Itziar González: “A la administración pública hay que meterla en un patio cordobés”

Itziar González | MADERO CUBERO

Conversar largo y tendido con una barcelonesa sin nombrar las palabras procés, autodeterminación, referéndum o lazos amarillos casi parece una utopía. Pero en el caso que nos ocupa es una realidad que ni siquiera se buscó o pactó. Simplemente no surgió en el fluir de una charla mañanera en la plaza de San Agustín con una mujer orgullosa de sentirse “forastera” en cualquier parte. Y es que entre declaración y declaración del juicio, reunión y reunión de la junta electoral y palabras y argumentos cada día más incendiarios, lo que ocurre es la vida.

La arquitecta, urbanista y activista Itziar González Virós (Barcelona, 1967) llegó a Córdoba hace una semana para conocer el Foro por el Derecho a la Ciudad, un parlamento ciudadano, espejo de los que ella misma ha impulsado en su ciudad, que tiene menos de un año de vida en la ciudad de la Mezquita. La arquitecta cordo-milanesa Gaia Redaelli, impulsora del proyecto PAX-Patios de la Axerquía, fue la que puso a Itziar sobre la pista cordobesa. Y la catalana no tardó en venir, pagándoselo de su bolsillo, para escuchar y también alumbrar el camino que viene, en uno de esos  actos de coherencia entre la ideología y la acción que tanto escasean. Y es que casi todo está en los detalles.

Itziar fue concejal en el distrito barcelonés donde vive, Ciutat Vella, en el centro histórico de Barcelona. Sufrió los sinsabores de la política electa e institucional, dimitió al convertirse en muro ante la corrupción, se pasó al lado de los vecinos y ahora vive las mieles ilusionantes y poco descorazonadoras de la política de base ciudadana. Un entusiasmo y una sabiduría que contagió a los ciudadanos reunidos en un patio de colegio abandonado en las Costanillas, el Luciana Centeno.

PREGUNTA. Dice el autor de famoso libro Sapiens, Yuval Noah Harari, que los humanos somos seres sociales, por lo que nuestra supervivencia depende de la cooperación con otras personas de nuestra tribu. ¿La ciudad es nuestra tribu?

RESPUESTA. No. La ciudad es un lugar complejo en donde transcurre nuestra vida y donde tenemos la suerte de juntarnos y cruzarnos con otras personas. Es un lugar de encuentros y desencuentros, como una caja de resonancia. Un lugar donde se nos va a escuchar lo que decimos, va a ser el lugar que va a recibir nuestras aportaciones en este mundo. Es un receptor, es un lugar de cooperación, estoy totalmente de acuerdo. No hay ciudad sin cooperación, de hecho nos juntamos para que se produzca un excedente de energía que permite ayudar a otros, es así. Si no nos juntásemos unos pocos no construiríamos los hospitales o las calles que llevan a las puertas de nuestras casas. Necesitamos realmente al otro, en una ciudad se hace evidente. Aquel que no necesite a nadie es capaz de vivir solo en la montaña, aunque necesite la naturaleza, que es otra clase de entorno. Pero somos un núcleo y un entorno, somos una célula, tenemos una radicalidad propia y un entorno sin el cual morimos. Esto lo dice muy bien Sennett, es como una membrana que permite recibir y rechazar. El problema es cuando uno está en una ciudad y no tiene ninguna de esas opciones. Ahí es cuando el organismo empieza a dejar de funcionar bien.

