Pero al final el gusanillo del campo, de estar dentro… Yo pensaba, ahora que llevo ya casi un año… Porque siempre pensé que me iba a gustar más entrenar que estar aquí en dirección deportiva pero estoy empezando a cambiar la perspectiva, que esto es un trabajo que gusta. Al final todo lo relacionado con el fútbol gusta pero no pensaba que me iba a gustar tanto. Yo le pongo pasión a este trabajo pero porque me está gustando mucho, demasiado pienso yo.

P. Pasas del verdiblanco al blanquiverde. Fuera de los tópicos de las presentaciones, y más allá de que Miguel Valenzuela te llamara, ¿qué te sedujo del Córdoba para dejar los banquillos y empezar esta etapa?

R. A mí me seduce la capacidad de crecimiento que tiene este club. Los colores no tienen nada que ver, eso es una tontería. Qué más da. Porque yo sea del Betis y los colores sean prácticamente iguales, eso no tiene nada que ver. Aquí lo importante es el proyecto y el proyecto te lo da la masa social que tiene el Córdoba, si ves el estadio, las instalaciones, la ciudad. Son tantas cosas que te permiten pensar que este equipo puede llegar a lo que se proponga si al final los medios se ponen, si hay una inversión, un equipo de trabajo que quiera hacer crecer esta entidad… lo puede conseguir. Por poner un ejemplo, tú vas a otro equipo de Segunda B con una capacidad en el estadio de 5.000 personas, en una ciudad de 40.000, y sabes que el tope llega. Luego hay excepciones como han podido ser el Villarreal, el Huesca, que son equipos que no te esperas que estén ahí arriba. Pero es que el Córdoba lo tiene todo. Entonces, lo que hay que intentar dentro de ese proyecto, que tiene que dar sus pasos, porque es muy difícil correr… Lo primero a lo que hemos venido aquí es a crear una estructura y esa estructura luego el tiempo te dirá cuánto podemos llegar y si los que han confiado en nosotros tienen esa confianza de saber que puede llegar un mal momento pero lo importante es que haya esa estructura para crecer.

Es imposible pensar que este equipo, porque al final cuando me has hecho la pregunta: ¿Por qué te decides a venir aquí? Yo pienso que este equipo puede ser un equipo fuerte en Primera, ésa es mi primera visión. Pero esa visión no se consigue estando en Segunda B, el año que viene en Segunda y al año siguiente en Primera. Eso puede que ocurra pero en términos de posibilidades estamos hablando de que es de un 5% o un 2%. Hay que ser realistas, para llegar a eso mi objetivo temporal es quizá siete u ocho años. Y ya sabes que ésa es la verdadera riqueza de este proyecto y es lo que te hace venir aquí y cambiar de ser entrenador a la dirección deportiva. Ese salto, mentalmente, es el que tengo. Luego lo decidirán los resultados y la confianza de los gestores y de la propia ciudad, del propio club, de los propios dueños, que es el fondo Infinity. Es lo que nos dará la capacidad de estar esos siete u ocho años trabajando aquí. La verdad es que para mí sería ideal, porque yo estoy muy contento aquí y estaría toda la vida.

Intentar crear una cantera tipo Betis o Sevilla es muy complicado, se necesita una base

