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El Córdoba se estrella en casa ante el Lugo | MADERO CUBERO
El Córdoba encadena su cuarta derrota consecutiva en El Arcángel tras otro encuentro en el que se muestra incapaz de crear juego de ataque | El arreón final, insuficiente para los de Oltra

Si existe un asidero para el Córdoba a la hora de justificar su candidatura al ascenso a Primera, hay que buscarlo en los peculiares códigos de la Segunda División, que contemplan el disparate o la casualidad como opciones reales. A día de hoy es difícil sustentar la etiqueta de aspirante del equipo blanquiverde en motivos puramente futbolísticos. Ante el Lugo encadenó la cuarta derrota consecutiva en su estadio, un registro cochambroso e impropio para un Córdoba que ha perdido el norte de una manera lamentable. Flaquea atrás, le cuesta crear juego y vive de los réditos que le proporciona Florin Andone, un futbolista formidable para esta categoría. El rumano estuvo a punto, una vez más, de sacar del atolladero a un grupo que ha perdido el empaque que un día mostró y que le llevó a estar en zona de play off desde hace meses. Todavía sigue ahí a pesar de todo. Ya saben: esto es Segunda. Se puede salir de cualquier bache. Incluso de uno de la magnitud del que ahora atraviesa el Córdoba, que tiene desconcertada a su afición. En El Arcángel, donde fue el mejor en la primera vuelta, no ha sido capaz de sumar ni un solo punto en la segunda. Se avecina otra semana caliente para Oltra.

Con Raúl de Tomás en el lugar de Xisco Jiménez cómo único retoque al once que salió en San Mamés, el Córdoba abordó una de sus citas más delicadas del curso. Frenar una sangrante racha de tres derrotas seguidas en casa y alcanzar al segundo clasificado bien valían un cambio de dibujo táctico. Oltra repitió el sistema de tres en la retaguardia, con dos carrileros, y buscó desde la misma puesta en escena componer una imagen intimidante para el Lugo, uno de esos equipos que pueden estar arriba o abajo indistintamente. Como la mayoría en esta segunda. Los lucenses cuentan con gente que sabe de qué va esto y que pueden hacer daño. Sobre todo si se les permite. El Córdoba lo hizo y lo pagó. Como viene siendo habitual, el equipo de Oltra tuvo dificultades para mantener el balón en su poder. No es de los que soban la bola y elaboran sus ataques con parsimonia. Lo suyo es el balón largo -a Florin, casi en exclusiva-, la apertura a una banda, el latigazo... Aguantar y salir a la contra es lo que mejor le va. O robar la pelota, una suerte en la que tuvo una etapa de esplendor que queda ya lejana y parece haberse diluido a la vez que la lozanía física de sus jugadores. Cuando el panorama no se ajusta a ese patrón, el Córdoba lo pasa realmente mal.

A los diez minutos, Carlos Hernández puso en evidencia al Córdoba con un gol que retrató taras conocidas. Saque de córner, balón que cruza el área y jugador que llega en carrera para elevarse y conectar un cabezazo certero. El que hizo algo por rematar encontró su premio. Los que no hicieron nada por ni siquiera despejar sufrieron su castigo. El triste desempeño de los zagueros en la acción del 0-1 provocó un ataque de desesperación a Oltra, que se desgañitó en la banda. Igual que Razak, al que dejaron vendido en el remate. Tocaba remontar, pero el ambiente que se respiraba distaba mucho del tono épico que la ocasión requería. El rumor de la grada ya se dejaba sentir en la soleada tarde preprimaveral, una jornada clásica para peroles. En El Arcángel había mucho arroz pero pocas gambas. El partido era un mazacote difícil de digerir.