P. ¿Cooperamos bien o todo se ha distorsionado?

R. Para cooperar bien tienes que tener una relación contigo mismo de respeto. Si uno se respeta y se cuida empieza a darse cuenta que necesita de los demás y empieza a empatizar con los demás. Nuestra sociedad no sabe de sus debilidades e incluso las oculta. Porque la vulnerabilidad no está bien vista en el siglo XXI. No somos conscientes de que necesitamos a los demás y que tenemos que dar y recibir. Lo que hacemos ahora es votar cada cuatro años y esperar que alguien se haga responsable de lo que no nos va a dar y a quien iremos a quejarnos. Todo está montado en el fondo para el victimismo, la queja, para la pasividad final como resultado. Por eso es tan importante lo que está pasando aquí con el Foro Ciudadano [Foro por el Derecho a la Ciudad de Córdoba] frente a esa dinámica. Aquí se habla de qué podemos hacer y qué queremos hacer. Es un espacio de capacitación ciudadana. Moviliza a personas alrededor de temas a pensar, es como un molino que está desgranando. Es impresionante, esa es la potencia de una ciudad. Personas que se reúnen alrededor de una mesa o de una plaza o de un patio y hablan. Es el origen de la cultura. Es pasar de la queja a construir.

"No hay ciudad sin cooperación"

P. ¿Cómo convertimos ese foro en algo trascendente?

R. Es trascendente.

P. No dudo que lo sea, pregunto qué camino ha de seguir para ser tomado en cuenta.

R. Pues mira, esto es lo que intentaré explicar, cuáles son los siguientes pasos. Yo creo que el Foro ya ha hecho lo más difícil, que es convocar a las personas y que las personas vengan y opinen, trabajen, recoger lo que dicen. El dispositivo principal es escuchar para después hacerlo público. Ese es su valor cultural, que otras ideas se las apropien otros, eso es cultura. Propondré cuál será el siguiente paso. Una cosa hecha así de bien, en sí tiene autoridad porque viene de la vida de las personas, de la experiencia. Eso que tiene autoridad, hecho coralmente se convierte en el programa de la ciudad y se establece con los cargos electos un contrato programa. Ese documento es el programa, hecho por personas que votarán cosas distintas, pero que tiene las mismas vivencias, aunque su sistema de valores sea diferente.

La política partidaria actual no permite confluir a los sistemas de valores distintos porque te estás poniendo la camiseta de un partido distinto. En los foros eso decae. Los mecanismos paranoicos de contraposición no interesan, interesa sumar. Por tanto, se hace un trabajo con muchos sustratos, muy importante, con autoridad y peso por sí mismo que se coloca encima de la agenda política. Yo animaría a visualizar cómo los partidos políticos aprenden de eso, cómo necesitan que la ciudadanía se comprometa. Si hay un programa entre electos y ciudadanía hay una alianza. Es sustituir los mecanismos defensivos y competitivos por los cooperativos. Nos falta la pieza fundamental y es que los que están en el lugar de poder quieran bajar.

P. Una forma de bajar podría ser que políticos y funcionarios acudan como observadores a este foro.

R. Claro, y no solo como observadores, que digan las cosas. Que sepamos. Eso es un parlamento ciudadano. Da igual si eres el alcalde, la jefa de servicios jurídicos o la directora general de rehabilitación y arquitectura, da igual, estás ahí en tanto que persona y hablas tú, te escuchan todos y se puede rebatir, ese ejercicio de decir en voz alta frente a la mirada de todos es la transparencia. Algo que evitaría la corrupción y el chaqueteo de cambiarse de partido. A la administración pública hay que meterla en un patio cordobés, donde se reúne el parlamento ciudadano y se escuchan las voces de todos. Y a lo mejor un vecino tiene más capacidad de decir cosas con sentido común y que van a ser ley que el jurista del Ayuntamiento. Es el lugar donde al poder le sacas poder. Le enseñas a repartir juego. Hay que desposeer al poder.

Yo en Barcelona fui concejal del distrito de Ciutat Vella [fue concejal independiente durante el mandato de Jordi Hereu, del PSC] en el centro de la ciudad, delante del puerto, que tenía 200 mil habitantes y ahora tiene 100 mil, imagínate la despoblación. Yo no era política profesional, pero fíjate, cuando eres concejal el alcalde te delega poder ejecutivo, pero yo me daba cuenta que si la ciudadanía decía que no quería algo, yo recogía esta petición y decía, no se hace. Y entonces el alcalde decía, sí, sí, sí se hace.

