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Fran Cruz: “Mi sueño ahora mismo es ser el médico del Córdoba CF”

Entrevista a Fran Cruz

Cristian López / FOTOS Y VÍDEO: ÁLEX GALLEGOS

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Mientras, por normal general, la vida del deportista se alarga cada vez más, ya sea tanto por la preparación física, como por la decisión de algunos de extender su futuro cerca de dicha profesión, sea en la categoría que sea, hay determinados casos en los que el momento determina elecciones imprevistas. Y que llegan, quizá, antes del tiempo esperado. Fran Cruz (Córdoba, 1991) hizo oficial hace algunos días su decisión de colgar definitivamente las botas como futbolista profesional. Lo curioso es que se produce con tan solo 32 años, tras estar en un club destacado de Primera RFEF y, como él mismo reconoce, cuando aún está en un nivel de forma óptimo. Sin embargo, hay momentos en los que se debe decidir con la mente lejos del balón, y eso es lo que le ha tocado al mayor de los Cruz, que ha decidido cambiar su rutina en el césped por las clases en la universidad, unas que nunca llegó a abandonar del todo y que, incluso, ya una vez le obligaron también a renunciar al fútbol profesional.

Uno de los héroes del ascenso en Las Palmas con el Córdoba CF, canterano y cordobesista de pura sangre. Lo ha vivido, lo vive y siempre lo vivirá con la mayor de las ilusiones. Después de una sólida trayectoria entre Segunda, Segunda B y Primera RFEF, y también con algunos saltos en el extranjero, Cruz se cita con CORDÓPOLIS durante algo más de una hora para hablar de fútbol, de pasiones, de inquietudes y de su nueva vida. De su pasado, su presente y su futuro. Uno que ahora parece estar más ligado a la medicina, aunque en el que el fútbol siempre tendrá cabida.

PREGUNTA. Lo primero, preguntarte, ya unos días después de haberse hecho oficial la retirada, aunque imagino que en tu cabeza estaba desde bastante antes de que lo anunciaras. ¿Cómo estás viviendo la transición? ¿Está siendo difícil o de momento crees que aún no eres del todo consciente?

RESPUESTA. Hombre, pues la verdad que están siendo unos días bastante abrumadores te podría decir, pero en el buen sentido, porque llevo unos días que es que el móvil me echa humo, pero sobre todo de compañeros que me han escrito, conocidos, de amigos que me han dado la enhorabuena por la carrera y me han dado las gracias también, al igual que se las he dado yo a ellos, por haber podido compartir un poco de toda esta experiencia con ellos.

Y bueno, por otro lado, me siento un poco rarillo así...

P. ¿Desubicado?

R. No, no desubicado, porque, al final, tengo la distracción de la universidad, de ir a clase, de la práctica. Y quieras que no, no tengo todavía tiempo para pensar en... Bueno, que tengo la mente distraída. Entonces, eso es una baza que es buena para llevar la situación, pero es verdad que, de vez en cuando, no te voy a engañar, se echa de menos, el entrenamiento, el día a día, el vestuario, que es algo que se echa mucho de menos. El competir, también.

Pero bueno, una cosa es que lo eche de menos y otra que me deje llevar por esa situación. No, no. Yo cuando tomo una decisión ya es madurada, consensuada, y ya está decidida y ya está. Y lo afronto con naturalidad, con normalidad y esta nueva etapa la afronto con entusiasmo y con ilusión.

Mi mayor ilusión de niño era llegar al primer equipo del Córdoba CF

P. Lo comentábamos antes y así lo pusiste en el comunicado. En tu cabeza no estaba retirarte tan pronto quizá. Y lo veníamos hablando, que te sientes perfectamente a nivel físico, pero hay diversos motivos y que no se ven tanto, quizá, o no se hacen tan públicos. La decisión de pensar: bueno, yo tengo también que pensar en mi futuro, se te ha metido ese miedo que me comentabas con la universidad. Todo eso se junta.

R. A ver, la decisión que tomo, como tú lo has dicho, perfectamente, está consensuada por una serie de factores externos e internos, que me han llevado a tomar esa decisión. Al final, influyen muchas cosas. Influye el hecho de que tengo mis dos hijas, mi mujer, que no sabíamos a dónde íbamos a ir este año y las matriculamos en el cole aquí, entonces, volver a cambiar de sitio a las niñas... yo quería un poco de estabilidad para ellas.

Entonces, han sido una serie de factores los que me han llevado a tomar esta decisión, pues que no he cogido nada ahora en verano. De lo que me ha salido, no me ha interesado o no me ha compensado; que me estoy quedando sin años de permanencia en la universidad, y si me decidía matricularme, tenía que ser con todas las de la ley y dedicarme al 100% a ello. Y entonces, bueno, ya te digo que podía haber esperado a Navidad, pero lo he pensado bien, lo he madurado bien y ya llega un momento en el que la vida te pone en un camino, aunque tú no quieras verlo, pero me ha dado una serie de señales, o yo creo que las circunstancias que se han dado me han llevado a tomar esa decisión.

