Narváez, una llamada a cobro revertido

Narváez celebra un gol con el Córdoba el pasado curso | ÁLEX GALLEGOS

En esta ocasión es doble. Como en cada jornada desde que arrancara la campaña el Córdoba encara un reencuentro. Dos son, en efecto, esta vez. El Almería visita este sábado (20:00) El Arcángel y lo hace con Sergio Aguza y Juanjo Narváez en sus filas, dos de los jugadores que en junio celebraran la histórica salvación del cuadro califal en Segunda A. A ellos se une un tercer viejo conocido en el coliseo ribereño, si bien éste aún no sabe lo que es vestir la elástica rojiblanca. Se trata de Samu de los Reyes. Del trío de ex, quizá el que mejores recuerdos guarda de su etapa como blanquiverde es el colombiano. No en vano, es uno de los futbolistas que firmara en enero el club para buscar la épica remontada tras una primera vuelta desastrosa. Su aportación es sin duda una de las más importantes desde que el equipo se acostumbrara a ganar.

Juan José Narváez Solarte (Pasto, Colombia, 1995) fue precisamente el fichaje de la entidad califal una vez cambió de manos su propiedad. Jesús León estrenó su gestión con una incorporación que ilusionó y abrió la puerta a otras que no lo hicieron menos, en su justa medida, de la mano de Luis Oliver, director general deportivo. Vino, cedido por el Betis, a sumar calidad a un equipo necesitado de ésta, y bien que lo hizo. Disputó 16 encuentros, la mayoría como titular, y anotó cinco goles en los meses en que militó en el Córdoba. Sólo uno de dichos tantos no tuvo valor a la hora de puntuar. El más importante de los tres fue el que marcó al Lorca en El Arcángel, en un partido que hasta ese momento parecía destinado a un angustioso empate (1-0). Pero apareció y alumbró a un cuadro califal en sombras aquella tarde.

Todo funcionó para el atacante hasta que José Ramón Sandoval decidió restar parte de su protagonismo. Fue en las últimas jornadas del campeonato cuando la presencia del colombiano fue esporádica y escasa en el conjunto blanquiverde. Poco le importó, pues estaba dispuesto, como el resto, a poner todo de su parte para alcanzar el éxito por el que tanto habían luchado él y sus compañeros. Así, en el memorable choque con el Sporting celebró como el que más la continuidad en Segunda A de los califales. De su etapa en El Arcángel quedó en la memoria colectiva además un gesto, el del auricular en su oreja y su boca. Porque Juanjo Narváez optó por celebrar sus goles como si llamara por teléfono, algo que no pasó desapercibido entre los aficionados y que fue tomado como una seña de identidad para el jugador cedido por el Betis.

Al terminar el período de préstamo, el jugador regresó a Sevilla. Allí trató de hacerse un sitio en el equipo de Quique Setién, pero no lo consiguió. Fue de esta forma cómo el colombiano descolgó -es una metáfora- para saber si era posible su regreso a El Arcángel. El atacante se dejó ver en un partido al comienzo de campaña y por tanto demostró su deseo de recalar de nuevo en el Córdoba. Pero el límite salarial le cerró la puerta, así como al conjunto blanquiverde. Sobre todo porque su club pretendía una cantidad para su segunda cesión. En éstas apareció el Almería, que terminó por lograr su incorporación. Ahora, el de Pasto espera la oportunidad de conseguir un puesto en el once de Fran Fernández. Por el momento sólo disputó tres partidos y siempre con salida desde el banquillo. El sábado quiere hacer una llamada, pero a cobro revertido.

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