"Todo está montado en el fondo para el victimismo, la queja, para la pasividad final como resultado"

P. Y tú te preguntabas qué hacías allí…

R. Eso es, los vecinos me votan, a mí y al alcalde, nos han delegado el poder los vecinos. Entonces, yo estoy ahí pero siguen mandando los vecinos, ¿no?, lógico, este es el juego. Y yo digo, pues no se hace el hotel y el alcalde responde, pues sí se hace. Y yo le digo, no entiendo, ¿qué me he perdido? El hotel se hará. Bueno, pues entonces yo me voy. Pensé mucho la escena de la dimisión, primero porque no cabe decir todo lo que tendría que haber dicho, pero le puse potencia a decir que no pude hacer aquello que me pedían los vecinos. Como yo era impotente lo mejor era devolver a los vecinos eso y decirles que su gobierno no los representaba. Y me fui. Llevaba tres años.

P. Y no se construyó el hotel [el corruptamente célebre hotel del Palau].

R. No, no, no. Luego hicimos una denuncia con los vecinos, por el proceso administrativo, luchamos y lo conseguimos. Pero lo interesante es que el hecho de que yo perdiera poder le dio a ellos una autoestima impresionante. Fue bonito y de ahí salió Ada Colau y Gala Pin y todas estas mujeres importantes para la política. Ellas luchaban en otra parte, aún no eran PAH, eran activistas de un nivel y luchaban por la vivienda. Ahí pasaban estas cosas. Así que la manera que tiene el Foro de triunfar es consiguiendo que los electos, los no electos, la administración pública sientan que la ciudadanía les ha hecho el trabajo.

P. ¿Volverías a ser política electa?

R. Mira, me lo han pedido varias veces, Ada Colau me lo pidió en su momento y dije que no, me lo han pedido nuevamente otros y siempre digo que no, pero dudo dos minutos porque es increíble tener capacidad de hacer cosas, la potencia de hacer cosas con recursos económicos y técnicos. Yo en tres años hice tantas cosas en mi barrio, tantas. Cuando acepté me dijeron que podía hacer un montón de cosas y las hice hasta que me dijeron esto no lo puedes hacer y me fui. Por eso dudo esos dos minutos, luego me vienen los recuerdos de esa época con escoltas, amenazas, con una violencia que mi médico de cabecera me prohíbe. Me autodestruiría mucho. Por eso hemos desarrollado la herramienta de parlamento ciudadano. Ahí yo hago política con airbag.

"La política partidaria actual no permite confluir a los sistemas de valores distintos"

P. ¿Por qué la vulnerabilidad es transformadora en las ciudades?

R. Porque cuando detectas tus puntos más frágiles estás en el camino de la fortaleza, es así. Cuando te enfrentas a algo que te machaca empiezas a curarte. Si hablamos de los patios y del proyecto PAX. Un patio es el espacio vacío de un edificio, sin embargo todo el mecanismo demuestra que es la fortaleza del barrio, lo que va a cohesionar, donde se van a encontrar los otros en la intimidad de tu casa y eso es un dispositivo revolucionario porque trasciende la propiedad privada, lo público, lo privado, para entrar en lo comunitario. Reconocer que nos estamos quedando sin comunidad es nuestra fragilidad de ahora. Esa es la vulnerabilidad.

Yo estoy haciendo Las Ramblas. ¿Qué vulnerabilidad hay en Las Ramblas? El Ayuntamiento hace un concurso en el que pide que gestiones los espacios de gran afluencia, es decir, la calle llena de gente, y le preocupa que los vecinos no pueden ir a comprar al mercado porque hay muchos turistas. Pero el Ayuntamiento no se da cuenta de que en Las Ramblas, en un kilómetro doscientos metros y 49 edificios solo viven 50 personas. No se lo había planteado. Les preocupa que se estén llenando las calles pero no que se vacíen los edificios. Y si no tenemos en las casas vidas, vidas comprometidas, comunitarias, que hablan, perdemos control social y la calidad de lo que pasa en el espacio público se degrada, hay impunidad y avanza otro tipo de actividad en la calle que puede ser de explotación territorial del espacio público, trata de personas, tráfico de cosas…