P. Has estado entrenando en Lucena estás semanas a la espera de una oferta. Yo imagino que tenías en tu cabeza unas pretensiones, qué era lo que te iba a interesar para continuar, pero no sé si valoraste bajar de categoría o jugar a nivel más amateur, que eso te permitiera compaginarlo aún más con la universidad, y más cerca de tu casa. No sé si eso lo valoraste o pensabas: fútbol profesional o lo dejo del todo.

R No, yo valoré, de cara al mercado de invierno, decidí entrenar mientras con el Lucena, porque Falete es verdad que me dio esa oportunidad y estoy muy agradecido, porque han sido dos semanas en las que he disfrutado otra vez a nivel grupal, tienen un grupo humano y un vestuario maravilloso, y un equipazo. Entonces, estuve entrenando y mientras fue cuando fui a la universidad y quise matricularme de una asignatura, mientras esperaba al mercado de invierno. Pero claro, en la universidad me dijeron que me estaba quedando sin tiempo, entonces tuve que tomar una decisión.

Cuando llevaba una semana, intenté compaginar, decir, bueno, venga, intento compaginar el hecho de entrenar y poder estudiar, pero es muy complicado. Por lo menos yo no tengo esa capacidad, que habrá gente, por supuesto, que la tenga, pero yo no tengo esa capacidad para haberlo podido alternar.

P. Antes de seguir con el presente y el futuro, vamos a dar un salto al pasado. ¿Cómo recuerdas tus primeros pasos en el fútbol? ¿De dónde te viene la afición, el interés? No sé si de familia o tus padres jugaban.

R. Yo creo que la pasión del fútbol me viene por mi abuelo materno. Él sí que ha jugado al fútbol, en el Melilla, en una época hace ya muchísimos años. Si es por alguien por donde me viene el fútbol, me tiene que venir por ahí, porque ni mi abuelo paterno, ni mi padre han jugado al fútbol a nivel, vamos, que no han jugado a fútbol.

Yo recuerdo mi pasos en la escuela de Juanín y Diego, luego en el Atlético Cordobés y ya en el Córdoba CF. Lo recuerdo como que fueron años apasionantes, años en los que yo de niño tenía una ilusión tremenda, vamos, me encantaba ir a entrenar, también recuerdo que, conforme iban pasando los años, iba siendo un poco más sacrificado todavía. Ahí ya la cosa iba cambiando, ibas perdiéndote cumpleaños de compañeros, no salías cuando tenías edad de salir con tus amigos, pues eso te privaba. Ha sido muy sacrificado, pero me compensaba porque hacía lo que me gustaba y lo que realmente me ilusionaba y me apasionaba, que era poder jugar al fútbol. Entonces, yo recuerdo esos años como algo maravilloso.

P. Como has dicho, pasaste por el Juanín y Diego, por el Atlético Cordobés, pero imagino que, como todo niño cordobés, el sueño era entrar en la cantera del Córdoba CF. Al final, no solo entrar, sino aspirar a poder crecer dentro de la cantera.

R. Yo creo que todo niño que empieza a jugar al fútbol, donde quiere jugar es en el equipo de su ciudad. Yo cuando entro en la cantera del Córdoba, me parece que fue con seis años, porque el Atlético Cordobés ya era filial del Córdoba. Entonces, yo cuando entro al Atlético Cordobés, creo que ya pertenezco al Córdoba. Creo, creo que era así, no me acuerdo bien. Pero, veía muy lejos el primer equipo. Siendo benjamín de segundo o alevín de primero, lo veía lejísimos. Pero para mí era la mayor ilusión que podía tener en ese momento, el llegar al primer equipo de tu ciudad, al fútbol profesional.

Entonces, bueno, es verdad que cada vez que iba subiendo de categoría e iba cumpliendo años, seguía viéndolo difícil, pero no imposible. Decía: “y yo, ¿por qué no?” Y me acuerdo de la sensación de ya empezar a ver el fútbol semiprofesional, que fue gracias a Pedrito, que con 16 años me metió en el filial, y me acuerdo perfectamente. El otro día lo comenté con él, fuimos a jugar un partido amistoso a Posadas y José González, que en aquel entonces era entrenador del Córdoba, le preguntó a Pedrito; “oye, ¿y este quién es? Este lo quiero yo para entrenar por las mañanas conmigo”. Y me acuerdo que Pedrito me lo dijo y para mí eso fue tremendo.

