ENTREVISTA

José Cruz: “La vida del futbolista hay que aprovecharla sea como sea”

Entrevista a José Cruz, jugador del Córdoba CF

Una vida entera dedicada al deporte. Los profesionales de cualquier disciplina tienen que destinar gran parte de sus esfuerzos a practicar lo que empieza siendo como un hobbie y que, en casos contados, puede llegar a convertirse en su trabajo. Dentro del mundo del fútbol, las canteras de los equipos más humildes forman a cada uno de sus miembros para que algún día puedan despuntar y así estar a disposición de las categorías inferiores de clubes ilustres en el territorio español, como es el caso de Barcelona, Atlético Madrid, Villarreal o Real Madrid, planteles asentados en Primera División y con unas infraestructuras impresionantes, logrando formar a sus jugadores tanto futbolísticamente como académicamente. De hecho, Córdoba es una ciudad que surte potencial en este deporte a muchos de estos equipos, como es el caso de Alfonso Pedraza, Antonio Blanco o José Cruz, protagonista en el día de hoy.

El actual central del Córdoba CF fue formado en el Séneca, club que tiene convenios importantes con clubes como Real Madrid, que se hizo los servicios del jugador cordobés cuando apenas tenía 16 años. Esta experiencia, a pesar de que en los primeros meses fue un poco dura por ser la primera vez que dejaba atrás la capital califal, realmente fue un punto de inflexión en su vida, compartiendo vida diaria con futbolistas de la talla de Juan Mata o incluso entrenando en determinadas ocasiones con Cristiano Ronaldo o Kaká, dos ganadores del Balón de Oro. Aun así, el club merengue no fue su única camiseta, ya que, antes de llegar a la ciudad cordobesa nuevamente, José Cruz vistió la elástica de once equipos diferentes (Sporting de Gijón B, Lucena, Jaén, Yuen Long, Almería B, Racing de Ferrol, Viking FC, Mérida, Marbella y Linares). Ahora, días antes de ser padre por primera vez, defiende el escudo blanquiverde con el objetivo del ascenso por bandera.

Antes de viajar hasta Ceuta y La Palma para terminar el año de la mejor manera posible, José Cruz atiende a CORDÓPOLIS en el césped del Estadio Municipal El Arcángel. El ambiente denota tranquilidad, sabiendo que los objetivos van por buen camino y, sobre todo, porque la experiencia es un grado en este tipo de situaciones. Con la simpatía que le caracteriza, el jugador cordobés responde a cada una de las preguntas que este periódico le formula después de dar una especie de tour por el feudo ribereño.

PREGUNTA. Por los méritos deportivos que hay en la actualidad, sería un error no empezar esta entrevista hablando sobre el rendimiento del Córdoba. ¿Te esperabas esto al llegar aquí?

RESPUESTA. Está claro que uno firma con el Córdoba esta temporada sabiendo que íbamos a estar arriba, luchando por el ascenso que es el objetivo del club, pero está claro que nunca esperas lo que estamos consiguiendo y lo que hemos conseguido, tanto el título de la Copa RFEF como el gran partido que hicimos ante el Sevilla o en liga, a pesar del pequeño tropiezo. La verdad es que ir a estas alturas a ocho puntos del segundo clasificado lo hubiera firmado cualquiera.

P. En definitiva, un bonito regreso a tu ciudad. ¿Qué le pides a esta temporada?

R. Que me respeten las lesiones y que consigamos en mayo el ascenso. La verdad es que cada vez que paso por Las Tendillas con mi pareja, quieras o no, visualizo el ascenso. Es la primera vez que visto esta camiseta y sí que he vivido otros ascensos desde fuera como aficionado, pero vivirlo desde dentro tiene que ser impresionante.

P. Llevando la vista atrás. ¿Cómo empezaste en este deporte?

R. Cualquier deporte me gustaba. A mi padre le gustaba el balonmano y por ahí empecé a practicar deporte en mi colegio. Un día estuve jugando en el recreo de mi colegio y el entrenador de fútbol del equipo que había ahí pues me dijo que fuese a probar con ellos. Ahí empezó todo. Fui a probar y a partir de ahí solo seguí con el fútbol.

