Si pasa como en la Liga, al Córdoba le vale ante el Murcia

López Silva presiona a un jugador del Murcia en El Arcángel. | MADERO CUBERO
Los duelos del Córdoba con el conjunto grana en el curso regular de Segunda A acabaron en empate y con buenas sensaciones

La celebración sólo duró unas horas. Ésta deja paso ya a la concentración para otro nuevo encuentro, el primero de los que se han de afrontar para llegar a Primera. No puede ser de otra forma, pues apenas existe tiempo para la relajación. El miércoles comienza la lucha final por el ascenso. Ese día visita El Arcángel el Real Murcia. Ha querido el destino que el Córdoba tenga como primer rival en su camino hacia la máxima categoría de fútbol español al equipo ante el que hace dos campañas los blanquiverdes casi dejaran sellada su clasificación para el play off. La penúltima fecha de la campaña 2011-12 se cerró con un triunfo sobre los pimentoneros por 2-1 y al cuadro califal, entonces entrenado por Paco Jémez, le servía con el empate. El final de ese ejercicio todos lo recuerdan, así como la dificultad que plantearon los granas en el último choque del curso regular de ese campeonato junto a la ribera del Guadalquivir. Pero eso ya es pasado.

Desde hoy sólo se piensa en el duelo del miércoles en el conjunto blanquiverde, que el domingo se ejercitó en El Arcángel en sesión de recuperación. Desde hoy no hay otra cosa en la cabeza de los futbolistas que dirige Albert Ferrer que superar al Real Murcia para que el sueño del ascenso se mantenga hasta el final. Esa circunstancia se habría dado con los resultados que vivieron ambas escuadras en la campaña regular, en que los dos partidos terminaron con empate. La mirada a esos encuentros resulta alentadora, si bien sólo es una muestra de la igualdad con que se desarrolló la temporada y en que se encontraron los dos equipos. Con todo, es posible mantener optimismo de cara a la primera eliminatoria del play off si se hace memoria en torno a los enfrentamientos entre unos y otros. No en vano, en el primero de ellos, disputado en la Condomina, el Córdoba rozó el triunfo, que hubiera sido justo.

En tierras murcianas, el cuadro califal se rehízo a un gol inicial de Dos Santos, que sólo sirvió para dar ventaja al equipo de Julio Velázquez durante dos minutos. Fue el tiempo que tardó en devolver el equilibrio a la contienda Carlos Caballero, que empató desde el punto de penalti. Siete después repitió el madrileño para poner por delante a los de Villa. Transcurrida media hora, la victoria era un hecho para los blanquiverdes, pero una dudosa pena máxima señalada por Arcediano Monescillo evitó que llegara. El colegiado entendió que Armando había derribado en falta a Kike y no dudó. El punta se encargó de ejecutar el lanzamiento y no falló. El choque terminó con ese resultado de empate a dos, que dejó a los locales terceros con 19 puntos y a los visitantes justo por detrás con uno menos. El Lugo era segundo con 20.

La contienda correspondiente a la segunda vuelta del campeonato en El Arcángel se desarrolló en una jornada digna de ser olvidada. Aquel partido se disputó con algo más de 2.000 espectadores en las gradas del coliseo ribereño, la peor entrada por estos lares en años. La ruptura entre el Consejo de Administración y la mayor parte de su masa social era total en esa época. Hubo manifestación de varios colectivos, pero la más importante de las respuestas la dio la que se podría llamar "mayoría silenciosa". Ésta la conformaron todos cuantos optaron por no acudir a la cita. La situación para el Córdoba en ese momento era más que delicada, pues se hallaba apenas dos puntos por encima del descenso y sólo había sumado un triunfo -en Girona- en las últimas nueve jornadas. De hecho, llegaba al duelo tras encadenar tres fechas sin ganar, ya con Ferrer en el banquillo. A pesar de tenerlo casi todo en contra, el cuadro califal logró tomar ventaja en el marcador por mediación de López Silva. Sin embargo, el Real Murcia igualó nueve después con un tanto de Malonga. Y con ese empate a uno se produjo el pitido final de Medié Jiménez.

Ese encuentro no resultó agradable para nadie, pero dejó una pequeña nota positiva. Con una situación deportiva y social mala, el Córdoba fue capaz de al menos puntuar ante un equipo que era octavo y que jugó con un hombre más, por la expulsión de López Silva, durante casi un cuarto de hora. Revisados ambos partidos, el domingo valdrían sus resultados por el valor doble de los goles en campo contrario. Pero ahora es otra historia. El Real Murcia se enfrentará al conjunto blanquiverde después de acabar tercero en una campaña en que fue el cuarto máximo anotador de la categoría con 55 goles, nueve más que los califales, y el sexto que menos recibió con 44 dianas en contra. En ese sentido, los de Ferrer le ganan la partida, pues cerraron el curso con 43 balones en el interior de su portería. Como local, la escuadra pimentonera obtuvo 37 puntos, sólo tres más que los cordobesistas. La diferencia es mínima con los dos equipos como visitantes: 28 puntos de los granas por 27 de los blanquiverdes. Los murcianos cuentan en sus filas con el segundo máximo goleador de la categoría -junto a Scepovic-: Kike García. Por cierto, tanto unos como otros encaran el play off tras lograr 21 puntos de los últimos 30.

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Publicado el
9 de junio de 2014 - 09:45 h
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