P. ¿Esas comunidades no se distorsionarían en un espacio saturado de gente?

R. Evidentemente, pero el problema es que somos cuatro. Cuando se habla del conflicto entre turistas y vecinos, digo yo qué vecinos. No hay. No juguemos otra vez a la confrontación. El problema es que el puerto de Barcelona ha crecido mucho, la zona de stock y containers se ha vuelto a industrializar. Antes teníamos una ciudad con puerto, la maritimidad, ahora tenemos un puerto con una ciudad. Ese efecto ha hecho que los edificios de Ciutat Vella sean como containers, edificios cerrados, sin patio, donde entran y salen personas que no vemos. Como en un container. Hay inversiones de fondos buitre y lo que pasa dentro no sabemos. La Rambla está llena de personas por el día y también por la noche de manera distinta. La actividad delictiva pasea por La Rambla con toda impunidad porque en realidad no molesta a nadie porque ya no estamos. La ciudad necesita la comunidad. Es su ADN.

"La ciudad necesita la comunidad. Es su ADN"

Fíjate en una cosa, más datos. En el centro histórico del Barcelona la primera zona peatonalizada se convirtió en un eje comercial, Barna Centre, en la calle Puerta del Ángel. Cuando era concejal me di cuenta que cada dos por tres estábamos cambiado el pavimento porque se rompía. Y yo decía, qué pasa, si solo pasan personas por ahí por qué tenemos que estar gastando este dinero en rehacer. Yo soy vecina de ahí e iba mirando las tiendas para ver qué pasaba. Y de repente, me di cuenta que hay marcas que como pasan tres millones de personas al año por ahí, tienen que poner su marca ahí para presentar y en un año tres millones de personas han visto ahí tu tienda. Lo hacen para posicionarse y luego se van porque no pueden pagar el alquiler. La calle funciona como una pasarela de promoción porque da lo que más necesitan, las miradas. Entonces, claro, cada obra con camiones, paletas, gente que cae era algo continuo y ya supe cuál era el motivo. Si no hay comunidad alguien explotará la calle y la administración pública mantiene ese corral.

Voy más lejos. Ahora tenemos Amazon. Qué está pasando, pues que las calles de Barcelona son los pasillos de la logística de Amazon. La gente no va a la tienda a comprar, lo hace desde casa y tengo la calle llena de chavales llevando los paquetes, tengo la logística de esta clase de empresas en mis calles. ¿No se le debería poner a Amazon y a Glovo un impuesto por utilizar nuestras calles para su servicio? No hay manera de conseguirlo sin una comunidad que reivindica su derecho a la calle.

P. ¿Existe alguna ciudad que haya convertido en global una solución local?

R. Muchísimas. La que me gustaría contar es la que estoy empezando a conseguir la de los parlamentos ciudadanos. Cómo estas iniciativas comunitarias se organizan, descifran lo que pasa en la realidad, hacen ciudadanía crítica que entienden lo que ocurre en la globalidad, en lo local, son como investigadores que ponen sus datos en común para hacer un diagnóstico. Es lo que voy a trasladar al Foro de Córdoba, que ellos tienen que hacer un contrato programa con la administración, ellos dirigen. Y los electos delegan para que custodien que la financiación pública vaya a esos objetivos y no a otros. Básicamente hablo de una auditoría ciudadana, que tengamos esa tarea, la de saber qué hace con nuestro dinero la administración. Existen varias iniciativas, el Observatorio Ciudadano Municipal, por ejemplo, que actúa de esta forma. Si la ciudadanía logra un consenso que no lo divida la política. Si el Foro de Córdoba consigue eso el Foro se convierte en un espacio de autoridad ciudadana, con una línea presupuestaria para financiar las tareas que no hace la administración. En Barcelona ya hemos conseguido que haya una partida presupuestaria para pagar al técnico que la ciudadanía quiere para un determinado proyecto, para hacer de mediador. Es reconocer que se hace un trabajo que se incorpora, pero que no se funcionariza. Una colaboración que empieza y acaba.