P. Hablas de la creación de esa estructura pero, ¿qué encontráis cuando llegáis?

R. Nos encontramos un magno equipo, por ponerle una palabra. O sea, unas instalaciones grandes, personal, administración, cosas de Primera, pero que faltan estructuras. Y sobre todo faltan protocolos de dirección. No por tener muchos empleados eres un equipo grande sino más bien lo que tienes que hacer es que todo el mundo se organice para ser productivo. Aquí, nosotros empezamos de cero, no nos encontramos con… Tú llegas en dirección deportiva y lo normal es que los que hayan trabajado aquí hayan dejado una información pero es que la nuestra es cero. O sea, nosotros llegamos aquí y no tenemos una base de datos de lo hecho anteriormente. Entonces, nuestro trabajo era primero analizar, después montar cómo funciona la dirección deportiva y dentro de lo que nosotros trabajamos, el día que nos vayamos, ya sea porque no salen las cosas bien o porque en el mundo del fútbol nunca se sabe, puedes tener otra oferta, no sabes lo que puede pasar… Lo que tenemos claro es que nosotros nos vamos y dejamos el trabajo hecho. El que venga aquí pues se encontrará con el trabajo, que a lo mejor no le sirve. Eso es fundamental. Eso no ha pasado nunca aquí. Creemos que es lo más profesional posible, que un nuevo equipo de trabajo que venga se encuentre con el trabajo anterior. Oye, que luego lo pueden tirar o romper porque ven que no les sirve o el criterio es totalmente diferente u opuesto. Pero el club ha sentado unas bases para seguir creciendo.

Fue difícil, a la selección hubo un momento en que no se la quería

P. Firmáis ya con una nueva propiedad. Sin embargo, hay un período con una problemática institucional muy grande. ¿Cómo ha sido trabajar durante ese tiempo con toda esa complejidad?

R. Eso es como un ruido externo. No nos metemos en nada, no nos importan, entre comillas, todos los problemas que vienen del pasado. Evidentemente, confiamos plenamente en las personas que nos trajeron aquí y que nos dieron la seguridad del proyecto. Pero evidentemente ellos luego se han encontrado piedras en el camino, institucionalmente hablando. Tampoco es fácil. Igual que hemos dicho que tenemos que crear una estructura en dirección deportiva, no nos quejamos de que al final es lo que hay. Si no, no nos hubiesen llamado a lo mejor. Que te llamen para trabajar, a Miguel Valenzuela que había tenido una experiencia en cantera, a nivel de estructuras y formar equipos de trabajo, pues normalmente no lo hubiesen hecho si ya estuviese todo rodado. A lo mejor como nosotros vamos a trabajar en dirección deportiva con metodología y dejando el trabajo hecho, dejando a otro director deportivo y ya con dos cositas te mueves… Aquí es que había que hacer cambios estructurales muy grandes. De ahí nuestra presencia. En cuanto a los temas institucionales, es que al final esto es un trasatlántico. Igual que tiene muchísimas cosas positivas, dejan muchas piedras en el camino, que se han encontrado los nuevos gestores, Javier (González Calvo) y Adrián (Fernández) con todo el consejo. Pero al final es salir del paso y estáis viendo que prácticamente se ha ido solucionando todo y han cumplido todo lo que han dicho.

P. Has hablado de estructura y hay una idea en la que insistís mucho desde el principio, como es la creación de un proyecto fuerte de cantera. Pero, ¿tiene Córdoba una capacidad para unas categorías inferiores tipo Betis, para que el equipo pueda vivir de sus jugadores?

R. Lo que es por el jugador cordobés, sí. Lo que es por intentar crear una cantera tipo Betis, tipo Sevilla, eso es muy complicado. Eso no es fácil porque se necesita de mucho dinero y sobre todo de una base y un proyecto consolidado. Eso no es sencillo. Tú debes activarte para intentar retener tu producto local, que lo hay y nos consta que es bastante bueno, el jugador de Córdoba. Luego tienes que tener los pies en el suelo, mentiríamos si intentáramos vender un proyecto de cantera como pueden tener Sevilla, Betis, Villarreal, Atlético de Madrid, Valencia. Eso viene de una estructura y de una consolidación previa y, sobre todo, de equipos que están en Primera desde hace mucho tiempo. Es evidente que primero para crecer en cantera y tener un proyecto consolidado tiene que ser el primer equipo el que crezca, para que esa cantera y esa inversión se vean proyectadas a un futuro.