(Hace una pausa para recordar)

Y ahí le eché valor, porque estuve toda la pretemporada entrenando con el primer equipo, con 16 años, y tuve que tomar una decisión, porque yo quería entrar en Medicina, y claro, el equipo entrenaba por la mañana y el colegio era por la mañana. Estuve valorando apuntarme al nocturno, pero claro, nadie me aseguraba que, si a mitad de temporada, el Córdoba firmaba a alguien o se recuperaba el central, que me parece que en aquel momento era Aurelio, que se había lesionado, pues ya el Córdoba me podía decir que me bajaba el filial. Y el filial entrenaba por la tarde. Entonces, si cambio el instituto y ahora el entrenamiento es por las tardes, no podía.

Entonces, me acuerdo perfectamente que Pedrito me dijo que no dejase el colegio ni muerto, hablé con un profesor mío, que fue seleccionador andaluz mío, Juan de Dios Morante, y él me dijo que si yo quería entrar en Medicina, que no me cambiase al nocturno. Y entonces lo hablé con mis padres también, y le eché valor y le dije a José González que no quería entrenar. O sea, que le agradecía muchísimo, es más, él se tiene que acordar, que le agradecía muchísimo la oportunidad que me había dado, que le agradecía muchísimo que se fijase en mí, que apostase por mí, pero que tenía ese problema, que yo quería entrar en Medicina y que lo veía incompatible en ese momento.

La gente me dijo que estaba loco. Sí, sí, me acuerdo. Tú estás loco, el tren solo pasa una vez, tienes que coger esta oportunidad, tal. Y yo lo tenía muy claro. Y estuve seis años en el filial. Yo pensaba que ya no... bueno, nunca pensé que no podía llegar al primer equipo, pero me pegué seis años en el filial hasta que di el salto. Otra vez. O sea que el tren pasó una segunda vez.

Con 16 años tuve que decir no al primer equipo porque quería entrar en medicina

P. Al final, si lo buscas....Siendo dos años mayor que tu hermano Bernardo, que al final vivís un proceso similar dentro de la cantera, creciendo desde pequeños ahí, imagino que la rivalidad en casa sería intensa.

R. Para mí esa época fue preciosa. Yo estuve jugando con Bernardo en el filial, creo que tres años. De hecho, la primera vez que Bernardo y yo estamos en un equipo juntos, fue, me parece, en un sector de Andalucía, que jugaba contra el Betis, creo. Y en aquel momento mi entrenador era Ezequiel, no sé si yo era cadete o infantil, ya no me acuerdo. Ezequiel lo subió, porque faltaba gente, había lesionados y tal. Lo convocó nada más. Entonces, ese fue el primer el primer año que yo estuve con Bernardo en un mismo equipo.

Pero luego, esos años en los que pude disfrutar con él, tres años en el filial y luego, el último, el cuarto año, en el primer equipo, yo recuerdo eso, vamos, una etapa preciosa. Me peleaba muchísimo con él, discutía mucho con él, tanto en casa como en el campo, y era porque en el que mayor confianza tenía era en él. Al que le podía decir todo tal y como lo pensaba era a él. Entonces, por eso le echaba las broncas que le echaba, y él a mí también (risas).

P. Y el hecho de compartir demarcación imagino que también os une.

R. Sí, sí, por supuesto, además jugábamos casi siempre los dos, y además me acuerdo que jugábamos los dos, Raíllo por delante, y yo esa época la tengo en un recuerdo precioso, disfruté muchísimo.

P. Vas escalando peldaños. Al final, como has dicho, pasa ese primer tren, aunque eres persistente, aguantas ahí en el filial y te llega una segunda oportunidad, con el debut oficial, si no estoy equivocado, en enero de 2013 ante el Mirandés. Fue breve.

R. Fueron cuatro minutos y toqué una vez el balón de cabeza (Risas).

P. Cierto, pero para un chaval que ha crecido en la cantera, que en un primer momento tomó la decisión de decir no al primer equipo por tema de estudios, que al final te llegue otra vez la oportunidad, imagino que te acordarías de los que te dijeron en un momento que estabas loco. ¿Cómo recuerdas el debut?

R. Ese debut lo recuerdo como que jamás se me va a olvidar. Es un orgullo tremendo. Me acuerdo perfectamente la sensación de pisar el campo, cuando haces el cambio y entras. No sé, fue algo tan... no te voy a decir extraño, pero que no me creía que estuviese debutando en Segunda A, aunque fuesen cuatro minutos. Para mí era lo más grande que podía existir en ese momento. Y me acuerdo que Rafa Berges, me acuerdo de estar calentando en la banda y llamarme para salir, y me acuerdo que fueron tres o cuatro minutos, pero toqué el balón no sé si una vez o dos veces con la cabeza, porque me sacó para achicar balones allí. Y bueno, fue algo inmenso.