¿Qué ocurriría en un aljibe donde no renovamos el agua? En nuestra administración hay que tener un punto que si hay mucha agua se vaya, pero sobre todo, que haya agua nueva que entre. Las administraciones no funcionan como elementos estancos. No funciona.

"La industria de la construcción es una industria de la destrucción"

P. ¿Cómo se crea conciencia ciudadana sobre el derecho a la ciudad?

R. Bueno, el Foro lo hace, ¿no? Lo veo a través de los ojos de Gaia [Redaelli, impulsora del proyecto Pax, patios de la Axerquía]. Ella me mantiene informada y hoy vengo a conocerlo.

P. Córdoba es una ciudad donde existe un activismo histórico y ha sido modelo de participación ciudadana. Pero esto tiene un techo porque solo forman parte los convencidos y siempre son más o menos los mismos.

R. Esto ocurre en todos sitios, no tengáis complejos. Todos no tenemos que ser activistas, consignas no. Todos tenemos maneras distintas de participar en la comunidad. Hay personas fenomenales para organización, otras para logística, otras para pensar… Cada uno tiene las capacidades y habilidades que tiene. Hay quien simplemente abriendo su negocio y con el trato humano que da ya es un activista en pleno capitalismo. La base es el reconocimiento de lo que ya existe y lo que hace todo el mundo. Dar el reconocimiento de lo que ya se hace. Porque si empiezas con lo que no se hace ya estás con la moral católica cristiana. ¿Estás vivo? Pues ya es una contribución. No estás machacando a los demás, un detalle por tu parte, vas sumando. Que cada uno decida cómo dar y cómo quiere dar. El foro no es una institución rígida, la gente entra y la gente sale, con actitud constructiva, esa es la condición.

"Ada Colau me pidió volver a ser electa en su momento y dije que no"

P. ¿Cómo luchar contra el riesgo de que un partido se apropie del foro?

R. Haciéndolo visible. Interpelándolos a todos. Es un producto cooperativo de la ciudadanía, en tanto en cuanto el modelo les gustará más a partidos de un espectro más de izquierdas que más liberales, puede ser que ya se decante a que no se te acerquen determinados partidos. Pero es igual, aquellos que empaticen con lo que está pasando creo que deben entrar, sacar la nariz, tomar notas, pero sería generoso por su parte reconocer que asumen un mandato popular. Lo acogen no para prometer sino para comprometer que se van a dejar la piel en hacer algo. Y que le van a decir al Foro cómo los pueden indicar, qué indicadores ponemos, para saber que se avanza y que la otra parte cumple. Por ejemplo, aquí, cuántas casas patio vamos a rescatar.

P. Si un grupo numeroso de ciudadanos se involucrasen en el Foro, ¿en qué cambiaría la ciudad prioritariamente?

R. Cambiaría mucho. Cambiaría en la cultura, se refinaría la percepción de las cosas, habría capacidad crítica, conocimiento, comprensión, libertad. Aumentaría la capacidad de empatizar con los problemas de los demás y esa es la base de la cultura política, ir juntos para poder cambiar. Sales del victimismo y te pones en marcha. El vámonos que nos vamos es una sensación muy bonita, cuando te pones a escuchar el ruido de las máquinas tejer, cuando estás produciendo comunidad, cuando salen iniciativas paralelas, cuando llegan los jóvenes al baile… Cuando lo que ha estado al margen puede salir. Porque ahora están los problemas urgentes pero hay otros muchos que todavía no sabemos, las partes más vulnerables. Que la gente sienta que hay una caja de resonancia. Que la gente va ahí y se la va a escuchar, eso es el parlamento ciudadano. Suele ser un lugar de solidaridades de distintas luchas al que llegan otros colectivos que tienen otros problemas. La gente se ayudará en las distintas luchas. Es un elemento muy regenerador de la lucha política. Yo lo imagino como complementario a la vida democrática partidaria, es como complementario. A veces sueño con que desaparece la vida partidaria, pero es un sueño libertario personal.