Pero hay hacer las cosas lógicas. El mundo el fútbol es bastante abierto y es evidente que tú no puedes competir con esas canteras pero sí podemos competir con la del Cádiz, con la del Granada, con otros proyectos que, aunque esos equipos están ahora mismo en Primera, tú tienes que intentar acercarte a eso. Lo otro es una quimera, se puede hacer pero necesitarías 15 o 20 años. No estamos hablando ni siquiera de seis o siete. La cantera lo que tiene que hacer es ayudar a poder disponer de jugadores para el primer equipo y luego que un jugador de la cantera tenga una posible venta. Pero lo más importante es que el club esté en elite, en Segunda mínimo o en Primera, para que cuando cualquier jugador… Ahora tenemos el ejemplo de Alberto del Moral, un jugador que es de cantera, que aparece en el primer equipo y se hace con el puesto, pero en Segunda B no tiene un valor como pudiera tener si el equipo está en Segunda o Primera. Entonces, lo primero es que el primer equipo suba de categoría y la cantera será un eslabón importante pero después de dar ese paso.

El Córdoba puede llegar a lo que se proponga si se ponen los medios

P. Esta pregunta ya es de trámite. ¿Qué tiene pensado el club para el mercado de invierno? Javier González Calvo hablaba de un fichaje de un delantero sub 23.

R. En el mercado, lo que tenemos claro que no puede hacer el club, y en este caso nosotros en dirección deportiva, es lo que se hizo en enero. Eso de que se vayan diez jugadores y vengan siete en un mercado invernal no hay por dónde cogerlo. No tiene ningún sentido por muy mal que se haya planificado el año pasado lo que fue la temporada desde el verano. Los equipos no los puedes cambiar a mitad de temporada y más en el mercado invernal, que todo el mundo sabemos cómo es. Son jugadores que no suelen estar jugando, que no los quieren en los clubes de procedencia, y es verdad que lo que tú tienes que pensar es… Primero, lo más importante es recuperar a los jugadores que tienes. Jugadores que en esta liga tan corta, porque al final se han jugado nueve partidos, los ocho de liga más el de Copa, no les ha dado tiempo siquiera a mostrar su nivel. El trabajo con Pablo Alfaro, y lo hemos hablado, es intentar recuperar a los máximos jugadores posibles y después saber que hay carencias, pero son mínimas. Lo que tenemos claro es que el mejor fichaje puede ser Miguel de las Cuevas, que al final sólo ha disputado un partido y es un jugador de ataque que nos viene bastante bien. Y luego complemento, jugadores que no han jugado porque no han tenido tiempo y si se pueden recuperar, bien, y si no intentar reforzar lo más lógico posible. Los puestos de arriba y donde nos sentimos un poquito más incómodos. Lo que sí podemos asegurar es que los cambios serán mínimos, uno o dos jugadores como máximo.

Luis Aragonés está en el podio de los mejores entrenadores españoles

P. Ya que hablamos de mercado. Lopera quiso mandar a Joaquín al Albacete. ¿Cómo fue aquella historia?

R. Es que Lopera era un personaje muy peculiar. A Joaquín lo quiso mandar al Albacete pero es que a mí me quiso mandar a Melilla, me dijo un día, a Rusia a otro jugador. Eran como amenazas, que dentro de proteger y salvaguardar su proyecto no tenía tacto. Joaquín en ese sentido se desplazó hasta Albacete, que tuvo que hacerse una foto allí. Y todo era por una amenaza en un contrato, para sacarle más dinero al Valencia en ese caso, que era el que lo quería. Lopera tenía muchas cosas buenas en el Betis pero también ha tenido ese tipo de cosas y algunas malas que no han permitido a una generación de canteranos que tenía el Betis, entre ellos yo, rendir mucho más. Porque él al final no cuidaba ese detalle del jugador canterano y nos tuvo ahí un poquito… No sé, es como si tú estás trabajando en tu periódico y viene otro que te quiere y te ofrece otra cosa y te mantienen en el mismo periódico porque tienes cláusulas y demás pero no te están valorando como deben. Así pasó con muchos jugadores, entre ellas esa de Joaquín y la anécdota de Albacete.