P. Mencionábamos antes a tu hermano Bernardo. Y es curioso que a él le llegó el debut antes, en la 2011-12, en Copa del Rey, que entonces creo que no formaba parte ni del Córdoba B aún.

R. Sí, sí, con Paco Jémez si no me equivoco.

Mis padres nos han inculcado mucho la formación más allá del fútbol

P. ¿Cómo lo viviste tú como hermano? Había orgullo, seguro, pero imagino que también algo de envidia sana.

R. Hombre, para mí fue un orgullo enorme ver a mi hermano debutar con el primer equipo. Eso es inexplicable. Bueno, sí se puede explicar. Y todo aquel que tenga un hermano y sienta eso, pues es lógico que lo piense así. Pero es verdad. Había envidia, pero envidia sana. Al final, a todo el mundo le gustaría estar en esa situación, obviamente, y encima compartiendo puesto y todo. Para mí fue una envidia sana. Disfruté muchísimo al verlo a él debutar.

Y luego estar en dinámica, que él estuvo en dinámica del primer equipo, bajaba al filial con nosotros también, pero para mí fue, vamos, una experiencia muy buena y me alegré como si me hubiese pasado a mí.

P. Ya has comentado un poco como lo vivíais en casa en tema de cantera, pero ya en ese momento que estáis los dos en dinámica del primer equipo, ¿cómo se vivía en casa? Vuestros padres, la familia...

R. Se vivía con mucha ilusión y emoción, por parte de mis padres, de mi hermano, mía. Pero también con cierta calma. Nosotros siempre hemos tenido muy presente, y eso han sido mis padres los que nos lo han inculcado, el tema de la formación, de los estudios. Mis padres, yo creo que al no tener ellos ningún arraigo al mundo del fútbol previamente, entonces ellos siempre han estado muy encima de nosotros para el tema de los estudios. Es verdad que se alegraban muchísimo de lo que conseguíamos, de ahí en ese momento hasta dónde habíamos llegado, pero también eran conscientes de que eso en algún momento dado se podía trastocar, se podía acabar y nosotros teníamos que tener algo en lo que luego apoyarnos y seguir avanzando en la vida. Se vivía en casa una emoción y un orgullo tremendos, pero con los pies en la tierra.

P. Ya en la 2013-14 tendrías ficha de pleno derecho del primer equipo. Te asientas y todos sabemos lo que estaba por venir. Pero, ¿qué ambiente se respiraba en el vestuario al inicio de esa temporada? ¿Estaba presente ya el objetivo que se consiguió al final?

R. Yo lo recuerdo de una manera muy, muy especial. Muy especial. Y además, desde primera hora, se palpaba en el aire que había un grupo maravilloso. Y que algo iba a pasar. No sabíamos el qué, pero que íbamos a disfrutar, seguro. Y recuerdo, esto ya no es confidencial, porque han pasado muchos años, pero recuerdo que a la hora de negociar los capitanes, las primas con el club, que nos ofreció las típicas primas que se hacen siempre. Si juegas play off, tanto, si asciendes, tanto; y recuerdo que los capitanes se reunieron con toda la plantilla y entre todos decidimos que queríamos quitar lo del play off. Que nos diesen más por ascender. Fíjate, estábamos en agosto. Antes de empezar la liga, pero había tal conexión en el equipo, tal disfrute en el día a día, tanto en el vestuario, como en el campo, que no sé, dejamos volar nuestra imaginación. O nuestra ilusión.

Y recuerdo que apostamos, en agosto, todo por el ascenso. Carlos González se quedó, no sorprendido, pero le gustó muchísimo eso. Y dijo: sí, lo acepto. Y salió bien, menos mal (risas).

P. Le costó la pasta (risas).

R. Al final demuestra la confianza que había, sentíamos que había muy buena vibración en todo ese año, aunque luego hubo una racha que la pasamos mal. Fíjate, si no recuerdo mal, a Pablo Villa lo echaron en febrero, que yo volvía de la lesión en el abductor. Quedarían marzo, abril y mayo, pues faltando tres meses, cuando cesaron a Pablo Villa, vamos a un punto del descenso. Y luego recuerdo que en las diez últimas jornadas ganamos prácticamente todo. Y luego nos metemos como séptimos y ascendemos como ascendemos.

P. Antes de ir a Las Palmas, me voy a detener en un partido que imagino que también fue muy especial para ti. Copa del Rey contra el Deportivo, y si no me equivoco, primera vez que compartís titularidad tu hermano y tú en el primer equipo.

R. Ese día fue... A ver, ya había sido titular con él en el filial muchas veces, pero nunca había sido titular ante un Deportivo de La Coruña, por ejemplo, que ya tocaba fútbol profesional. El filial era fútbol semiprofesional. Era Tercera División.