P. Dejando a un lado el balonmano.

R. Sí.

P. ¿Tenías el mismo potencial que en el fútbol?

R. Pues sí (risas). No sé si hubiese llegado a algo porque tenía apenas diez años.

P. Imagino que en tu colegio te recordarán.

R. Sí. En el Ahlzahir me recuerdan. A algunos profesores los tengo en redes sociales y sí es verdad que hace mucho tiempo que no me paso por allí y debería pasarme porque han cambiado mucho las instalaciones. Me gustaría porque al final todos mis recuerdos de Córdoba y de la infancia son de allí.

Cada vez que paso por Las Tendillas con mi pareja, quiera o no, visualizo el ascenso

P. Una vez terminada la etapa deportiva en este centro escolar, el Séneca llama a las puertas.

R. Sí. Estuve en el Séneca cinco o seis años hasta que el Real Madrid me llamó.

P. ¿Qué recuerdas de tu etapa en el Séneca?

R. El Puga es como mi segunda casa. A día de hoy, voy a ver partidos sobre todo del División de Honor. Tengo muchísimos amigos allí y fue el paso de niño a adquirir esa madurez deportiva que requiere el paso de los años.

P. El Séneca es famoso sobre todo por la cantidad de jugadores que ofrece a equipos grandes como Real Madrid o Villarreal.

R. Hay muchos jugadores como Pedraza. Te pones a contar y hay muchísimos jugadores. Es una de las canteras más importantes de Córdoba junto con el Córdoba, trabajan bien y salen muchos futbolistas. Yo tuve la suerte de ir a Madrid, pero antes de ir a Madrid fui a la selección cordobesa, andaluza y española vistiendo la camiseta del Séneca. Eso hace que también se vea como un club importante dentro de la ciudad.

P. Es curiosa la rivalidad entre Córdoba CF y Séneca sobre todo en la cantera.

R. Al final son los dos clubes más importantes de la ciudad. Dentro de que tiene que ser una rivalidad sana, siempre es buena. Yo recuerdo que antes te jugabas la liga o la final de la Copa ante el otro equipo y son recuerdos marcados.

P. Hablando de esto mismo. ¿Qué recuerdo se te queda más marcado?

R. Es que al final es difícil quedarse con un solo recuerdo. Me acuerdo que estando en el Séneca, mi padre llegó a casa al mediodía, que normalmente no venía y ese día vino, mi madre creo que lo sabía, yo me extrañé y fue cuando me dijo que me quería el Real Madrid. Imagínate. Ese recuerdo no se me va a olvidar en la vida.

P. ¿Y cómo le sentó a tu madre?

R. Estaban contentos (risas), pero al final soy hijo único. Mi madre me tenía muy protegido y sé que lo pasó muy mal. Al final, ella me veía contento, todos los fines de semana subían a verme y lo supo llevar.

La rivalidad entre Séneca y Córdoba CF debe ser sana y buena

P. Con 16 años en la gran capital. ¿Cómo lo pasaste?

R. Era la primera vez que salía de Córdoba y hasta los 18 años estuve en una residencia. Yo recuerdo que los dos primeros meses estuve llorando. Era un cambio drástico en mi vida. Te vas haciendo a la vida de allí, vas conociendo cada vez más a los compañeros porque están en tu misma situación y cada uno se apoya en el hombro del otro. Va pasando el tiempo y ahora puedo decir que son los seis mejores años de mi vida.

P. ¿En qué jugador te apoyaste más?

R. Yo la verdad es que en casi todos los equipos me he llevado bien con la gente. Recuerdo que el segundo año que estuve en la residencia, compartí habitación con Pedro Mosquera y Juan Mata y al año siguiente me fui a vivir a un piso con Mata. Hicimos muy buena piña. Ellos estaban allí desde hace más tiempo y me acogieron con los brazos abiertos como si fuese otro más.

Un recuerdo que tengo marcado es cuando mi padre me dijo que me quería el Real Madrid

P. Ahora vemos a Juan Mata como internacional con España y campeón del mundo con la selección nacional, pero cuando lo conociste eras como él. ¿Qué te sorprendía más de aquellos entrenamientos?