P. Joaquín, de hecho, llegó a comentar recientemente que aquello fue más grave que la famosa fiesta de Halloween. En el Betis no faltaban historias.

R. En el Betis siempre hemos tenido movidas. Es que con Lopera de la mano todo podía pasar. Y es verdad, la fiesta de Halloween… Salíamos en todos los telediarios y en toda la prensa. Incluso cuando a Lopera le hacían una entrevista o le preguntaban en el palco siempre dejaba detalles. Era también un tipo muy divertido, te reías mucho con él. Pero tenía esa vertiente de tener dos caras, la amable y la dura. No era cómodo porque pienso que nosotros en el Betis hicimos un equipo importantísimo, que ganó la Copa del Rey, se clasificó para Champions, y era el momento de haber crecido y sin embargo no tuvo ese arrebato de poder apostar por el equipo. Dejó de apostar y el Betis luego se quedó en lo que se quedó, no consiguió llegar a más. Consiguió ser lo que siempre ha sido. Y es una pena porque luego en la misma ciudad hemos visto otro equipo que sí ha crecido por tener esa valentía de apostar.

El trabajo en dirección deportiva me está gustando mucho, demasiado pienso yo

P. Tu vida es el Betis. Es verdad que no te es sencillo porque sales del filial al Recreativo y luego el club te recupera por cinco millones de pesetas pero, ¿imaginas lo que habría sido tu carrera sin haber pertenecido al Betis?

R. Es complicado porque eso son elucubraciones que no sabes lo que puede pasar. Pero sí es verdad que siempre hay momentos en tu vida que pueden ser claves y realmente no lo sabemos. Yo sólo he tenido una lesión importante, que fue en el tobillo y me pasó estando en el Betis Deportivo. Ese año la pareja de centrales del Betis Deportivo éramos Rivas y yo, que ya estábamos jugando juntos en el Betis Deportivo. Yo me lesiono y no tengo la oportunidad de… Se hablaba de que estábamos destacando mucho e íbamos a hacer la pretemporada al año siguiente con el primer equipo. Yo me lesiono el tobillo y al final Rivas sí la puede hacer y se queda en el primer equipo y yo estuve prácticamente cinco meses parado y tengo otro año en el Betis Deportivo. A raíz de ahí ya no tienes esa oportunidad de mostrarte en el primer equipo y me tuve que ir a Huelva. Un poco habiendo pegado un bajón en la carrera cuando apuntaba un poquito más alto. Por eso… Yo me llevé tres años en el Cádiz B y tres años en el Betis Deportivo, seis años en un filial son muchos, más mi paso por el Recreativo. Al final yo juego con el primer equipo del Betis y en Primera con 25 años. Pero es que me tiré mucho tiempo sin dar ese salto. También para dar ese salto a veces depende de ti y a veces, de otros, de que alguien apueste por ti y te dé esa oportunidad. A mí cuando me dieron esa oportunidad la cogí al vuelo pero también es que estaba muy maduro. Ya tenía una edad y no me pesó.

P. ¿Pensaste en algún momento que se te iba a escapar ese tren?

R. Sí, se piensa muchas veces. Pero es que le pasa a mucha gente. Yo creo que tengo ese ejemplo y a veces se lo transmito a los jugadores. Igual que he jugado en elite, me podía haber quedado perfectamente en Segunda B. Porque al fin y al cabo son momentos y esos momentos son los que debes aprovechar. Es verdad que ha habido momentos en mi carrera, que los ha habido muchos, y todos los futbolistas los tienen, y creo que he aprovechado al 100%. Porque ha habido momentos claves, estando en el Recreativo de Huelva y estando en mi primer año en el Betis, donde cuando me han dado la oportunidad la he aprovechado. Y la he aprovechado con una gran actuación, marcando algún gol que te da esa confianza del entrenador. Porque yo ese mismo año que vengo del Recreativo de Huelva, que me costó quedarme…