"Reconocer que nos estamos quedando sin comunidad es nuestra fragilidad de ahora"

P. Aún estamos instalados en una cultura de la construcción frente a una cultura de la rehabilitación, incluso en una ciudad llena de patrimonio abandonado como esta. ¿Cómo se cambia esa mentalidad?

R. Creo que ahora con esta consciencia última, a partir del cambio climático, el reciclaje de las estructuras construidas es de sentido común. Yo creo en el decrecimiento. No creo en el desarrollo sostenible que dice la ONU y todos estos, el desarrollo sostenible es una patraña. Lo que hace que eso exista es la cohesión social, no tienes que dispersar a la gente ni desubicarla. Hay que ayudarla a seguir estando donde quiera estar, rehabilitando estructuras para acoger, la industria de la construcción es una industria de la destrucción. Hay que reciclar las estructuras existentes. Muchas veces he soñado con una industria de la deconstrucción. De la misma manera que tras la Guerra Mundial se utilizó la economía de la reconstrucción como elemento de activación de la economía, yo siempre digo que hay que deconstruir Marina d’Or, esas cosas horrendas en primera línea de mar, necesitas aparejadores igual, todo tipo de técnicos de la construcción que se pueden reciclar en la deconstrucción, los materiales los machacas y tienes guijarros para los trenes, cementos, no tiene que haber canteras. Tiene que haber tecnología e investigación para generar una industria de la deconstrucción y del reciclaje. Cuando sea posible debemos hacer una transición. Estamos obligados a la transición de modelo económico porque hemos de salvar la cohesión social, si no no hay planeta ni ciudad ni nada.

P. En ese cambio de mentalidades y quedándome en esta ciudad. ¿Cómo conseguir esa sensibilidad si ni siquiera esta existe para un tesoro como la arqueología?

R. Porque no se ha explicado. No se ha invertido en que se conozca, solo en que se aprecie. No puedes esperar a que la gente se levante por la mañana y diga, oh, el patrimonio. Si no hay un trabajo de capacitación, de que la propia persona, ella misma como un proceso mayéutico, se dé cuenta de lo que le está aportando el patrimonio. Esto es algo que no deciden cuatro, es un contrato que se tiene que renovar generación tras generación. No los historiadores y arqueólogos dicen esto es muy importante para mí, haz que toda la ciudadanía de Córdoba lo sienta como importante. Invierte en conocimiento para que muchas personas valoren el patrimonio, hay que fomentar. Es lo que ha hecho el foro, que fomenta la reflexión, es el trabajo de pasar a la propuesta. De hecho, de qué sirve un catálogo de bienes si la ciudadanía no lo siente como suyo. No es democrático, es una élite que dice que esto es muy valioso, bueno, pues curratelo para que todos lo veamos así. La gente tiene que comprender para tener amor a eso.

"¿No se le debería poner a Amazon y a Glovo un impuesto por utilizar nuestras calles para su servicio?"

La propuesta que siempre he hecho es que los catálogos de patrimonio los haga la gente no los expertos, con una base participativa, una especie de wikipedia del patrimonio, un mapeo que se discute con historiadores, arqueólogos… se crea un ambiente de reflexión, comprensión y de agencia. Si el catálogo de patrimonio de un barrio lo ha hecho el propio barrio en nada que venga una constructora a tapar o tirar ya te digo yo que el barrio dice ¿qué haces? Es la ciudadanía cooperando con la administración, una forma de externalizar cosas que no puede hacer sola esa administración. Cuando yo era concejal me gustaba que la gente me diera ideas a través de la red y de foros. Creaba una comunidad de personas que pensaban, que sumaban.

P. Con la UTE Km ZERO ganó en septiembre del 2017 el concurso internacional para la redacción de las estrategias de actuación y el proyecto de urbanización de La Rambla de Barcelona, que perderá tráfico y ganará tres plazas para recuperar vecinos…

R. Hemos hecho un proceso cooperativo para diseñar el proyecto, administración-ciudadanía a través de una UTE en la que estamos 30 personas, con personas que vivieran o hubiesen trabajado allá, que tuvieran un alto conocimiento del lugar. El documento está entregado al Ayuntamiento, en ese limbo de la administración, a la espera, a ver cuando se desencadena. Si todo va bien las obras comienzan en 2020 y son seis años de obra.