R. Sobre todo la calidad. Quieras que no, somos niños escogidos, elegidos por una varita. Se veía que Juan Mata iba a llegar. Aquello era como un sueño, hasta que no sales de allí no sabes lo que tienes porque las primeras veces lo ves como cosas increíbles, pero ya después te vas acostumbrando a, por ejemplo, meterte en la piscina con Kaká o Cristiano Ronaldo y, más tarde, entrenar con ellos. De vez en cuando subían a jugadores por el parón de selecciones o para jugar un partido contra ellos. También recuerdo que un año en el Real Madrid C jugamos un partido contra la selección argentina que, en aquella época, la entrenaba Maradona. Imagínate. Son sueños que vas cumpliendo y que en ese momento los valoras, pero no eres tan consciente de lo que es la realidad.

P. También esas vivencias te ayudan a crecer.

R. Te ayudan personalmente porque te vas siendo un niño con 16 años. Te ayudan en la residencia, pero cuando te vas a un piso, te tienes que buscar la vida.

P. Y la exigencia imagino que sería alta.

R. Al final es como en todos lados. Hasta en el club más humilde de todos tienes que tener tus exigencias deportivas. Cuando te vistes de corto, sea en el equipo que sea, la exigencia debe existir.

Los dos primeros meses en Madrid los pasé llorando

P. Pasas seis años en la cantera del Real Madrid para irte a Mareo (Sporting de Gijón), otra de las canteras más famosas a nivel español. ¿Mucho cambio?

R. Es lo que te digo. Estamos hablando de Mareo y como bien sabe Miguel de las Cuevas, es otra de las canteras más importantes de España y con las mejores instalaciones, pero claro que hay cambio. Lo del Real Madrid no se puede comparar con otra Ciudad Deportiva. El cambio fue abismal, aunque no quita que fui a otra grandísima cantera con muy buenas instalaciones.

P. ¿Qué recuerdas de tu etapa en Mareo?

R. El primer año lo jugué prácticamente todo. Al acabar ese año, mi representante se iba a reunir con el director deportivo, que por aquel entonces era Emilio de Dios, y con el entrenador del primer equipo, que era Manolo Preciado. Me querían renovar un año más con el primer equipo y cosas del destino, mi representante no subió porque no podía y al poco tiempo de empezar la temporada destituyeron al director deportivo y a Preciado.

Te vas acostumbrando a todo, como a meterte en la piscina con Kaká y Cristiano Ronaldo

P. Después de tu paso por Gijón, llegaste a Lucena y más tarde a Jaén, donde debutaste en Segunda División.

R. Venía de hacer un año en Lucena donde pudimos llegar a play off con un equipo humilde y fue una sorpresa la llamada del Jaén en Segunda División. Debutar en Segunda, encima contra el Éibar que subió ese mismo año y está consolidado en este tipo de divisiones… Es que es todo muy diferente. Hay un salto grande de Segunda B a Segunda División sobre todo en las infraestructuras de los campos a los que vas a jugar, en el simple hecho de que el balón cambia ya es otra cosa. Fue un año agridulce. Lo pasé genial por haber debutado, haber jugado partidos contra equipos grandes, estaba a una hora de casa, pero el final fue caprichoso con nosotros. Estuvimos tres jornadas en descenso y en la última. Diez minutos antes de terminar el último partido estábamos salvados y finalmente descendimos.

P. ¿Cómo viviste ese descenso?

R. Imagínate. Si me preguntas una fecha marcada en negativo en mis recuerdos puede ser que sea esa porque yo tenía un año más, hubiera sido otro más en Segunda División y eso te cambia la vida porque como decimos en el fútbol, cuando te enrolas en un equipo y estás dos o tres años en Segunda División, pues de esa rueda es difícil bajarte. Si estas solo un año, pues es más complicado engancharte como me ha podido pasar. Era muy complicado.

Estar en Segunda División te cambia la vida

P. Tres años en Andalucía. Tu familia estaría muy contenta, pero tras un año compitiendo con el Jaén en Segunda División B, te vas a Hong Kong.

R. Aquí en Segunda B lo que me salió no me llamó la atención porque yo llegaba de intentar meterme en play off y no había nada que me terminase de gustar. Vino lo de Hong Kong y tenía una buena edad. Decidí arriesgarme y vivir esa experiencia.

P. ¿Cómo vivió tu familia el hecho de que te tuvieses que ir tan lejos?

R. Pues imagínate. Ya no solo te vas a Gijón que está a 12 horas en coche, ahora te vas a un sitio que está a 20 horas en avión. Lo pasamos todos muy mal. Ahora lo recuerdas porque son vivencias y recuerdos muy buenos, pero se pasa mal. La diferencia horaria, tantos meses sin ver a tu familia… Son cosas del fútbol. La gente solo ve lo bonito, pero también hay cosas malas.

