Sale el sol para Sebas Moyano

Sebas Moyano, sonriente en el centro de la imagen junto a varios compañeros | CCF

Su sonrisa es una de las señas de identidad en el tortuoso verano del 18, un periodo inédito en la historia del Córdoba CF. Bloqueo en el mercado de fichajes, vaivén en los puestos de dirección, rumores que matan y certezas que carcomen... No está siendo nada sencillo el día a día blanquiverde en una pretemporada a la que las circunstancias han convertido en un tremendo espacio de oportunidades. A Sebas Moyano (Villanueva del Duque, 1997) se le presenta una fantástica para poder cumplir el sueño con el que llegó al Córdoba cuando era un niño precoz, un cadete que jugaba con los séniors del Pozoblanco y al que le tiró las redes el mismísimo Liverpool.

En el Córdoba ha vivido de todo: ha defendido el escudo en Tercera, Segunda B y Segunda División. También se rompió el menisco en un entrenamiento en Miralbaida y experimentó en carne propia los efectos del negocio del fútbol moderno. Tras ser internacional juvenil con la selección española, el club vendió sus derechos a un fondo de inversión por 730.000 euros en una operación desvelada por la entidad en verano de 2014 y que terminó generando polémica por el modo de pago y el encaje en las cuentas de la sociedad. Carrión le hizo debutar en la categoría de plata, pero retornó al filial. Ahora, con una renovación hasta 2021 bajo el brazo, la consideración de miembro del primer equipo de pleno derecho y un técnico nuevo como Francisco, para Sebas sale el sol. Una vez más. ¿La definitiva?

En los partidos de preparación, el entrenador le ha dado un sitio y Sebas trata de hacer méritos para que le tengan en cuenta. Tras el partido ante la Balompédica Linense, en el que salió formando parte del once inicial, el villanovense desveló que el míster les da una consigna clara: “Que salgamos a disfrutar al campo”.  “La primera parte fue un poco más dura porque cuando un equipo como éste se pone por delante es difícil entrar, intentamos jugar pero fue complicado”, añadió el joven extremo, quien ante las cámaras de CCFTV desdramatizó el resultado -el Córdoba perdió por 1-0- ya que, según expresó, “la pretemporada está para hacer tests y cambios; lo importante es llegar bien físicamente al primer partido de Liga”.

Sebas explica que el “fuerte” del Córdoba es “tener el balón”, aunque en el último amistoso les costó “entrar por dentro” ante un adversario, la Balona, que estaba “muy encerrado”. No fue la mejor tarde para los cordobesistas, aunque el canterano cordobés insta a quedarse “con lo positivo” y “sobre todo con la idea de corregir errores”. El grupo, sin fichajes aún, trabaja con bastantes automatismos de la pasada temporada y exprime la cohesión que existe entre futbolistas que ya se conocen.

En lo personal, Sebas lo tiene claro. “Estamos intentando captar todo lo que el míster nos transmite. En mi caso, sobre todo, tengo que apretar porque vengo desde abajo y quiero hacerme un hueco en la plantilla y agradar al míster”, apunta. En El Arcángel siguen esperando grandes cosas de un futbolista con potencial. El Córdoba lo llevó a hacer la pretemporada a las órdenes de Pablo Villa en Isla Canela en verano del 2014. Jugó amistosos en verano y se presentó ante el público de El Arcángel con un puñado de acciones centelleantes ante el Almería, de Primera División. Sin haber pasado siquiera por la categoría juvenil, Sebas entró en escenarios superiores. Luego fue engullido por el torbellino de unos años frenéticos -con ascensos y descensos tanto del primer equipo como del filial- y su estrella perdió brillo. Pero no se apagó. Puede ser, por fin, el año de Sebas.

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