A mí me costó mucho quedarme en el Betis cuando vengo de Huelva. En la pretemporada Juande Ramos no contaba conmigo. Es que claro, no te conoce. Da la casualidad de que justo antes de irme o algo, juego un amistoso y cojo y marco un gol. Eso me permite quedarme dos días pero al siguiente amistoso cojo y meto otro. Creo que metí en cuatro partidos seguidos cuatro goles. Aparte de una buena actuación en defensa. Me cogió Juande Ramos y me dijo: te tienes que quedar. Pero al final pasó eso porque yo me lo gané, no me habían regalado nada. Esos momentos en la carrera de un futbolista hay que aprovecharlos, yo los aproveché y es lo que intento inculcarles a canteranos, jugadores que están empezando. Que nunca es tarde. Un jugador de 18 años lo queremos hacer… lo queremos meter ya en el primer equipo, exigirle esa profesionalidad. Nunca es tarde y con eso hay que tener la cabeza y la mente fría para saber que hay que aprovechar las oportunidades.

Aquí el trabajo es 24/7, siempre estás dándole vueltas para mejorar el equipo

P. Años después de ese proceso, ganáis una Copa del Rey y jugáis la Champions, que es algo histórico, e incluso le vencéis al Chelsea.

R. Fue en fase de grupos, que le ganamos al Chelsea después de llevar incluso dos años imbatido, que no había perdido ningún partido. Y perdió contra nosotros.

P. Es decir, que viviste quizá el momento más importante de la historia del Betis.

R. Sí, es un momento mágico. Pero como te digo, el club no apostó lo suficiente. Nos quedamos sin crecer. Al final los fichajes que se hicieron para ese año fueron para dar el paso, no fueron fichajes para crecer. Nos faltó que un equipo que consigue ganar la Copa del Rey y meterse en Champions… pues tenía que haber apostado por cuatro o cinco jugadores que elevaran el nivel. Y la columna vertebral… A lo mejor un central que me acompañara, un mediocentro de prestigio, otro delantero por lo que pudiera pasar, que al final pasó con Ricardo Oliveira, que se lesionó de gravedad. Pues tú haber tenido tres o cuatro jugadores que te hubiesen dado ese salto de calidad.

P. Por cerrar: un bético de leyenda, capitán y tercer jugador con más partidos en el siglo XXI, director deportivo del Córdoba, y llega Pablo Alfaro, también leyenda reciente del Sevilla. ¿Cómo son el fútbol y la vida, no?

R. Sí, pero es la profesionalidad. Yo siempre lo digo, ahora que hemos firmado a Pablo Alfaro: es que no miramos de dónde viene o cuál ha sido su pasado como futbolista. Evidentemente todos lo sabemos, igual que la gente sabe cuál es el mío. Pero al final nosotros en el fichaje de Pablo Alfaro lo que hemos buscado es lo mejor para el equipo y pensábamos que en nuestra metodología de trabajo, porque ya le conocíamos, que le habíamos entrevistado, lo único que teníamos que hacer era encajarlo aquí. Lo más difícil fue quizá negociar su incorporación. Pero que claro lo teníamos Miguel Valenzuela y yo, eso lo sabe todo el mundo. Al final somos enemigos íntimos, que se suele decir, pero en este caso compartimos el proyecto del Córdoba y los que hemos sido profesionales dejamos más al margen eso, no le damos importancia. Es verdad que algún amigo que otro te dice: hostia, ¿cómo has podido…? A Pablo le dicen lo mismo: no te fíes de esos dos, que son del Betis. Es un poco así. Pero buscamos la profesionalidad y aquí es lo mejor para el Córdoba, tanto nosotros desde nuestro puesto como Pablo desde el suyo, y ojalá podamos prolongar este encuentro que estamos teniendo aquí en Córdoba, que será muy buena señal.

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27 de diciembre de 2020 - 01:15 h
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