P. ¿Te sorprendió a nivel deportivo Hong Kong?

R. Me defraudó un poco porque no eran tan profesionales como podemos ser aquí en España. Todo esto me ha servido para tener vivencias, nuevas culturas, nuevos sitios que conocer y con esto me quedo.

P. Volviste a España para jugar de nuevo en un filial. Esta vez en el Almería B. ¿Con qué filial te quedas?

R. Yo he tenido la suerte de que, salvo excepciones contadas, en todos los equipos que he estado he jugado bastantes minutos. Entonces, no sé con cuál quedarme porque en casi todos los filiales he jugado prácticamente todo, pero si me tengo que quedar con uno sería el Real Madrid por todo lo que conlleva.

El nivel deportivo de Hong Kong me defraudó porque no son tan profesionales como aquí

P. Más tarde, Racing de Ferrol y Noruega.

R. Ferrol está en la otra punta de España. Allí estuve muy bien. Estuve en un proyecto que venían de quedar primeros, para intentar meternos el siguiente año en play off, pero no se consiguió. En verano me llamó mi representante porque tenía una oferta en Noruega y decidí coger las maletas para vivir otra experiencia.

P. Los países nórdicos tienen la fama de estar un paso por delante en cuanto a sociedad se refiere. ¿En el fútbol también?

R. Sí. Te he dicho que Hong Kong me defraudó, pero Noruega es diferente. Me sorprendió para bien porque eran clubes buenos de Primera o Segunda División de aquí. Tienen infraestructuras increíbles, se desayuna y se come en el estadio, viajes en avión… Todo muy profesional.

P. ¿Y cómo te fue en esta etapa?

R. La verdad es que muy bien. Tuve que adaptarme porque la liga allí va al contrario, de abril a noviembre y entonces llevaba un mes parado por el verano. Me costó adaptarme al ritmo y sobre todo porque allí se basan mucho en el físico. Me costó, pero entré en dinámica de grupo y acabé jugando. La última jornada que estuve allí salí en el equipo ideal de la Primera División de Noruega. Además, jugué en el campo del Rosenborg que, de hecho, se jugaban el campeonato y estaba lleno hasta la bandera. Compartí vestuario con un chaval que tenía 21 o 22 años y ahora mismo está jugando en la Bundesliga. Son experiencias que, dentro de cosas que pueden ser negativas, son positivas y se agradecen.

P. Eres un auténtico trotamundos del fútbol.

R. Al final hay que buscarse las habichuelas (risas). Donde te quieran y donde seas bienvenido. La vida del futbolista es muy corta y hay que aprovecharla sea como sea.

P. Tras ello y hasta llegar a Linares, Mérida y Marbella. Dos sitios donde te consolidaste en Segunda B.

R. Sí. Es verdad que salvo cuando firmé en Linares que tuve la oportunidad de irme a la India, tenía muy claro que no quería irme fuera, a no ser que estuviese obligado por el tema económico. En Mérida estuve muy a gusto. Jugué incluso de lateral derecho, cuando no estoy acostumbrado a jugar en esta posición. En Marbella, tres cuartas partes de lo mismo. Los andaluces somos muy familiares. Mis padres tenían un piso en Fuengirola, en primera línea de playa y vivía ahí. El tema deportivo fue también muy bien porque hicimos play off incluso el segundo año, así que genial.

La vida del futbolista hay que aprovecharla sea como sea

P. Marbella está pasando un pequeño bache en Tercera RFEF, pero tiene un proyecto muy ambicioso.

R. Sí, desde que entró Best of You con Marcos López de director deportivo lo demostraron. El objetivo era dar el salto de categoría y a punto estuvimos. Yo creo que no dimos el salto porque hubo el parón por el tema de la Covid-19. El equipo iba solo y ese parón nos mató porque estuvimos tres o cuatro meses entrenando por nuestra cuenta y después llegamos a esta promoción. Me queda esa espinita de saber qué hubiera pasado si hubiésemos competido todo el año. Además y por circunstancias, en la última jornada empatamos en Huelva y el Cartagena ganó aquí al Córdoba y nos adelantaron, teniendo en el play off esa ventaja de jugar como primeros del Grupo IV. Son circunstancias de la vida que te pasan y hay que afrontarlas.

