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Inguíate alerta sobre la proliferación de elementos artificiales en fachadas, balcones y rejas en zonas protegidas

Macetas de plástico.

Redacción Cordópolis

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La Asociación de Guías e Intérpretes de Patrimonio de Córdoba Inguíate ha manifesado, a través de una nota de prensa, su preocupación ante la creciente presencia de flores de plástico en las fachadas de distintos puntos del casco histórico de Córdoba, “una tendencia que desvirtúa la esencia de una ciudad reconocida internacionalmente por su cultura floral”.

Hablar de Córdoba es, inevitablemente, hablar de la primavera, señalan. De sus patios, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, de las rejas y balcones cuidados con esmero y de una tradición que hace de la flor una parte de la identidad, de la historia y la forma de entender el espacio urbano. “Hasta tal punto de haber desarrollado un festival en torno a esta tradición de relevancia internacional como es Flora. Este legado, fruto del trabajo y la dedicación de generaciones, no puede ni debe ser sustituido por elementos artificiales”, exponen.

Desde Inguíate se advierte de que la progresiva implantación de flores de plástico en fachadas, calles y establecimientos, especialmente en el entorno de la Mezquita-Catedral, “supone una pérdida de autenticidad y un empobrecimiento visual del entorno histórico. Una tendencia que está trasladando al visitante una imagen distorsionada de Córdoba, alejada de su esencia y de aquello que precisamente la hace única”, señalan.

“El caso resulta especialmente preocupante en zonas de alta afluencia turística, donde los escasos vecinos que aún viven en la zona, además de los visitantes, esperan encontrar la imagen arquetípica de una ciudad que ha hecho de la flor natural uno de sus principales símbolos. La sustitución de esta tradición por soluciones decorativas artificiales no solo rompe con la estética histórica, sino que también banaliza un patrimonio cultural profundamente arraigado”, afirman.

Inguíate hace un llamamiento al Ayuntamiento y demás administraciones, así como a empresarios y vecinos para preservar la autenticidad de Córdoba, apostando por el uso de elementos naturales y el mantenimiento de las tradiciones que han hecho de la ciudad un referente internacional.

Asimismo, se solicita a las autoridades competentes que estudien medidas que contribuyan a proteger la imagen del casco histórico, evitando prácticas que puedan degradar su valor patrimonial.

Consideran, por último, que la flor natural no es un mero elemento decorativo más de la ciudad, sino que es parte de su alma, algo a lo que Córdoba no puede renunciar puesto que es elemento esencial que la define.

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