Para mí, yo mirar así a la derecha y ver a mi hermano, era una satisfacción y un orgullo poder estar compartiendo ese momento con él. Para mí fue algo grandioso.

En la temporada 2013-2014, apostamos todas las primas únicamente al ascenso

P. Y bueno, ya sí que pasamos a ese partido final en Las Palmas. Como hemos dicho, tras ser séptimos en liga, con billete por la presencia del Barça B, habiendo ganado solo un partido en todo el play off, y se produce ese ascenso de la forma más inverosímil posible. Algo que sucede solo una vez en la vida.

R. Ese ascenso es una vez y ya está. Y además, pienso que, después analizarlo, de pensarlo muchas, yo creo, después de analizar toda la temporada, todo lo que apostamos nosotros en pretemporada de apostarlo todo por ascender y tal, yo pienso que eso estaba escrito para nosotros. Y que eso tenía que pasar y pasó. Fue algo único, algo extraordinario y algo que voy a recordar el resto de mi vida, vamos.

P. Y allí, en el campo, si te paras a pensarlo, con el partido en el descuento y la gente ya invadiendo el césped. No sé si estabais contagiados de decir que no se había acabado todavía, que se podía, o había, en cierto modo, ganas de que se terminara ya aquello.

R. Mira, recuerdo una anécdota que la contó Campabadal, que yo ni me enteré, y le vi en una entrevista hace poco. En el banquillo estábamos hundidos, y cuenta Campa que mira así para la derecha y ve a Mikel Saizar riéndose, después de que saltase todo el mundo al campo y tal. Aquello parado y tal. Y le dice Campa a Mikel: “¿de qué te ríes, tío? ¿Te estás riendo ahora?” Y dijo Mikel: “tío, que vamos a ascender, que es que está para nosotros, ¿no lo ves?”, decía. “Si es que vamos a ascender”. Y el Campa lo miró así (hace un gesto extraño): “este tío está loco perdido”.

Yo estaba mirando para abajo, hundido, yo no vi el gol. Yo tenía el peto puesto encima de la cabeza, mirando para abajo. Esto no puede ser. Qué mala suerte. No sé qué, no sé cuánto. Y de repente, oigo como una especie de silencio externo, pero gritos cerca, y me quito el peto y lo primero que veo es a Pepe Mansilla, el utillero, corriendo por mitad del campo como un descosido con las manos así y miro a mi alrededor y veo al Chapi Ferrer abrazándose a tal y miro para la esquina y veo a todos los de mi equipo y el balón en la portería. Y digo: no puede ser, salgo corriendo, me voy para donde estaban todos, pero no sé por qué, me da por amagar y salir corriendo para el otro lado, y en eso que me freno y al girar para allá no veo a Pedro, que venía corriendo por aquí, hay un vídeo que se ve como se cae al suelo, y me choco con él porque no lo veo.

Y ya en ese momento, me paro, porque cuando me consigo tranquilizar, miro a mi alrededor y vi todo lleno de amarillo y dije: “hostia, vámonos de aquí” (risas). Yo no sé ni cuando pitó el árbitro, es decir, yo miré así y vi todo el campo lleno y digo: “aquí me matan, me matan”. Para el vestuario, y salimos corriendo. De hecho, a Mendi le pegaron una patada y todo. Se cayó al suelo. Y bueno, la celebración fue una locura, pero claro, mi hermano estaba en la grada. Habíamos viajado todo el equipo. Y los que se quedaron sin convocar estaban arriba en una habitación viendo el partido. Y yo decía: “¿mi hermano dónde está?” Pero claro, luego cuando lo vi bajar y vi que por detrás venía Razak, dije: “bueno, entonces estaba seguro, ya me quedé tranquilo” (risas).

Pero aquello fue una locura, además, fue el día de mi cumpleaños y todo. Ahí cumplía yo 23 años. Ya los días de después fue algo, que yo no era consciente de lo que habíamos hecho hasta que no pasaron cuatro o cinco días. Hasta que ya dejas de tener el acto con el Ayuntamiento, que si fiestas no sé qué, que si cenas no sé cuánto. Y ya dices tú: ostras, que es que lo que has conseguido es grande.

P. Desde luego.

R. A lo mejor, para el que sea aficionado del Madrid no será para tanto, pero para nosotros, vamos, lo más grande que había para mí era jugar en el primer equipo. Y lo hay, o sea, a día de hoy. Lo más grande ha sido siempre jugar en el primer equipo del Córdoba, y poder ser partícipe de un ascenso a Primera División, es que para mí es mejor que jugar un partido de Champions, por ejemplo.