P. Después de cerrar la etapa de Marbella, llega Linares que es incluso mejor a lo vivido en tierras malagueñas.

R. En Marbella tuve cada año una lesión medio grave donde estuve dos meses fuera y estuve muy a gusto. Lo que pasó en Linares fue que me respetaron las lesiones y lo jugué prácticamente todo. Hace poco fui a Linares a verlo y lo estuve hablando con el preparador físico porque no sabía cómo fue posible que no me hubiese lesionado ni una sola vez porque yo viajaba todos los días a Linares, ya que yo vivía en Córdoba, además del desgaste físico que tenía jugar todos los partidos. Es verdad que yo estuve a gusto desde primera hora, me sentí cómodo, era uno de los líderes del equipo y deportivamente salió todo rodado.

P. Aunque a nivel personal no fue así.

R. Sí. Linares era un recién ascendido de Tercera y yo acababa de hacer play off con el Marbella. Acabo en Linares por el tema personal de que mi padre estaba enfermo e incluso estuve a punto de dejar el fútbol. Ahí decidí mirar más por la familia que por mí deportivamente, aunque esto al final salió bien. Personalmente mal porque falleció mi padre. Yo creo que haber pasado los últimos meses con él fue lo mejor. Después de todas las vueltas que he dado en el mundo del fútbol, creo que él quería que estuviese con él hasta el final y con eso me quedo. Soy un tío que ve las cosas buenas de incluso las cosas negativas. He podido ayudar en casa hasta el final y con eso me quedo.

P. Cuando falleció tu padre, se hizo viral entre los medios de comunicación que, horas después del suceso, te enfundaste la camiseta del Linares para jugar un partido. Actos que marcan a un profesional.

R. Fue un cúmulo de cosas. Mi padre falleció un sábado y el domingo jugábamos contra el Algeciras. El domingo por la mañana enterramos a mi padre y por la tarde me fui para Linares a jugar. Es lo que mi padre hubiese querido y también me sirvió un poco para desconectar. Estaba reventado en el partido, pero salió bien porque ganamos 1-0. Lo hice por él, por mis compañeros porque también veníamos de dos semanas anteriores donde casi la totalidad del equipo había estado fuera por la Covid-19 porque lo habían pillado como 13 o 14 jugadores. Yo creo que se lo debía a todo el mundo y así lo hice.

P. ¿Crees que si te hubieran respetado las lesiones, tu carrera futbolística hubiera estado ligada con Primera y Segunda División?

R. Eso nunca se sabe. Al final he tenido muchos compañeros como Juan Mata o Mosquera que van a vivir del fútbol y que han llegado a lo más alto, pero también tengo otros compañeros que a los dos años lo han dejado y están trabajando con otra vida. Yo soy un privilegiado porque al final tengo 33 años y hago y vivo de lo que me gusta. Gracias a Dios, he conocido muchas ciudades, muchos equipos y con eso me quedo porque nunca se sabe lo que hubiera pasado.

P. ¿Con qué ciudad te quedas de todas?

R. Cada una tiene su encanto. En Madrid lo tienes todo, pero es un poco caos. En Gijón pues la comida o las playas, aunque el clima te echa un poco para atrás. No sé. Los dos años que estuve en Fuengirola, en mi casa, viviendo a pie de playa, con una buena temperatura y a una hora de Córdoba, me quedo con eso.

P. Y Córdoba.

R. ¡Hombre claro! (risas). Yo tenía claro que Córdoba es donde quería vivir y que es mi ciudad, eso por supuesto.

P. Y al final has vestido la blanquiverde. ¿Cómo fue ese primer contacto con el Córdoba?

R. Ha sido un verano muy raro. Yo tenía contrato con el Linares de un año más. No tenía cantidades y estaba esperando a que me dijesen algo. Estuve esperando un mes y vi que no me ofrecían nada. Al final sí que me ofrecieron unas cantidades que yo creí que no merecía después del año tan bueno que hice e hicimos. Me empecé a mover y al día de moverme salió la Balompédica Linense con un contratazo muy bueno. A los dos días de salirme la Balona, hablé con Juan Rafael Fuentes, como bien conocéis porque fue jugador del Córdoba y ahora se ha metido en el mundo de la representación y es amigo intimo mío. Le dije la situación que había y le dije al Linares que mi intención era irme a la Balona. Fuentes habló con Juanito, le explicó la situación y este le dijo que no, que tenía que vestir la camiseta del Córdoba. Yo hablé con Juanito más tarde, salí perdiendo dinero, pero gané en calidad de vida y en lo que yo quería.