La tuvo Pedro Ríos en una acción de habilidad del jerezano, que burló con un quiebro a dos defensoras en el área lucense y al ver adelantado al portero optó por picarle la pelota. El globo hizo contener la respiración al graderío. Salió alto. Con Florin peleándose con todo el mundo, en un clásico marca de la casa, el Lugo encontró en el veterano Jonathan Pereira a un elemento determinante. El ex del Villarreal y el Betis buscó la banda y descoloró la trinchera blanquiverde con sus movimientos. A la media hora, el menudo extremo gallego entró por la izquierda y sirvió a Iriome, que la colocó para que Pablo Caballero, que venía a la carrera, fusilara el 0-2. El Arcángel enmudeció.

Con pitos en el graderío y muchos nervios en el césped, el Córdoba se envalentonó para lanzar alguna acción de ataque. Deivid metió un pase filtrado a Florin, pero el tiro del rumano lo detuvo José Juan. El meta del Lugo cazó también un remate flojete de Raúl de Tomás. Muy poca cosa para opositar a una victoria que se veía lejos al final de un primer tiempo decepcionante de los locales, muy comodones y escasos de ideas.

El tono del discurso en el intermedio no es difícil de imaginar. El Córdoba salió con más fogosidad en las primeras jugadas y con una presencia novedosa: Luso se quedó en la caseta y salió en su lugar Moha Traoré. El delantero del filial afrontaba su debut en Segunda División en un momento crítico para el Córdoba, que necesitaba a toda costa rehabilitar su imagen como paso previo a voltear un resultado muy negativo. El joven punta malí se sumó en la vanguardia a Florin y De Tomás, que se fabricó una buena falta al borde del área y la tiró ligeramente desviada. El madrileño lo intentó, pero con la fortuna de espaldas. Se marchó entre silbidos para dejar su sitio a Xisco, en otra vuelta de tuerca de Oltra para remendar el partido. Pero la solución, más allá de sustituciones y variantes, estaba en el campo. Cuando las cosas no salen, siempre está él para inventar algo. Un buen pase de Abel en la banda lo recogió Florin Andone para penetrar por el costado, marcharse de su marcador y colocar el balón con la derecha y sin apenas ángulo lejos del alcance de José Juan. El 1-2 despertó al Córdoba y al graderío, que empezó a creer algo más en la gesta.

El rumano inspiró con su lucha a todos sus compañeros. En un remate con la coronilla logró asustar a José Juan cuando faltaban menos de diez minutos para el final. No es que el Córdoba agobiara al Lugo, ni mucho menos, pero sí se dejaba ver con algo más de intención y siempre le quedaba la esperanza de encontrar un golpe de suerte ante un equipo, el gallego, que perdía tiempo cada vez que tenía la oportunidad. Todo el que pudo se fue arriba en el Córdoba. Tuvo su ocasión Stankevicius. Deivid pudo empatar en el descuento con un remate muy forzado que se le fue alto. No hubo lugar. El Arcángel sigue siendo un escenario en el que se alternan la fiesta en la grada y el drama en el césped, una combinación indigesta para un candidato que no lo parece. Al menos, en su casa.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA, 1: Razak, Stankevicius, Deivid, Héctor Rodas, Abel Moreno (Nando, 72'), Pedro Ríos, Luso (Moha Traoré, 46'), Eddy Silvestre, Carlos Caballero, Raúl de Tomás (Xisco, 56') y Florin Andone.

LUGO, 2: José Juan, Carlos Hernández, Dealbert, Manu, Lemos, Pita, Campillo (Ferreiro, 85'), Seoane, Jonathan Pereira (Igor Martínez, 60'), Iriome y Pablo Caballero.

ÁRBITRO: Medié Jiménez (Comité Catalán). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Deivid y Héctor Rodas y a los visitantes Carlos Pita, Seoane e Igor Martínez.

GOLES: 0-1 (10') Carlos Hernández. 0-2 (30') Pablo Caballero. 1-2 (61') Florin Andone.

INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la vigésimo novena jornada del campeonato nacional de Liga Adelante, disputado en el Estadio Municipal El Arcángel ante 14.311 espectadores.

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