P. ¿Cómo recuerdas también la respuesta de de la ciudad? ¿Cómo fue el recibimiento?

R. Yo recuerdo llegar aquí de Sevilla, que vinimos en tren, al día siguiente. Y al final, tú te montas en el autobús, pero no ves lo que hay, yo vi que todo estaba acordonado por la policía, un montón de gente aquí (señala en dirección a la estación de trenes), pero cuando yo me subo al autobús descapotable y miro lo que hay en la estación, y continuidad para abajo, ahí pensé: “¿qué hemos hecho?” Ahí empecé a ser consciente un poco de lo que habíamos hecho, cómo respondió la ciudad, bueno, eso mira, mira. Se me pone la piel de gallina (enseña el vello del brazo). Increíble, del recuerdo que tengo. Es que es algo. El Córdoba CF ha sido siempre mi vida, yo he estado 16 años allí y para mí era lo más grande estar con él primer equipo. Entonces, poder lograr eso, tremendo.

El ascenso en Las Palmas estaba escrito para nosotros

P. Me sabe mal ahora cambiar a lo que vino después. Tras esa alegría inmensa, toca la despedida meses después. Tú te marchas al Alcorcón.

R. Cedido.

P. Eso es, cedido al Alcorcón. Tu hermano se marcha al Racing. Se da ese contraste.

R. Bueno, ahora ya una vez que ha pasado el tiempo y todo, pues dices tú: “¿y por qué no nos dieron la oportunidad de quedarnos?” No sé responder, ya es agua pasada y es algo que ya no se puede cambiar. Pero bueno, yo pienso que en la vida todo pasa por algo, las cosas pasan porque tienen que pasar y porque así está escrito.

Yo estoy agradecido, incluso, de que eso pasase, porque has vivido una serie de experiencias, he podido jugar en otros clubes, me he formado como compañero, como deportista profesional, como persona, y al final, eso es un bagaje que a lo mejor, quién te dice que si debuto en Primera División, no me llevo ese bagaje. Es que, claro, estas cosas no se saben. Si te planteas cosas, te puedes plantear millones de cosas. Entonces, no es algo que me haya preocupado, sino que tuvo que pasar, pues pasó. Y ya está. Y vamos, yo estoy muy agradecido por todo lo que he vivido.

P. Al estar cedido, no sé si en tu cabeza estaba la posibilidad de volver lo antes posible al Córdoba y hacer carrera aquí.

R. En mi cabeza siempre ha estado poder volver, la verdad. Pero bueno, al final, ese verano que vuelvo cedido del Alcorcón, recuerdo que al principio el club no contaba conmigo. Luego sí. Y luego, faltando tres días para cerrarse el mercado, no sé qué pasó, me dijeron que no viera mal si tenían interés otros equipos en mí. Y me dieron la sensación como que iba a jugar poco. Pero claro, en aquel momento, tú lo que quieres es jugar. Vienes de Alcorcón, de no hacer un año bueno, de participar poco. Entonces lo que quieres es jugar.

Me salió la oportunidad del Llagostera en Segunda División, y me fui a jugar. La verdad. Entonces, ya te digo, las cosas vienen como vienen y pasan porque tienen que pasar, y ya está. No es algo que me reconcoma a día de hoy.

P. De ahí, en el mercado de invierno, rescindes y te marchas al Rapid de Bucarest, en Rumanía, siendo ésta tu primera experiencia en el extranjero.

R. Preciosa también.

P. Pues justamente te iba a preguntar eso, ¿cómo vives esa experiencia?

R. Yo era un poco reacio a salir, a irme a Rumanía, pero como había varios españoles en el equipo y un compañero que tuve en el Llagostera, que también había estado allí, me habló de allí y tal, decidí irme. Era reacio. Y luego me alegré muchísimo de vivir aquella experiencia. Muchísimo. Allí estuve con dos o tres españoles más, ascendimos a Primera División, un histórico. Allí, además, están...(risas).

P. Zumbaos (risas).

R. Se vive un ambiente de fútbol tremendo, y ahí tuve la oportunidad otra vez de volver a disfrutar de un ascenso con el Rapid, y la verdad que me alegré muchísimo de tomar la decisión de ir.

Para mi, jugar con el primer equipo del Córdoba es mejor que disputar un partido de Champions

P. Vuelves a España y pasas por Mirandés y Lorca, y vuelves a salir al extranjero, en este caso a Polonia.

R. A Primera División División, allí en Polonia.

P. ¿Tenías ganas de nuevo de probar el extranjero? Imagino que Polonia un poco más complicado por la diferencia de clima.

R. Hombre, Polonia quizá, no se vive mal pero el clima... aunque Rumanía también el clima en invierno es durillo, pero Polonia quizás era más duro, por el idioma, porque allí no todo el mundo hablaba inglés, por lo menos donde yo vivía, que no era una capital como Varsovia o Cracovia. Yo vivía en un pueblo, era Legnica. Y aquello fue un poquillo duro, pero bueno, fueron seis meses también que aprendí muchísimo allí, aprendí de ciertas dificultades, diversidades o adversidades mejor dicho, que te ibas encontrando en el día a día. Pero es verdad que tomé la decisión, sobre todo por mi familia, vi que no se adaptaron bien, y entonces quise en invierno, si podía haber oportunidades de volver a España a Segunda División, se lo dije a mi repre y me salió el Extremadura.