P. A veces el fútbol también se resume en eso. Muchas veces tira más lo que sientes a lo que puedas llegar a ganar.

R. Está claro. Yo sabía que con mi edad, aunque aún me queda carrete para rato, pocas oportunidades como esta iba a tener. Fue todo muy rápido.

P. Y parece que tampoco te has equivocado.

R. Al final vienes sabiendo lo que hay porque el Córdoba tiene una pedazo de afición y un pedazo de estadio. Este club tiene la ambición de dar el salto a la siguiente categoría. Así que vienes a tu ciudad, pero con unas exigencias que cumplir. De momento está todo saliendo muy bien.

En Córdoba salí perdiendo dinero pero ganando calidad de vida

P. ¿Cómo se vive todo esto en el vestuario?

R. Los buenos vestuarios son los que se llevan bien la gente. Gracias a Dios hemos formado un gran grupo aquí. Los que ya estaban nos han acogido muy bien, tanto veteranos como más jóvenes. Siempre estamos de bromas, el míster está llevando muy bien las rotaciones y también nos ha venido muy bien la Copa RFEF y la Copa del Rey para que todo el mundo esté enchufado. Al final es eso, el saber que todo el mundo tiene un objetivo y que si lo consigues, será bueno para ti aunque juegues menos.

P. Aún no te has estrenado con la blanquiverde en un partido oficial. Miguel de las Cuevas, Luismi Redondo o incluso Ricardo Mayor –del Córdoba Patrimonio de la Humanidad- han pasado ya esta temporada por CORDÓPOLIS y días más tarde han conseguido marcar. Esperemos que pase contigo.

R. (risas). Ojalá porque marqué aquí en pretemporada, pero eso no cuenta. Tengo ganas de meter mi primer gol con esta camiseta, pero es lo que les digo sobre todo a los niños cuando me preguntan cuántos goles he marcado, porque yo les respondo que yo intento pararlos (risas).

P. Mirando un poco más al futuro, ¿qué esperas de este Córdoba?

R. Ya lo han dicho tanto el míster como algunos de mis compañeros, al final el propio rival del Córdoba somos nosotros mismos. Se está viendo que si nosotros competimos y vamos todos a una como hasta ahora, sin menospreciar a nadie, no tenemos rival. Tenemos que seguir a tope, tratando de ampliar el colchón de puntos con el segundo y cumplir el objetivo de ascender lo antes posible.

P. ¿Cómo habéis llevado eso de estar presentes hasta en tres competiciones de manera simultánea?

R. Bien. Si es verdad que cuando uno juega y las cosas están saliendo bien tanto a nivel personal como grupal, pues todo sale rodado porque no te duele nada. Hay que aprovechar la confianza del míster y jugar todo lo posible.

P. Por otro lado, en breve vas a ser padre.

R. A mí siempre me han encantado los niños y yo por mi hubiese sido padre joven, aunque por circunstancias de la vida te llega cuando te llega. En poco menos de diez días sale de cuentas mi mujer. Espero no conocerlo por videollamada cuando estemos de viaje. Tengo mucha ilusión y con nervios porque todo salga bien. Tengo también ganas de tener tanto al bebé como a mi mujer en casa.

P. Después de ser un trotamundos, parece que la calma ha llegado.

R. Al final nos va a venir bien a todos porque ellos lo necesitan ver y nosotros que lo cuiden (risas). Estamos encantados porque la familia de ella y por parte mía es el primero que va a venir.

P. Un objetivo para el futuro.

R. Retirarme aquí y lo más tarde posible. Estoy encantado aquí. Ojalá llegue a final de año con todo cumplido y que me digan de estar aquí dos años más. Mis ideas las tengo claras, retirarme aquí, siempre dando un nivel mínimo, e ir subiendo categorías poco a poco.

P. Como Segunda División, por ejemplo.

R. Ojalá. 

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