"A los ayuntamientos les preocupa que se estén llenando las calles, pero no que se vacían los edificios"

P. Has confesado que bebes los vientos por esta ciudad, pero dime algo que te irrite de Córdoba.

R. Me irrita no venir más. No podría aún criticarla porque la desconozco. Vine en 2012 con Mayte Martín, que vino a dar un concierto y la acompañé. Ahí vi toda la estructura de barrios y de ciudad y me fascinó, la vi llena de potencialidades. Pero no conozco los elementos de resistencia, que supongo que será las inercias que toda comunidad tiene, la neurosis de fracaso, del no lo conseguiremos, que es lo habitual. Pasa con Las Ramblas que muchos creen que no lo arregla ni Dios, han escrito artículos y todo. Eso acostumbra a estar en las ciudades. Gaia, con su mirada, se suma a esta comunidad, es distinta y no tiene esa neurosis de fracaso y aporta ilusión y optimismo que apoyado por la gente que sí conoce la ciudad da sus frutos. Así que aún no he encontrado nada que me moleste.

P. ¿No te molesta que la estrategia PAX-Patios de la Axerquía no esté encontrado apoyos en la administración?

R. Da miedo porque ellos pierden su rol. Si la ciudadanía es capaz de hacer el diagnóstico, de pensar la estrategia, de conseguir la financiación, de reclamarla en los poderes públicos… si hace todo eso, existe el peligro de para qué votar a gente que tiene su sueldo pero no hace nada, eso es un problema. Propongo una vía de transición donde cohabita la democracia participativa y la directa de los debates y los foros. Las dos se miran una a otra e intentan ser mejores. Este es el modelo, igual que tenemos un cerebro con dos hemisferios, tenemos una democracia con dos parlamentos, el de los electos y en el que habla la mente de la ciudadanía, la inteligencia ciudadana, y ambos se van interconectando para que todo vaya bien.

Pero lo radical es prescindir y quedarnos con un consejo de sabios más que unos electos. Los que han dedicado tiempo y energía a la ciudad y son sabios tienen un estatus y se les reconoce, pero no para tener poder sino para que nadie abuse de ese poder. Yo que soy una utópica me di cuenta cuando dejé de ser concejal que mi dimensión política no me la podía frustrar y que quería seguir transformando la sociedad. Ya no quería tener poder pero sí que no se abusase de ese poder. Empecé a inventar este dispositivo por eso. Por eso he venido pagándolo de mi bolsillo encantada, como reconocimiento a este foro ciudadano. Pago para verlo, para venir.

"Tiene que haber tecnología e investigación para generar una industria de la deconstrucción y del reciclaje"

P. No puedo resistirme antes de terminar a preguntarte qué opinas de los patinetes.

R. (Risas) Es una pena porque a la gente le convendría caminar.

P. No sé si conoces otro de los guiños urbanísticos que Córdoba le hace a Barcelona: el del pavimento de las aceras de la avenida Conde de Vallellano, que es una copia del mosaico diseñado por Gaudí utilizado en las baldosas hexagonales del Paseo de Gracia.

R. Ah, muy bien, el que fabricó Escofet. Qué bonito. Es que tenéis una ciudad que si los catalanes viniesen aquí se tranquilizarían y no se querrían ir. Piensa que Cataluña es Andalucía, lo mejor que tenemos es el andaluz, el murciano, el extremeño… La realidad catalana es muy mestiza y muy graciosa, no lo sería si no hubiese gente de fuera. Luego están las élites de poder que se montan sus historias, pero en la base estamos nosotros.

"La realidad catalana es muy mestiza y muy graciosa, no lo sería si no hubiese gente de fuera" Itziar González | MADERO CUBERO

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