P. Y ahora llega esa etapa, como has dicho, que te cuesta recordar, sobre todo el final.

R. Sí, pero del Extremadura me quedo con todo lo bueno que viví allí. Tú ten en cuenta que, cuando yo firmo allí, fueron seis meses, nada más. Y estoy tres años, porque yo me voy en enero. Que hubiese estado siete, porque allí estaba genial. Muy bien. Firmo seis meses y juego tres partidos. Y me renuevan, dos años, porque es verdad que entrenando estaba a muy buen nivel, lo que pasa que tenía dos compañeros que eran Pardo y Borja, que estaban a un nivel tremendo también y el equipo ganaba, entonces estaban jugando ellos. Cualquiera de los tres no había diferencia.

Entonces, el año y medio primero fue maravilloso. La pena del descenso que bajamos de categoría con el tema de la Covid-19 y todo eso, pero allí yo disfruté muchísimo. Mi familia estuvo muy a gusto allí, hicimos relación con mucha gente que a día de hoy tenemos relación. Y estaba a dos horas de aquí de Córdoba. O sea que, estaba muy cerquita, se vivía un ambiente sanísimo de fútbol, el estadio se llenaba prácticamente siempre. El Francisco de las Heras no es muy grande, no sé si hay 8.000 o 9.000 de capacidad, y había 7.000 socios. De toda Extremadura, no solo de Almendralejo, de toda Extremadura, y los partidos eran una gozada.

Entonces, me quedo con el buen recuerdo que me deja Almendralejo, no me quedo con el último año. No, porque, al final, lo malo no va a tapar todo lo bueno que he vivido allí.

P. Una lástima, además, no poder quedarte con el último año, cuando eras capitán.

R. (Suspira) Si ya de por sí es jodido ser capitán de un equipo, porque hombre tienes una responsabilidad, aunque yo siempre he intentado dar ejemplo siendo o no siendo capitán. Al final, para mí un capitán tiene que dar ejemplo todos los días. Y yo como concibo el fútbol es única y exclusivamente de ese modo. Es decir, el día a día, ahí no hay futuribles ni nada de eso. El fútbol es día a día. Y vivo la vida así también.

Entonces, si ya es jodido ser capitán de un grupo que las cosas van más o menos bien, cuando van mal... Tienes que hilar muy fino entre entre el club, vestuario, intereses comunes, intereses propios, hay una línea ahí muy fina que como te resbales para un lado, te dicen que si defiendes al club, si te caes para el otro, que somos unos no sé qué. Entonces, hay que hilar muy fino ahí. Y todos los días un problema nuevo, compañeros que no podían pagar el alquiler...Muy mal, muy mal.

De la etapa en Extremadura me quedo con el primer año y medio

P. Lo que vivió el Extremadura, con algunos de los mismos gestores incluso, lo padeció también el Córdoba. No sé si ya desde aquí os pusieron en sobre aviso del agujero que se había quedado aquí y que era lo que estaba por ocurrir allí.

R. Pues no, no nos pusieron en sobre aviso, la verdad, porque en realidad allí iba todo muy bien.

P. Aquí ocurría lo mismo al principio.

R. Yo creo que fue todo a raíz del descenso, que no sé qué pasó. Bueno, sí lo sé, que no llegaron los inversores que decían que iban a llegar y ya está. Y así estuvimos pues año y medio.

P. Cierras esa etapa y te marchas a la Cultural, proyecto fuerte en Primera RFEF, con objetivos similares, además, a los del Córdoba, pero que tampoco consigue despegar y regresar a Segunda.

R. Bueno, me voy con un buen recuerdo también de la Cultural y de León, y también muy agradecido a ellos, porque me dieron la oportunidad de volver a disfrutar del fútbol y de sentirme futbolista profesional, aunque no fuese la categoría profesional, pero toda la infraestructura que tenían, como ellos entendían el fútbol, que era a nivel profesional.

Entonces, disfruté mucho, pero es verdad que fue un poco raro mi paso por allí, porque bueno, el día que debuto. medio campo está congelado, me resbalo dentro del área y me apoyo en el delantero, se deja caer y penalti y expulsión. Luego físicamente no llegué en mi mejor momento porque venía del Extremadura, de pasar una época malísima, con el tema de los impagos, que si hacíamos huelga cada tres días, que no entrenábamos. Entonces no llegué en mi forma óptima para competir, luego también me volvieron a expulsar. Creo que en un año y medio me han expulsado más veces que en toda mi carrera (risas).

Termina esa media temporada y el club me dice que si quiero continuar me tengo que bajar el sueldo. Lo acepté porque no era yo solo, era también mi familia. Entonces había una serie de circunstancias, se juntaba que yo me quería quitar la espinita de poder demostrar allí que estaba capacitado para dar el nivel que la Cultural requería, y también que mis dos hijas las cambié de colegio en mitad de curso seis meses antes, y lo pasaron regular a la hora del nuevo colegio y ya estaban adaptadas al nuevo colegio. Volver a cambiarlas otra vez me echó para atrás y decidí aceptarlo.

Pero ese año participé poco, hice mucho. Hice mucho, las cosas como son. Hice un trabajo, aunque suene feo decirlo por mí, pero hice un trabajo en la sombra que se me reconoció luego, pero que no se veía. Y bueno, al final, yo soy un profesional y como me tomo esto tengo que aceptar y acatar las decisiones que se tomen por parte del entrenador, que es quien toma la decisión de si un jugador juega o no. Lo que estaba en mi mano yo lo hice lo mejor que pude y lo mejor que supe.

P. Del tramo final de estas dos temporadas antes de la retirada, queda como dato, aunque sea un poco anecdótico, que uno de tus últimos partidos como titular fue precisamente en El Arcángel. Y como capitán.

R. Sí, sí, eso fue, vamos. Cada vez que he venido a jugar a El Arcángel ha sido especial. Ha sido una sensación rara. Agridulce, digamos, pero esta última jamás la voy a olvidar.

Si hubiese habido alguna posibilidad real de volver, habría regresado

P. ¿Has notado buen recibimiento cuando has venido como rival?

R. Sí, sí, siempre. Siempre que he venido a jugar aquí, siempre he notado el calor y el apoyo de la afición, siempre. Además, le estoy muy agradecido porque siempre que he venido a jugar o cuando he venido de vacaciones en Navidad o en verano, siempre he notado ese apoyo por parte de la afición. Yo era conocedor de ello, porque estando en el filial, mover a 13 autobuses que se desplazaron para un play off de ascenso de Tercera a Segunda B con un filial a Granada. ¿Qué afición hace eso? Pocas, en España pocas.

Entonces, yo era conocedor de ello, pero me lo han ido demostrando cada vez que he venido a jugar aquí y todo, vamos, les estaré eternamente agradecido.

P. Ya intuyo la respuesta, pero tengo que hacerte la pregunta. No será por veces que ha salido tu nombre en estos años. Gente de la tierra como Javi Flores o tu hermano Bernardo han vuelto conforme el equipo caía de categorías y se reclamaba a la gente de casa. ¿En algún momento tuviste interés real del club para que volvieras?

R. Si hubiese habido un interés real o una posibilidad real, mejor dicho, de volver, yo hubiese vuelto.

P. Ya con eso...

R. Creo que está claro.

P. Te escuchado decir hace unos días que no quisieras guardarte eso como espinita, pero sí que te gustaría volver algún día, aunque sea desde otro prisma.

R. Ojalá, ojalá. Hombre, a día de hoy, mi sueño es ser médico del Córdoba CF el día de mañana, ¿quién sabe? Ojalá, claro que sí, pero es que si no pensase eso, no sería real todo lo que he dicho anteriormente, o no sería cuerdo, digamos. Para mí poder el día de mañana, dentro de mucho, poder ejercer la medicina, junto con mi otra pasión que hay que es el Córdoba CF, pues claro que me encantaría.

P. ¿Y esa otra pasión de donde te viene?

R. Pues eso sí que te puedo decir que no lo sé, porque ni mi madre, ni mi padre, ni ninguno de mis abuelos, son médicos. La única una hermana de mi padre que es médico, pero no hay nadie así en mi familia cercana. No sé, siempre he sentido esa necesidad de poder ayudar a alguien que venga con un problema. Es cierto que también me he planteado que puedo tener un taller y ayudar a alguien que tenga un problema, pero no sé, siempre lo he relacionado más con el tema de salud.

P. ¿Qué cabida tiene el fútbol a día de hoy en Fran Cruz?

R. Te iba a decir que pasa a ser un segundo plano, porque, al final, todo el tiempo que tenga se lo voy a dedicar a estudiar medicina, pero por más que yo quiera no voy a estar desenganchado nunca del fútbol. Teniendo un hermano que sigue compitiendo en Primera RFEF, voy a seguir viendo partidos por la tele, siguiendo al Córdoba, obviamente. Yo creo que no voy a desengancharme nunca del fútbol. Qué va a pasar a un segundo plano, por supuesto, ya ha pasado. Pero bueno, ojalá dentro de unos años pase a un primer plano otra vez.

El Córdoba CF ha sido siempre mi vida

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